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DE OPCIONES POR SIMULACI ´ON MONTE CARLO

En los ´ultimos a˜nos, la industria financiera ha vivido una evoluci´on constante, propiciada por la competencia global y fomentada por la ingenier´ıa financiera. Como parte de tal evoluci´on, hemos visto el florecimiento de nuevos y complejos productos que tienden a sa- tisfacer (y a veces hasta a crear) las necesidades tanto de depositantes como de prestatarios. Ante la complejidad de dise˜no de dichos productos, las expresiones anal´ıticas que permiten la valuaci´on de los mismos se han vuelto dif´ıciles de encontrar, y en algunos casos, esta tarea resulta inviable. De hecho, el ´ultimo gran ´exito en este campo, que data de 1973, fue la f´ormula de valuaci´on de opciones europeas de Black-Scholes-Merton, basada en una serie de supuestos que en general, no se presentan en la realidad.

Por esta raz´on, los encargados de la valuaci´on de tales instrumentos al interior de las instituciones financieras, han echado mano de t´ecnicas computacionales que permiten evaluar en forma exhaustiva las funciones de pago establecidas para cada uno de esos complejos productos financieros. Es precisamente con esa intenci´on que desde finales de los a˜nos setenta los estudiosos de las matem´aticas financieras han hecho un mayor uso de herramientas de an´alisis num´erico, tales como los ´arboles binomiales y la Simulaci´on Monte Carlo, para resolver problemas de valuaci´on de instrumentos financieros y de exposici´on a factores de riesgo que afectan estructuralmente su balance.

4.1. Definici´on de la metodolog´ıa Monte Carlo

Una definici´on sencilla de esta metodolog´ıa, reza que los m´etodos Monte Carlo son todos aquellos m´etodos computacionales que utilizan n´umeros aleatorios, aunque no necesaria-

mente produzcan resultados correctos (Knuth1 1981). Este ´ultimo se˜nalamiento no quiere decir en s´ı que un m´etodo Monte Carlo produzca resultados disparatados, sino que a difer- encia de otros m´etodos num´ericos, el error de estimaci´on que arroja no est´a acotado en forma determinista.

Harald Niederreiter (1992) ha confeccionado una definici´on un poco m´as precisa en t´erminos matem´aticos que indica que un m´etodo Monte Carlo es un m´etodo computacional en el que la cantidad a calcular se interpreta en un modelo estoc´astico y se estima por medio de un muestreo aleatorio. Con base en esta definici´on, podr´ıamos desde luego plantear un sencillo ejemplo como el propuesto por Hull (2002) para la simulaci´on de un proceso Markoviano que describe el precio de una acci´on en el tiempo, de forma que a partir de la din´amica del precio y de su valor inicial podemos generar una serie de trayectorias posibles del precio. Sea la din´amica del precio dada por el proceso de Wiener:

dS =µSdt+σSdW.

En forma discreta este proceso estar´ıa dado por:

∆S =µS∆t+σS

√ ∆t.

Con un valor inicial de S0 , valores dados para los par´ametros µ y σ, as´ı como para

el intervalo ∆t, y una muestra aleatoria de n realizaciones independientes de , podemos obtener el valor de ST en donde T =n∆t.

Con un cierto n´umero de estas trayectorias posibles, podr´ıamos determinar tambi´en el valor de una opci´on sobre dicha acci´on, si calculamos la funci´on de pago al vencimiento

1 Donlad E. Knuth es un destacado matem´atico, programador, y autor de los sistemas de edici´on de

para todas estas trayectorias, calculamos su promedio y los descontamos a la tasa libre de riesgo:

C0 =e−rTE[max(ST −K,0)].

No obstante, en el caso de la opci´on europea con estos mismos par´ametros, la expresi´on de Black-Scholes nos lleva a una soluci´on anal´ıtica exacta, por lo que no ser´ıa este ejemplo con el que se mostrar´ıa el alcance de la simulaci´on Monte Carlo.

