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Mecanismo de la creación del doblete

III. PREMISAS TEÓRICAS

4. Doblete

4.5. Mecanismo de la creación del doblete

Si se trata del mecanismo de la creación de un doblete, enlazado en muchas obras con su causación, prevalecen, tal como se ha dicho, dos teorías complementarias: según algunos el proceso empieza por el cambio a nivel fonético que conduce a la diversidad semántica, según otros, esta misma diversidad semántica conlleva la di- versifi cación formal.

Entre los seguidores de la primera teoría se encuentran, entre otros: Bustos Tovar (1974), Ortega Ojeda (1982), Bloomer (1998) o Cano Aguilar (2002) según el cual la variación formal conduce a la verdadera disociación léxica la que, a su vez, es con- dición de la pervivencia de los dobletes: “los dobletes subsistieron sólo en el caso de que se lograra la diferenciación semántica, en mayor o menor grado, de los términos en juego” (Cano Aguilar 2002: 180). Los que desaparecen, lo hacen “por motivos siempre individuales”.

Según Bustos Tovar (1974: 103) cuando aparece un cultismo, éste, como un ele- mento adicional, concurre con otra forma, introduciendo un matiz de orden social o estético a causa de la cual se crea una diferenciación semántica o la eliminación de uno de los elementos. Cuando el cultismo no concurre, se integra en el caudal idiomático. El autor enumera algunos dobletes en la lengua medieval: el ya citado

bendito – bendicto – bendicho, pero también: adorar – aorar – orar; madera – mate- ria; rezar – recitar; trendo (ant.) – título para mostrar el proceso de la diferenciación

o desaparición.

23 Remitimos a la obra de Gómez Capuz (1998), hasta ahora el mejor y más completo esbozo sobre

De hecho, ya Martínez Otero (1959: 197) admite que muchos dobletes desapa- recieron por el predominio culto: llantar > plantar, predigar > predicar, fruchi-

guar > fructifi car24. Esta tendencia la documenta Clavería Nadal en sus estudios más recientes (en: Cano 2008: 476) al describir el estado del léxico del s. XIII cuya parte son los préstamos del latín, nota la convivencia de las formas sinónimas con adap- tación mínima con formas que refl ejan algún tipo de evolución patrimonial: cítara – cítola, octavo – otavo – ochavo, multiplicar – (a) mochigar y subraya que “en oca- siones, existe o se genera una diferencia semántica y fraseológica (...) la alternancia propia de los textos del siglo XIII se resuelve casi siempre más adelante a favor de la forma más cercana al latín por el prestigio de esta lengua”. También Anderson (1992) al explicar la aparición de los dobletes subraya el factor sociolingüístico de la clase baja (lower class) responsable de las voces hereditarias y la clase alta (upper class) o más los usuarios conservadores quienes preservaron entre sí las formas prístinas como préstamos directos de la etapa anterior.

Perlin (2004: 212–216) subraya la existencia en la Edad Media de la convivencia de tres a cinco formas provenientes de la misma palabra latina (cf. fructo, fruto, fru-

yto, frucho del lat. fructum, benedicto, bendicto, benedito, bendito, bendicho del lat. benedictum). De todas ellas, las formas usadas a diario pasaron por todas las etapas

de la evolución regular, mientras las formas latinas, escuchadas durante las misas u otras ceremonias (... et benedictus fructus ventris tui Iesus) han entrado en la lengua española como latinismos, sin padecer las transformaciones que habían cesado de ac- tuar. Según el autor, el hecho de que la forma actual haya guardado los semicultismos y eliminado otras formas se puede considerar probablemente como accidental.

Bloomer (1998: 3–4) parte del criterio fonético, rasgo principal en los dobletes “etimológicos puros” y llega a la diferenciación semántica: sea denotativa sea conno- tativa. Lo presenta en el siguiente esquema, donde S (stage-estado), F (form-forma), M (meaning-singifi cado), D (denotation-denotación), C (connotation-conotación):

Por ejemplo:

al. Abenteuer ≈ Aventiure (< fr. ant. aventure) fr. août ≈ auguste (< lat. augustus).

24 V. también Cano (2008: 653) quien da más ejemplos y remite a la bibliografía detallada.

S F M

x I

y 1a 1b

D C

86 Por ejemplo:

ing. piazza ≈ place (< lat. platea) ing. chariot ≈ car (< lat. carrus).

Hay autores que no se declaran en favor de ninguna de las dos teorías dictómicas, así hace Korolenko (1969), quien, aunque no presenta ningún mecanismo como tal, admite que los dobletes se pueden crear mediante tres procesos:

• directo: lat. acer > esp. acre – agrio

• derivación: lat. fi lius > esp. ahijar – afi liar

• prefi jación: lat. pacifi care > esp. pacifi car – apaciguar.

El contrapeso de la teoría que premia la dirección: diversifi cación fonética → di- versifi cación semántica en la creación de un doblete es la opuesta y, a primera vista, muy tentadora teoría de Anderson (1992), según la cual es la polisemia del étimo la que puede provocar posibles cambios fonéticos:

“one of these non-phonetic inducements to change may relate to the underlying polysemous characteristics of a word in which diverging semantic properties invite phonetic modifi cations” (Anderson 1992: 169).

