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MANUAL BASICO DE SANIDAD DE PACÚS Y TAMBAQUÍS

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MANUAL BASICO DE SANIDAD

DE PACÚS Y TAMBAQUÍS

AUTORES

Edgar Andrés Pulido B. M.V. MSc (c)

Carlos Iregui C. DMV - DVM

COLABORADORES

Giovanni Penagos Castro

Grupo de Patobiología Veterinaria

Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia

Universidad Nacional de Colombia

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MANUAL BASICO DE SANIDAD DE PACÚS Y TAMBAQUÍS

AUTORES

Edgar Andrés Pulido B. M.V. MSc (c) Carlos Iregui C. DMV - DVM

Dirección y Coordinación:

Carmen Monasterio Cuéllar

Centro de Estudio de la Hoya Amazónica Mojos

Revisión:

Jordi Pascual Sala

Depósito Legal Nº: Colaboradores:

Giovanni Penagos

Grupo de Patobiología Veterinaria

Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia Universidad Nacional de Colombia

Diseño Gráfico:

Lic. Antonio Mariño L.

Impreso en:

Industrias Gráficas Sirena

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PRESENTACION

E

s muy posible que los productores piscícolas dedicados al cultivo de

especies nativas, como los pacús y tambaquís, se hayan dado cuenta de

la gran resistencia de estas especies a las condiciones de cultivo bastante

difíciles a las cuales suelen ser sometidas. Esta percepción suele ser confirmada

por los diversos laboratorios de diagnóstico donde la recepción de casos de

enfermedades en estas especies usualmente es mucho menor al de otras especies

de producción. Tal situación, sin embargo, puede variar considerablemente en un

futuro cercano si tenemos en cuenta que, por las presiones del mercado y el deseo

de obtener mayores ingresos, los productores se ven tentados a usar cada vez

mayores densidades de cultivo y emplear sistemas de producción más intensivos.

En la actualidad se tiene claro como estas condiciones propician una mayor

frecuencia en la aparición de enfermedades, favorecidas por una menor capacidad

de defensa de los animales y unas mejores condiciones para la proliferación de

los diferentes microorganismos que pueden atacar a los peces, muchos de los

cuales están siempre presentes en el ambiente. Este riesgo que se corre se ve

favorecido aún más por el común desconocimiento por parte de los productores

de las diferentes enfermedades que se pueden presentar en las especies cultivadas

y de las posibles medidas para prevenirlas y controlarlas. Debemos ser concientes

todos los actores que jugamos un papel en la piscicultura de la importancia que

tiene el manejo sanitario de los cultivos piscícolas (además de los aspectos de

mercadeo, nutricionales y reproducción, por ejemplo) en brindar un apoyo al

desarrollo de esta importante actividad productiva en el país y que garantice a

su vez la obtención de beneficios económicos y una mejor calidad de vida de los

productores.

Conciente de lo anterior y como parte del apoyo que ha brindado a esta actividad en

Bolivia desde hace muchos años, la

ONG Hoyam –Mojos pone a disposición del

sector productivo el presente

MANUAL BASICO DE SANIDAD DE PACÚS

Y TAMBAQUÍS, en espera que se constituya en un aporte muy importante para

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CONTENIDO

1. Conceptos básicos de patología, epidemiología y sanidad piscícola ... 9

2. Principales enfermedades que afectan a los pacús y tambaquís ... 12

2.1. Enfermedades causadas por parásitos ... 12

2.1.1. Parásitos externos ... 13 - Piscinoodinium sp. ... 13 - Ichthyophthirius multifiliis ... 14 - Trichodina sp. ... 15 - Tremátodos monogéneos ... 16 - Crustáceos ... 17 2.1.2. Parásitos internos: ... 18 - Tremátodos digéneos ... 18 - Myxosporidios ... 20 - Nemátodos ... 21 - Coccidias ... 22

2.2. Enfermedades debidas a infecciones bacterianas ... 22

2.2.1. Infección por Aeromonas hydrophila ... 22

2.2.2. Infección por Edwardsiella tarda ... 24

2.2.3 Infección por Flavobacterium columnaris ... 25

2.2.4. Infección por Mycobacterium sp. ... 26

2.3 Enfermedades causadas por hongos (micosis) ... 27

2.4. Enfermedades nutricionales ... 28

2.4.1. Rancidez de grasas ... 28

2.4.2. Deficiencia de vitamina C ... 29

2.4.3. Problemas con la proteína ... 30

3. Factores que favorecen la presentación de las enfermedades ... 31

3.1. Calidad del agua ... 31

3.1.1. Temperatura ... 31

3.1.2. Oxígeno disuelto ... 32

3.1.3 Turbidez y color ... 32

3.1.4. Dureza ... 33

3.1.5. pH ... 33

3.1.6. Materia orgánica y desechos nitrogenados ... 33

3.2. Manejo ... 34

3.2.1. Exceso en la densidad de cultivo ... 34

3.2.2. Manipulación deficiente ... 34

3.2.3. Alta variabilidad en las tallas ... 34

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4. Prevención y control de las enfermedades ... 35

4.1. Medidas preventivas ... 36

4.1.1. Control de factores predisponentes ... 36

- Calidad del agua ... 36

- Condiciones de manejo general ... 38

4.1.2. Medidas de bioseguridad ... 39

4.1.3. Monitoreos sanitarios ... 40

4.1.4. Llevar adecuados registros productivos y sanitarios ... 40

4.2. Medidas correctivas ... 40

4.2.1. Aumento de recambios ... 40

4.2.2. Restricción de la alimentación ... 41

4.2.3. Disminución de la densidad ... 41

4.2.4. Entrenar al personal para moverse desde las zonas “limpias” hacia las zonas “sucias” ... 41

4.2.5. Recolección permanente de la mortalidad y de animales con signos clínicos ... 42

4.3. Medidas curativas ... 42

4.3.1. Terapias para afecciones externas ... 43

- Baños ... 43

4.3.2. Terapias para afecciones internas ... 46

- Antiparasitarios ... 46

- Antibióticos ... 46

5. Principios para la toma y envío de muestras ... 48

5.1. Historia clínica ... 48 5.2. Selección de la muestra ... 49 5.3. Tipos de muestra ... 49 5.3.1. Animales vivos ... 49 5.3.2. Animales Fijados ... 50 6. Bibliografía ... 52

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1. CONCEPTOS BÁSICOS DE PATOLOGÍA, EPIDEMIOLOGÍA Y SANIDAD PISCÍCOLA

En este primer capítulo se explican diferentes términos y conceptos los cuales no solamente le servirán al lector para comprender mejor el contenido del manual sino que le serán de mucha importancia para conocer y entender mejor todos los procesos que rodean el fenómeno de enfermedad.

• ENFERMEDAD: cualquier anormalidad en la estructura o función de un organismo vivo (en este caso los peces) detectable por cambios físicos o de comportamiento.

• CAUSAS DE ENFERMEDAD (ETIOLOGIA O AGENTE ETIOLÓGICO): cualquier agente

vivo o inerte (sustancia o elemento) capaz de inducir lesiones en los tejidos o enfermar a los peces. Es importante tener en cuenta dos cosas: primero, las “causas” muchas veces habitan o están presentes en el sistema de cultivo o en los peces sin que se presente enfermedad, y se-gundo, muy pocas veces la enfermedad aparece por una causa única (unicausal), casi siempre se da por la suma de varias causas (multicausal).

Las causas de enfermedad que se deben tener en cuenta en los cultivos de pacús y tambaquí. A. Agentes vivos microscópicos

En este grupo se incluyen todos aquellos organismos que no se pueden ver a simple vista

(microorganismos), sino que se necesita el uso de un microscopio para su visualización. Dentro de estos se encuentran las bacterias, hongos y la mayoría de parásitos. Los virus también se incluyen en este grupo pero hasta hoy aún no se han reportado como causa de enfermedad en pacús y tambaquís.

B. Agentes vivos macroscópicos

Son todos aquellos organismos que son visibles a simple vista, principalmente algunos parásitos como gusanos y crustáceos. Cuando se acumulan en grandes cantidades

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con-formando las típicas formaciones algodonosas pueden incluirse en este grupo también algunas especies de hongos.

C. Agentes inertes

- Fisicoquímicos: desórdenes en parámetros de la calidad del agua como temperatura, pH, oxigeno disuelto, nitritos, nitratos, amonio, materia orgánica, etc.

