Introducción
UNA DE LAS FORMAS que se tiene para poder discutir la teoría con- siste en estudiar los hechos. Ante la inmensidad de tal empresa y con los limitados recursos de los que se dispone para intelegir un universo tan complejo, discriminamos del todo, mediante casos de estudio, presentando de forma sintética el entramado de relaciones que se dan, día a día, entre culturas, género y el ambiente. El caso del proyecto de construcción de La Presa Bicentenario Los Pilares, en Álamos, Sonora es una muestra de las relaciones entre el Estado, grupos de productores agrícolas, del Distrito de Riego 038, y las de los guarijíos y mayos en relación al manejo del ambiente y los recur- sos naturales, en concreto del agua y el uso del suelo en la cuenca del río Mayo. El caso en cuestión, muestra las relaciones entre las dos diferentes culturas, la de indígenas guarijíos y mayos en rela- ción con la de los productores y el Estado, así como las relaciones de género en la gestión de los recursos naturales y de la construcción del proyecto de embalse. Podemos además observar, dos visiones respecto al uso del conocimiento, los indígenas por un lado con el conocimiento ecológico tradicional (TEK, Traditional Ecological Knowledge, por sus siglas en ingles), que les permite adaptarse a su ambiente y, por el otro, el conocimiento técnico-científico con los mismos fines que el primero, pero de mayor envergadura en lo que
a la modificación del ambiente, se refiere, así como al impacto eco- nómico generado en una trama que conecta lo local, lo regional, lo nacional y lo global.
La generación de esta ciencia y tecnología que se genera en diferentes puntos cardinales, solo es accesible para aquellos que tienen los recursos económicos y las capacidades técnicas para su manejo. Más aun, del conjunto de este conocimiento científico aplicable al proyecto de inversión de La Presa Bicentenario Los Pi- lares, el cual va desde aspectos de ingeniería: civil, eléctrica y elec- trónica, hidráulica, geológica, industrial, estudios económicos de mercado, financieros, aspectos legales, estudios de ecología para su conservación y preservación, y estudios sociales, que establecen las líneas de acción a seguir para establecer las negociaciones entre las poblaciones afectadas, estos últimos, los que tienen que ver con lo social y lo ambiental, pasan a ser objeto de abandono, o no son con- siderados del todo, no obstante, el enfoque transdisciplinar inmerso en dichos estudios, producto de por lo menos, 500 años de ciencia moderna, pues a la fecha, no sería posible que una solo disciplina, abarque la totalidad del conocimiento.
El caso de estudio, ilustra, de entre una constelación de eventos aparentemente aislados, no solo en México, como los planteamien- tos de simetría, equidad, diálogo, entendimiento y demás adjetivos propuestos por teóricos, académicos y por el mismo Estado, fre- cuentemente enarbolados por políticos, comprimidos en los con- ceptos de multiculturalidad e interculturalidad; mismos que tienen diferentes fines, según el lugar del que se trate, por ejemplo, los Estados europeos del oeste, quienes reaccionan para integrar a su cultura la oleada de inmigrantes del este, Asia, África y el orien- te medio, difieren de lo que se busca en América Latina, desde al menos hace 100 años1, integrar las culturas indígenas a la cultura
mestiza (Dietz y Mateos 2011), hasta el momento, son ideales dig- nos de perseguirse por la sociedad, de continuar discutiéndose en las aulas y foros académicos, de buscar implementarse bajo una
1 La expresión de “al menos…” es empleada para indicar, como es bien sabido, que dicho proceso para la Nueva España y los virreinatos de la Corona Española, inicia- ron pocos años después de la conquista y durante los poco más de tres siglos de presencia española.
política pública para atenuar las actuales funciones y estructuras sociales abigarradas monolíticamente, que mantienen una manera definida: la apropiación de la naturaleza para el aprovechamiento del género humano; un conjunto de formas de organización social, acordes a las necesidades de sus sociedades en un momento y lugar definidos. Un limitado pero siempre en crecimiento geométrico, serie de conocimientos para la continuidad de la especie humana, generado en los últimas décadas, por la unión de una gama de dife- rentes disciplinas, cuyos resultados, en ocasiones, contradicen las tendencias del comportamiento humano.
Durante milenios para las actuales culturas que se preservan, cada individuo se somete a un proceso de enculturación o culturi- zación. Al momento de un contacto entre dos culturas o más, una dominante y la(s) otra(s) dominada(s), se ha dado la aculturación, o su caso extremo, la desaparición o extinción de la otra u otras cul- turas. Por cerca de 500 años, 300 de la presencia y dominio directo de la corona Española en la Nueva España y su área de influencia en el Continente Americano y Asia, y los posteriores 200 años de inde- pendencia de los Estados Unidos Mexicanos, la política desarrollada por el Estado, para todas las demás culturas, ha sido la imposición y subordinación a la cultura dominante o “cultura de conquista” (Fos- ter, 1962:36).
La política indigenista dirigida por el Estado mexicano pro- ducto de la revolución mexicana, no difirió mucho del programa de aculturación Español, el que ha sido, el proceso más extendido en el mundo, no solo durante todo el periodo de expansión europea, hasta la fecha. En todo caso, es el proceso característico del géne- ro humano. No obstante, la(s) cultura(s) dominada(s), como una forma de resistencia para su supervivencia, genera un proceso de transculturación, o asimilación, seleccionando en la medida de sus posibilidades, los rasgos y características que las diferentes cultu- ras consideran convenientes, siempre que no exista coerción por la cultura dominante.
De la constelación de 626 rasgos culturales, entre los que se encuentran aspectos de geografía, físicos, biológicos, organización social, medicina, arquitectura, producción, economía, armamento, religión entre otros, que Murdock plantea (UAM-I 1989), la tecno- logía y la técnica (T-T’), son, sin lugar a dudas, de entre todos ellos,
el rasgo cultural de mayor relevancia, a través de ellas (T-T´), los individuos buscan adaptarse a su medio ambiente, aprovecharlo y transformarlo (Stewart, 1954), dichos cambios en el ambiente, de origen natural o antropogénico, influyen en la cultura y la tecnolo- gía, manteniéndose únicamente, las características funcionales para la sociedad (Malinowski, 1984), las cuales, en periodos de tiempo muy largos (de cientos a miles de años), forman “estructuras socia- les” (Radcliffe-Brown, 1968) generándose un fenómeno dialéctico cultura-ambiente. Esta manifestación estructural-funcionalista, es- tablece un orden social a través de instituciones, generando relacio- nes de poder dentro de su misma comunidad y sociedad, incluidas las relaciones de género, y busca imponerse sobre otras culturas o grupos sociales, siendo el Estado, la entidad preponderante para ello, como la principal forma de organización social (Wallerstein 1998, Palerm 1981; Marx, 2006 ).