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CAPÍTULO II: AUTORES Y CONTEXTO DE LA PRODUCCIÓN

II- 4-Manuel Leguineche

Esto es el último y autor de la segunda novela poscolonial que estudiamos en este trabajo. Veamos su biografía, contexto y repertorio literario.

-El precursor del periodismo literario

Manuel Ángel Leguineche Bollar, escritor y periodista nació en Arrazua (Vizcaya), el 28 de septiembre de 1941. Desde la adolescencia cultiva el gusto por la lectura recorriendo los periódicos, hasta descubrirse una curiosidad particular por la historia. En 1957 con sólo 16 años Manuel Leguineche inicia su trayectoria profesional colaborando en el semanario Gran Vía de Bilbao. A los 17 años trabaja como redactor, corresponsal y enviado especial en el diario ElNorte de Castilla dirigido por Miguel Delibes. Esta es una etapa fundamental en la que Manuel Leguineche aprende su oficio bajo el cuidado de aquel que considera como un modelo, el escritor y periodista Miguel Delibes. Luego colabora en Televisión Española39. Cursando estudios de filosofía y derecho a los 18 años, Manuel Leguineche abandonará pronto para saciar sus ansias por la historia, y por conocer el mundo. Esta curiosidad se traduce en viajes y exploraciones siempre con la meta de ver otros sitios y lo que pasa por el mundo. En 1962, Manuel Leguineche se marcha rumbo a África para cubrir la revolución en Argelia. Desde aquel primera experiencia como corresponsal y enviado especial, toda su carrera se amplía en el ámbito internacional que él consideraba un campo inexplorado y bastante desinteresado. Si bien su primera experiencia de guerra fue la de Vietnam.

Cuando en 1971, Manuel Leguineche obtiene su título de periodismo ya tiene una experiencia del terreno bastante importante, uno de los motivos que retrasaron su

39 Durante el año 1989, Manuel Leguineche dirigió y presentó en Televisión Española (TVE), el informativo

―En portada‖. En la misma cadena dirigió y presentó la serie ―Memoria de la Guerra‖ basada en la Segunda Guerra Mundial.

graduación. En su trayectoria periodística ha sido destacado reportero, corresponsal político internacional y sobre todo una figura sobresaliente del periodismo español. Como corresponsal de guerra o reportero, Manuel Leguineche fue un apasionado de la historia y un viajero empedernido que ha presenciado y transmitido durante el pasado siglo, los conflictos bélicos y crisis en diversas partes del mundo, también para saciar su vocación periodística y su afán de conocimiento sobre el terreno: Argelia, Vietnam, Nicaragua, Chipre, Marruecos, Bangladesh, Camboya, Guinea Ecuatorial, Palestina, Israel, Siria, Líbano o Afganistán ha sido sus destinos puntuales. Según expone, le ha motivado siempre la búsqueda de las historias humanas en el medio de las tragedias, por eso el viaje ha sido una constante que él considera como una pasión y sobre todo un hondo anhelo por presenciar y testificar. A pesar de ser un trotamundos como se define a él mismo, enfatiza las dificultades características del oficio periodístico en el pasado siglo, Manuel Leguineche confiesa por ende el esfuerzo y sacrificio imprescindibles. En su caso precisamente tuvo que ejercer oficios inauditos en varias partes del mundo para el sustento personal o para realizar algún proyecto pendiente.

En 1983, Manuel Leguineche fundó y fue director durante doce años de la agencia de noticias Colpisa que, en aquellas fechas se encargaba de despachar algunos diarios españoles.

Tanto deseo por conocer ha llevado al periodista a construir un estilo literario propio aunando el reportaje y la escritura. Leguineche fue pionero y considerado el ―padre‖ o maestro de varias generaciones de reporteros españoles, todo un modelo a seguir dentro de la ―tribu‖. Otro credo propio suyo nace al observar lo que llama la memoria selectiva, es decir la apatía por hechos o acontecimientos sucedidos en algunas partes del mundo pero considerados insustanciales y hasta a veces callados. Observa:

Lo más importante después de saber algo es saber dónde encontrarlo (...). La actualidad es tan abrasadora, tan veloz, tan fugaz el paso de las noticias, que se hace necesario mantener la memoria...Se dice que los jóvenes tienen el don del olvido y los mayores el del recuerdo: en algún lugar habrá que guardar memoria de lo que ha pasado. Los grandes anuarios del siglo o del año recogen con profusión de datos las grandes efemérides. ¿Quién se encarga de las pequeñas, de dejar recordación de lo que pasó a nuestro lado y que dejamos caer en el olvido? (...). Una de las grandes tragedias del mundo es que no cultiva la memoria o la selecciona, la subjetiviza, la desnaturaliza, la confunde, la sirve incompleta (Leguineche, 2005:7).