Una forma clara de entender las razones para el uso de la simulaci´on Monte Carlo, lo encontramos directamente en las t´ecnicas de integraci´on num´erica sobre un espacio de alta dimensionalidad. Las t´ecnicas de integraci´on del tipo Newton-Cotes, en un intervalo y para una dimensi´on, mejoran su precisi´on a medida que se hace m´as fina la partici´on (es decir se aumenta el n´umero m de intervalos), de forma que el error de aproximaci´on decrece al menos comoO(m−p), dondeprepresenta el n´umero de puntos de la forma b´asica de la regla. A continuaci´on se presenta una tabla de la forma en la que decrece el error de estimaci´on para cada una de estas reglas de integraci´on num´erica:

Regla Puntos Orden del error

Trapecio 2 m−3

Simpson 3 m−5

Simpson 3/8 4 m−5

Boole 5 m−7

Cuando la dimensi´on del integrando aumenta, los m´etodos de integraci´on utilizan productos Cartesianos de las reglas de integraci´on unidimensional. En tal caso, el error de estimaci´on decrece como O(N−p/k), donde k es la dimensi´on del integrando y N es el n´umero de nodos sobre los que se eval´ua el integrando. De la expresi´on anterior se puede ver que el incremento en k es en detrimento de la precisi´on de la integral. Visto de otra

forma, para mantener un cierto nivel de precisi´on, el n´umero de nodos debe incrementarse en forma exponencial con respecto a k.

Veamos ahora la aproximaci´on al valor de la integral por medio de una simulaci´on Monte Carlo. Supongamos que se quiere aproximar el valor de la siguiente integral:

Z

A

f(x)dx,

y se sabe que el dominio de integraci´on est´a en el espacio de la dimensi´on del integrando, de forma que es Lebesgue-medible en dicha dimensi´on k. Entonces el dominio se puede convertir en espacio de probabilidad con medida dµ = dx/λk(A) , donde λk(A) es la

medida de Lebesgue de dimensi´on k. De esta forma, hemos transformado la integral en una expresi´on de esperanza, en donde:

Z A f(x)dx=λk(A) Z A f dµ=λk(A)E[f].

Entonces, podemos aproximar el valor de la esperanza a trav´es de una muestra, sumando todos los valores muestreados y dividi´endolos entre el n´umero n de muestras aleatorias. Adem´as la ley fuerte de los grandes n´umeros indica que cuando el n´umero de muestra tiende a infinito, entonces la esperanza calculada tiende asint´oticamente al valor verdadero de la esperanza. El teorema central del l´ımite nos indica que en promedio, el error de aproximaci´on de la esperanza as´ı calculada, es σf/

n y por lo tanto, el de la integral ser´ıa, en promedio,

λk(A)

σf

n.

Como se puede ver en esta expresi´on, el error de aproximaci´on de la integral ya no depende de la dimensi´on del problema lo que representa una de las grandes ventajas del m´etodo

Monte Carlo sobre otros esquemas de simulaci´on en los que se involucran reglas de in- tegraci´on num´erica polinomiales. Otra de sus ventajas, es que tienen como requisito de regularidad que el integrando sea dos veces integrable, condici´on que es f´acil de obtener en una amplia gama de integrandos.

Cabe hacer notar que los m´etodos Monte Carlo tambi´en tienen algunas caracter´ıs- ticas negativas, entre las que destacan tres: la primera, es que la cota del error no es determinista; como se ha comentado, el error de aproximaci´on en promedio depende de

N−1/2. Si el problema requiere que la cota del error sea conocida, Monte Carlo no puede garantizarlo. En segundo t´ermino, tenemos que la cota del error de aproximaci´on de la integral es invariante ante mejoras en las condiciones de regularidad del integrando. Otra de las desventajas de los m´etodos Monte Carlo, es que requieren de un muestreo aleatorio, sin embargo, la generaci´on de muestras verdaderamente aleatorias es una tarea dif´ıcil de sistematizar.

Para hacer frente a estas desventajas, en los ´ultimos a˜nos se han propuesto mejoras a la metodolog´ıa descrita previamente. Por una lado, se ha demostrado que en el caso par- ticular de algunas aplicaciones (como las de las finanzas) no es tan cr´ıtico que el muestreo sea totalmente aleatorio, de hecho, puede ocurrir que ni siquiera sea deseable, en virtud de que en dichas aplicaciones los integrandos suelen ser suficientemente regulares como para adquirir cierta robustez frente a la no aleatoriedad del patr´on de muestreo (Boyle, et al.

