Como ya hemos comentado, con la Sanación Reconectiva, la gente tiende a enfocarse en sus manos. Bien, ¿por qué no? Pero la verdad es que no necesitas usar tus manos con estas energías. Puedes tenerlas amputadas quirúrgicamente y la energía de sanación no se verá afectada en absoluto, aunque no deseo ser el modelo para un estudio como éste. He participado en sanaciones donde no usaba nada más que mis ojos; incluso he participado en sanaciones en las que el paciente estaba a varios miles de kilómetros.
Aún así, prefiero utilizar mis manos y la mayoría de la gente probablemente también. Lo cierto es que no estoy interesado al cien por cien en hacer sesiones a distancia utilizando sólo mis ojos. Con un movimiento tan limitado por mi parte, no hay una gran sensación de interacción con las energías y por tanto, las sesiones se hacen menos interesantes de lo que deberían ser. Por ahora, esto es lo que yo hago y lo que recomiendo que tú hagas. ¿Por qué? Porque, aunque esta energía es invisible, nosotros, la gente que la utilizamos, somos criaturas físicas. Utilizar tus manos te
ayuda a concentrar tu atención. Te mantiene en el ahora, en el presente... en el proceso.
El proceso de grupo
A pesar del hecho de que te estés activando a ti mismo a través de la lectura de este libro, y que puede que no necesites ninguna ayuda para adquirir o desarrollar más tu conexión con las frecuencias de la Sanación Reconectiva, te recomiendo sin embargo que, si es posible, asistas a un seminario de Sanación Reconectiva para que tus manos puedan ser activadas en persona. La verdadera simplicidad con la que estas frecuencias pueden ser dominadas, pocas veces es tan evidente como durante esos fines de semana.
Al leer este libro, los niveles en los que estas frecuencias se desarrollan en ti pueden alcanzar los niveles de los que han asistido a los seminarios, aunque puede tardar más tiempo. Una razón puede ser el grado de intensidad proporcionada a través de la interacción en vivo. Otra razón es que podemos ser nuestros peores enemigos. En intentos de simplicidad como éste, a menudo estamos confundidos por la creencia de que algo que procesa el poder y la magnitud de estas frecuencias debe requerir un procedimiento o complejidad mayor que el que se nos ha dado o somos capaces de comprender y adquirir al leer estas páginas. Y, aunque los libros a menudo son una fuente de conocimiento, ver y experimentar algo de primera mano, nos lleva más allá del conocimiento.
El hecho de verlo te lleva al «conocimiento»; en tu «conocimiento» está tu dominio. Se pueden decir muchas cosas sobre las ventajas de pasar un fin de semana inmerso en estas energías: la supervisión directa, la inmediata retroalimentación de tus preguntas, y tu evolución cuando eres capaz de transportar y alojar niveles superiores de frecuencias. Ver y encontrar a otros mientras pasan por estas experiencias contigo proporciona un apoyo adicional. Ser parte de un cambio tan enorme e inmediato -viéndote no sólo a ti mismo sino también a otros dominarlo con tal facilidad- ofrece un grado de confianza y comprensión más allá de lo que se puede impartir a través de la palabra escrita.
Los seminarios y los libros ofrecen valores complementarios. Si bien los seminarios te permiten la interacción, intensidad y dinamismo personal del intercambio que fluye libremente, los libros te presentan material que a menudo es más elaborado y conciso, atrayendo e interactuando con un aspecto diferente de tu conciencia. Lees y absorbes libros en una paz diferente -tu paz- y la información se codifica e incorpora en tu esencia de manera diferente, por no mencionar que está disponible para consultarlo al momento.
Lo que no puedes conseguir de estas páginas, sin embargo, es la incalculable interacción que ofrecen las preguntas, la incertidumbre, el escepticismo y la sorpresa que muestran los demás. El proceso de descubrir es sorprendentemente diferente en cada seminario, aunque en cada caso, la sinceridad imprevisible y escueta de compartir las emociones contribuye a la evolución de cada grupo como un todo.
Todo el mundo llega al mismo nivel sin importar cuál sea su experiencia o educación (y créeme, es enorme). Los grupos están formados aproximadamente por hombres y mujeres al cincuenta por ciento. Puedes ver a maestros de reiki y masajistas, amas de casa y estudiantes, doctores y enfermeras, miembros del clero y trabajadores de la construcción, científicos y profesores de escuela, analistas informáticos y funcionarios, fontaneros y electricistas, banqueros y abogados. Y, en la mayoría de los seminarios, también encontrarás a alguien, que no quería asistir, sentado junto a la persona que de todas formas le trajo.