Los dos oficios de Manuel Leguineche son indisociables, su obra literaria surge principalmente de la experiencia y viajes sobre terreno. Se niega a ser un testigo pasivo de la historia, sus vivencias, los hechos que explora los convierten en fuentes de inspiración

básicas, piensa que hay que contarlo para conservar la memoria colectiva que es la historia y, perpetuarla. El grueso de su corpus bibliográfico está compuesto de libros de viajes y ensayos.

Sin lugar a dudas, Manuel Leguineche ha recorrido el planeta desde los lugares más recóndito pasando por las grandes urbanizaciones del mundo, siempre viviendo los acontecimientos y hechos en momentos y sitios muy arriesgados. En la actualidad, es considerado decano de los corresponsales de guerra en España y también una figura prestigiosa del periodismo español. En el término de una laboriosa trayectoria que él mismo define como una carrera vocacional y de largo aliento, vivió más de dos décadas en un pueblo de la provincia de Guadalajara, en la plaza que lleva su nombre y, en un edificio que en el siglo XVIII albergó una escuela de gramáticos. A esta ciudad que dijo le eligió a él, la consideró capital mundial del silencio. Periodista y escritor respetado y admirado de todos, él se define como un hombre sencillo y amante del campo y, en Brihuega dice estar a gusto porque allí ha encontrado un refugio fantástico. En octubre de 2008, la diputación provincial de Guadalajara celebró dos días de un homenaje a Manuel Leguineche, pues fue nombrado ―Hijo adoptivo de la provincia de Guadalajara‖ y también se presentó un ensayo colectivo ―Guadalajara ya tiene quien le escriba” (2008) donde participaba él y otros periodistas, corresponsales o reporteros de guerra. Es un libro homenaje de sus compañeros, precisamente una recopilación de su biografía, bibliografía, y los mejores textos de Leguineche.

-Viajar y contar: recuentos de un laborioso recorrido

Manuel Leguineche fue un autor prolífico, producción literaria incluye varios libros de viajes, crónicas, reportajes o ensayos de análisis histórico. También escribió tres novelas en su estilo a caballo entre el reportaje y la novela. Toda la producción literaria de este prestigioso escritor y periodista está motivada por su afán de saciar su vocación profesional que se resume en dos palabras: descubrir y contar. Así como aplicando aquella máxima de la profesión periodística según la cual el periodista es gente que cuenta a la gente lo que le pasa a la gente. Manuel Leguineche enfatiza a menudo en la necesidad y el interés de perpetuar el patrimonio histórico, hay que contarlo porque dice la historia es la vida y que la vida también es maestra de la historia. A modo de ejemplo podemos citar el ensayo titulado

Yo te diré. La verdadera historia de los últimos de Filipinas (1898-1998) en (1998), donde Leguineche narra los últimos días de Filipinas como posesión española. O La felicidad de la

tierra (1999), donde descubre su afición por el paisaje y elogia, el ambiente rural de las tierras alcarreñas que le albergan y su encanto por en este lugar. Lo mismo podría decirse del documental Verdad inocente que dirigió en 2001 una cinta de cuarenta minutos y acerca de la tragedia de los niños afganos exiliados por la guerra.

Durante décadas el prestigio de Leguineche ha sido galardonado, como periodista y como literato, es una larga nómina de premios nacionales e internacionales. Algunos son: el Premio Nacional de Periodismo (1980), el Cirilo Rodríguez (1984), el Premio Reporter (1989), el Pluma de Oro (1990), el Premio Julio Camba (1991), el Premio Ortega y Gasset (1992), el Premio Espasa de Ensayo (1996), el Premio su Peso en Miel (2004), el Premio la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) de Periodismo (2007), el Premio de la Asociación de la Prensa de Guadalajara (2008), el Premio de La Unión de Periodistas Valencianos (2008), el Premio Euskadi (2008), el Premio Vizcaíno Ilustre (2008), el Premio Reporteros del Mundo (2008), el Premio Agustín Merello de Comunicación (2009), el Premio Luca de Tena (2010).