1997). De esta forma, se pueden utilizar secuencias num´ericas pseudo-aleatorias de baja discrepancia, que en arreglos multidimensionales producen patrones de muestreo determi- nados, de forma que se puede obviar la necesidad de n´umeros verdaderamente aleatorios para el muestreo, y en algunos caso hasta se podr´ıan obtener tanto cotas de error m´as

angostas como cotas de error deterministas. A las variantes de los m´etodos Monte Carlo que utilizan este tipo de secuencias se les denomina m´etodos QuasiMonte Carlo (Nieder- reiter, 1992). El otro tipo de desarrollo que se ha dado para contrarrestar las carencias de los m´etodos Monte Carlo, consideran que dado que la cota del error es probabil´ıstica, un estimador con una cota m´as angosta es mejor, y por ello dichas t´ecnicas son conocidas como de reducci´on de la varianza. A continuaci´on revisaremos las bases generales de las m´as comunes:

4.2. M´etodos QuasiMonte Carlo y secuencias de baja discrepancia

Uno de los insumos b´asicos de la simulaci´on Monte Carlo, es la generaci´on de n´umeros aleatorios para el muestreo, tarea que en sentido estricto, no se puede realizar con un orde- nador, en virtud de que es un dispositivo que se encarga de ejecutar comandos secuenciales deterministas y no de realizar experimentos puramente estocpasticos como el lanzamiento de una moneda justa. Aunque en la pr´actica se han desarrollado diferentes algor´ıtmos para la generaci´on de n´umeros aleatorios, como el de Box-Muller, el algortimo polar y otros, puede ocurrir que en una cierta combinaci´on de condiciones, la secuencia generada no permita realizar un muestreo uniforme. De aqu´ı que se denomina m´etodos QuasiMonte Carlo a procedimientos de muestreo similares al Monte Carlo tradicional, pero que utilizan secuencias deterministas expl´ıcitas que garanticen un muestreo m´as uniforme, o al menos permitan reducir la cota de error por debajo del N−12 del montecarlo tradicional. Dentro

de este tipo de metodolog´ıas, las m´as populares son las que utilizan secuencias de baja discrepancia.

Un ejemplo simplista, ser´ıa el del plano cartesiano ya que dada un superficie de`×`

y vertical por la distancia ` y en sentido diagonal por la distancia `

2. Sin embargo en las aplicaciones de finanzas, se requiere que las secuencias adem´as de una medida de discrepancia baja tengan la cualidad de admitir nuevos elementos en la serie, que no es el caso del plano cartesiano en virtud de que una vez dada la superficie `2 y la partici´on

A(i, j) s´olo se puede aumentar la resoluci´on rehaciendo el muestreo con una partici´on m´as fina. Las secuencias quasialeatorias o de baja discrepancia, que en la pr´actica se utilizan, son algoritmos que aprovechan la aritm´etica de punto flotante del ordenador para convertir grandes n´umeros, en fracciones decimales distribuidas generalmente en el rango entre 0 y 1, como una variable aleatoria uniformemente distribu´ıda. Algunas de las m´as comunes son las de Halton (1960), Haselgrove (1961), Faure (1982), Niederreiter (1988) y Sobol’(1967), siendo esta ´ultima la que se considera m´as eficiente. A continuaci´on se muestran los patrones de muestreo en dos dimensiones para secuencias de 1000 pares de n´umeros distribuidos entre 0 y 1, constru´ıdos con el algoritmo de Sobol’, de Halton y con un generador de n´umeros aleatorios de uso com´un, a saber, el de Microsoft Excel.

Gr´afica 4.2 Patr´on de muestreo con secuencias de Halton

N´otese que con las secuencias de Sobol’ y Halton, se pueden crear patrones casi reticu- lares, mientras que en el muestreo aleatorio se tienen regiones de alta y baja densidad de muestreo.

