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Meditación: El amor al destino

In document Bert Hellinger - Los Ordenes de La Ayuda (página 54-56)

El destino se nos presenta en cualquier persona con la que nos relacionamos. Cada una de estas personas se convierte en destino para nosotros -y nosotros, en destino para ellas. Por tanto, el amor al destino significa amar tanto al destino que se me presenta en el otro -que me enriquece, me desafía y también me golpea a través de él- también significa amar al destino que enriquece, desafía y, muchas veces, también golpea al otro a través de mí. De este modo, todo encuentro con otras personas se convierte en más que un mero encuentro entre ellas y yo. Se convierte en un encuentro de destinos que actúan detrás del otro y de mí. Pueden ser destinos gozosos o dolorosos; pueden estar al servicio del crecimiento o de la limitación, dando o arrebatando la vida.

Así, pues, el amor al destino es el amor último, que exige lo último, da lo último y toma lo último. En él nos superamos.

¿Qué significa esto en detalle?

Cuando otra persona, desde mi punto de vista, me desea el mal y me perjudica, de la forma que sea, muchas veces mi primera reacción es la de desearle también el mal, tramando la compensación o la venganza. En cambio, si le miro como a una persona expuesta a su destino, reconociendo que su destino, a través de él, también se convierte en mi destino, ya no encaro al otro como ser humano, encaro el destino -y lo amo. En ese mismo instante me entrego a un poder fatal, permito que me toque y más allá de mi consternación personal, permanezco en el amor en cualquier circunstancia.

Por otra parte, cuando yo me convierto en destino para el otro de una forma que a él le duele, le limita y le obliga a la despedida y a la separación, resisto al sentimiento de culpa, como si yo actuara por mis propios intereses, por deseos destructivos o malasintenciones, en lugar de estar expuesto al destino, al suyo y almío. También a este destino lo he de amar, tal y como es, y así, através de este destino, me purifico y me constituyo en un mismonivel con el otro.

Quien ama el destino de esta forma, el propio y el ajeno, sea cual sea la manera en que se convierta en destino para el otro y para mí, está en concordancia con todo tal y como es. Se halla formando parte de un todo mayor y, a la vez, orientado al tú. Su amor, por ser amor al destino, alberga tanto grandeza como fuerza.

"Yo no delato nada" (hipo)

HELLINGER a un participante ¿Tú también tienes un caso? ¿De qué se trata?

PARTICIPANTE Se trata de una chica de 19 años. Tendría muchas ganas de hacer una formación, de poder ir a la escuela, pero no puede porque tiene varias enfermedades; entre otras, un hipo persistente. Constantemente está con hipo y la mayor parte del tiempo son palabrotas las que emite de esta manera.

HELLINGER ¿Podrías enseñarnos cómo se hace eso? El participante muestra el hipo. HELLINGER ¿Y mientras lo hace hay palabrotas en su mente?

PARTICIPANTE Sí.

HELLINGER Nunca he tenido ningún caso así.

Al ver que algunos participantes en el grupo imitan el hipo y se ríen Centraos de nuevo. Nuestra intención es la de ayudar a la chica.

Al participante ¿En lugar de quién hace eso? ¿Tienes alguna idea?

PARTICIPANTE Hay muchos hechos en la familia de origen, también más atrás. HELLINGER Empecemos por lo más inmediato. ¿Qué es lo especial?

PARTICIPANTE Tanto en el lado de la madre como del padre hay un hermano que murió pronto.

HELLINGER tras sintonizar durante unos momentos ¿Hubo vínculos con parejas anteriores por parte del padre o de la madre?

PARTICIPANTE No.

HELLINGER ¿Estás totalmente seguro? PARTICIPANTE No del todo.

HELLINGER al grupo La respuesta fue tan rápida; en un caso así, siempre sospecho. Al participante Lo constelamos: la cliente, el padre y la madre. A partir de ahí veremos.

El participante elige a los representantes y coloca a la hija a una cierta distancia enfrente del padre. A la madre la posiciona apartada, a la izquierda del padre.

La hija mira al cielo; la madre al suelo; el padre, al cabo de unos instantes, se pone las manos en el cuello y se gira lentamente. La hija está a punto de caerse hacia la izquierda. La madre se gira hacia el marido.

Algrupo Ahora, el que mira al cielo es el padre.

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HELLINGER al participante ¿Quién fue ahorcado? El participante se encoge de hombros. Hellinger elige a otro representante y lo posiciona delante del padre.

El padre sigue apretando las manos contra su cuello como sí quisiera cerrarlo. El hombre abre la boca como si no pudiera respirar y quisiera gritar. La hija vuelve a enderezarse.

HELLINGER al hombre ¡Grita!

El hombre mantiene la boca abierta, después emite un grito. El padrese comporta como un ahorcado que no puede respirar. El hombre abrela boca y saca la lengua como un ahorcado.

HELLINGER al padre ¡Míralo! ¡Míralo!