Entre otros méritos, Manuel Leguineche recibió en 2007 la Medalla de la Orden al Mérito Constitucional y posteriormente, 2008 fue nombrado Vizcaíno Ilustre por la Diputación Foral de Vizcaya. Recientemente en 2010 se creó el ―Premio Internacional de Periodismo Manuel Leguineche‖ que recompensa los trabajos periodísticos de viajes. Manuel Leguineche falleció recientemente el día 22 de enero de 2014. Veamos a continuación la Tribu.

-La tribu: en las postrimeríasde la tiranía guineana

La novela de Manuel Leguineche La tribu (1980)40 que integra nuestro corpus se escribe en uno de los momentos decisivos de la historia de Guinea Ecuatorial, se trata del derrocamiento del primer presidente elegido tras la independencia en 1968. Cuando en 1979 cae el dictador Macías Nguema, Leguineche viaja a Guinea Ecuatorial siempre movido por su afán de ser testigo vivo y pisar el terreno para transmitir lo sucedido. Hay quienes opinan que este escritor ha asentado las bases de un nuevo género literario, el periodismo literario.

La tribu se inscribe en esta corriente novelística a caballo entre el reportaje y la novela, o

40La tribu ha sido editada dos veces, en 1980 y luego en 1996. En este trabajo, manejamos la segunda edición.

A diferencia de la primera, esta segunda edición ha sido mínimamente revisada, el autor ha añadido un apéndice (el testimonio de un guineoecuatoriano víctima de la dictadura de Macías Nguema), un epílogo (el contenido del diario de otro guineoecuatoriano anónimo), y por fin las críticas aparecidas sobre la novela.

sea, el reportaje novelado. En el momento en que Leguineche se plantea la oportunidad de contar la verdad guineana, tropieza con la dificultad de elegir el género más adecuado, al final opta por un reportaje con una envoltura de novela. Lo matiza asimismo en el prólogo de la misma: ―Sentía y siento pudor llamarla novela. La verdad es que busqué en la técnica de la novela una disculpa para contar la noticia, el golpe de Estado contra Macías, el primer presidente de la República (1996:12).

A modo de resumen, La tribu es una obra poscolonial en la que la tribu formada por un grupo de periodistas europeos enviados especiales (de radio, prensa y televisión) acude a Guinea Ecuatorial en agosto de 1979, tras el llamado Golpe de Libertad encabezado por Obiang Nguema Mbazogo y algunos oficiales y suboficiales del ejército. Con el pretexto de cumplir con su misión oficial, la tribu recorre Malabo, Luba, Bata, Evinayong y varias aldeas de la región continental, paso a paso, destapa las ruinas del país y las miserias de las poblaciones tras once años de dictadura. El golpe cuya noticia ha atraído a los corresponsales de guerra en este foco de tensión africana es el pretexto del autor, por una parte, para presentar un retrato de Macías Nguema, como el tirano que durante once años ha sido un dictador cruel por su pueblo. También dentro de la descripción del país bajo los escombros se inserta el relato que reconstruye el proyecto del golpe, tal y como fomentado por el único Teodoro Obiang Nguema. Por otro lado, el autor hace una profunda radiografía de la profesión periodística. Llama la atención el perfil psicológico de los enviados especiales paso a paso diseñados y paralelamente las fortalezas y debilidades de su oficio. Son expuestos como profesionales del peligro pues Leguineche resume en cuatro palabras toda la problemática de la profesión periodística, y en su sentido los reporteros forman el club de los cuatro ―D‖, es decir, son: deslenguados, dipsómanos, depresivos y divorciados.

La tribu consta de diecinueve capítulos en 357 páginas que recogen gran parte de la temática vigente de aquella temporada poscolonial y dictatorial, principalmente la violencia pasada y presente así como todas sus consecuencias: la miseria, la pobreza, la represión, la muerte y sobre todo el miedo que aniquila física y psicológicamente. La obra de Manuel Leguineche también desentraña algunos aspectos del universo sociocultural guineano tal como son la brujería, el peso de las tradiciones, el tribalismo o el analfabetismo.

En resumidas cuentas, este capítulo ha sido el lugar de descubrir a los autores cuyas obras hemos elegido para realizar este trabajo. Su descripción, el contexto de su producción literaria o la breve reseña de las obras elegidas dan fe del compromiso de cada uno de ellos.