Por un lado, no es una observación nueva: ya Migliorini (1971) hizo llamar la atención sobre el hecho de que la polisemia en latín causa polisemia entre los res- pectivos desarrollos de las lenguas europeas, aunque sin ampliarlo al fenómeno de los dobletes (compárese por ejemplo el signifi cado en varias lenguas europeas de los siguientes lexemas: revolución, actual, gimnasia). El fenómeno de la repartición de los signifi cados fue mencionado una veintena años antes por Roger Wright (1976: 20–21), quien presenta la repartición de signifi cados en los pares: mundum > mundo – mondo, pensare > pensar – pesar y opera > obra – huebra como resultado de la tendencia general por parte de las lenguas a evitar ambigüedades: tras el desdobla- miento de la forma viene la repartición de los signifi cados del étimo polisémico.

Anderson trata de abordar el problema desde la perspectiva diacrónica y, ade- más, introduce el ya mencionado factor sociolingüístico: la preferencia del hablante según el grupo social al que pertenece (clase alta / baja). En su estudio, enfocado en el análisis de los grupos -NF-, -CL-, -PL-, llega a la conclusión de que el cambio diacrónico fonético no necesariamente depende de los factores fonéticos, sino puede ser motivado por otros factores de índole semántica: al principio el nuevo signifi cado es metafórico, pero la presión semántica los hace separarse, a lo que sigue el cambio

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x I

y 1a 1b

D C

fonético. Por eso mismo, donde no hubo posibilidad de cambio fonético cf. (fl or) el signifi cado metafórico está cercano al original (el fl or de su juventud). A modo de ejemplo presenta la bifurcación semántica del doblete plaga – llaga: en el s. XIII am- bos con acepción ‘herida’, pero desde principios del s. XVII: llaga signifi ca ‘herida’ y plaga – ‘afl icción’. Esta división acepta el concepto de la variación libre, aunque se la puede poner en tela de juicio al constatar que todavía en Berceo: plaga ‘herida’ y tal vez también ‘afl icción’. Así Anderson esquematiza las dos situaciones con / sin la variación libre como factor de cambio25:

Curiosamente, el mismo ejemplo lo cita Korolenko (1969: 112) al hablar de las relaciones internas en los dobletes, a saber, la homonimia y la diferenciación a nivel semántico:

25 Presentamos el esquema original de Anderson (1992: 169), sustiyendo solo el signifi cado de las

palabras por el español (en el esuqema original W = wound, A = affl iction).

plaga ‘herida, aflicción’

llaga ‘herida, aflicción’ plaga ‘herida, aflicción’

llaga ‘herida’ plaga ‘aflicción’

etapa de variación libre = factor

plaga ‘herida, aflicción’

plaga ‘herida, aflicción’

llaga ‘herida’ plaga ‘aflicción’

GVCRCFGXCTKCEKÎPNKDTGŬHCEVQT llaga ‘herida’

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Años más tarde, en 1991, Álvarez de Miranda al presentar la recomposición eti- mológica del doblete antojo / anteojo llega a la conclusión que la distinción formal se debe al afán de evitar la “polisemia incómoda” de dos conceptos alejados semán- ticamente.

De los dobletes, en un contexto más amplio, panrománico, como fenómeno rela- cionado con la hominimia habla Widłak en su estudio del año 1992 (v. cap. 3 “Les homonymes en italien: terminologie, sources”, p. 35–56) o, también, en su artículo sobre los aspectos diacrónicos de la hominimia del año 1994. Ahí menciona el doblete como resultado de un préstamo, o sea, ejemplo de la hominima en el plano formal, cf. it. manuale (adj.) préstamo del lat. manualis al lado de manuale (sust.) préstamo del lat. tardío manuale aunque, según nuestros criterios, se necesita al menos un elemento hereditario (no prestado) para poder considerar un doblete eti- mológico.

Faltan trabajos para comprobar defi nitivamente la teoría de Anderson. A la luz de los datos presentados, el afán de la lengua de deshacerse de la “polisemia in- cómoda” y, de este modo, adquirir más transparencia, es una característica teleo- lógica, propia de la lengua en sí. A su vez, la repartición de signifi cados del étimo latino parece ser un fenómeno bastante común en la naturaleza de los dobletes (le dedicamos más espacio en el capítulo sobre el análisis semántico de los dobletes). Parace que puede ser un mecanismo sobremanera útil en el estudio de los cultismos y, por ende, los dobletes tempranos (heredados). En cambio, en los dobletes apare- cidos tarde, tras la incorporación de un latinismo tardío, por razones que ya hemos mencionado en varias ocasiones (lujo, necesidad, afán latinizante, etc.), la forma nueva aparece junto con el signifi cado nuevo. De todos modos, esta pauta puede resultar muy útil y, sin duda ninguna, requiere varios estudios de carácter histórico en un material más amplio.