rebral del lado contrario tiene un control sobre el músculo del 80% en la posición de contracción y el 20% restante lo controla el hemisferio de su mismo lado; y viceversa con el músculo en extensión.
El Testeo Muscular no sólo proporciona infor- mación sobre los músculos, sino que brinda información sobre lo que ocurre en el cerebro. Al testear simultáneamente ambos brazos en ambas posiciones, se involucra a la totalidad de ambos hemisferios. La respuesta que se obtiene proviene del cerebro completo, con ambos hemisferios activos funcionando jun- tos, en total concordancia.
En la realización del testeo muscular inter- vienen dos personas, que denominamos testeado y testeador.
Como durante el transcurso del trabajo en común se mantiene el contacto corporal en- tre los dos participantes, puede decirse que ambos forman un «circuito», que involucra ambos cerebros, y que debe mantenerse claro. Es por eso que los dos realizan en simultáneo las correcciones, ya que si un cerebro de desconecta, el otro se «contagia» la desconexión.
Cuando la persona testeada desconoce ab- solutamente todo lo referente a la técnica, y es consultada respecto de alguna corrección, para que muestre en sus músculos si le es o no necesaria, su cerebro carece de archivo para consultar a ese respecto.
En ese caso o en cualquier otro similar, el testeado obtiene a nivel inconsciente esta información del cerebro del testeador, que sí conoce la técnica y que posee en su archivo neuronal los datos pertinentes.
El «circuito» testeado-testeador funciona
como lo haría una computadora con acceso simultáneo a dos diskettes que contuvieran archivos diferentes: rastrearía ambos archivos hasta seleccionar la información que necesita. Es necesario que la persona dispuesta a ser testeada se encuentre relajada, para que sus brazos puedan responder adecuadamente. Como paso previo, es necesario comprobar la tonicidad de los músculos que van a tes- tearse.
Para ello, se pide a la persona que sostenga sus brazos en la posición inicial; se empuja levemente y se le hace notar que sus brazos sostienen, es decir, que resisten la presión ejercida.
Luego, haremos que los brazos se muevan fácilmente desde la posición de contracción hacia la de completa extensión, sin que la persona oponga ninguna resistencia. Si no fuera así, pediremos al testeado que mueva sus hombros con el fin de relajar la tensión localizada, y lo volveremos a intentar. De no haber cambios, es conveniente que ambos realicen un PACE para sentirse más segu- ros.
El PACE es una especie de «panacea» cuyos efectos resuelven eficazmente la mayoría de las dificultades que se les pudieran presen- tar. Utilizarlo no sólo otorga serenidad y un mayor nivel de atención y disposición, sino que también contribuye a que el aprendizaje se realice más fácil y rápidamente. Hay que tenerlo muy presente.
Después de realizar el P.A.C.E., reiniciar desde el comienzo.
El punto de partida es la posición de con- tracción: los brazos hacia arriba y adelante,
Manual de Testeo Muscular
40 elevados unos treinta grados y con las palmas de las manos hacia abajo.
Es fundamental que las manos se encuen- tren relajadas y no con los puños apretados, porque esto podría crear tensión y alterar el resultado del testeo. El testeado sólo nece- sita mantener el tono muscular, y sostener el brazo para que permanezca en la posición adecuada.
La persona que realiza el testeo coloca sus manos sobre los brazos, apoyándolas en la mitad inferior de los antebrazos, indica al testeado que «sostenga» y aplica una ligera presión, lenta y suave.
Se trata de sólo apoyar las manos, no de «agarrarse» de los brazos. Si esta fuera la tendencia, motivada por los nervios de debu- tante, respirar profundo para serenarse, rea- lizar un PACE en simultáneo con el testeado, y recomenzar.
La dirección del testeo es hacia abajo y hacia atrás, llevando el músculo hacia su posición de extensión, acercando los brazos al cuer- po sólo hasta el punto en el que el músculo parece «trabarse» y sostiene, resistiéndose a ir más lejos (es un movimiento de menos de 2,5 cm de recorrido).
El punto en que el músculo sostiene se siente como una firmeza, algo así como un mensaje que dice: «Llego hasta aquí y no iré
más lejos». Para que los brazos siguieran
moviéndose en esa dirección, tendríamos que forzarlos a hacerlo.
Una vez encontrado este punto de traba o «tope», que demuestra que el músculo sos- tiene - permanece «fuerte» - está conectado,
mantener el contacto por algunos segundos más y luego liberar lentamente la presión.
El testeo en extensión se realiza revirtiendo
la dirección del testeo en contracción. Se comienza con los brazos rectos hacia abajo y con las palmas de las manos hacia atrás. La dirección del testeo es hacia arriba y hacia adelante, aplicando la presión en la mitad in- ferior de los antebrazos, llevando el músculo hacia la contracción.
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En ambos casos, contracción y extensión, se aplica una presión suave y ligera, en la dirección indicada. Es importante proce- der despacio, con calma, y sin realizar un movimiento de «hamacado», producto de mantener y relajar alternadamente la presión que se ejerce sobre el músculo, ya que este «hamacado» produciría confusión e induciría al músculo a bloquearse.
Se aplica una presión suave, y se la mantiene firmemente mientras se aguarda la respuesta del músculo. El tiempo que tarda en produ- cirse esta respuesta es de sólo unos segun- dos, y depende de la velocidad de respuesta muscular de la persona testeada, por lo que la espera puede variar de una persona a otra. Dada la ansiedad de los practicantes, algunos pocos segundos pueden parecer demasiado tiempo, por lo cual es necesario mantener la atención y la serenidad.
La respuesta muscular ocurre en forma automática.
No hay que producirla. Sólo percibirla.
Cuando aprendemos esta técnica pasa lo mismo que cuando se aprende a andar en bicicleta o a patinar. Es necesario perder el equilibrio varias veces hasta que el cuerpo aprenda como conservarlo. Luego de varias caídas, en un momento «mágico», el equi- librio se obtiene como por milagro, y ya no necesitamos esforzarnos.
De igual manera, una vez que logramos per- cibir con claridad la respuesta del músculo, sólo resta realizar las prácticas necesarias hasta ponerse «canchero».