- Químicos adicionados al agua: pesticidas, herbicidas, desinfectantes (cloro, perman-ganato, formol, verde de malaquita), drogas (antibióticos, antiparasitarios, antimicóti-cos).

- Nutricionales: exceso o deficiencia de nutrientes (p.e. deficiencia de vitamina C)

- Genéticos (p.e. deformación de la boca por cruzamientos repetidos de una misma fami-lia).

• ENFERMEDAD CLINICA: enfermedad que puede detectarse por cambios en el

comporta-miento (ausencia de apetito, nado irregular, depresión, boqueo, etc.) o por lesiones en la su-perficie del pez (nódulos, manchas, heridas, hemorragias, deformaciones, etc.).

• FASES DE LA ENFERMEDAD: las enfermedades tienen varias etapas de evolución y

dife-rentes tiempos de duración para cada etapa que dependen en gran medida de la capacidad que tenga el hospedero (pez) para defenderse de un patógeno u otra causa de enfermedad. En casos particulares, no se cumplen todas las fases, pero en términos generales las etapas de la enfermedad en los peces son las siguientes:

a Exposición a la causa o etiología.

b Proceso patológico detectable (lesiones en los tejidos del hospedero). c Presentación de enfermedad clínica (signos clínicos o lesiones externas).

d Modificación de la productividad (por ejemplo, disminución en el crecimiento), sobrevivencia (recuperación del pez) o muerte.

De acuerdo al tiempo que tome este proceso las enfermedades se pueden clasificar de manera general en AGUDAS (cuando se desarrollan en pocas horas o días) o CRÓNICAS (cuando tardan semanas o meses).

• CONSECUENCIAS DE LA ENFERMEDAD: la enfermedad puede tener diferentes efectos: 1. Productivos

Pérdidas económicas por mortalidad, costo de los tratamientos, bajo rendimiento de los sobrevivientes, falta de producto (peces) para el mercado o dificultad en su comercializa-ción, entre otras.

2. En la salud publica

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pro-venientes de explotaciones piscícolas o por la poca efectividad de los tratamientos, ocasio-nado por el uso indiscrimiocasio-nado de antibióticos en peces.

3. En el comercio internacional

Por la prohibición por parte de algunos países al ingreso de productos o subproductos contaminados con determinadas sustancias o patógenos.

• FACTORES PREDISPONENTES DE ENFERMEDAD: además de las causas mencionadas

existen determinadas situaciones o factores que favorecen el desarrollo de la enfermedad (factores predisponentes) ya sea porque favorecen la proliferación de los patógenos o porque disminuyen la capacidad de defensa del pez; dentro de estos podemos mencionar como

ejem-plo la deficiente calidad del agua y la mala manipulación de los animales. De esta forma, para el control de las enfermedades, se debe pensar primero en corregir estos factores antes

de considerar el uso a sustancias químicas de control las cuales muchas veces son innecesa-rias o, si no son aplicadas apropiadamente, pueden ser causas de enfermedad para los peces, afectar la producción y el comercio de los mismos o poner en riesgo la salud humana.

• DIAGNÓSTICO INTEGRAL DE ENFERMEDAD: el diagnóstico integral es el análisis

orde-nado y conjunto de los antecedentes del problema, los hallazgos clínicos, los resultados de microbiología, los resultados de histopatología y otras herramientas, con miras a determinar la causa, los factores predisponentes y la forma de prevenir o controlar determinada enferme-dad.

• HALLAZGOS MACROSCÓPICOS: cambios detectables a simple vista, ya sea en los ór-ganos externos (piel, aletas, ojos, boca, branquias) o internos (estómago, intestino, hígado, bazo, riñón, etc.) de los peces.

• HALLAZGOS MICROSCÓPICOS: cambios en los órganos del pez detectables a través del

microscopio.

• HOSPEDERO: se utiliza para referirse al animal que padece la enfermedad o que mantiene

el patógeno, en este texto lo usamos para referirnos a los peces y concretamente a los pacús y tambaquís.

• HOSPEDERO INTERMEDIARIO: diferentes seres como gusanos, caracoles, crustáceos,

in-sectos, otros peces, mamíferos (incluso el hombre), aves, etc. los cuales pueden llegar a ser infectados por algunos tipos parásitos de peces, como parte de su ciclo de vida.

• INFECCION: presencia de un patógeno potencialmente dañino dentro del hospedero. Hace

referencia a la aparición del microorganismo en los tejidos del hospedero, sin tener en cuenta si hay o no evidencias de enfermedad.

• INFESTACIÓN: es el término usado para referirse a infecciones causadas específicamente

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• LESIÓN(ES): con este término se designa cualquier hallazgo macroscópico o microscópico

anormal en los tejidos y órganos del pez.

• MORBILIDAD: porcentaje de enfermos en una población. • MORTALIDAD: porcentaje de muertos en una población.

• PATÓGENO: cualquier microorganismo capaz de ingresar a los tejidos del pez y causar

le-siones y enfermedad.

• PATÓGENO OPORTUNISTA: microorganismo presente normalmente en el ambiente de los

peces (agua), el cual puede llegar a habitar pacíficamente algunos tejidos del pez como in-testino, branquias o piel sin causar mayores alteraciones, pero que, bajo algunas condiciones específicas (factores predisponentes), puede llegar a atacar y producir enfermedad.

• PATÓGENO PRIMARIO (PATÓGENO OBLIGADO): no habitan normalmente en el

am-biente de cultivo. Pueden iniciar la enfermedad por sí mismos, pero para hacerlo requieren ingresar a la explotación.

• PORTADOR SANO O ASINTOMÁTICO: animal que a pesar de estar infectado, no

mani-fiesta ningún signo clínico, pero sí puede actuar como fuente de infección y diseminación de patógenos.

• HISTOPATOLOGÍA: Técnica de diagnóstico mediante la cual se puede observar la condición

microscópica de los tejidos del pez y de esta forma determinar las posibles causas de la enfer-medad.

- MICROBIOLOGÍA: Técnica de diagnóstico basada en el aislamiento, identificación y

clasifi-cación de las bacterias bajo condiciones controladas.

2. PRINCIPALES ENFERMEDADES QUE AFECTAN A LOS PACÚS Y TAMBAQUÍS

2.1 Enfermedades causadas por parásitos

Las enfermedades parasitarias son bastante frecuentes en los cultivos de pacús y tamba-quís. La mayoría de parásitos habitan comúnmente en las aguas de cultivo y conviven pacíficamente con los peces sin llegar a producir mayores efectos indeseables en éstos; sin embargo, cuando las condiciones de cultivo son deficientes, los parásitos tienden a proli-ferar, disminuye la capacidad de defensa del pez y se presentan infestaciones parasitarias que llevan a la presentación de signos clínicos y eventualmente a episodios de mortali-dad. Dentro de las condiciones que favorecen su presentación están principalmente todas aquellas relacionadas con la calidad del agua: exceso de materia orgánica (resultado de la eliminación de heces y orina de los peces, restos de alimento no consumido, materiales vegetales y animales en descomposición, etc.), bajo oxígeno disuelto, densidades altas de cultivo, exceso de algas e inadecuado mantenimiento de estanques, entre otras; otro

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fac-tor predisponente importante es la manipulación deficiente o excesiva de los peces debi-do a que ocasiona la pérdida de la capa de moco o de escamas, situación que aprovechan los parásitos para adherirse y penetrar.

Teniendo en cuenta lo anterior, la prevención o el control de parasitismos debe enca-minarse a controlar los factores que afectan la capacidad de resistencia normal del pez, especialmente: mantener una adecuada calidad del agua, evitar el sobrehacinamiento y asegurar una buena manipulación de los animales.

A continuación se presentan algunos aspectos importantes de los principales parásitos que afectan a los pacús y tambaquís.

2.1.1. Parásitos externos:

Son aquellos parásitos que están presentes principalmente sobre la superficie del pez, como la piel, las aletas, las branquias y la cavidad oral.

- Piscinoodinium sp.

Es un protozoario que afecta la piel y/o las branquias. En infestaciones severas produce un100dro clínico conocido como la “enfermedad del terciopelo” debido a la apariencia que toma la piel .

¿Cómo se observa?

