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MARCO TEÓRICO Niveles de conciencia

In document Averno (página 33-61)

Los Budistas dicen que “lo único permanente en la vida es la in- permanencia” es decir el cambio. Resulta siempre inquietante cómo a primera vista normalmente observamos la vida o el día a día como algo quieto, rutinario y monótono, pero una observación más profun- da nos conduce a contemplar algo que se escapa a nuestra percepción ordinaria de las cosas y que es el constante cambio que se produce per- manentemente en todo lo que nos rodea; todo cambia constantemente, lo vemos en las nubes; lo vemos en la semilla que se transforma en árbol; lo vemos en las hojas que caen; lo vemos en la piedra de río que al pasar del tiempo es pulida por el torrente de agua que siempre fluye que siempre cambia; lo vemos en la oruga y su bella transformación de capullo en mariposa ¿acaso es ilógico pensar que nosotros como seres humanos también experimentamos en nuestra existencia estos procesos de cambio y desarrollo que vemos en todo lo que nos rodea? Esta es una idea esotérica básica, es más, puede considerarse la razón por la cual alguien siente el impulso de la introspección y el deseo de asumir una disposición de labor y de autoestudio que lo conducirá al desarrollo de sí mismo, esto es el “esoterismo” el estudio de la realidad interna de uno mismo. Es evidente que esto implica un proceso de adquisición de conocimiento, pasar de un estado de ignorancia a uno de conocimiento.

Desde una visión moderna vemos que esto está totalmente relacionado con el inconsciente y los procesos de asimilación de éste, porque uno parte de un estado en donde ignora algo, es “inconsciente” de algo y posteriormente se llega al conocimiento, se vuelve consciente de eso que ignoraba. Esta es una relación que vemos y que no resulta fortuita, y para entenderla debemos recurrir al estudio de los astros o “Astrología”, esto es así porque en el ejercicio de ésta nos percatamos de lo que somos en totalidad, es decir de los aspectos conscientes y los inconscientes que conforman nuestra personalidad. La humanidad en sus inicios empezó a ver las relaciones entre las disposiciones de los astros, por ejemplo las fases de la luna y los periodos de siembra y cosecha, los cambios de marea y los ciclos del año en general. Pero la verdadera importancia de estos estudios es cuando se hace la relación entre la disposición de los astros y los procesos internos del ser, es allí en donde nace lo que conocemos como astrología, que no viene a ser otra cosa más que una manera de conocerse a uno mismo, una manera de ver hacia adentro. Jung habla de la astrología y nos dice que:

“las singulares cualidades psicológicas del Zodiaco constituyen toda un teoría proyectada de caracteres. La astrología es una experiencia viva primordial, semejante a la de la alquimia. Tales proyecciones se repi- ten siempre cuando el hombre procura explorar una oscuridad vacía que él llena involuntariamente con figuras vivas”2

2 (C.G. Jung) “psicología y alquimia” ,parte III, capítulo II, Pág. 269. ED Solar, Bo- gotá, 2003

A partir de allí entendemos que la relación con el inconsciente siem- pre se da cuando exploramos nuestro interior, “una oscuridad vacía”. Esto nos hace ver que la conexión entre la práctica esotérica y el in- consciente, es más fuerte de lo que parece a primera vista y que estos dos comparten la característica importantísima de poder empujar al ser espiritual a ser consciente de lo que ignoraba, y que esto sucede como un proceso natural en el ser humano; por eso Jung nos habla de que es “una experiencia viva primordial”.

Dentro de la mitología de la astrología nos encontramos con “figuras vivas” del inconsciente como dice Jung, y en ellas hay una muy especial que viene a nosotros como una inspiración mas de nuestra tesis. Esta figura es la que conocemos como el dios Plutón, que era el que do- minaba el submundo, y desde una óptica psicológica éste viene a ser el inconsciente. En astrología, las fuerzas que contiene cada planeta se van activando o desactivando en la medida en que éstos recorren las casas zodiacales, y como los planetas siempre están en movimiento; la influencia de un determinado planeta en el zodiaco de la persona es temporal, porque el planeta entra a cierta casa creando aspectos con otros planetas, y sale de esta casa dándole fin a estos aspectos y a las influencias que genera su presencia en ella. Esto es lo que se conoce como tránsitos planetarios.

