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Medidas preventivas

4. Prevención y control de las enfermedades

4.1. Medidas preventivas

4.1.1. Control de factores predisponentes

Dentro de las medidas preventivas, hay algunas tendientes a evitar que se den las con- diciones favorables para que se presenten las enfermedades, a través especialmente de brindarle al pez las mejores condiciones para que pueda enfrentar y superar los retos que se le presenten durante el cultivo.

- Calidad del agua:

• Exceso de materia orgánica y desechos nitrogenados. Para prevenir la presen-

cia de alta materia orgánica y por ende de desechos nitrogenados debemos: • No exceder las densidades de cultivo (animales por metro cúbico de agua). De-

bemos ser concientes que sembrar mayor número de animales no nos garantiza tener una mayor producción, por el contrario, vamos a tener mayor riesgo de que se presenten problemas o de que los peces no crezcan bien (mayor dispa- ridad en el tamaño de los peces cosechados). Generalmente se recomienda no sembrar más de un (1) pez por metro cúbico de agua (o por metro cuadrado de superficie del estanque si este no es muy hondo); sin embargo, esta cantidad puede ser ajustada para cada explotación de acuerdo a las condiciones propias.

• Evitar la sobrealimentación (suministrar a los peces mayor cantidad de alimento

del que ellos pueden consumir): La cantidad diaria de alimento a suministrar depende de muchos factores y puede variar día a día dependiendo fundamen- talmente del apetito de los peces. Debido a esto, se recomienda alimentar a los peces a voluntad, esto es, ofrecer a los peces solamente la cantidad de alimento que consuman. Para esto se debe capacitar a los alimentadores para que detecten cuándo aumentar o reducir la ración dependiendo de que los peces exijan más o si se observa desperdicio de alimento. Como referencia se pueden usar tablas de

alimentación previamente diseñadas, usualmente por las empresas productoras de alimento, por medio de las cuales se calcula la cantidad diaria de alimento a suministrar de acuerdo al peso y número de animales; no obstante, siempre se debe tener en cuenta que estos valores calculados solamente deben ser usados como una guía pero no como algo que se deba cumplir a toda costa. Idealmente cada explotación debiera diseñar su propia tabla de alimentación.

• Remoción periódica del sedimento de los estanques. Esto a veces no es posible por las condiciones propias de cada explotación, pero es deseable hacerlo al menos una vez cada dos años o después de cada cosecha.

• Bajo oxígeno disuelto. Para prevenir bajos niveles de oxígeno en el agua lo más acon- sejable es no exceder la densidad de siembra de los peces. Situaciones de este tipo se pueden observar generalmente en las primeras horas de la mañana, apreciable por el boqueo de los peces (respiración en la superficie) y su agregación en las entradas de agua. Si se buscan mayores densidades se debe tener presente la necesidad de instalar sistemas de aireación suplementaria (aireadores, por ejemplo).

• Fluctuaciones de la temperatura. La temperatura es uno de los parámetros de más difí- cil control en piscicultura; sin embargo, en la medida de lo posible, debemos evitar fluc- tuaciones bruscas, las cuales se pueden presentar en días soleados y mañanas muy frías o cuando se trasladan animales, por ejemplo. Para tratar de prevenir estas situaciones se pueden implementar una serie de medidas, como por ejemplo: acondicionar un es- tanque como reservorio, en el cual el agua se calienta en el día y se usa en la noche para los recambios; algunos estanques pequeños se pueden cubrir con plástico a manera de invernadero y de esta forma atenuar la incidencia de la baja temperatura ambiental. Cuando se hacen transferencias o el mantenimiento de animales en tanques de cemen- to, como suele hacerse previo al despacho de alevinos, se debe tratar de equilibrar al máximo la temperatura entre el estanque de cultivo y el tanque de almacenamiento o entre el tanque y el agua de despacho, según sea el caso.