Los parásitos como tal no son detectables a simple vista. En infestaciones branquiales puede observarse dificultad respiratoria (bo-queo) y eventualmente, las branquias pue-den verse irregulares, con puntos o manchas blanquecinas sobre su superficie y/o erosión de sus bordes. Cuando está presente en la piel y aletas se pueden observar pequeños puntos o nódulos blanquecinos sobre su superficie (Fig. 1). El parásito es más patógeno en peces jóvenes pero usualmente se limita a la piel, mientras que en peces mayores, la infestación

ocurre principalmente en las branquias y en la mucosa bucofaríngea . En infestaciones severas de pacús menores de 2 meses se han reportado una mortalidad de entre el 20 y el 40%.

¿Cómo se diagnostica?

En infestaciones severas de la piel, debido a la apariencia característica que toma la piel se puede hacer el diagnóstico tentativo con base en la observación directa de las lesiones. Se

Fig. 1. Severa infestación en las aletas por Piscinoodinium pillulare

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pueden hacer raspados de piel y/o biopsias de branquias para observación microscópica. El diagnóstico definitivo precisa del procesamiento histopatológico de los tejidos afecta-dos .

¿Cómo se previene y controla?

Se debe mantener una buena calidad del agua y manipular los peces en la mejor forma posible. Se pueden hacer tratamientos con sal o formalina (las recomendaciones para este tipo de tratamientos se describen más adelante ).

- Ichthyophthirius multifiliis

Protozoario comúnmente conocido como “Ich” o “punto blanco”. Puede afectar la piel o las branquias. Es muy común en peces de agua dulce; provoca en infestaciones severas brotes significativos de mortalidad. Su presencia se ve favorecida por los cambios bruscos en la temperatura; comúnmente se presenta entre 15-25 °C. Además de la temperatura, se reporta que las altas densidades, la malnutrición y el exceso de desechos nitrogenados pueden aumentar los porcentajes de mortalidad. El parásito afecta cualquier edad pero es más frecuente en alevinos .

¿Cómo se observa?

El hallazgo más caracte-rístico es la aparición de múltiples puntos blancos sobre la piel, y en ocasio-nes sobre las branquias, de 0.5 a 1 mm de diáme-tro aprox., los cuales

pue-den verse asociados a abundante moco (Fig. 2). Cuando afecta las branquias puede obser-varse boqueo (dificultad respiratoria).

¿Cómo se diagnostica?

La múltiple presencia de puntos blancos sobre la su-perficie de la piel es un hallazgo muy característico que puede dar las bases para el diagnóstico presun-tivo. Su presencia se puede confirmar por medio de raspados de piel o histopatología y la observación de la forma característica del parásito, con su núcleo en forma de herradura (Fig. 3). En el caso de ubicación

en las branquias debe diferenciarse de los diversos parásitos que pueden afectar a este órgano.

¿Cómo se previene y controla?

En la medida de lo posible se debe procurar evitar los cambios bruscos en la temperatura,

Fig. 2. Infestación por Ichthyophthirius multifiliis . Nótese los múltiples puntos blancos sobre la piel (Tomado de Ferguson HW, 2006).

Fig. 3. Raspado de piel donde se nota la forma característica del Ich, con su

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además de mantener una buena calidad de agua y evitar la manipulación excesiva de los peces. Desinfectar los utensilios de pesca que hayan estado en contacto con peces infes-tados puede ayudar a prevenir su diseminación. Se pueden hacer tratamientos con sal o formalina .

- Trichodina sp.

Es uno de los parásitos más comunes en peces de agua dulce. Afecta comúnmente las bran-quias. La severidad de la infestación y las lesiones dependen en gran medida del número de parásitos presentes y de la calidad del agua. Normalmente los peces pueden soportar leves cargas parasitarias sin ningún efecto sobre su salud. En raras ocasiones puede afectar también la cavidad oral y la piel . A menos que las infestaciones sean masivas no se repor-tan morbilidades o mortalidades significativas. Es más frecuente en alevinos .

¿Cómo se observa?

Los signos clínicos dependerán del grado de infestación parasitaria. Se puede observar desde disminución en el apetito, ausencia del reflejo de huida, boqueo o dificultad respira-toria hasta brotes leves a moderados de mortalidad. Ocasionalmente se pueden ver lesio-nes macroscópicas en las branquias como manchas blanquecinas, erosión de los bordes o acúmulo de moco .

¿Cómo se diagnostica?

Los signos clínicos y las lesiones macros-cópicas son inespecíficos y deben diferen-ciarse de los originados por diversos pa-rásitos que pueden afectar las branquias y eventualmente la piel. Los preparados en fresco como biopsias o raspados pueden ser de alguna ayuda, sin embargo se debe tener precaución en su interpretación ya que como se mencionó anteriormente, los peces pueden albergar de forma “natu-ral” cierta cantidad de estos parásitos y si sólo se toma en consideración este

hallaz-go pueden emitirse diagnósticos equivocados (Fig. 4). El diagnóstico definitivo se puede obtener mediante el procesamiento histopatológico de los tejidos afectados.

¿Cómo se previene y controla?

Los baños con sal o formalina usualmente disminuyen la carga parasitaria, sin embargo, antes de instaurar cualquier tratamiento debe evaluarse la necesidad de implementarlo. Mantener una buena calidad del agua previene la proliferación de los parásitos .

Fig. 4. Biopsia de branquias. Presencia de

Trichodina sp. sobre los filamentos branquiales

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- Tremátodos monogéneos

Son aquellos tremátodos que no requieren infestar a otros animales diferentes al pez para cumplir su ciclo de vida. Dentro de este grupo los más comunes se encuentran dentro de los géneros Gyrodactylus sp. y Dactylogirus sp. Son muy comunes en peces de agua dulce alrededor del mundo. Suelen aparecer en infestaciones leves sin causar daños significa-tivos al pez y sin causar ningún tipo de signo clínico, sin embargo, cuando las condicio-nes ambientales los favorecen, especialmente el empeoramiento en la calidad del agua, tienden a proliferar y generar problemas. Los brotes de mortalidad por estos parásitos son muy raros y para que se presenten requieren infestaciones masivas. Pueden llegar a ubicarse sobre la piel, pero la ubicación más común es en las branquias .

¿Cómo se observa?

Las infestaciones leves suelen pasar desapercibidas ya que el daño que generan es localizado. En infesta-ciones severas puede observarse dificultad respiratoria (Fig. 5), dis-minución en el crecimiento y en el consumo de alimento, y eventual-mente, mortalidad .

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico definitivo requiere la histopatología de los tejidos afecta-dos, ya que, al igual que las Tricho-dinas, los tremátodos monogéneos pueden habitar normalmente en las branquias y aparecer en preparados en fresco, por lo cual es necesario determinar si ellos son los causantes primarios de la enfermedad o como es usual, su presencia es secundaria a otro tipo de factor o agente que

se-guramente requerirá de mayor atención (Fig. 6).

¿Cómo se previene y controla?

En el caso de infestaciones severas la carga parasitaria puede tratar de disminuirse a través de baños con sal o formalina, acompañado de los correctivos necesarios para mejorar la calidad del agua.

Fig. 5. Boqueo o dificultad respiratoria.

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- Crustáceos

Son parásitos mucho más grandes que los vistos anteriormente, lo cual permite su visua-lización directa. Las especies más comunes identificadas en nuestros ambientes tropicales pertenecen a los géneros Lernea, Ergasilus y Argulus. Una de las consideraciones más importantes que hay que tener con estos parásitos es que no habitan normalmente en las explotaciones piscícolas, por esto debemos tomar todas las medidas posibles para preve-nir su entrada a los cultivos; tener esto en cuenta es de particular importancia ya que una vez ingresan a una explotación pueden causar grandes mortalidades y su erradicación y control es muy difícil. Desafortunadamente los pacús y tambaquís son la especie donde más se suelen reportar casos de infestaciones severas por estos parásitos.

Las lesiones aparecen sobre la superficie de los peces, especialmente en piel y branquias donde se fijan firmemente a través de unos ganchos ubicados en su cabeza, perforan el te-jido y succionan líquidos y sangre para su alimentación. Debido al tamaño de los ganchos, pueden afectar gravemente la función del órgano; en infestaciones severas de las bran-quias, los peces se deterioran rápidamente hasta morir. Lógicamente todos estos efectos predisponen al pez al ataque de otros patógenos presentes en el medio, complicando aún más la situación.

