CAMBIOS POSTURALES
4.5.3. Medidas curativas.
Al comenzar el tratamiento curativo de la UPP, siempre mantendremos el tratamiento preventivo para evitar la aparición de nuevas úlceras. Recordemos que el paciente que ya presenta UPP tiene más riesgo de desarrollar otras.
4.5.3.1. Valoración de la úlcera y situación general del paciente.
Es muy útil describir el aspecto, tamaño y características de la úlcera al menos una vez por semana y cada vez que existan cambios que lo sugieran. Esto nos permite una visión objetiva de la evolución. La valoración debe contener:
- Estadiaje según GNEAUPP: Grado I, II, III y IV. - Dimensión: longitud, anchura, área de superficie,... - Existencia de tunelizaciones o trayectos fistulosos.
- Tipos de tejido en el lecho de la lesión: necrótico (tejido muerto), granulación (tejido de aspecto sonrosado que implica comienzo de cicatrización),...
- Aspecto de la piel que rodea la úlcera: si está íntegra o no, enrojecida, con signos de infección,...
- Secreción de la úlcera: escasa, abundante, de contenido hemorrágico, purulento (implica infección),...
- Si existe dolor. - Si existe fiebre.
- Si hay signos externos de infección: exudado purulento, mal olor, fiebre,... - Fecha de comienzo de la úlcera.
- Evolución de la lesión: buena, lenta, tórpida, mala.
Es necesaria también una valoración de la situación general del paciente, prestando especial atención a patologías que han podido favorecer o contribuir a la aparición de UPP:
- Inmovilidad. - Incontinencia. - Desnutrición.
- Disminución del nivel de conciencia. - Alteraciones circulatorias.
- Alteraciones respiratorias. - Alteraciones endocrinas. - Edad avanzada.
- Tratamientos: corticoides, citotóxicos,...
4.5.3.2. Alivio de la presión sobre los tejidos.
Al aliviar la presión sobre la úlcera, lo que estamos haciendo es favorecer la circulación sanguínea en esa zona, lo que supone el primer paso para la curación.
Ya se ha comentado anteriormente la gran importancia de los cambios posturales, que son el pilar básico de prevención de UPP. Nos podemos ayudar de superficies de apoyo
- Las superficies de apoyo se usan para reducir la presión sobre la zona afectada de acuerdo con las necesidades del paciente.
- En NINGUN CASO, el uso de superficies de apoyo especiales sustituye a los cambios posturales.
- Será una superficie estática si el paciente puede adoptar varias posiciones sin apoyar todo su peso en la UPP.
- Será dinámica si es incapaz de esto último.
- Debe facilitar la evaporación de la humedad y no provocar calor al paciente. - Debe existir una buena relación coste/beneficio.
- Será de fácil mantenimiento y limpieza.
4.5.3.3. Cuidados de la úlcera.
Los cuidados de la úlcera comprenden 4 procedimientos básicos: - Desbridamiento de tejido necrótico.
- Limpieza de la herida.
- Prevención y tratamiento de la infección bacteriana de la UPP. - Elección de un apósito.
A. Desbridamiento del tejido necrótico.
Consiste en la eliminación del tejido necrótico o escara, ya que podría actuar como medio ideal de crecimiento bacteriano e infección de la UPP. Existen varias técnicas de desbridamiento:
Quirúrgica: se realiza por planos, en varias sesiones y comenzando siempre por el área central. Se aconseja la aplicación de anestésico local en la zona por la posibilidad de aparición de dolor. Una complicación frecuente es la aparición de sangrado, que se puede controlar con la compresión directa de apósitos hemostáticos.
Química o enzimática: cuando el paciente no tolera la técnica quirúrgica y no hay signos de infección se pueden usar sustancias que favorezcan el desbridamiento y el crecimiento de tejido de granulación. La colagenaza es el enzima más utilizado actualmente. Se
Autolítica: esta técnica puede combinarse con la quirúrgica pero no con la enzimática. Es más lenta y se utiliza cualquier sustancia capaz de producir condiciones de cura húmeda: son los hidrocoloides e hidrogeles, que reblandecen y separan la necrosis y la placa seca absorbiéndolas en su estructura gelatinosa y, además, retienen la secreción cargada de gérmenes. Al aportar humedad a la herida, favorecen el comienzo de la granulación y cicatrización.
B. Limpieza de la herida.
Como norma, se empleará suero salino. Se ejercerá una presión de lavado que sea suficiente para arrastrar detrirus, bacterias y otros restos, pero que no dañe el tejido sano.
La más eficaz es la aplicada por la gravedad o a través de una jeringa de 35 ml que proyecta el suero salino sobre la herida.
No se debe limpiar la herida de forma rutinaria con antisépticos locales.
C. Prevención y abordaje de la infección bacteriana.
En la mayor parte de los casos, una limpieza y un buen desbridamiento impiden la infección de la úlcera. Sospecharemos que la úlcera por presión está infectada cuando aparezcan signos de inflamación (enrojecimiento, edema, calor,...), dolor, mal olor, fiebre o exudado purulento. En este caso, se debe intensificar tanto la limpieza como el desbridamiento.
Si tras un plazo de dos o tres semanas de limpieza y desbridamiento esmerado persiste la infección, se indicará la aplicación de un antibiótico local (sulfadiazina argéntica, ácido fusídico,...) durante unos 15 días como máximo. Si no responde satisfactoriamente, se tomarán muestras de exudado de herida, preferentemente mediante aspiración percutánea con aguja. Con esto se pretende identificar el germen causante de la infección para prescribir antibioterapia sistémica específica.
Recomendaciones generales en el control de la infección: - Lavado de manos antes del tratamiento del paciente. - Utilizar guantes limpios con cada paciente.
- Usar instrumental estéril para desbridar.
- Los antibióticos por vía sistémica se administrarán bajo prescripción médica. - Cumplir la normativa de eliminación de residuos.
D. Elección de un apósito.
La evidencia científica demuestra un beneficio de la cura húmeda frente a la cura tradicional.
Un apósito ideal debe cumplir las siguientes características:
- Proteger la herida de agresiones externas mecánicas y bacterianas. - Mantener un ambiente húmedo en el lecho ulceral.
- Facilitar la eliminación del exudado y tejido necrótico mediante su absorción. - Favorecer la cicatrización.
- No ser tóxico ni sensibilizante.
- Ser de fácil adaptación a las distintas zonas del cuerpo. - Ser de fácil retirada.
- Para evitar que la herida “cierre en falso” habrá que rellenar parcialmente las cavidades y tunelizaciones con productos de cura húmeda y colocar el apósito encima.