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Más allá de la imagen una vasta cultura popular

3.2 Las técnicas

3.2.2 Lo que se mantiene y lo novedoso

La preponderancia para los temas políticos sigue siendo la misma, así como la importancia brindada al seguimiento minucioso de las actuaciones presidenciales y las investigaciones que se generan a raíz de pasos en falso de todos los dirigentes del país. Aunque la política ya no es vista como un altercado que incluye el radicalismo liberal o conservador, el poder político y las repercusiones que tienen todos los factores que lo rodean son la línea que permanece.

Lo que es nuevo es que la intención de las caricaturas sugiere ser la voz de un pueblo que clama por justicia y transparencia. No se queda en hacer críticas de la política estatal sino trasciende a un espacio más intelectual y de análisis de las repercusiones que puede haber en el país a causa de las figuras de poder. Aunque claramente las caricaturas no son leídas por la población vulnerada ni representa en lo más mínimo los principales problemas de las masas; si tratan de poner en evidencia a los políticos para que ellos, que serían los lectores más asiduos de estas caricaturas, logren poner la mirada en otro lugar que no sea ellos mismos y sus intereses. Sin dejar de lado que no son las necesidades reales de la población sino un debate intelectual a las formas de gobernar.

Como a la cultura la va nutriendo las experiencias, los relatos, los años… ahora se

encuentran muchos más referentes comunes y códigos colectivos sobre las lecturas de la realidad, donde los actores son más variados y las relaciones con pasados cercanos y

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lejanos son mucho más reconocidas por todos. Hay un refuerzo en la identidad de los temas y una reiteración por las coyunturas que pueden volverse cíclicas sino se recuerdan sus errores o aciertos.

La caricatura entonces transforma su función de arma política para destruir y se vuelve un vigilante político; donde la atracción central de los caricaturistas es el presidente y su poder máximo como la cabeza de todas las decisiones, esto se hace evidente puesto que los temas giran alrededor de este personaje y todo lo que sucede en el país obedece a sus actuaciones; el arma que significaba un dolor inmediato y casi personal se transformó en una maquina intelectual, así lo demuestran las caricaturas analizadas, que contienen temas mucho más analíticos y acordes al contexto, con más trascendencia en los personajes y con un impacto directo sobre el sistema político y menos preferencia partidista.

En el periodo específico utilizado en esta investigación se puede notar en temas como:

seguridad democrática, desplazamiento, reelección, paramilitarismo, justicia y paz, etc…

buscando ser más específicos y con bases contextuales más fuertes frente a los temas que atañen a la población y aunque es fiel vigilante de los movimientos del presidente, no es cuestión de partido por lo cual se le critica sino como persona directa que está a cargo del país.

Lo que es cierto es que la capacidad de trascender en íconos que representen a toda una nación se ha visto menguada, el deseo por expresar los sentimientos de todo un pueblo, pasiones, quejas, aciertos y desaciertos no son el centro de la caricatura, ahora la vista esta puesta meramente sobre el poder presidencial y omnipotencia sobre todos los grandes y pequeños movimientos. Los partidos quedaron atrás, la vida gira en torno a un solo personaje y desdibuja a la nación llena de problemas y sufrimientos.

Desempleo, falencias en el sistema de salud, desplazamiento, masacres, corrupción, es la realidad plena de Colombia, temas que no son tratados en lo más mínimo, cosa que antes podía ocurrir con las críticas directas entre partidos. El lenguaje se ha tecnificado, pero se busca una sintonía con un público urbano y educado y poco con la cultura popular que rodea esta nación. Se va perdiendo el sentido de responsabilidad social y se subliman los debates intelectuales y las críticas a nivel casi que académico.

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CONCLUSIONES

Para finalizar es importante recoger las observaciones anteriores para revisar algunos aspectos metodológicos en la investigación de la imagen y la importancia de la cultura como factor determinante para trascender en el análisis, es decir, no obviar los sentimientos, las pasiones, la cotidianidad, las simplezas del contexto que rodea a una persona, en este caso tanto el autor como el lector; son tanto o más importantes, estos aspectos, como lo es la clasificación literaria, la explicación lógica y la teoría gráfica. No es un planteamiento que sugiera dejar la investigación conceptual y bibliográfica de un lado o ignorar las bases históricas e íntimas del arte; es trascender en la coyuntura, replantear las formas de acercarnos a una imagen e inventar una categoría que permita unir el contexto, con el diario vivir y los sentimientos que puede despertar una caricatura. Cada uno de los caricaturistas trabajados en esta investigación hacen parte de unos medios que obedecen a segmentos de públicos determinados, con una tradición cultural y política que fija la línea por la cual se mueven los caricaturistas; por ende, es un aspecto relevante al identificar los aspectos que conforman una caricatura.