Desde una perspectiva te´orica, una de las principales ventajas de las secuencias de baja discrepancia es que bajo ciertas condiciones de regularidad del integrando, permiten generar un error acotado en forma determinista (lo cual no es posible en el Monte Carlo tradicional), resultado que se conoce en la literatura como el Teorema de Koksma-Hlawka (Boyle,et al,1997). Sin embargo, la cota definida por dicho teorema no es de gran utilidad pr´actica en virtud de que sobreestima el valor verdadero de la cota. En un sentido pr´actico, existen diversos estudios que comprueban que la cota del error es significativamente menor en el caso de un m´etodo QuasiMonte Carlo que muestrea a partir de una secuencia de baja discrepancia, con respecto al Monte Carlo tradicional en problemas de dimensionalidad intermedia 2 ≤ d < 12 como se demuestra en Bratley, et al. (1992). Para una revisi´on m´as detallada de las aplicaciones de las secuencias de baja discrepancia en finanzas, se remite al lector a Joy, et al. (1996). Para una revisi´on extraordinariamente detallada de los m´etodos QuasiMonte Carlo y de las secuencias de baja discrepancia, se remite al lector a Niederreiter (1992).

4.3. T´ecnicas de reducci´on de varianza

4.3.1. Muestreo sim´etrico

Suponga que para el muestreo en una simulaci´on Monte Carlo generamos la serie con realizaciones de n variables aleatorias {X1...Xn} que se distribuyen en forma id´entica e

Ahora consideremos que generamos s´olo la mitad de estas variables, y completamos la otra mitad de la serie para muestreo con los valores sim´etricos de cada realizaci´on con respecto a la media de la distribuci´on te´orica deXi. Por ejemplo, siX ∼ N(0, σ) entonces los pares

se construir´ıan con Xi y X

0

i =−Xi; si X ∼ U(0,1) entonces los pares se construir´ıan con

Xi yX

0

i = 1−Xi. De entrada, suena l´ogico que la serie que se utilizar´a para el muestreo,

estar´a distribuida en forma m´as regular, en virtud de que el promedio de−Xi y Xi, es

igual a E(X).

Adem´as, si por pares, la mitad de las variables tienen una correlaci´on negativa con la otra mitad, entonces, en promedio, la varianza de la aproximaci´on de la esperanza del integrando ser´a menor a la suma de varianzas, en un valor igual a la suma de los dobles productos de las covarianzas de cada par correlacionado. As´ı, si el error de aproximaci´on de una integral depend´ıa de σf /N−1/2, cuando las variables {X1...Xn} eran todas inde-

pendientes, entonces la cota probabil´ıstica del error ser´a menor cuando existe correlaci´on entre una mitad de variables con respecto a la otra mitad, siempre que el integrando sea mon´otono, condici´on necesaria para quef(Xi) tenga correlaci´on negativa conf(X

0

i). Como

puede observarse esta t´ecnica adem´as de producir un error de estimaci´on menor, permite reducir el esfuerzo de c´omputo en virtud de que se genera s´olo la mitad de n´umeros aleato- rios. Aplicaciones de esta t´ecnica se pueden encontrar en Boyle (1977) y Hull y White (1987).

4.3.2. Variables de control

Supongamos ahora que una simulaci´on Monte Carlo permite generar a partir del mismo muestreo, dos trayectorias distintas X y Y, correspondientes a procesos parecidos, con alguna peque˜na diferencia, y uno de los cuales, Y, tiene una soluci´on anal´ıtica conocida,

µY. Entonces la expresi´onX+b(Y −µY) representa una familia de estimadores insesgados de E[X]. A su vez, la varianza de esta expresi´on, bajo la consideraci´on de que µY es determinista, ser´ıa:

Var[X+b(Y −µY)] = Var[X] +b2Var[Y] + 2bCov[X, Y],

expresi´on que tiene su m´ınimo en el valor de

b∗=−Cov[X, Y] Var[Y] , en cuyo caso,

Var[X+b(Y −µY)] = Var[X]− Cov

2

[X, Y] Var[Y] .

