• No se han encontrado resultados

LA MARCHA SOBRE EL CAUCASO

In document Rusia Teoría y praxis del imperialismo (página 180-193)

LA EXPANSION RUSA DESDE EL SIGLO XVI AL XIX.

LA MARCHA SOBRE EL CAUCASO

Decíamos precedentemente que los resultados del Congreso de Berlín orientaron la expansión rusa hacia el Lejano Oriente y el Cáucaso. Pero el avance ruso en esta última dirección ya se aprecia en Pedro el Grande.

El Cáucaso es el gran istmo que une Eurasia con el Asia occidental, verdadera encrucijada de una serie de culturas que a partir del siglo XVI fueron permanentemente disputadas entre los turcos somalíes y los persas safánidas, que monopolizaban el comercio de la seda.

Rusia adquirió conocimiento e interés en la región a través de la expansión de los cosacos que a fines del siglo XVI ubicaron sus campamentos en las

476

hoy sabemos que los pactos secretos firmados entre los aliados para el reparto de la postguerra establecían que Rusia ocuparía Constantinopla y los estrechos, junto con Tracia y dos islas de la entrada de los Dardanelos (1915) y Rusia también se anexaría grandes extensiones al noreste de Anatolia, las provincias armenias con la fortaleza de Erzerum y el puerto de Trebizonda (1916) y la Cruz volvería a ser consagrada en Santa Sofía, mientras el zar ruso se sentaría en el trono de Constantino el Grande... No faltan interesantes estudios actuales que sostienen el apoyo de los aliados a los bolcheviques para evitar la nueva expansión rusa. En cuanto a la cuestión de los estrechos, los rusos “estimaban que era mejor otorgar a Turquía el poder de cerrarlos que dejar pasar libremente a los navíos. Así, el tratado de Lausana que desmilitarizaba los estrechos fue impopular en Rusia y no fue ratificado jamás. Por el contrario, la Convención de Montreaux de 1936, autoriza a Turquía a fortificar los Dardanelos y sustituir a la Comisión internacional para regular el pasaje de navíos en el Bósforo” (Mitchell, M. op. cit. p. 140). Para ver toda la cuestión véase Anchieri, E. Constantinopla e gli Stretti nella política russa ed europea. Milán, 1948.

477

Véase Forbes, N. y otros. The Balkans. A History of Bulgaria, Serbia, Greece, Rumania and Turkey. Oxford Univ. Press, 1915.

orillas del Terek y de las peticiones de los “melik” (rey) de los reinos cristianos de Georgia y Armenia, el Haiastan que unificará en el siglo IX el rey Aramé.

La mayoría de los autores coinciden que el interés del zar Pedro el Grande en esas regiones obedeció a la influencia que tuvo a su lado el príncipe Aleksandr Bejovich, hijo del cuadillo Bek de la Gran Kabarda y educado por el príncipe Vasiliy Golitzin a quien encomendóse la primera expedición a aquellas alejadas y semidesconocidas regiones en 1717.

Pero sabemos que ya en 1699 fue enviada una expedición para explorar la región del Caspio y que en su comandante, el danés Scheltrupp murió a consecuencia de las fiebres y tormentos sufridos entre los nómades. Una nueva expedición enviada al año siguiente no ha dejado rastros.

El desastre militar del Pruth (1711) otorgó importancia a la región del Caspio como una posible nueva salida a los intereses comerciales rusos.

Sabemos también de la existencia de un comerciante turcomano que en Astrakán contaba que en los lindes del río Amu-Darya (o sea el Río Amu, en antiguo Oxus) había importantes “cuencas de oro” y sugería devolverle el antiguo curso que fuera modificado por las tribus nómades y construir una fortaleza en la zona que facilitaría un indispensable intercambio comercial con la India. Para estudiar estas posibilidades Pedro I envió en 1715 una expedición al mando del embajador Artemiy Volinskiy a la corte persa para intentar un intercambio comercial con dicho país y básicamente, por su intermedio, con la India. Se le recomendó –por propia mano del zar- al atravesar el Ghiland elaborara cuidadosos mapas secretos y estudiara la influencia turca y persa en la zona.