¿Cómo se observa?

Las lesiones y los signos clínicos dependerán del grado de infestación y de la ubicación de los parásitos, los cuales se ven fácilmente sobre la superficie de la piel o branquias; si se ubican en las branquias puede observarse dificultad respiratoria y aumento del moco; si infestan la piel se puede notar el roce de los peces contra las paredes del estanque y el fondo, cambios en la coloración, erosiones, irritaciones o hemorragias. Adicional a lo an-terior, puede observarse coloración pálida de las branquias, lesiones causadas por otros patógenos y episodios de mortalidad .

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es bastante sencillo ya que, como se mencionó ante-riormente, se pueden detectar por observación directa. La caracterís-tica externa más importante para identificarlos es la presencia de dos grandes sacos de ovas en la región posterior del cuerpo del parásito, los cuales sobresalen libremente en la superficie del pez (Fig. 7). La identificación precisa de la especie requiere su análisis en laboratorios especializados

Fig. 7. Severa infestación branquial con crustáceos (copépodos). Nótese los dos sacos de ovas en un

extremo del parásito ( ) (Tomado de Ferguson HW, 2006).

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¿Cómo se previene y controla?

La medida más efectiva para prevenir la infestación por este tipo de parásitos es evitar su ingreso a la explotación piscícola. Esto debe incluir la implementación de una serie medi-das entre las cuales hay que tener en cuenta:

- Debido a la gran capacidad de diseminación del parásito a través del agua es necesario que las medidas de control se implementen entre los productores de una región, ya que el manejo deficiente en cualquiera de las granjas pondrá en riesgo a todas las granjas que usen la misma fuente de agua.

- La principal fuente de infección es la introducción de peces y material contaminado, por tal razón se debe tener precaución con los animales que ingresan a la granja, para esto se recomienda: traer animales de una explotación conocida que no haya reportado la presencia de crustáceos, adecuar instalaciones donde se puedan mantener en cuaren-tena (por lo menos 30 días) los peces recién ingresados y hacer monitoreos sanitarios, especialmente a la llegada de los animales. Se recomienda igualmente no vaciar el agua de transporte de los alevinos en las aguas de la explotación, sino desocupar las bolsas en el suelo, de esta forma los crustáceos morirán por desecación.

- Evitar el ingreso de peces silvestres a través de filtros en la entrada del agua.

- Si se diagnostica la presencia de estos parásitos en la explotación, la medida más ade-cuada debería ser sacrificar el lote de animales infestados y dejar seco el estanque por lo menos un mes, sin embargo, económicamente esta medida puede resultar imposi-ble; deben tomarse entonces las precauciones para prevenir su diseminación en toda la granja, para esto es necesario: evitar el traslado de animales provenientes de estanques infestados, no reutilizar el agua de salida de estos, hacer una adecuada desinfección del material e instrumentos de pesca que haya entrado en contacto con peces infestados. Se sugiere además utilizar el agua proveniente de un estanque contaminado en riegos agrícolas para evitar su descarga a las fuentes naturales de agua.

Como medidas terapéuticas se pueden usar algunas sustancias químicas como orga-nofosforados, permanganato de potasio o formalina; sin embargo, si no se manejan en conjunto con las medidas preventivas mencionadas anteriormente, los parásitos pue-den aparecer nuevamente.

2.1.2. Parásitos internos

Son todos aquellos parásitos que tienen la capacidad de ingresar al interior del pez y cau-sar alteraciones en sus órganos internos. Los parásitos internos más comunes en pacús y tambaquís incluyen:

- Tremátodos digéneos

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diferentes al pez (hospederos intermediarios) como caracoles, otros seres acuáticos, aves o al mismo ser humano, para cumplir su ciclo de vida. Hay una gran variedad de géneros y especies dentro d e este grupo, sin embargo, uno de los mas comunes es el Diplostomun sp.

¿Cómo se observa?

Las lesiones dependerán del núme-ro de parásitos y de su ubicación dentro del pez. La mayoría tiende a ubicarse dentro de la piel y las aletas donde forman nódulos de diversos tamaños (Fig. 8); pueden aparecer puntos o manchas negras sobre la piel y las aletas ocasionadas por la deposición de pigmentos por parte del pez; dentro del músculo forman quistes, en la cavidad abdominal se pueden observar nódulos. Algunos como el Diplostomun sp pueden pe-netrar en los ojos y producir cata-ratas y ceguera (Fig. 9). Asociado a estas alteraciones puede observar-se disminución en el crecimiento y apetito, dificultad respiratoria, au-sencia del reflejo de huida, diver-sas afecciones por patógenos opor-tunistas y eventualmente brotes de mortalidad .

¿Cómo se diagnostica?

Para llegar al diagnóstico se requiere del análisis histopatológico de los órganos afectados. La identificación específica del parásito requiere de laboratorios especializados.

¿Cómo se previene y controla?

Debido a que el parásito permanece fuera del pez en varias etapas de su ciclo de vida, se debe tratar de cortar dicho ciclo. Para esto se requiere controlar los hospederos interme-diarios, por ejemplo, los caracoles. Como usualmente no se tiene claridad acerca de los intermediarios, remover periódicamente el sedimento del fondo de los estanques ayuda a eliminarlos y prevenir su diseminación . De acuerdo al tipo de parásito identificado even-tualmente se puede intentar alguna medida terapéutica.

Fig. 8. Severo nódulo en la piel ocasionado por larvas enquistadas de tremátodos digéneos.

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- Myxosporidios

Son parásitos capaces de infestar a peces de agua dulce y salada en todo el mundo; se en-cuentran comúnmente en los pacús y tambaquís. Los géneros más comunes son Myxobolus sp. y Henneguya sp. Para cumplir su ciclo de vida necesitan la presencia de un nemátodo (gusano) en el fondo de los estanques. Una vez ingresan al pez por las branquias o el intes-tino se enquistan principalmente en branquias, intesintes-tinos y músculo; los quistes pueden llegar a ser grandes, pero usualmente no se observan a simple vista .

¿Cómo se observa?

Generalmente no producen brotes agudos de mortalidad sino más bien una enfermedad crónica con signos clínicos inespecíficos como dismi-nución en la condición corporal y en el apetito, por lo cual los peces infestados suelen pasar desaper-cibidos. En infestaciones severas de las branquias puede observarse boqueo. Cuando se ubican en la ca-beza pueden observarse signos ner-viosos. En la piel y músculo even-tualmente se observan pequeñas tumoraciones (Fig. 10).

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico requiere idealmente el procesamiento histopatológico para observar las formas parasita-rias en el sitio de las lesiones. En el caso de lesiones detectables a simple vista, se pueden hacer preparados en fresco para intentar observar los

parásitos (Fig. 11). La identificación precisa de los Myxosporidios requiere también análi-sis especializados .

¿Cómo se previene y controla?

Ya que este tipo de parásitos no están normalmente en los cultivos, para prevenir su ingre-so se pueden aplicar las mismas medidas recomendadas para el control de los crustáceos; afortunadamente las pérdidas ocasionadas por los myxos no son tan significativas como las que producen éstos últimos. El mantenimiento periódico y exhaustivo de los fondos,

Fig. 10. Pequeñas nodulaciones en la cabeza asociadas a la infestación por Myxosporidios

(Tomado de Uhland C, 2006).

Fig. 11. Múltilples esporas de myxosporidios ( ). Coloración de Giemsa.

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ayuda a eliminar el gusano que utilizan para completar su ciclo de vida. Una deficiente calidad de agua favorece en gran medida su proliferación. No hay ningún tratamiento terapéutico eficaz contra ellos. Dado que muchos de los peces infestados pueden pasar inadvertidos, se recomienda hacer monitoreos sanitarios para detectar oportunamente la presencia del parásito .

- Nemátodos

Son gusanos cilíndricos de diversos tamaños y colores, casi siem-pre detectables a simple vista (Fig. 12). Los adultos comúnmente están presentes en el interior del intestino y las formas inmadu-ras (larvas) en diversas partes del cuerpo como las vísceinmadu-ras, el músculo y ocasionalmente en otros órganos. Son muy comunes en pacús y tambaquís y demás especies nativas en los ambientes naturales. Existe gran variedad de géneros y especies. En los sis-temas de cultivo no son muy frecuentes debido a que necesitan diferentes hospederos intermediarios para completar su ciclo de vida .