La caricatura colombiana tiene detrás toda una cultura política con códigos específicos determinados por situaciones, diálogos, equivocaciones y aciertos de todos los que han estado en el poder del país; hay una tradición de humor político del cual se nutren los caricaturistas para empezar a dibujar y construir opiniones, abriendo el diálogo con los lectores que reconocen los mismo códigos y se identifican con éstos. Todo un contexto que responde a convenciones culturales fuertemente arraigadas y atravesadas por las vivencias íntimas de cada nación, en este caso, Colombia.

La imagen aunque permanezca quieta, es un mundo lleno de movimiento y de reinterpretación constante, los mensajes emitidos hacen parte de toda una manifestación cultural, que solo se puede identificar si se hace parte de procesos cotidianos y se conoce internamente los sucesos que hay detrás de cada personaje público o suceso nacional. Estamos frente a una categoría subjetiva de clasificación, pero que responde a un público que está lleno de cosas por decir y que al estar en contacto con una caricatura con la que se identifican, reviven sentimientos y realizan asociaciones que de alguna otra manera no se entenderían, pues tiene una carga simbólica más allá de lo explicable con palabras o

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acciones. No es necesario inventar nuevas formas de hacer reír o de burlarse porque se comparten una infinidad de procesos mentales, que dan como resultado la construcción de sentido mutuo de la producción artística.

La caricatura, desde lo anterior, se convierte en un espacio libre para el debate, abriendo la puerta a interpretaciones menos lógicas, mucho más apegadas al diario vivir y a los procesos individuales de cómo se ha vivido la guerra, el trabajo, la salud, la vivienda, la familia y todo lo que hace parte de un individuo y lo que de verdad lo afecta. Un acercamiento mucho más certero a las personas del común que son las que mueven la opinión pública y en las cuales se puede generar una postura crítica y constructiva sobre la realidad.

En este punto, cuando ya fue expuesta la categoría sugerida por esta investigación para realizar un nuevo análisis de la caricatura, es posible, para finalizar, realizar una conexión de los temas tratados en principio para definir la caricatura y los posibles resultados del seguimiento a la forma actual de hacerla:

Sobre la burla social en la cual estaba centrada la caricatura, que se enfocaba en la denuncia de las excentricidades del poder. Ha habido una transformación interesante con el correr de los años, pues se deja de lado los señalamientos por la calidad de vida de los dirigentes y se vuelve un sancionador moral; los tres caricaturistas analizados, en mayor o menor medida desde distintos puntos de vista, juzgan al presidente y todo su gabinete, pero haciendo evidentes las fallas que hieren la moral común. Se eleva la posición del caricaturista para poder engrandecer o reducir las fallas en los valores de las personas. Un código que fue y seguirá siendo parte de la cultura popular es la religión y de eso se valen los artistas para señalar los antivalores, sigue permeando tanto la sociedad que se posiciona como el centro de las críticas de ayer y de hoy. Esas convenciones de bondad y maldad que se han creado como sociedad, se convierten en los moldes perfectos para realizar una crítica que trascienda en la moral colombiana.

En cuanto la fuerte desigualdad que hay en el diario vivir y las contradicciones de los procesos políticos, se podría decir que son actualmente invisibles en la caricatura, pues por la importancia a esas falencias personales se desdibujan las millones de personas que hacen parte de procesos culturales mucho más fuertes, como el qué comer, dónde

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dormir y en qué trabajar. Perdiendo su foco de responsabilidad social, con el cual se posicionó como medio masivo.

Después de todo el proceso investigativo es pertinente responder la pregunta por la legitimación de la caricatura como género periodístico. Lo cual conduce a afirmar que pertenece a un género de opinión válido, concienzudo y acertado, fuertemente editorializado respondiendo a la producción lógica de la información. En cuanto a su función social e informativa hay todavía un vacio que no logra llenar la necesidad social, por ende, se estanca en una posición radical, pues el público en la actualidad es la clase social alta y que dirige el país, sin lograr un cambio real sobre la sociedad, pero igualmente, con este target, logra tomar una posición legítima de opinión pública para hacer visibles algunas de las falencias de los lectores. Por último, se consolida como una fuerza opositora que ejerce presión y apoya los contenidos periodísticos siendo entonces una herramienta acertada en la comunicación y al servicio de la explicación pura de la noticia.

Aunque el filo letal que poseía la imagen en el pasado colombiano sigue siendo determinante, la destrucción de un grupo visible ya no es el contrincante, la meta es ser implacable, conocedor, acertado y poco pasional. En Vladdo hay un carácter más fuerte que en los otros dos, pues es duro en su crítica y en la imagen, mientras que Matador se vale del humor para ser menos letal, por último Osuna con su amplio bagaje político logra contextualizar y ser más riguroso en la contundencia de los golpes al poder.