Por otra parte también tenemos datos que ya en 1701 apareció en la Corte rusa un comerciante armenio, Israel Orlí, con cartas firmadas por los diversos “melik” de su país interesando al monarca ruso en un protectorado sobre sus habitantes cristianos sometidos al yugo turco. La guerra que se libraba contra Suecia demoró el apoyo ruso, pero Orlí insistió y envió a Pedro I, junto con un mapa de la estratégica zona, una carta en que le expresaba: “Sin duda sabrá Vuestra Majestad que ha habido en otro tiempo en Armenia reyes cristianos; pues bien, más de 50 años hace que gemimos bajo el yugo de los turcos, y a la manera que los descendientes de Adán esperaban al Mesías, así nosotros esperamos al Zar de Rusia. Hay una profecía

según la cual, cuando los infieles se ensañen hasta el extremo con nosotros, aparecerá un gran príncipe de la casa de los Zares, más valiente que el Alejandro magno y libertará al pueblo armenio. Nosotros creemos firmemente en el próximo cumplimiento de esta profecía”478.

En 1716, en plena guerra contra los turcos, el Zar envió a la tierra armenia a Minás, uno de los acompañantes del fallecido Orlí, y éste regresó portando una nueva carta firmada por Iesaí Hasán Djalalián, Príncipe-Katholikós de Ganzasar, quien afirmaba que “junto con los melik de esta provincia estamos prontos a recibir al grande y poderoso ejército del Zar, cuando desee avanzar hacia estos lugares”479 .

Paralelamente los hermanos de Bejovich llamados Sinach y Akmurzá que gobernaban la Gran Kabarda se rebelaron contra los turcos reconociendo, en 1711, la soberanía rusa. Bejovich fue enviado en una expedición al Kubán, donde obtuvo una importante victoria en 1713 y confeccionó una detallada cartografía de las costas orientales del mar Caspio, previendo futuras expediciones militares.

Finalmente, en 1717 el zar Pedro dispuso concentrar en Astrakán un ejército de 7.000 hombres –la mayoría cosacos del Terek- para avanzar hacia la región del Amu-Darya. Sin cartas y con la guía de los Kalmukos, Bejovich logró llegar hasta el kanato de Jiva, cuyo kan desconfiando de sus numerosos visitantes armados logró dividir el ejército en cinco grupos y masacrarlos. Previamente, durante su marcha, Bejovich había construido varios fuertes en el Caspio, ampliando las posesiones del Zar desde Guriev sobre el Ural hasta Kizliar en el delta del Terek, que desde 1579 era la vanguardia de los cosacos480.

En plena guerra ruso-turca el príncipe Volinskiy fue enviado en 1720 como gobernador a Astrakán con la misión de preparar una expedición contra los

478

cit. Bruckner, A. Pedro el Grande , op. cit. t. XXVI, P. 274. Los historiadores armenios hablan asimismo del comerciante Grigoriy Lusikián, quien en 1672 se habría presentado en la corte del zar Alexey con una carta de Hakob de Djughá, katholikos (patriarca) de Edjimistzín (la ciudad santa de los armenios) implorando la ayuda contra las persecuciones turcas. Véase Artzruni, Ashot. Historia del pueblo armenio. Bs. As., Fund. Ararat, 1965, p. 295/6 y el tradicional Pasdermadjian, H. Histoire de l’Arménie. París, H Samuélian, 1964.

479

Cit. Artzruni, A. op. cit. p. 298. 480

persas, la que se llevó a cabo a partir de 1722. El 23 de agosto de ese año las tropas kalmuko-tátaras del Bajo Volga al mando de los rusos lograron ocupar Derbent481 .

Este avance del Zar sobre Persia –tierra de paso para los pueblos esteparios del Asia central en camino a las fértiles tierras mesopotámicas –motivó que el “melik” de Kartli Vaktag IV con 30.000 hombres y el patriarca Isaías con otros 8.000 se plegasen a la invasión del zar, rebelándose contra los persas con intención de liberar Kartli, Armenia y Azerbadyán482 pero Pedro I después de ocupar Derbent firmó la paz con el Sháh de Persia ordenando el regreso de sus tropas y abandonando a sus rebelados aliados.