¿Cómo se observa?

Debido a que generalmente causan infestaciones leves, suelen pasar desapercibidos y en-contrarse incidentalmente en el intestino. En el caso de infestaciones masivas se puede observar disminución en la condición corporal y en el apetito, y eventualmente, dilatacio-nes en el abdomen que corresponden al acúmulo de parásitos; en algunos casos pueden causar mortalidad. Cuando las larvas se ubican en la piel o en otros órganos internos se pueden observar pequeños nódulos dentro de los cuales se encuentran los parásitos .

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se puede hacer mediante la observación directa de los parásitos adultos en el interior del estómago o intestino. La visualización de las formas inmaduras en los órganos internos o piel requiere idealmente histopatología. La identificación precisa de la especie de nemátodo presente requiere del examen parasicológico.

¿Cómo se previene y controla?

Se debe tener precaución cuando ingresen a los cultivos peces provenientes de ambientes naturales ya que estos pueden tener los nemátodos en su interior sin presentar ningún signo clínico; para esto se deben tener instalaciones donde puedan permanecer estos peces en cuarentena y observación sanitaria. La remoción periódica de los sedimentos del fondo ayuda a eliminar los hospederos intermediarios del parásito. En infestaciones severas se pueden usar algunas drogas antiparasitarias con la asesoría de un profesional capacita-do.

Fig. 12. Nemátodo en la vejiga natatoria.

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- Coccidias

Son parásitos microscópicos que se ubican básicamente en el estómago e intestino, Afectan principalmente a los peces jóvenes . Los brotes suelen presentarse en estanques con alto contenido de materia orgánica.

¿Cómo se observa?

En los peces infestados de forma leve generalmente no se observa ningún signo clínico; en infestaciones severas se puede notar adelgazamiento progresivo, inapetencia o un aumen-to en la mortalidad. El contenido intestinal puede aumen-tomar una coloración pardo-rojiza.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico requiere histopatología de muestras de estómago e intestino. Los parásitos se pueden detectar a través de prepara-dos en fresco de contenido intestinal (Fig. 13), pero esto requiere de personal calificado.

¿Cómo se previene y controla?

Se recomienda hacer mantenimiento periódico de los estanques, especialmente secado, encalado y remoción de fondos. Por medio de histopatología se puede determinar la nece-sidad de tratamiento terapéutico, ya que en infestaciones leves no se justifica. Con ayuda de personal capacitado se pueden implementar tratamientos empleando medicamentos similares a los usados en otras especies animales .

2.2. Enfermedades debidas a infecciones bacterianas

Las bacterias son organismos microscópicos que conviven permanentemente con los pe-ces. Hay bacterias benéficas como las intestinales que ayudan entre otras cosas a digerir los alimentos y otras que son patógenas, las cuales son capaces de ingresar a los tejidos del pez y causar daños y enfermedad. Dentro de las bacterias patógenas para los pacús y tambaquís, la mayoría son patógenos oportunistas y algunas pocas especies son patóge-nos obligados. De acuerdo a su forma y características cada una de las bacterias recibe un nombre específico con el cual se le conoce mundialmente .

A pesar de ser peces muy resistentes a las enfermedades causadas por bacterias, los pacús y tambaquís pueden verse afectadas por algunas de ellas como son:

2.2.1. Infección por Aeromonas hydrophila

Causada por bacterias del grupo de las Aeromonas, concretamente Aeromonas hydrophila. Es una bacteria oportunista, esto es que siempre está presente en los ambientes acuáticos a la espera de una oportunidad para causar infección. Su principal factor predisponente son los cambios bruscos en la temperatura, asociados a la manipulación y/o el transporte.

Fig. 13. Coccidias en un preparado en fresco.

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A pesar de que puede afectar a peces de cualquier peso, suele ser mucho más frecuente en larvas, alevinos y juveniles .

¿Cómo se observa?

En los peces infectados con A.hydrophila generalmente aumenta la mortalidad posterior a labores de manipulación como

tras-lados o transporte. En las épocas de variaciones fuertes de la temperatu-ra entre el día y la noche se puede observar también aumento de la mortalidad, especialmente de lar-vas en etapa de reversión. Los sig-nos clínicos dependerán del curso de la infección; en los casos agudos se pueden notar animales deprimi-dos, nadando en la superficie en la orilla de los estanques y sin reflejo de huida, algunos pueden mostrar manchas rojizas sobre la piel o en la base de las aletas (Fig. 14); estos sig-nos son los más comunes después de un traslado o posterior a la mani-pulación de los animales. En peces con más días de infección se puede notar desde leve erosión de aletas, hasta pérdida total de la aleta cau-dal, ruptura de la piel, exposición del músculo y aún de partes óseas.

En peces de mayor tamaño es común observar úlceras cutáneas con apariencia hemorrá-gica. En los casos severos se puede encontrar líquido hemorrágico en la cavidad abdomi-nal (Fig. 15).

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico inicial se puede sustentar en los signos clínicos y las lesiones macroscópi-cas, pero para llegar a un diagnóstico definitivo se debe confirmar la presencia de la bac-teria y de lesiones en los órganos del pez, por eso es necesaria la toma de muestras para histopatología. También se debe intentar su aislamiento microbiológico.

¿Cómo se previene y controla?

Debido a que se trata de un patógeno oportunista, todas las medidas para su prevención y control deberán encaminarse a disminuir los factores predisponentes, dentro de estas

Fig. 14. Zonas rojizas en diferentes partes del cuerpo ( ) en una tilapia infectada con A .hydrophila.

Fig. 15. Acúmulo de líquido rojizo (sanguinolento) en la cavidad abdominal ( ). Infección por A. hydrophila.

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cabe resaltar: evitar los cambios bruscos en la temperatura en la siembra, los traslados, las cosechas y el transporte de alevinos y juveniles y prevenir las variaciones fuertes entre el día y la noche; para este último propósito se sugiere el manejo de los recambios de agua, la fabricación de grandes reservorios de agua que estabilicen la temperatura y disminuyan la velocidad de enfriamiento y la construcción de invernaderos en áreas determinadas. Adicional a lo anterior deberán evitarse en lo posible el estrés excesivo de los peces, espe-cialmente manteniendo una adecuada calidad de agua . Usualmente no se remienda el uso de sustancias terapéuticas para su control.

2.2.2. Infección por Edwardsiella tarda

Causada por bacterias del género Edwardsiella, en nuestro medio concretamente por

Ed-wardsiella tarda. Se reporta al igual que las Aeromonas como una bacteria oportunista.

El exceso de materia orgánica en el agua se reporta como el factor predisponente más importante para el desarrollo de la enfermedad. Suele ser mucho más frecuente en larvas, alevinos y juveniles, a pesar de que puede afectar peces de cualquier peso .

¿Cómo se observa?

En los peces afectados por E. tarda se evi-dencia un aumento en la mortalidad acom-pañado de signos clínicos, principalmente nado errático, exoftalmia (Fig. 16), dificultad respiratoria, letargia y oscurecimiento de la piel. Cuando se complica el cuadro con otras bacterias oportunistas se puede ver también erosión de aletas. Un hallazgo común en

es-tas infecciones es el aumento del tamaño del bazo (esplenomegalia ).

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico presuntivo se puede hacer con base en los signos clínicos y las lesiones macroscópicas. Para confirmar la enfermedad es necesaria la toma de muestras para histo-patología. También se debe intentar su aislamiento microbiológico.

¿Cómo se previene y controla?

Las acciones para su prevención y control deben dirigirse esencialmente a controlar su principal factor predisponente, lo que significa reducir al máximo la materia orgánica en el agua de cultivo. Para esto es recomendable, secar los estanques, retirar completamente el material acumulado en el fondo y encalar. Este procedimiento debería repetirse cada dos o máximo tres ciclos de producción. Usualmente no se remienda el uso de sustancias terapéuticas para su control.

Fig. 16. Exoftalmia bilateral (ojos brotados). Infección por E. tarda.

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2.2.3 Infección por Flavobacterium columnaris

Causada por bacterias del tipo flavobacterias. En cultivos de agua cálida relacionado con

Flavobacterium columnaris. Es también una bacteria oportunista. Usualmente aparece como

una bacteria secundaria a la afección por otro tipo de agentes, como A. hydrophila o diver-sos parásitos, o como consecuencia a lesiones iniciales de la piel originados por un mal manejo de los peces. Con base en algunos estudios se ha propuesto la mala calidad del alimento como uno de los factores predisponentes importantes para su presentación .