Desde distintos enfoques, pueden ser valorados como portadores de una idea propia acerca del mundo, su funcionamiento y sus realidades, según las circunstancias que rodean cada época de la creación.

Precisamente los dos autores españoles Soler y Leguineche destacan unos rasgos característicos similares. Son dos infatigables viajeros que, recorriendo el mundo han sabido sacar mayor provecho de sus constantes desplazamientos, sus vivencias y aficiones. Justamente, nos han interesado por ser escritores con un destino atípico. Su abnegación y su voluntad extraordinaria al trabajo le han llevado a triunfar profesionalmente y, esto es perceptible a través de sus obras. Sus novelas bien destacan hombres de talento y de compromiso con su época y con la historia. Por fin, es el lugar también de pensar que el afán para ambos, por saciar su vocación profesional les ha llevado a elegir la soledad a expensas de una vida familiar.

Como podemos contemplar, Leguineche y Soler son dos españoles cuyo instinto viajero aunque por distintas razones, ha llevado a añadir una obra de temas guineanos a sus respetivos repertorios. Leguineche y Mbomio Bacheng ofrecen a los guineanos una tribuna para contar al mundo lo tremendo que le trató el régimen de Macías durante once años, mientras Bartolomé Soler y Donato Ndongo enfocan la colonización española cada uno con su sensibilidad propia.

Como Leguineche y Soler, Donato Ndongo y Mbomio Bacheng también comparten algunas similitudes. Son dos guineoecuatorianos de la misma etnia fang, del mismo distrito Niefang y ambos exiliados. Pertenecen a las primeras generaciones de nativos formados al extranjero pero cuyo proyecto de vuelta al terruño y anhelos patrióticos se desvanecieron tras la independencia alcanzada en 1968. Por lo tanto, son de aquellas víctimas que padecieron los altibajos del poder dictatorial maciísta y, a consecuencia de todo ello, se vieron obligados al destierro hasta en la actualidad. De hecho su narrativa de exilio recoge episodios importantes de la historia colonial y poscolonial guineana y, también a través de las mismas se puede apreciar el repertorio cultural de sus orígenes comunes. Fra Molinero (2004) que ha analizado las similitudes en las novelas de ambos escritores señala entre otras: la técnica autobiográfica vinculada al discurso político que fundamenta, la implicación de ambos en su novelística, y con fines testimoniales o también sus discursos políticos donde denuncian el terror del maciísmo. Uno de los rasgos sobresalientes señalado por Fra Molinero es la trascendencia en las obras de Donato Ndongo y Joaquín Mbomio del

personaje ―mesiánico y salvador‖ a saber, un protagonista concebido con dotes espirituales modernos y aborígenes y destinado excepcionalmente a sacar su pueblo de la aflicción. Molinero define el mesianismo como: ―una actitud personal de respuesta a una preocupación social. Ante la experiencia de un estado de opresión agudo, cualquier sociedad tiende a generar un deseo colectivo de que aparezca una figura excepcional que resuelva sus problemas y catalice las energías dispersas del pueblo en busca de regeneración moral y material‖ (Fra Molinero, 2004:117-118). Estos son el protagonista anónimo expresamente preparado para restablecer el honor de su pueblo en Las tinieblas de tu memoria negra, y el padre Gabriel en El párroco de Niefang al que incumbe la misión de restablecer la justicia en la Guinea pos dictatorial.

Los dos autores españoles nos han interesado por su compromiso, dos observadores independientes que han plasmado su visión y de allí su interés por un país africano. Frente a ellos, dos rescatados de la dictadura que desde sus respetivos refugios reescriben mediante la ficción la historia que protagonizaron. En base a lo precedente, cada uno de ellos puede ser tomado como unidad u origen de la significación de su obra, tenemos cuatro relatos generados por cuatro testigos vivientes de la historia colonial y poscolonial de Guinea Ecuatorial.

Después de estudiar los autores, para acceder efectivamente al significado de estas obras, estudiaremos más adelante en cuatro capítulos los personajes de las cuatro obras elegidas cuyos autores acabamos de perfilar. Si bien, antes de llegar al análisis de los personajes, necesitamos previamente reunir las herramientas teóricas y metodológicas necesarias. A ello dedicamos el siguiente capítulo.