La paz firmada el 12 de setiembre de 1723 por el embajador persa Ismail-bek, preocupado por la presión turca en sus posesiones de Kartli Erivan, otorgaba a Rusia Derbent, Bakú –ocupada por el general ruso Matyuschklin en 1723- Ghilian, Masanderan y Astrabad, o sea las regiones occidentales y meridionales de los bordes del mar Caspio. Los turcos reconocieron estas disposiciones por el tratado ruso-turco de Constantinopla el 12 de junio de 1724 por el cual los rusos reconocían la ocupación turca de Georgia, Armenia y Azerbaidyán a condición que los turcos aceptasen las nuevas posiciones rusas en el litoral del Caspio. “El tratado del 12 de junio de 1724 detenía el avance ruso hacia el Cercano Oriente y dejaba a armenios y georgianos en una situación por demás crítica”483.

Pedro el Grande acostumbrado a consolidar sus posesiones e integrarlas a Rusia “ordenó construir caminos, fortificaciones, enviar cuanto antes colonos cristianos, eliminar el mayor número posible de musulmanes y expedir a San Petersburgo los productos locales; azúcar, frutas secas, limones, y, sobre todo, ese

481

se afirma que Pedro I con sus propias manos hizo un hueco en la pared del palacio para poder observar el arribo de su flota. Véase Baddeley, John. The Russian Conquest of the Caucasus. London, Green and Co., 1908, p. 28.

482

Georgia, Armenia y Azerbaidyán son tres estados marginales separados de Rusia por el Cáucaso y habitados en su mayoría por rudos y belicosos montañeses –en la antigüedad la región era conocida como “las montañas de los muchos lenguajes”-. Georgia, el más occidental, domina el acceso al mar Negro, entre el Cáucaso sudoccidental y el macizo armenio. Armenia, más al sur, es esencialmente un conjunto de tierras altas en torno al lago Gokcha con su ciudad santa de Edjimiatzín y el Azerbaidyan ocupa la región oriental y se afirma adoptó su nombre por una tribu albana (Aghvankh = Albania). 483

Artzruni, A. op. cit. p. 301. Paralelamente el Zar envió a Armenia al comerciante Iván Karapet, como delegado personal, para conservar entre ellos la rebelión contra los turcos, ofreciéndoles emigrar a Rusia o declararse súbditos rusos, favoreciendo futuros pasos del zar en esa dirección. El enviado ruso tenía además la misión de organizar la resistencia en dichas regiones.

famoso petróleo, cuyas propiedades desearía estudiar. “Este mineral será de gran utilidad, dice, en todo caso a nuestros descendientes”484 .

El tema del Cáucaso adquirió preferencia nuevamente cuando llegó al trono persa el shah Nadir dispuesto a reconstruir la grandeza de sus antepasados. Entre las primeras medidas de gobierno dispuestas para consolidar sus posesiones ubicó como “melik” de Kartli al georgiano Theimuraz II y a su hijo Irakli II como rey de Kajeti, reinos que se agruparon a la muerte del primero en 1798, unificando Irakli II toda la Georgia oriental. A la vez, en 1752 llegó al trono de Imeretia el joven Salomón, quien agrupó bajo su control la Georgia occidental.

Fue precisamente Irakli II quien en 1768, en medio de la guerra ruso- turca pidió la protección de los rusos para su reino de Kartli-Kajeti, chocando con el rechazo de la zarina Catalina II. Los georgianos resolvieron entonces acudir a solicitar auxilio en Europa occidental sin mejor suerte hasta que, por sugerencia del embajador ruso, en 1782 Irakli II –alegando una “guerra santa” en defensa de la fe contra los infieles –obtuvo de Catalina II el “protectorado ruso” para la Georgia oriental, mediante un tratado firmado el 24 de julio de 1783, en la fortaleza de Gueorgevsk. El tratado establecía que Rusia prestaría apoyo militar, defensa común, controlaría la política exterior, concedería libertad interna y conservaría dos batallones de vigilancia en el país. Estos ingresaron en Tiflis ese mismo año, provocando una violenta reacción de turcos y persas.

La guerra ruso-turca de 1787/92 consolidó la posición rusa en las estepas del Kubán, avanzando a ocupar el paso clave del Dariel y el norte del Cáucaso.

En 1795 el nuevo sháh Agha Mohamed485 invadió Georgia conservándola en su poder hasta 1801. Esta acción motivó la organización de una expedición punitiva que en la mente de su comandante Valeriy Aleksandr Zubov – favorito de la Zarina- adquirió características imperialistas notorias486. La expedición de 20.000 hombres logró ocupar nuevamente Derbent y Bakú, avanzando hasta Kub,

484

Troyat, H. Pedro el grande... p. 282. 485

que inauguraba la dinastía Kadjar, que reinó en Persia hasta principios del siglo XX en que fue depuesta por el coronel Reza Khan quien al coronarse instaló la dinastía Pahlavi.