¿Como se observa?

En los peces afectados por F. columnaris se eviden-cian básicamente lesiones externas como erosión de aletas y ulceras en la piel. La severidad de las lesio-nes depende del grado de infección y de la presen-cia conjunta de otros patógenos oportunistas (Fig. 17).

¿Cómo se diagnóstica?

El diagnóstico presuntivo se puede hacer con base en los signos clínicos y los hallazgos macroscópicos; se pueden hacer frotis en fresco de las

lesiones para la visualización directa de las bacterias, estas se reconocen fácil-mente por su forma de bacilos (basto-nes) bastante largos y delgados (por su forma se les conoce también como bacte-rias filamentosas) (Fig. 18). Para confir-mar su presencia es necesario la toma de muestras para estudio histopatológico. Su aislamiento microbiológico es difícil, toma varias semanas y se necesitan me-dios de cultivo específicos.

¿Cómo se previene y controla?

Se deben mejorar las condiciones de manejo, especialmente mantener la integridad de la capa de moco de la piel; para esto se pueden usar baños profilácticos con sal (2 g/L) en las labores de manipulación y transporte de los peces. Adicionalmente se deben controlar los patógenos primarios y asegurar una adecuada calidad del alimento . Adicional al uso de sal mencionado anteriormente, no se recomienda el uso de sustancias terapéuticas para su control.

Fig. 17. Severa erosión y pérdida del pedúnculo caudal. Infección mixta por

F. columnaris y A. hydrophila.

Fig. 18. Biopsia branquial. Se observan bacterias filamentosas (bacilos largos y delgados) sobre la

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2.2.4. Infección por Mycobacterium sp.

Causada por bacterias de la familia de las micobacterias. Dentro de las especies patógenas para los peces se han logrado identificar Mycobacterium marinum, M. fortuitum, M. chelonae

y M. peregrinum. Ataca un amplio rango de especies de agua dulce y salada, pero

particu-larmente a peces de acuario. Afortunadamente, a pesar de ser susceptibles, la presentación en pacús y tambaquís es muy poco frecuente. Son patógenos que no están normalmente en los medios acuáticos, es decir, necesitan ingresar a las explotaciones piscícolas a través de peces o material contaminado. Una vez ingresan a la granja la enfermedad se ve favoreci-da por deficientes condiciones de cultivo.

¿Como se observa?

Las micobacterias producen enfermedad cróni-ca, generando comúnmente mortalidad leve y poco frecuente, acompañada de signos clínicos inespecíficos como ausencia en el reflejo de hui-da, disminución en la condición corporal y en el consumo de alimento; algunas veces pueden ob-servarse úlceras en la piel (Fig. 19) o dilatación del abdomen. Internamente se pueden identificar nódulos visibles a simple vista sobre los órganos internos como hígado, bazo, riñón, etc.

¿Como se diagnostica?

El diagnóstico presuntivo se puede hacer con base en los signos clínicos y lesiones macros-cópicas, pero el diagnóstico definitivo requiere la toma de muestras para estudio histopa-tológico y coloraciones especiales (Ziehl-Nielsen). El aislamiento microbiológico es bas-tante difícil, necesita medios de cultivo específicos y toma varias semanas, por lo cual no es común hacerlo.

¿Cómo se previene y controla?

La principal medida de prevención es evitar su ingreso a la explotación para lo cual es deseable tomar todas las acciones de bioseguridad posibles, como por ejemplo: buscar proveedores de alevinos de quienes se pueda tener seguridad de su buen manejo sanita-rio, tener un sitio adecuado donde se puedan tener aislados y en estrecha observación los animales nuevos que ingresen a la granja, desinfectar rutinariamente todos los implemen-tos de pesca y evitar el traslado de ésimplemen-tos a otras explotaciones, controlar el ingreso de peces nativos ajenos a la granja, acudir a un laboratorio de diagnóstico en el caso de detectar cualquier situación anormal, entre otras.

En el caso de ya haberse identificado la presencia de esta bacteria en la explotación, su manejo es bastante difícil ya que no existe ninguna medida terapéutica que pueda ser completamente efectiva y es bastante resistente a las labores rutinarias de erradicación.

Fig. 19. Severa úlcera en la piel de un escalar (Pterophyllum scalare) asociada a

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Por otro lado, esta infección tiene la complicación adicional de su potencial zoonótico, es decir, la capacidad que tiene esta bacteria de transmitirse y causar enfermedad en los seres humanos. Generalmente la infección se da por el contacto de heridas superficiales de la piel con estanques o agua contaminada, produciendo lesiones localizadas que usualmente sanan espontáneamente después de varios meses. En individuos inmunocomprometidos (con el VIH) este tipo de contagio es mucho más frecuente y se puede complicar con in-fecciones internas. Por lo anterior, ante un caso de micobacteriosis se deben tomar las pre-cauciones necesarias, como el uso de guantes, desinfección de heridas, evitar el contacto de heridas en la piel con agua que pueda estar contaminada, etc.

2.3 Enfermedades causadas por hongos (micosis)

La mayoría de los hongos que afectan a los peces son patógenos oportunistas, conviven permanentemente con los peces y casi siempre aparecen contaminando de forma secun-daria heridas en la piel, aletas o branquias, causadas inicialmente por bacterias, parásitos, infecciones bacterianas o inadecuada manipulación. Los principales géneros son

Saproleg-nia sp. y Branchiomyces sp.; el primero ataca principalmente la piel y aletas y el segundo

las branquias .

¿Cómo se observa?

En los peces afectados por hongos se ob-servan estructuras algodonosas bastante sencillas de identificar sobre la piel, aletas, branquias u ojos (Fig. 20). Generalmente se observan después del transporte o manipu-lación de los animales. En infecciones masi-vas pueden producir brotes de mortalidad .

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es bastante sencillo ya que las formaciones producidas son observables

a simple vista y fáciles de identificar. La identificación específica del hongo involucrado sí requiere de exámenes más especializados.

¿Cómo se previene y controla?

El pez es capaz de convivir y resistir las micosis si la capa de moco que lo recubre se mantiene intacta. Por esto, la mejor forma de prevención es a través del mantenimiento y del cuidado de la capa de moco en las labores de manipulación y transporte de los peces; esto se consigue con medidas como: no mantener los peces en seco o tenerlos en estas condiciones el mínimo tiempo posible, no presionar demasiado a los peces en las ma-llas de cosecha, no sobrepasar la capacidad de los recipientes de transporte, entre otras.

Fig. 20. Formaciones algodonosas sobre la piel. Típicas en la infección por hongos.

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Adicional a lo anterior también se pueden hacer baños preventivos con sal en el agua de los muestreos o transporte (20 g/L ). De manera general se puede afirmar que cuando se presentan infecciones por hongos es porque existen fallas en las labores de manipulación y/o transporte de los peces .

2.4. Enfermedades nutricionales

Desafortunadamente, a pesar del esfuerzo de las casas productoras de alimentos concen-trados por mejorar la calidad de sus productos , los problemas relacionados con posibles desórdenes nutricionales son relativamente frecuentes en peces. Esto se ve agravado en especies nativas como las pacús y tambaquís para las cuales no se dispone de dietas co-merciales certificadas, sino que se usan concentrados elaborados según los requerimien-tos nutricionales de otras especies como las tilapias . Ahora bien, debemos tener presente que la responsabilidad de la aparición de este tipo de problemas no es solamente de las empresas productoras de alimentos, sino que las explotaciones piscícolas también jue-gan un papel muy importante ya que, a pesar de que el alimento pueda llegar en buenas condiciones de fábrica, éste puede ser alterado por condiciones de transporte, almacena-miento y manipulación deficientes. Dentro de este tipo de problemas veamos a continua-ción cuales son los más frecuentes.