La constante diversidad de los participantes en la sala asegura que a lo largo del fin de semana, se tratará en profundidad la naturaleza de este trabajo en lo que se refiere a casi todos los aspectos de la vida. Aquellos que estén estancados en su cerebro izquierdo al comienzo del seminario, con frecuencia sobrepasarán tanto esas limitaciones que al final se preguntarán si sólo han transcurrido uno o dos días. Y cuando uno se da cuenta de que el trabajador de la construcción está funcionando con la misma confianza e integridad que el maestro de reiki - precisamente en ese momento- no puede pasar por alto la belleza de este regalo.
estudiantes que están sentados con atención pasiva. Más bien, creamos una atmósfera de participación interactiva que promueve la exploración y el aprendizaje; se trata de compartir la experiencia de grupo. Lo que ocurre cuando un grupo trabaja junto con estas energías, es que el nivel de cada persona crece a una velocidad asombrosa. En un grupo, es como si hubiera cierto tipo de campo que conectara más intensamente a cada participante, acelerando exponencialmente nuestra nueva evolución. Todos estamos cambiando a cada segundo, y se podría hablar largo y tendido sobre pasar un fin de semana inmersos en las energías... juntos.
Alcanzar las energías
Digamos que has decidido intentar encontrar y sentir estas energías por ti mismo. ¿Qué haces? Ponte de pie delante de un espejo de cuerpo entero y deja que tus manos adopten su posición anatómica normal, agradablemente relajadas, después mira al espejo mientras levantas suavemente tus antebrazos desde los codos, con las palmas enfrentadas, una hacia arriba y otra hacia abajo, con una separación aproximada de treinta centímetros. Asegúrate de que tus manos no se tocan. En este punto deberían girar naturalmente para que los dedos de tu mano derecha apunten hacia la posición de las diez en punto del reloj, mientras que los dedos de tu mano izquierda apuntan hacia las dos.
Ahora pon tu atención en las palmas de tus manos y espera a que llegue una sensación, se puede sentir una especie de presión, un hormigueo o un cambio en la densidad del aire. Se puede sentir una especie de brisa. También puede haber componentes de cambio de temperatura, pesadez, ligereza, expansión, electricidad, y/o atracción o rechazo magnético. No te obsesiones con visualizarla fluyendo en ninguna dirección concreta o siendo de un color específico. Simplemente pon la atención en tus manos y espera a que llegue.
Normalmente, la sensación se centrará por sí misma en tus palmas. A veces será fuerte e inconfundible; otras veces, o para cierta gente, puede sentirse débil al principio. Puedes experimentar otras reacciones sensitivas también: ver, oír u oler cosas que no parecen tener origen en la habitación, o incuso en el planeta. Algunas personas pueden no experimentar nada en absoluto, al menos al principio...
Uno de los beneficios de asumir la investigación, es que somos capaces de explorar, desde una perspectiva más científica, si alguna de estas sensaciones era realmente un sentimiento de flujo energético, o si solamente era algún tipo de respuesta nerviosa o vascular producida por la posición del brazo o de la mano.
Las pruebas preliminares fueron realizadas en voluntarios que sostenían sus manos arriba, abajo, a los lados, apoyadas en la mesa o en los brazos de una silla (almohadillados o no), y flotando libres en el aire durante diversos períodos de tiempo. El resultado fue que la vascularidad (alteraciones físicamente inducidas por el flujo de la sangre o de otros fluidos) se descartó como causa de esta sensación. Lo que es interesante sobre esto es que el cambio fisiológico aparece muy rápidamente tanto para el facilitador como para el sujeto analizado, mostrándose a menudo a través de cambios visibles en la piel y movimientos musculares involuntarios entre quince o cuarenta y cinco segundos después del inicio de la sesión, y prácticamente inmediatos, una vez que se aprende a reconocerlos.
Después de haber dicho todo esto déjame puntualizar dos cosas importantes: la primera es que, como ya se dijo antes, esto no es una técnica. Aunque era necesario que te describiera una forma de encontrar una posición inicial de bienestar (posición anatómica normal) para permitir que tus manos sintieran las energías, una vez que la hayas encontrado, podrás sentirla en cualquier forma que elijas.
El segundo punto es: No lo fuerces. Permite que la sensación llegue por sí sola. Llegará. No tiene nada que ver con intentar, empujar o enviar. Simplemente pon tu atención en la palma de tus manos y espera a que la sensación llegue. Sácala de tu mente, ego y expectativas y simplemente permite que lo que tenga que ocurrir, ocurra.