A pesar de que Var[X], Var[Y] y Cov[X, Y] no son cantidades conocidas, se pueden estimar de una peque˜na submuestra de la muestra original, e independiente de una gran submuestra que se usar´ıa en el c´omputo del estimador de E[X]. Esta t´ecnica ha sido utilizada exitosamente en la valuaci´on de opciones asi´aticas sobre promedio aritm´etico, utilizando como control el valor de la opci´on sobre el promedio geom´etrico, que s´ı tiene una soluci´on cerrada, ver Boyle, et al (1997) as´ı como Kemna, et al (1990).

4.3.3. Calibraci´on de momentos

Para explicar esta t´ecnica, introducida originalmente por Barraquand (1995), supongamos que por medio de una simulaci´on Monte Carlo producimos una serie de trayectorias del precio de un activo, tal y como lo hicimos antes al definir los m´etodos Monte Carlo y obtenemos el promedio de los precios terminales. En un ambiente libre de riesgo, el valor descontado de este promedio ser´ıa una aproximaci´on al valor actual del activo, pero no una igualdad:

Siendo conocida la desviaci´on que generan estas trayectorias, es posible modificarlas para que el valor descontado de su promedio se ajuste al valor actual del activo. Los dos ajustes t´ıpicos son el aditivo:

Si0(t) =Si(t) +S0erT −S¯T, y el multiplicativo Si0(t) =Si(t) + S0erT ¯ ST .

Ambos garantizan que e−rTT =S0, lo que en t´erminos de la valuaci´on neutral al riesgo

nulificar´ıa totalmente la varianza en la aproximaci´on.

4.3.4. Muestreo estratificado

Esta t´ecnica consiste en forzar el muestreo de modo que cada una de las trayectorias realizadas caiga dentro de subconjuntos de cardinalidad definida. De esta forma, se pueden evitar defectos en los par´ametros de la muestra a´un si ´esta es peque˜na. Para ello, se realizan cambios en la variable de muestreo, de forma que exista una correspondencia casi exacta con respecto al cuantil al que pertenece el valor de muestreo. Por ejemplo, para realizar un muestreo uniforme, se utiliza como variable:

Xi =

i+Ui−1

n .

donde Ui ∼ U(0,1). O al hacer un muestreo normal se utiliza la variable

Xi = Φ−1

hi+Ui−1

n

i

,

donde Φ−1[·] es la funci´on inversa de la distribuci´on normal. Curran (1994) reporta resul- tados en el uso del muestreo estratificado en la valuaci´on de opciones path-dependant (en particular de opciones asi´aticas).

A continuaci´on, se muestran los histogramas para variables uniforme y normal, generadas con secuencias de Sobol’, de Halton, con el generador de n´umeros aleatorios y los de la ´

ultima variable ya estratificada:

Gr´afica 4.4 Histogramas de uniformes quasialeatorias, aleatoria y aleatoria estratificada

4.3.5. Muestreo ponderado

Tambi´en conocido como muestreo por importancia, indica que a partir del conocimiento del comportamiento de la funci´on de inter´es a lo largo del dominio de la variable de muestreo, se puede proponer un cambio en la distribuci´on tal que el cociente de verosimilitud de la distribuci´on original y la propuesta, presente mayor varianza en las regiones donde la funci´on de inter´es tenga valores peque˜nos, y viceversa. Suponga que se desea evaluar:

Ef[h(x)] =

Z

h(x)f(x)dx

A partir del conocimiento de que en ciertos valores del dominio f(xi) = 0, se propone un

cambio de densidad, g(x), tal que para esos mismos valores, g(xi) = 0, y por lo tanto

Eg " f(x) g(x) # = 1

De esta forma se asegura que R h(x)fg((xx))dx representa un estimador insesgado de la espe- ranza a calcular. Esta t´ecnica es ´util para evaluar opciones que se encuentran muy fuera del dinero, ya que en ese caso, muchas de las trayectorias tienen un valor terminal de cero. En cuyo caso, es mejor concentrar el muestreo en la regi´on en la que las trayectorias tienen un valor terminal distinto de cero, de forma que se aprovechan mejor los recursos computacionales. Un resumen bibliogr´afico sobre esta t´ecnica est´a disponible en Boyle, et al, (1997).

4.3.6. Muestreo condicional

En esta t´ecnica, se parte de una consecuencia conocida de la desigualdad de Jensen para

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