2.4.1. Rancidez de grasas

Para mantener un balance nutricional adecuado y llenar todos los requerimientos de los peces, los alimentos balanceados necesitan tener determinados porcentajes de grasa; estas grasas son muy sensibles, se degradan y producen una serie de elementos dañinos para los peces, proceso que se conoce con el nombre de rancidez. Las empresas productoras adicionan normalmente al alimento algunas sustancias para prevenir esta degradación, pero bajo determinadas circunstancias este proceso puede llegar a presentarse. Las grasas rancias y sus productos afectan principalmente el estómago, intestino e hígado, de esta forma alteran la capacidad del pez de absorber y aprovechar los alimentos y los hacen susceptibles a otras enfermedades. Este efecto se ve agravado por el hecho de que estas sustancias pueden alterar por sí mismas la calidad nutricional del alimento, a través de la degradación de algunas vitaminas esenciales contenidas originalmente en él.

¿Cómo se observa?

Los peces no muestran signos evidentes cuando la rancidez es leve, de lo contrario los pe-ces pueden mostrar depresión, disminución en el consumo o ausencia de apetito y even-tualmente brotes de mortalidad leves a moderados. En ocasiones, se puede observar el hígado muy pálido o de color amarillento.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico presuntivo requiere obligatoriamente del análisis histopatológico de mues-tras de tejidos de los peces afectados. Su confirmación necesita la detección de las

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sustan-cias producidas en la rancidez a través del análisis del alimento en laboratorios especiali-zados .

¿Cómo se previene y controla?

Indudablemente la mejor forma de prevenir estos problemas, es mantener excelentes con-diciones de almacenamiento del alimento; este tema se ampliará en el capitulo de preven-ción y control. Adicionalmente, se debe presionar a las empresas productoras de alimento para que monitoreen rutinaria y periódicamente la calidad del alimento.

2.4.2. Deficiencia de vitamina C

Los peces no son capaces de sintetizar algunas de las vitaminas necesarias par su creci-miento y desarrollo; dentro de estas, la vitamina C tiene particular importancia por las funciones que desempeña en muchos procesos fisiológicos del pez. Debido a esto, las empresas productoras de alimentos normalmente adicionan al alimento la cantidad sufi-ciente de vitamina C para cumplir con los requerimientos; sin embargo, bajo condiciones deficientes de almacenamiento, como las mencionadas para la rancidez de las grasas, esta vitamina en particular tiende a perderse y generar problemas por deficiencia. Las lesiones ocasionadas por deficiencia de vitamina C suelen ser mucho más frecuentes en animales jóvenes.

¿Cómo se observa?

Las evidencias de una deficiencia de vitamina C dependen de la cantidad de vitamina que esté faltando en el alimento y el tiempo de utilización de dicho alimento. Los signos clínicos y las lesio-nes se relacionan con las funciolesio-nes de la vitami-na C como son la resistencia a las enfermedades y la formación de huesos y cartílagos; de acuerdo a esto los peces pueden mostrar malformaciones en la columna vertebral (cuerpos arqueados o torci-dos) (Fig. 21), opacidad, ceguera, pérdida de los ojos, acortamiento e irregularidad de branquias y

opérculos, erosión de aletas, úlceras en la piel y, consecuente con esto, pobre ganancia de peso, nado anormal, ceguera, dificultad respiratoria, aumento de la mortalidad y predis-posición a presentar enfermedades oportunistas.

¿Cómo se diagnostica?

La presentación de deformidades en la columna vertebral sugiere en gran medida la de-ficiencia de vitamina C; sin embargo, para confirmar el diagnóstico se requieren análisis por histopatología de los tejidos afectados y el análisis de los niveles de vitamina C en el alimento .

Fig. 21 Severa deformación de la columna vertebral (escoliosis). Lesión característica

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¿Cómo se previene y controla?

Similar a lo anotado para la rancidez de las grasas, la prevención y control de este tipo de problemas se relaciona principalmente con el mantenimiento de excelentes condiciones de almacenamiento del alimento y la responsabilidad de las empresas que lo fabrican en asegurar los niveles necesarios de esta vitamina en sus productos .

2.4.3. Problemas con la proteína

A través de una serie de estudios adelantados por el Laboratorio de Patología de la Facul-tad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia se han identificado algunas alteraciones que pudieran indicar que hay algún problema con la proteína de las dietas usadas comercialmente. Hasta el momento no se tiene certeza sobre el origen del problema, pero en los tejidos se evidencian algunos cambios que son compatibles con el acúmulo de proteína. Algunas de las teorías que se pueden hacer sobre el origen de este hallazgo incluyen el exceso en la proteína de la dieta o un deficiente meta-bolismo de ésta por causas desconocidas. En la actualidad de adelantan algunos estudios para intentar esclarecer este problema. Algo que vale la pena resaltar es la alta frecuencia de presentación de este tipo de alteraciones en las especies nativas, como los pacús y tam-baquís; lo cual hace pensar, de forma especulativa, que pudiera tener relación con la falta de formulaciones específicas para este tipo de especies.

¿Cómo se observa?

Este tipo de alteraciones no van a producir directamente ningún cambio en el comporta-miento de los peces o lesiones que se puedan notar a simple vista. Usualmente su detec-ción se hace de forma secundaria cuando se procesan muestras de tejidos por otras causas. No obstante, a pesar de no generar ninguna alteración clínica, pudiera pensarse que este tipo de alteraciones generan una disminución en la capacidad de funcionamiento de los tejidos afectados y por consiguiente en los indicadores del rendimiento productivo de los peces. Además, se podrían derivar consecuencias para la calidad del agua si el problema es debido a exceso de estos nutrientes; pero aún más, afectaría la rentabilidad de las gran-jas toda vez que la proteína es el nutriente más costoso de las dietas.

¿Cómo se diagnostica?

El hallazgo de estas alteraciones es a través del procesamiento histopatológico de muestras de tejidos.

¿Cómo se previene y controla?

Dado que no se tiene certeza de los factores relacionados con la presentación de este tipo de lesiones, las medidas de prevención y control no estarían muy claras; sin embargo, se recomienda utilizar dietas cuyo porcentaje de proteína sea siempre asesorado por exper-tos en nutrición de peces; máxime si se tiene en cuenta que esta medida ayudaría a dismi-nuir los costos y el mantenimiento de una buena calidad del agua.

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3. FACTORES QUE FAVORECEN LA PRESENTACIÓN DE LAS ENFERMEDADES 3.1 Calidad del agua

El bienestar de los peces depende en gran medida de las condiciones del ambiente pre-sentes en un sistema de cultivo, siendo el agua el principal elemento en que se encuentra inmerso el pez. De este modo, cuando las condiciones son óptimas, el pez puede expresar todo su potencial de crecimiento, mantener buen estado de salud y convivir en un estado de “equilibrio” con una gran variedad de bacterias y parásitos presentes siempre en el medio ; sin embargo, cuando estas condiciones no son favorables se produce un estado de estrés en el animal, el cual puede ser aprovechado por los microorganismos para atacar y causar problemas.

¿Pero qué es el estrés? Esta condición tan común en nuestros tiempos pudiera definirse como el conjunto de reacciones de un ser vivo que se producen como consecuencia de una situación anormal que genera un estado de alarma en el pez; estas reacciones traen consigo una serie de efectos sobre la fisiología del organismo que en conjunto se van a reflejar en una mayor susceptibilidad de éste a las enfermedades. Afortunadamente esta condición es reversible, es decir, cuando el estímulo anormal desaparece, el pez vuelve a su situación de bienestar y normalidad .

Dentro de las situaciones que pueden generar un estado de estrés en los peces están prin-cipalmente aquellas relacionadas con la calidad del agua; por tal motivo, la presentación de enfermedades, en la mayoría de ocasiones, está estrechamente relacionada con un empeoramiento en esta calidad. Veamos a continuación los principales parámetros que tienen que ver con la calidad del agua (no nos detendremos mucho en ellos ya que existe un manual específico sobre este tema):

3.1.1. Temperatura

Los peces, a diferencia de la mayoría de especies animales, no tienen una temperatura corporal estable sino que ésta se regula por la temperatura del ambiente, de este modo, debido a que la temperatura corporal influye en todas las funciones metabólicas del or-ganismo, la temperatura ambiental juega un papel trascendental para que el pez pueda expresar al máximo su capacidad de desarrollo. Por este motivo, por ejemplo, es que un pez de aguas cálidas puesto en agua fría, disminuye al máximo todas sus actividades me-tabólicas lo cual se evidencia como una respiración lenta, ausencia de apetito, inactividad y por supuesto muy bajo o nulo crecimiento, ocurriendo lo contrario cuando aumenta la temperatura. De este modo, los peces tienen la capacidad de adaptarse a estos cambios si éstos se presentan en un tiempo prolongado, en detrimento especialmente de su capa-cidad de crecimiento; pero, ¿qué pasa si estas variaciones se dan de forma brusca en un tiempo muy corto? Cuando se dan este tipo de cambios se va a producir una situación de estrés que favorecerá la posibilidad de que algunos microorganismos (como A. hydrophila)

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proliferen y produzcan enfermedad y mortalidad . Por tal razón se recomienda, en la me-dida de las posibilidades, tratar de mantener los valores de temperatura lo más estables posibles. Para los pacús y tambaquís se acepta como un rango óptimo de temperatura valores entre los 25 y 28 oC.