486

Zubov pretendía seguir los pasos de su antepasado Potemkin, señor de la Crimea, entregando a su amante imperial el Asia Menor y quizás la India.

Salian y Shamaj llegando hasta el desierto de donde fueron retiradas en noviembre de 1796 por el nuevo zar PabloI interesado en terminar con el prestigio del favorito de su madre487.

A la muerte del rey Irakli II su enfermizo hijo y sucesor Georgui XII exigió a Rusia el cumplimiento de las disposiciones de ayuda que establecía el tratado de 1783. El nuevo Zar no renovó el mismo hasta 1799 y luego envió una expedición al mando del general Lazarev, quien a la muerte del joven monarca decidió el 28 de diciembre de 1800 anexar la Georgia oriental con autonomía interna, la que después fue suprimida por Alejandro I el 12 de diciembre de 1801, convirtiéndola en provincia del Imperio ruso. En 1801 el general Lazarev ocupó militarmente Guria, en 1804 Migrelia y el Daghestán, concluyendo en 1812 con la ocupación de Sirvan. Entretanto, en 1810, tras una aguerrida defensa de su parte Rusia ocupó e incorporó el reino de Imeretia o Georgia occidental488. De este modo toda Georgia pasó a manos de Rusia.

La anexión rusa de Georgia oriental motivó que Persia exigiese el retiro de las tropas rusas de la Transcaucasia y ante la negativa declaró la guerra a Rusia en 1804. Ese mismo año el general Tsisianov –príncipe georgiano al servicio del Zar- ocupó el kanato de Gandzak e ingresó en Armenia sitiando durante dos meses la poderosa fotaleza de Ereván. Una sublevación en Georgia le obligó a levantar el sitio. Después de firmar un acuerdo con el kan Ibrahim de Gharabagh anexando esta región a Rusia, Tsisianov fue asesinado en 1806, mientras era sometido el kanato de Cuvi. Con los kanatos de Azerbadyán se formaron las provincias rusas de Bakú y Elizavetpol (luego Gandzak) y las tropas rusas al mando del general Guolovich lograron ocupar Ashtarak y sitiar nuevamente la fortaleza de Ereván. Desde el oeste los rusos continuaron su marcha y por el norte fueron

487

Shamaj era la capital del reino de Shirván, importante sede del comercio de la seda. Sus pobladores ocuparon toda la región de Derbent, centro comercial del Azerbadyán y paso obligatorio entre la cordillera del Cáucaso y el mar Caspio, por el cual se mantenían las relaciones con el Cáucaso del norte y Rusia. El paso de Derbent estaba defendido por poderosas murallas. En el siglo XVIII el Azerbadyán estaba dividido en cinco Kanatos importantes: Bakú, Gandzak, Sirvan, Shek y Derbent, y algunos menores, todos ellos mahometanos enemigos de Rusia y de sus propios vecinos cristianos como Georgia y Armenia.

488

buena parte de la nobleza georgiana se trasladó a San Petersburgo, incorporándose a la rusa y uno de ellos el príncipe Bagration Mujranskiy luchó contra Napoleón Bonaparte, distinguiéndose en combate y muriendo en la batalla de Borodino.

dominando poco a poco todos los fuertes turcos de la inhospitalaria costa del mar Negro, cortando las comunicaciones a los montañeses del Cáucaso.

La guerra contra los persas perduró hasta el 12 de octubre de 1813 en que se firmó el tratado de Gulistán (Gharabagh), localidad donde se rindió el sháh tras ser vencido en el Araxes. Por este tratado ruso-persa los kanatos de Gharabagh, Bakú, Cuvi, Shek, Sirvan y Thalish pasaron al dominio de Rusia, la que podía mantener una flota de guerra en el Caspio y obtenía facilidades de comercio con Persia, la que a su vez reconocía la anexión de la Georgia oriental y el Dahestán por Rusia. Estas disposiciones fueron anticipadas el 28 de mayo de 1812 por el tratado de Bucarest, donde Turquía renunciaba a la Georgia occidental y compensadas por la alianza defensiva anglo-persa del 25 de noviembre de 1814, por la cual Gran Bretaña trataba de evitar el avance ruso hacia sus posesiones de la India y los pasos estratégicos que comunicaban con ella489 .