Aun se heredan dos cosas inamovibles en la caricatura, primero la comparación forzada de los personajes con animales (zoomorfismo), pues sigue siendo un medio eficaz para la crítica y la burla de los distintos actores públicos, es todavía el camino más acertado y comprensible para enlazar una situación o un sentimiento. Segundo, la tremenda memoria histórica que poseen las imágenes, todos los errores cometidos salen a flote vez tras vez y no precisamente para remediarlos, sino para comparar el carácter cíclico de las falencias e ilustrar las tremendas fallas que se siguen cometiendo. Como ejemplo, la constante comparación de Álvaro Uribe y Ernesto Samper haciendo memoria del proceso 8.000 que hace Osuna continuamente.

El inconsciente de la mayoría de los colombianos guarda millones de situaciones que a diario utiliza para entender la corrupción, la muerte y la intolerancia; es por eso que su

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coraza sigue siendo las marcas de la guerra y su discurso se reinventa con las asociaciones inmediatas con un pasado igual o peor. Todos los códigos que se guardan en el común son la base de la construcción de la caricatura política en Colombia, aquellos que sobreviven en la mente de las personas son los que acertaron en la conexión de símbolos referenciales de una experiencia conjunta y real. Antes esa eficacia se podía leer con la risa, pero como el dialogo se volvió un tanto más racional entre el autor y el lector, su trascendencia radica en la comprensión de los hechos en un abrir y cerrar de ojos.

La forma en que se puede analizar una caricatura tiene múltiples caminos, el escogido por esta investigación, aunque acertado para poder dilucidar las características de este oficio en el país y arrojar perfiles de personalidad sobre los personajes de la vida política del mismo, no es suficiente para poder evidenciar la eficacia simbólica de los dibujos. Es necesario despegarse un poco más de la teoría para entender la profundidad de los mensajes y acercarse mucho más al empirismo de la cotidianidad, para realizar un verdadero y acertado entendimiento de la profundidad de la imagen.

No es desechar lo trabajado en esta investigación, nada más alejado que lo anterior, más bien una gran puerta que se abre para poder entender la profundidad de los símbolos comunes que se manejan en el país y la veracidad de todos los códigos que operan en la cultura diariamente; permeados por la historia, el presente y las inconclusas predicciones del país. Al principio se hablaba de la cultura como todo aquello que rodea a un individuo dentro de un contexto y es eso mismo lo que logra plasmar la caricatura, una eficacia de comunicar todos los procesos simples y complejos del entorno político del país.

El llegar al corazón, a la razón, al ego, al problema, es la victoria segura de una caricatura, el interpretar la realidad y transformarla en símbolos para simplificar el proceso de aceptación de la realidad y reconfiguración de opiniones frente a los temas, es el camino justo para lograr esa eficacia simbólica, término que ha atravesado durante todo este trabajo y que solo explica el proceso por el cual un autor se conecta con el lector, logrando un efecto positivo o negativo, que apunta a una opinión pública mucho más abierta y que expone lo más íntimo pero a la vez superficial del contexto en el cual se forman todos estos procesos icónicos y semiológicos que no son sino el simple reflejo del despertar, trabajar, soñar, vivir y ser.

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ANEXOS

Semana Vladdo - Enero 31 de 2005

150 Semana Vladdo Marzo 28 de 2005

151 Semana Vladdo Mayo 20 de 2005

Semana Vladdo Junio 27 de 2005

152 Semana Vladdo Julio 25 de 2005

Semana Vladdo Agosto 29 de 2005

153 Semana Vladdo Septiembre 26 de 2005

Semana Vladdo Octubre 31 de 2005

154 Semana Vladdo Noviembre 28 de 2005

155 Semana Vladdo Enero 8 de 2007

156 Semana Vladdo Marzo 26 de 2007

157 Semana Vladdo Mayo 28 de 2007

158 Semana Vladdo Julio 30 de 2007

159 Semana Vladdo Septiembre 24 de 2007

160 Semana Vladdo Noviembre 26 de 2007

161 El Espectador Osuna Enero 30 de 2005

162 El Espectador Osuna Marzo 27 de 2005

163 El Espectador Osuna Mayo 29 de 2005

164 El Espectador Osuna Julio 31 de 2005

165 El Espectador Osuna Septiembre 25 de 2005

166 El Espectador Osuna Noviembre 27 de 2005

167 El Espectador Osuna Enero 28 de 2007

168 El Espectador Osuna Marzo 25 de 2007

169 El Espectador Osuna Mayo 27 de 2007

170 El Espectador Osuna Julio 29 de 2007

171 El Espectador Osuna Septiembre 30 de 2007

172 El Espectador Osuna Noviembre 27 de 2007

173 El Tiempo Matador Enero 30 de 2005

174 El Tiempo Matador Marzo 27 de 2005

175 El Tiempo Matador Mayo 22 de 2005

176 El Tiempo Matador Julio 31 de 2005

177 El Tiempo Matador Septiembre 25 de 2005

178 El Tiempo Matador Noviembre 22 de 2005

179 El Tiempo Matador Enero 21 de 2007

180 El Tiempo Matador Marzo 25 de 2007

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