3.1.2. Oxígeno disuelto

Es uno de los principales parámetros de calidad del agua, ya que los animales dependen fundamentalmente de su presencia en el agua para su oxigenación. Normalmente su con-centración varía en el transcurso del día dependiendo especialmente de la actividad de las algas, las cuales producen oxígeno en el día, usando la luz solar al igual que las plantas, y consumen este elemento en la noche, cuando el sol está ausente pero ellas siguen res-pirando. De este modo se producen los valores más altos al final del día y los más bajos temprano en la mañana. Cuando estos valores son muy bajos se va a generar una situación de estrés evidenciada por dificultad respiratoria, acúmulo de los peces en los sitios con mayores niveles de oxígeno (en la entrada del agua), ausencia de apetito, disminución en el crecimiento y en el reflejo de huida y si la condición se mantiene, mortalidad. Para el cultivo de pacús y tambaquís en estanques se recomienda idealmente mantener unos niveles mínimos superiores a 5 ppm y evitar las fluctuaciones fuertes. Para su medición se pueden usar equipos electrónicos o kits disponibles comercialmente.

3.1.3 Turbidez y color

La turbidez se refiere básicamente a la can-tidad de elementos sólidos presentes en el agua. Dentro de estos elementos los que más influyen en la turbidez son los sedi-mentos que vienen normalmente suspendi-dos en el agua (arena, lodo, residuos, etc.) y la presencia de algas (técnicamente se conoce como fitoplancton). Dependiendo de la proporción en la cual estos elementos estén presentes, el agua tomará una colora-ción determinada y por ende una mayor o

menor turbidez, por ejemplo, después de un episodio de lluvia el agua de entrada tiende a embarrarse por la erosión de las laderas de la fuente, lo cual le da al agua una tonalidad amarilla, pardo o café con una alta turbidez (Fig. 22), o cuando hay una proliferación de algas en el estanque en la cual el agua tomará diferentes tonalidades de verde, dependien-do de la cantidad y el tipo de algas que proliferen.

El exceso de turbidez, independientemente de su causa, es indeseable para la actividad piscícola ya que limita la cantidad de luz solar que ingresa al agua, útil para la fotosín-tesis, y minimiza la visibilidad del alimento para los peces. Por otro lado, dependiendo

Fig. 22. Alta turbidez del agua después de un episodio de lluvias.

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del origen de la turbidez, se van a generar otros efectos indeseables: si es por exceso de sedimentos se pueden generar daños en las branquias o si es por exceso en algas se pueden presentar fluctuaciones muy fuer-tes en el oxígeno disuelto. De acuerdo a lo anterior, normalmente se recomienda que las aguas destinadas para acuicultura de-ben tener una turbidez moderada (ni muy transparentes ni muy verdes o amarillas).

Para medir la turbidez del agua se puede usar el disco Secchi, el cual se basa en la medi-ción de la profundidad máxima a la cual se pueden distinguir las áreas blancas y negras pintadas sobre una superficie circular sumergida en el agua; para el cultivo en estanques este valor debería estar más o menos entre 50 y 70 cms. (Fig. 23).

3.1.4. Dureza

Se refiere básicamente a la cantidad de carbonato de calcio contenido en el agua. Para su medición se pueden usar kits comerciales. El valor obtenido puede ir desde 0 a mayor de 300 partes por millón (ppm) y de acuerdo a esto se puede clasificar al agua desde “blan-da”, con valores bajos, a “dura”, cuando se tienen valores altos. Idealmente las aguas para piscicultura se recomienda que sean moderadamente duras (76-150 ppm). El efecto de tener un agua “blanda” o “dura” se va a reflejar, entre otras cosas, en las fluctuaciones en el pH, ya que el hecho de tener cierto grado de dureza le va a conferir al agua la capacidad de atenuar estos cambios, que normalmente se dan entre el día y la noche y que pueden significar un estrés para los peces.

3.1.5. pH

Es una medida que se usa para conocer el grado de acidez del agua, la cual depende de algunos elementos químicos disueltos en ella. Este valor deseablemente debe ser cercano a 7; en el caso de tener valores o muy por debajo o muy por encima de este valor, se pueden presentar situaciones de estrés para los peces, con las consecuencias ya mencionadas. Para su medición se usan kits comerciales, tiras de papel indicadoras o equipos de medición directa.

3.1.6. Materia orgánica y desechos nitrogenados

En piscicultura se refiere básicamente a la cantidad de desechos de origen animal o vegetal que están en proceso de descomposición en el agua; en la práctica incluye principalmente: desechos del alimento, heces y orina de los peces, restos de peces muertos y material en descomposición que viene en la fuente de agua. La cantidad de estos materiales afectará de manera importante la calidad de agua, ya que durante el proceso que se da para su descomposición, se generan una serie de sustancias químicas que pueden ser tóxicas para

Fig. 23. Medición de la turbidez con el disco Secchi.

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los peces, conocidas técnicamente como desechos nitrogenados; dentro de éstos se puede mencionar el amonio, los nitritos y los nitratos, teniendo cada especie de pez en particu-lar una tolerancia diferente a las concentraciones altas de cada uno de ellos. La cantidad presente de estos compuestos dependerá entonces del acúmulo de todos los materiales en descomposición, es decir, si hay mucho desperdicio de alimento, si la cantidad de peces sembrados es excesiva, si no se retiran los animales muertos o si no se remueve periódi-camente el material en los fondos de los estanques, se puede llegar a tener cantidades que pueden estresar a los peces, y predisponerlos a enfermedades, o incluso a provocar episo-dios de mortalidad. Para su medición se pueden emplear kits comerciales. Lo ideal es no tener valores detectables.

3.2. Manejo

Las labores de manejo se refieren básicamente a todas las condiciones de cultivo que les brindamos a los peces, así como las labores de manipulación a las cuales los sometemos dentro del sistema de producción. Dentro de estas vale la pena resaltar algunas que son de particular importancia como factores que favorecen la presentación de enfermedades.

3.2.1. Exceso en la densidad de cultivo

Cada granja piscícola tiene características particulares que determinan el número de peces que se pueden sembrar por metro cúbico de agua, dentro de estas es de particular impor-tancia la cantidad y calidad de la fuente de agua. Para el cultivo de pacús y tambaquís de manera extensiva se recomienda utilizar densidades bajas que le permitan expresar todo su potencial de crecimiento. No obstante lo anterior, el productor, motivado por obtener una mayor producción, tiende muchas veces a exceder la capacidad de la explotación sem-brando más animales de lo recomendado, lo cual puede sobrepasar los límites del sistema provocando un deterioro en la calidad del agua, alto estrés en los animales, predisposición a enfermedades, pobres ganancias de peso, etc.

3.2.2. Manipulación deficiente

Como es bien conocido, la mayoría de los peces poseen una capa de escamas que les recu-bre todo el cuerpo, la cual, a su vez, es cubierta por una capa de moco secretada por unas células especializadas de la piel. En su conjunto constituyen un método de defensa muy eficaz contra los agresores externos. Por tal razón, cuando estas capas se ven alteradas por manipulaciones indebidas, como coger demasiados peces a la vez, dejarlos en seco, exceder la capacidad de los recipientes de transporte, etc., los patógenos oportunistas en-contrarán una buena oportunidad para adherirse a la piel, proliferar y atacar. Los pacús y tambaquís, por el tamaño pequeño de sus escamas, son particularmente susceptibles a daños por mala manipulación.

3.2.3. Alta variabilidad en las tallas

Como se mencionó anteriormente, algunos patógenos tienen preferencia por peces de de-terminados tamaños, por ejemplo, algunos tremátodos causan problemas principalmente

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