De repente, el hombre, con la boca muy abierta, cae al suelo. El padre deja caer las manos y vuelve su mirada hacia la mujer. Ésta sacude la cabeza. Hellinger coloca a la hija detrás de sus padres.

El padre le sonríe a su mujer y se gira hacia ella. Ella sacude la cabeza. HELLINGER a la hija Di: "Yo no delato nada".

HIJA Yo no delato nada.

HELLINGER ¿Qué tal cuando lo dices? HIJA Bien.

HELLINGER al participante ¿Está claro para ti? PARTICIPANTE Sí.

HELLINGER a losrepresentantes Gracias a todos. Al grupo A veces realmente parece tremendo lo que aquí se llega a decir. Pero no se saca de la nada. Estuve observando exactamente lo que se iba desarrollando e internamente me puse en el lugar de cada uno. Así surge esta percepción. Primero, la hija mira al cielo, hacia arriba, y el padre se pone las manos en el cuello como si quisiera ahogarse, Eso, cas! siempre, significa: ahorcado. Después, también él mira al cielo. Están mirando a un ahorcado. Ésa fue mi imagen desde un principio. De hecho, era obvio. La pregunta es si uno se atreve a admitir aquello que percibe internamente. Así busqué a un representante para el ahorcado e in- mediatamente vi que quería gritar. Abrió la boca y estaba clarísimo quequería gritar. No fue ninguna fantasía y me fie de la imagen.

El padre no quería mirarlo. Cuando lo miró, se giró hacia su mujer. Ésta le hizo un reproche en el sentido de: ¡cómo pudiste hacerlo! Eso se podía ver.

Después saqué a la cliente del campo de tensión y la puse detrás. Por lo visto, existe un secreto entre los padres; eso se pudo ver cuando el padre le sonrió a la mujer. Y la hija lo intuye. De repente me vino claramente la frase de: "Yo no delato nada". Al participante Así, todo tiene sentido.

El participante asiente.

HELLINGER Ahora tienes una imagen. Hagas lo que haga des pues, ya verás lo que resulta adecuado, hasta dónde puedes ir Y hasta dónde ya no. ¿De acuerdo?

PARTICIPANTE Sí. Gracias.

La bendición

UNA PARTICIPANTE Un abuelo tiene tres nietos y cada uno tiene alguna disminución. HELLINGER ¿Quién es el cliente?

PARTICIPANTE A la consulta acudieron dos madres, es decir, dos de sus hijas. Todos los nietos de este abuelo tienen alguna discapacidad, sea visual, o auditiva, o del sentido del equilibrio.

HELLINGER Empecemos con la primera cliente. ¿Cuál es su problema? PARTICIPANTE Que desea apoyar a su hijo discapacitado de la mejor manera posible. ,

HELLINGER Es decir ¿ésta cliente tiene un hijo discapacitado? PARTICIPANTE Sí, y su hermana también.

HELLINGER Son las mismas discapacidades. PARTICIPANTE Sí, pero con diferentes niveles de disfunción,

HELLINGER al grupo ¿Qué pasó aquí? ¿Qué pasó en ella y qué pasó en las clientes? ¿A quién miran? ¿Y a quién deberían mirar?

PARTICIPANTE tras unos momentos de reflexión Deberían mirar a los hijos. HELLINGER Sólo a los hijos.-Y con amor. Ninguna de las dos tiene amor para los hijos -ni tú tampoco. -Y las dos

tampoco tienen ningún amor para sus maridos -ni tú tampoco. ¿Está claro para ti? La participante asiente. HELLINGER ¿Y dónde empieza la ayuda, pues?

PARTICIPANTE Con el amor para los hombres.

HELLINGER Primero, con el amor para los hijos -y después, con el respeto ante estos dos hombres. Y todo esto empieza en tu alma

Entonces tienes fuerza y aportas bendición. -¿Puedo dejarlo aquí? PARTICIPANTE Sí.

HELLINGER algrupo Quisiera hablar de la bendición. ¿Qué significa bendición? En latín es benedícere y significa "decir algo bueno". Esa es la bendición. Cuando digo algo bueno de otro y le deseo algo Bueno, inmediatamente se

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da un efecto positivo para él. Ésa es la bendición entonces: se mira al otro y se le desea algo bueno. . Cuando veo dificultades en un cliente y quizá incluso emito un diagnóstico o defino su problema ¿cuál es el efecto sobre el cliente? Como lo contrario de la bendición: es una maldición. En el fondo, le deseo algo malo. O cuando no le considero capaz de nada, por ejemplo, pensando: "De todos modos no lo sabe hacer", interiormente alegando motivos por los que no va a funcionar -para el otro es - cómo una maldición.

Hay una imagen de la bendición. La mayor bendición que conocemos por la experiencia es el sol. Todo viene del sol. No obstante, lo único que hace es brillar. Así es la bendición: uno deja brillar el sol sobre buenos y malos de la misma manera.

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