La hábil diplomacia inglesa fomentó una nueva guerra ruso-persa que estalló en 1825 por el dominio de las tierras altas del Azerbadyán y la Armenia persa. Después de un período no muy fructífero para las armas rusas encabezadas por el decabrista Ermolov, el nombramiento del general Paskevich dio nuevo empuje a las tropas del Zar que obtuvieron en abril de 1827 una significativa victoria en Azerbadyán, permitiendo el avance sobre Najidjeván que cayó el 26 de junio y las varias veces sitiadas fortalezas de Ereván, que fue finalmente ocupada el 1° de octubre de 1827 consolidándose el dominio de la llanura del Ararat490.

El 13 de octubre las tropas rusas victoriosas entraron en la ciudad persa de Tabriz e iniciaron negociaciones con Abbas Mirza. La demora de éstas condujo a los rusos a repetir su táctica de presionar militarmente y sus tropas continuaron avanzando y ocuparon sucesivamente Maraghá, Joi, Salmast y Ardabil, abriéndose paso hacia Teherán. Este hecho precipitó a los diplomáticos persas a firmar el 10 de febrero de 1828 la paz de Turkmanchai que otorgaba a Rusia los

489

“mientras la Transcaucasia pasó a poder de los rusos entre 1801 y 1829 detrás, escondidos entre los bosques y los despeñaderos, los pueblos montañeses del Cáucaso continuaron ofreciendo una resistencia desesperada, y su sometimiento no pudo considerarse completo hasta que en 1864 se hubo expulsado a los circasianos de sus fragosidades sobre el mar Negro y emigraron en masa hasta adquirir una siniestra notoriedad como los “bashibazouks” (Sumner, B. op. cit. p. 265.)

490

véase la clásica y documentada obra de Fonton, F. La Russie dans l’ Asie Mineure, ou campagnés du maréchal Paskevitch en 1828 et 1829. París, 1840.

kanatos armenios de Ereván y Najidjeván, con los que se creó la provincia Armenia, con capital en Ereván y bajo el gobierno del general Tjatjavatze. Además se corrió la frontera del imperio zarista hasta el río Araxes, a cien millas de Tabriz, donde aún se encuentra. También se autorizaba el regreso de los armenios que residían en Persia y el derecho a la existencia de una armada rusa en el Caspio. De este modo la influencia rusa en la región reemplazaba a la inglesa, que a su vez había suplido el papel desempeñado por Napoleón Bonaparte.

Entretanto los rusos habían participado conjuntamente con las flotas francesa e inglesa en la destrucción de la rada de Ambarino el 20 de octubre de 1827 contra la flota turco-egipcia, provocando por parte del Sultán, interesado en separar a los aliados, una acusación de responsabilidad contra los rusos que llevó al zar Nicolás I a declarar la guerra a los turcos, como vimos, el 14 de abril de 1828. A consecuencia de ello el 23 de junio de 1828 tropas rusas ocuparon Kars, la fortaleza más importante de la Transcaucasia y continuaron su expansión estableciéndose en Ajaltselá, Ardan, Baizet y Alalkert y, finalmente el 27 de junio completaron su avance en Armenia ocupando la célebre fortaleza de Erzerum. Estas nuevas acciones culminaron en la paz de Adrianopolis que, en el aspecto que aquí nos interesa, otorgaron a Rusia las costas orientales del mar Negro desde Kubán a Pothimiel, conjuntamente con las ciudades de Ajalkalaki y Ajalsik, siendo el resto de las posesiones ocupadas devueltas a los turcos.

Con intención de consolidar sus nuevas adquisiones, en 1837 fue fundado en el camino de Tiflis a Kars491 el fuerte de Alessandropolis.

Al pie de las montañasa del Asia central –luego llamada Turquestán o “campamento turco”- se encontraban una serie de kanato turquitátaros favorecidos por las aguas que descendían del Pamir, Alai y Tien-Shan (“la montaña del cielo”). Estas verdaderas civilizaciones de oasis, aisladas al norte por el desierto Aral-Caspio eran los kanatos de Bujara, Samarkand, Kojand, Jiva y Tashkent (“ciudad de piedra”), que combatían entre sí por el dominio de la región y asimismo se defendían

In document Rusia Teoría y praxis del imperialismo (página 180-193)