• Exceso de algas. En los estanques de piscicultura debemos favorecer la presencia mode- rada de algas (fitoplancton), ya que éstas aumentan la cantidad del oxígeno en el agua; sin embargo, un exceso de ellas puede generar bajos niveles de oxígeno en la mañana. Su proliferación se favorece por la alta carga de materia orgánica y la sobrealimenta- ción. Si tenemos exceso en el crecimiento de las algas, lo cual se puede ver generalmente como una coloración muy verde del agua, se debe aumentar el recambio de agua o eventualmente evaluar la aplicación de sustancias que matan estas algas (alguicidas) como el sulfato de cobre, por ejemplo. La forma del tratamiento y las dosis se mencio- nan más adelante.

Mantenimiento de fondos. La mayoría de desechos, ya sea que vengan originalmente en la fuente del agua o los que se agregan al cultivo, como el desperdicio de alimento,

se acumulan en el fondo de los estanques; dicho material consume oxígeno para su des- composición y brinda un ambiente adecuado para la proliferación de muchas bacterias, por lo cual es deseable retirarlo. La remoción periódica del sedimento de los estanques a veces no es posible por las condiciones propias de cada explotación, pero es deseable hacerlo al menos una vez cada dos años o después de cada cosecha.

Alta turbidez. Como se mencionó anteriormente, es deseable prevenir la excesiva turbi- dez del agua de los estanques. Para esto se puede acondicionar un lago de sedimenta- ción (puede ser el mismo reservorio) donde ingrese inicialmente el agua y se deposite parte del material sólido que venga en la fuente de agua. También se pueden emplear filtros o desarenadores con este mismo fin.

• Condiciones de manejo general:

• Manipulación deficiente de los peces. Como se anotó anteriormente, en todas las labores de manipulación debemos mantener las capas de moco y de escamas lo más íntegras posibles; esto se consigue con el buen cuidado al capturar y manipular los peces. Para estimular la secreción de moco y disminuir la cantidad de algunos microorganismos se pueden hacer baños con sal en la misma agua de transferencia (10 a 30 g/L por algunos minutos); la cantidad de sal se puede ajustar de acuerdo al tiempo aproximado que van a estar los peces en la solución.

Altas densidades de cultivo. Ya se ha mencionado anteriormente el impacto que tiene exceder la densidad de siembra, especialmente sobre la calidad del agua. Lo ideal es que cada explotación ajuste la cantidad de animales a sembrar en cada estanque de acuerdo a sus propias experiencias.

• Diversidad de tallas (pesos muy variados): Para asegurar una buena homogeneidad de tallas se deben sembrar peces de un tamaño lo más uniforme posible; esto se consi- gue clasificando los alevinos usando mallas de diferente amplitud de ojo, por ejemplo. Hacer un suministro adecuado del alimento, alimentando en varios puntos buscando abarcar toda la superficie del estanque, ayuda también a obtener tallas homogéneas. • Sobre o subalimentación: Para evitar errores en el cálculo de la alimentación lo más

recomendable es alimentar según el consumo de los peces (a voluntad) teniendo como referencia una tabla de alimentación. Para hacer los ajustes correspondientes se reco- mienda muestrear el peso de los peces en cada estanque por lo menos cada mes. Esto se debe complementar llevando registros adecuados de la mortalidad recolectada. • Mala calidad del alimento: Las empresas productoras deben garantizar la calidad del

alimento que comercializan y como clientes tenemos el derecho de exigir las pruebas y certificados que lo garanticen. Si se sospecha de un problema relacionado con el ali- mento lo ideal es suspender su suministro, cambiar los bultos que se crea están en

malas condiciones y reportarlo al distribuidor. Adicionalmente, no debemos olvidar la responsabilidad que tenemos en brindarle al alimento unas adecuadas condiciones de almacenamiento como son: apilarlo ordenadamente sobre estibas, en un sitio con buena ventilación, poca humedad, sin el efecto directo de la luz solar, sin roedores y dispues- tos de tal forma que se puedan rotar eficazmente (que los bultos más viejos se gasten primero).

4.1.2. Medidas de bioseguridad

Son todas aquellas dirigidas a evitar la propagación de los microorganismos que even- tualmente ya tenemos en la explotación y a prevenir la entrada de nuevos agentes patóge- nos.