“Los tránsitos de Plutón suponen el encuentro con el lado primiti- vo, instintivo y aún no regenerado de nuestra naturaleza. Los senti- mientos de cólera, resentimiento y dolor de la niñez; la voracidad, la envidia, los celos y los deseos infantiles de omnipotencia y poder; las ansiedades sexuales desbocadas y la ferocidad de los impulsos destruc-

tivos, todo esto y mucho más permanece oculto en lo más recóndito del inconsciente. Plutón es el servidor de la totalidad, y para vivir nuestra totalidad debemos hacer frente a estas emociones e impulsos primitivos. Volver a conectarnos con lo que hay oculto en nosotros significa recuperar las partes perdidas y repudiadas de nuestro propio psiquismo. Al hacerlo, creamos también la posibilidad de liberar la energía movilizada en complejos infantiles, y de volver a integrarla de manera más constructiva en la personalidad.”3

Desde nuestro punto de vista la astrología da la posibilidad de en- contrarnos cara a cara con nosotros mismos, sin velos ni cascaras que oculten alguna parte de nuestra totalidad, mostrándonos lo que no queremos ver, nuestra parte oscura. Con la descripción que acabamos de citar sobre los tránsitos de Plutón, podemos ver que esta acción que realizamos a través de la astrología y que concretamos en este proyecto, tiene un carácter profundamente plutoniano, porque nos hace penetrar la oscuridad más negra y profunda, el lugar más apartado y de difícil ac- ceso para la conciencia, donde se encuentran todas las incomprensiones y nos sitúa allí, en nuestro nivel real, para luego partir al viaje de regreso. La idea importante que deseamos resaltar en este punto es que en astro- logía siempre se parte de la base de que hay cosas que comprendemos como también otras que no hemos comprendido, y esto constituye un nivel de conocimiento o de consciencia que tenemos pero que debe ser ampliado o superado. Evidentemente no todas las personas tienen una práctica esotérica, pero sin embargo su inconsciente sí que está fun- 3 (Howard Sasportas) “los dioses del cambio”, Pág. 243. ED Ediciones Urano, Barce-

cionando y todo esto nos conduce a pensar que dentro de la sociedad habrá muchas personas con niveles de conciencia muy diferentes unos de otros, es decir que cada quien, de acuerdo a las experiencias que ha vivido, habrá logrado asimilar en un nivel y una proporción diferente el contenido inconsciente para volverlo consciente y que sin importar la proporción de esta asimilación todos, absolutamente todos parten de un estado de ignorancia y terminan en uno de conocimiento, parten de un nivel de consciencia para luego entrar en uno más amplio. Es desde aquí de donde comienza la vivencia del personaje central de nuestra historia que es un psicoanalista que hemos llamado “Psyco”. Nosotros elegimos ubicar a Psyco en el momento de su vida en el que su cons- ciencia está a punto de ser ampliada, y por esta razón él se presenta al inicio de la historia desde un nivel de conciencia bajo, es decir desde un momento anterior a su transformación, un momento de angustias, de tensiones y desequilibrios, este es un punto en donde él mismo presien- te el inminente cambio que ve evidenciado en las brumas del incons- ciente que empiezan a manifestarse en su consciencia como un llamado a la aventura de cambio, es así como todas las energías de su ser se han acumulado como el calor en el agua y han llegado a tal punto en donde la ebullición se ve como un hecho inaplazable.

Evolución

Para nosotros toda esta carga que representa Plutón y la acción que desde la astrología se plantea que ejerce, realmente viene a ser una ma- nifestación de los procesos de desarrollo de la psiquis. Y entendemos que el inconsciente al estar interconectado con la actividad consciente

toma mucha de su fuerza de allí mismo, de la manera en la que movi- lizamos nuestra energía consciente. Esto nos hace ver la importancia de eso que llamamos mente, que es un equivalente de psiquis, porque es desde allí desde donde se manifiestan todos estos procesos que hemos estado mencionando y que afectan nuestra realidad de vida. Los cono- cimientos que los antiguos herméticos manejaban sobre la mente para nosotros son de gran importancia. Se sabe que era a través de la mente como ellos realizaban actos grandiosos de magia. Estos conocimientos se remontan al imperio egipcio en donde vivió Hermes Trimegistro, quien fue considerado como un dios y que por eso recibía el nombre de Thoth. Hermes el dios de la sabiduría, dejó sus conocimientos de la realidad mental consignados en un grupo de enseñanzas que se lla- maron El Kybalion, considerada la más importante obra esotérica que trata sobre este tema. Por eso viene entonces a nuestra consideración el primero de los siete principios herméticos explicados en el Kybalion, que es el principio de Mentalismo y que dice así:

“EL TODO es MENTE; el universo es mental”4

Este primer principio abre nuestro campo de visión de una manera muy especial, porque no sólo nos está mostrando la magnitud que tie- ne el concepto “mente” enmarcado dentro las enseñanzas herméticas, sino que también nos marca la tremenda importancia que desde esta óptica adquieren todos los procesos mentales. Cuando en este princi- pio se habla de “EL TODO” hay que entender que éste término no se 4 (Tres Iniciados) “el kybalion”, capítulo II, Pág. 22. ED Luis Cárcamo Editor, Madrid,

está usando de la manera en que normalmente se hace. Cuando en el hermetismo se habla de “EL TODO” no se está haciendo referencia al universo, ni a cualquier manifestación de lo que conocemos como la realidad material, que es todo lo evidente o perceptible a nuestros sentidos físicos. “EL TODO” es más bien la realidad sustancial, es la realidad que subyace a todas las formas o manifestaciones materiales, es la realidad que subyace al universo mismo y que escapa a la percepción de nuestros sentidos físicos. Este “TODO” es, como dice el Kybalion, “UNA MENTE UNIVERSAL, INFINITA Y VIVIENTE”5 y el uni-

verso material vendría a ser una creación mental del “TODO”. La na- turaleza de esta afirmación conduce nuestro razonamiento a pensar que siendo el universo producto de la mente del “TODO”, nosotros como seres poseedores de mente tenemos una influencia directa en la realidad que nos rodea, o en el universo, es decir que la vida que nos rodea es el resultado de lo que tenemos en nuestra mente, y si la mente tiene tanta importancia, tendríamos entonces que sentirnos empujados a pregun- tarnos, qué hay allí, ¿qué tenemos en nuestras mentes? Y desde el punto de vista hermético se pueden apreciar unos estados mentales que se pro- ducen debido a nuestro nivel de conciencia bajo, y que ya los veíamos en Plutón como “Los sentimientos de cólera, resentimiento y dolor de la niñez; la voracidad, la envidia, los celos y los deseos infantiles de omnipotencia y poder; las ansiedades sexuales desbocadas y la ferocidad de los impulsos destructivos, todo esto y mucho más….”.esto lo hemos plasmando de diferentes maneras en nuestro cortometraje, como por ejemplo en el impulso destructivo y visceral de escribir sobre la pared 5 (Tres Iniciados) “el kybalion”, capítulo II, Pág. 22. ED Luis Cárcamo Editor, Madrid,

1978

que Psyco tiene después de un sueño muy vivido, o en las imágenes eró- ticas que invaden su cabeza en medio de una consulta de psicoanálisis, y particularmente lo hemos plasmado en todos los actos que se generan en un segundo personaje que es un viejo sombrío, burlón y agresivo. Esotéricamente estos estados mentales bajos no son los que conviene te- ner, porque toda la fuerza está allí prisionera como en “complejos infan- tiles” y al mismo tiempo muestran un desconocimiento que se refleja en la reducción de nuestra capacidad de acción, convirtiéndonos en meros peones en un tablero de ajedrez, porque como sabemos, no es el peón el que tiene la capacidad de actuar en el juego, sino el jugador, por eso permanecer en estados mentales bajos es situarnos voluntariamente en la posición del peón, y como veremos, es a partir de esta problemática humana de donde nace el arte de la Alquimia.

Mucho se ha dicho sobre el arte hermético de la alquimia, pero en general se acepta la creencia popular de que este arte está dedicado a convertir cualquier metal en oro y que esto es lo que hacen los alqui- mistas. Pero habrá que saber que “el oro buscado no es, como lo creen los tontos, el oro común (aurum vulgi), sino el oro filosófico”6.

El conocimiento filosófico, o la piedra filosofal es la que convertía cualquier metal en oro, cualquier situación de la vida en oro, dándonos así el conocimiento que se adquiere después de haber puesto en práctica la alquimia mental. Entre los principios herméticos encontramos otros dos que nos sirven para la explicación del proceso alquímico. Uno es el principio de causa y efecto, que dice:

6 (C.G. Jung) “psicología y alquimia” ,parte III, capítulo II, Pág. 266. ED Solar, Bo- gotá, 2003

“Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada escapa a la ley”7

Y en la vida cotidiana lo que vemos que sucede es que siempre esta- mos condicionados por los efectos y las situaciones que otros causaron, no estamos por encima de esto, y estamos esclavizados a esta condición debido a los estados mentales que movemos normalmente. Jung nos hablaría aquí de la persona como recorte de la psique colectiva, cómo las masas de gente que se ven condicionadas fácilmente en su acción por los deseos y objetivos de otros más fuertes. Es así como la mayoría de las personas están inmersas en la marea de la vida, sin control de sí mismos, dejándose sacudir de aquí para allá por las situaciones que se les presenta y anclándose en la posición de víctima. Pero como vimos en el principio de mentalismo, todo parte de la mente, mi realidad es entonces un producto, o un efecto de ella, de los estados mentales que muevo y es aquí en donde el alquimista se pregunta ¿Qué debo hacer para cambiar esta situación? Porque entendemos que si todo esto parte de mi mente entonces yo tengo una responsabilidad en esto, y aquí entra el otro principio hermético, el principio de vibración y que dice:

“Nada descansa; todo se mueve; todo vibra”8

7 ((Tres Iniciados) “el kybalion”, capítulo II, Pág. 30. ED Luis Cárcamo Editor, Ma- drid, 1978

8 (Tres Iniciados) “el kybalion”, capítulo II, Pág. 24. ED Luis Cárcamo Editor, Madrid, 1978

Vale la pena plantear aquí un ejemplo que nos servirá para entender la importancia de la vibración y cómo se usa para cambiar nuestra rea- lidad: Cuando analizamos el espectro electromagnético o el campo de visión humana, veremos que va del color rojo, que tiene la longitud de onda más larga y por lo tanto más baja su frecuencia vibratoria, hasta el violeta, que tiene una longitud de onda más corta y por lo tanto su. frecuencia vibratoria más alta, este es el color más alto que podemos percibir. Lo que se sale de estos márgenes es imperceptible a nuestros ojos, como por ejemplo el rayo ultravioleta. Basado en este principio, el alquimista ve los estados mentales y comprende que el plano de las vivencias cotidianas que afectan a todas las personas tiene su propio espectro electromagnético, es decir un margen vibratorio como el de la visión que va del rojo al violeta, y que la única manera de escapar a todas las situaciones en las que la gente tiene irremediablemente com- prometidos sus estados de equilibrio interno o realización de sí mismos, es saliendo de este margen vibratorio. Subiendo la vibración de sus estados mentales llegarían entonces a lo que podríamos llamar como el “ultravioleta mental”, que es un estado vibratoriamente más alto y que por lo tanto está por encima del espectro normal, escapando así a las influencias de su entorno. El alquimista que logra esto ya no es parte y esclavo de los efectos causados por otros, su psiquis ya no es un recorte de la psique colectiva, porque él está por encima de esta colec- tividad, ha transmutado el metal en el oro que no es común. Este es el verdadero “arte de la alquimia hermética, el cual, contrariamente a la creencia general, trataba del dominio de las fuerzas mentales, antes que de los elementos materiales- la transmutación de una clase de vibracio-

nes mentales, en otras, en vez de una clase de metal en otro”9es aquí

en donde nos convertimos en la causa, en los causantes y ya no en los afectados, hemos pasado de ser meros peones en el ajedrez de la vida, a ser los jugadores.

En nuestro cortometraje quisimos mostrar esta idea sobre la vibración a través del dibujo. A medida que avanza la película y que el cambio en Psyco se hace más cercano, la vibración de la línea en la animación se va intensificando con la intención de mostrar la elevación de la vibración que se produce con ese cambio. Esta vibración de la línea va entrando en la película, pero también con unas dinámicas, sus altos y sus bajos, pero siempre creciendo hasta que simbólicamente los personajes dejan de ser lo que son y se convierten en lo nuevo, es decir un estado mental superior. Todo esto nos hace ver la importancia que tienen los procesos de cambio en la mente desde la visión hermética, pero esto es también así dentro de los conocimientos esotéricos en general. Por esta razón se utiliza una palabra especial para hablar de ellos. Esta palabra es la transmutación, “La palabra <<transmutar>> significa <<cambiar de una naturaleza, forma o sustancia a otra; transformar>> (Webster). Y acordemente <<transmutación mental>> significa el arte de cambiar y transformar estados, formas y condiciones mentales en otros.”10 Por

lo tanto se definiría a la alquimia como un proceso de transmutación mental y desde lejos parecería que esta idea es sólo un cambio, porque es pasar de un estado a otro, pero en su interior guarda una noción de 9 (Tres Iniciados) “el kybalion”, capítulo I, Pág. 17. ED Luis Cárcamo Editor, Madrid,

1978

10 (Tres Iniciados) “el kybalion”, capítulo III, Pág. 35. ED Luis Cárcamo Editor, Ma- drid, 1978

evolución y progreso, porque para poder realizarla es necesario cambiar elevándose a través del conocimiento, accediendo así a estados mentales con una vibración más alta, es decir a niveles de conocimiento más ele- vados y crecientes. Esto es lo que los herméticos llaman “ascender por

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