1. Fundamentación teórica
1.4 Mecanismos facilitadores para el acceso y la permanencia en los
En las investigaciones llevadas a cabo (Demers, 2004; McCharles, 2010) sobre los obstáculos existentes para la participación de las mujeres en el ámbito del deporte como entrenadoras, se han descrito diversos mecanismos que facilitan la permanencia de las mujeres en estos puestos. Asimismo, algunas autoras (Mercier y Werther, 2001) han teorizado sobre la forma en que deben abordarse los obstáculos identificados en función de la interpretación que se realiza de los mismos. Estas autoras sugieren discernir entre la perspectiva personal u organizacional-sociocultural de estos obstáculos para evitar reproducir las desigualdades estructurales existentes en la sociedad y en el deporte. Dicho de otro modo, según Mercier y Werther (2001), la incorporación de las mujeres a puestos técnicos puede abordarse bien desde una perspectiva individual –centrada en el desarrollo de competencias que permitan a las mujeres adaptarse en un entorno masculino- bien desde una perspectiva global que implica un cambio de modelo en la estructuración androcéntica de las organizaciones deportivas. Estas autoras afirman que las mujeres no se identifican con estas estructuras creadas en torno a valores masculinos, que funcionan en base a prejuicios de género, y que como consecuencia, generan sentimientos de soledad y cuestionamiento de las capacidades de las mujeres para desarrollar roles que implican liderazgo y toma de decisiones. Además, creen que las soluciones individuales no son efectivas para afrontar el androcentrismo en el deporte, y por lo tanto, sugieren redefinir los estilos de funcionamiento y las competencias personales y técnicas necesarias para ser entrenador o entrenadora, así como el propio modelo organizacional. En este sentido, proponen crear estructuras neutrales y permeables a ambos sexos, en las que se valoren y ofrezcan oportunidades tanto a hombres como a mujeres; se implique al mayor número de mujeres posibles en los puestos de dirección para que participen en la toma de decisiones; se erradiquen aspectos del entrenamiento basados en valores y modelos androcéntricos; y se garantice la visibilidad de entrenadoras y entrenadores en las tecnificaciones, conferencias, y en los medios de comunicación.
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El planteamiento propuesto por Mercier y Werther (2001) responde más a una propuesta de cambio estructural que a medidas concretas orientadas a impulsar la participación de las mujeres a través de planteamientos orientados a posibilitar la adaptación de las mujeres y sus vidas al modelo estructural imperante en el ámbito deportivo. Sin embargo, se considera imprescindible señalar los mecanismos facilitadores que diversas autoras han identificado, porque permiten aumentar el conocimiento sobre los factores socioculturales, organizacionales y personales que posibilitan actualmente la participación de las mujeres en estos estamentos.
Los mecanismos que facilitan el acceso y la permanencia de las mujeres a puestos técnicos están relacionados con el interés personal por desarrollar una carrera deportiva, con la adquisición de destrezas o habilidades para el liderazgo a través de una formación adecuada, y la supervisión de dicha actividad (Demers, 2004). Es importante contar con mujeres referentes en estos puestos. Además, diferentes autoras han subrayado la conveniencia de contar con una mentora; una entrenadora con experiencia que facilite el inicio y progreso de la entrenadora novel (Demers, 2004; LaVoi y Dutove, 2012; McCharles, 2010). Según Demers y Audet (2007), las entrenadoras con más experiencia precisan de apoyo para afrontar los obstáculos relacionados con el hecho de ser mujer; las principiantes, sin embargo, requieren mayor apoyo técnico.
En la línea de lo que apunta Demers (2004) sobre destrezas o habilidades de liderazgo, Gallego y Estebaranz (2005) señalan que los valores, o determinadas competencias personales desarrolladas por estas mujeres como la autovaloración positiva y la consciencia sobre sus limitaciones y posibilidades, son factores que influyen positivamente en las mujeres que participan en diferentes estamentos del ámbito deportivo.
Haber tenido experiencias positivas como deportistas, la influencia de sus entrenadoras o entrenadores, y el gusto por el deporte, son factores que repercuten en el deseo de querer ser entrenadoras. Estar con gente joven, enseñarles nuevas
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habilidades, y verles desarrollarse y crecer como deportistas, son aspectos importantes para las mujeres (Demers, 2004). En este sentido, LaVoi y Dutove (2012) señalan que para las madres que son entrenadoras este rol constituye una oportunidad para poder pasar tiempo con sus hijos e hijas, actuar como referentes y ayudarles en el desarrollo de habilidades positivas para la vida. Estas mujeres se autodefinen como poseedoras de conocimiento acerca de los niños y las niñas, y consideran importante la transmisión de valores maternales como la paciencia y la positividad (Leberman y LaVoi, 2011).
El apoyo de la familia, de amigas y amigos, así como determinados factores demográficos y personales como no tener pareja o hijos e hijas (Demers, 2004), que la pareja esté vinculada al ámbito deportivo, y que exista corresponsabilididad de las tareas del hogar y del cuidado de familiares también facilitan el acceso de las mujeres a estos puestos (McCharles, 2010). Además del apoyo familiar, Gallego y Estebaranz (2005) señalan la confianza que el entorno deportivo deposita sobre estas mujeres como un factor que influye positivamente en la participación de estas en los diferentes estamentos del deporte.
La confianza percibida por parte del entorno deportivo está relacionada con otros factores de carácter situacional como el hecho de que alguien de la junta directiva se lo pida expresamente a una determinada mujer (Demers y Audet, 2007); ser la persona que se considera idónea en el momento oportuno (Mercier y Werther, 2001); o el tipo de deporte del que se trate, dado que algunos deportes como el patinaje sobre hielo, la gimnasia y la natación sincronizada acogen mejor a las mujeres (Reade y cols., 2009).
Es asimismo importante señalar que en la literatura se han identificado también mecanismos facilitadores relacionados con las políticas de contratación y conciliación por parte de las organizaciones deportivas, a saber: haber establecido medidas específicas para la captación de entrenadoras (Lavoi y Dutove, 2012); ofrecer servicios de guardería o acompañamiento durante los viajes a competiciones; y ofrecer facilidades para acogerse a una baja por maternidad remunerada (LaVoi y Dutove, 2012).
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