• Desinfección de utensilios de pesca. Idealmente después cada labor de manejo se deben desinfectar todos los utensilios de pesca como nasas, mallas, baldes y chinchorros. Para esto se pueden usar soluciones desinfectantes comerciales a las concentraciones reco- mendadas (hipoclorito de Sodio (Clorox) 10ml/L de agua), amonio cuaternario, etc.). Si se manejan diferentes fases de cultivo, por ejemplo, reproducción, alevinaje, levante y engorde, lo ideal seria asignar algunos de estos utensilios para su uso específico en cada una de ellas. Se debe evitar el préstamo de estos materiales a otras explotaciones; si se hace, se deben desinfectar antes de retomar su uso.

• Recolección frecuente de los peces muertos. Estos o los enfermos terminales se constitu- yen en posibles diseminadores de enfermedades, por esta razón deben ser removidos de los estanques rutinariamente. Lo aconsejable es hacer esta remoción al menos una vez al día, temprano en la mañana. En el caso de altas mortalidades se debiera hacer más de una recolección al día. Los peces recolectados deben ser eliminados de la mejor forma posible, para lo cual se pueden enterrar, o adecuar hoyos especiales, donde se introducen los peces y se cubren homogéneamente con cal viva. Llevar registros ade- cuados del número y origen de los peces recolectados.

• Restringir o controlar la entrada de visitantes. Con el fin de evitar la entrada de nuevos patógenos, idealmente se debiera restringir al máximo la entrada de personas y vehícu- los ajenos a la explotación, especialmente si provienen de otra granja. Se pueden colocar pozos y recipientes que contengan desinfectante a la entrada de la explotación para las llantas de los vehículos y los zapatos de la gente.

• Cuarentena de animales nuevos. Cuando ingresen nuevos peces a la explotación, como alevinos o reproductores, es recomendable contar con un sitio adecuado para mantener- los en el máximo de aislamiento posible (cuarentena) durante al menos 30 días. Dicho sitio deberá tener una salida de agua independiente, estar protegido de los predadores y su ubicación deberá permitir el monitoreo frecuente. Durante ese lapso de tiempo se deben observar estrechamente y en caso de detectar cualquier comportamiento o lesión

anormales, acudir a un profesional que esté en capacidad de evaluar el problema y to- mar muestras para su diagnóstico histopatológico.

• Control de predadores. No solamente por las pérdidas económicas que pueden sig- nificar sino también por el potencial que tienen en la diseminación de enfermedades, se debe contar con los mecanismos apropiados para la prevención y control de estos animales. De acuerdo a las condiciones propias de cada región, el efecto de estos preda- dores, así como la variedad de especies involucradas, van a variar considerablemente y por ende los métodos para su control. Afortunadamente, debido a su color oscuro, los pacús y tambaquís no son muy llamativos para algunos tipos de predadores, como las aves, contrario a lo que sucede con las especies de peces con colores muy vistosos. En cualquier caso, se deben diseñar los mecanismos más apropiados para mitigar su impacto, teniendo siempre presentes las recomendaciones de manejo ambiental y las restricciones con las especies en peligro de extinción.

4.1.3. Monitoreos sanitarios

Con el fin de detectar tempranamente los problemas sanitarios y conocer el estado de sa- lud de nuestros peces, es recomendable hacer monitoreos sanitarios de forma periódica y rutinaria. Dichos monitoreos no se hacen necesariamente cuando existe algún problema sino que se pueden hacer en cualquier momento. Para su realización se debe contar ne- cesariamente con el apoyo de un profesional capacitado en la toma y envío de muestras para el diagnóstico histopatológico. Con base en los resultados se podrán implementar las medidas para controlar oportunamente los posibles problemas.

4.1.4. Llevar adecuados registros productivos y sanitarios

Toda explotación piscícola que se quiera manejar empresarialmente, deberá llevar adecua- damente unos registros productivos y sanitarios. Estos registros deberán incluir: consumo de alimento, inventario de bodega, muestreos de peso, mortalidad, traslados, cosechas, entrada de alevinos, calidad de agua, diagnósticos sanitarios previos, entre otros. Con base en estos datos históricos, podremos saber la eficiencia productiva de nuestra explo- tación, hacer comparaciones en el tiempo y detectar tempranamente algunos problemas sanitarios.

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