Hablando a un nivel muy básico, existen tres posibilidades:
1. DRENAJE DE ENERGÍA: Hablas con alguien, y en algún momento dado la
conversación toma un rumbo desagradable para ti, por la razón que sea. Tu nivel de energía desciende, a veces de forma drástica. ¿Que cómo lo sabes? Porque acabas el diálogo y no te sientes bien del todo. Te hallas insatisfecho, y si el drenaje de energía ha sido muy fuerte, incluso puedes padecer síntomas físicos, como escalofríos, o leves náuseas. El indicador más fiable es la debilidad o fortaleza de tu cuerpo. Si te sientes débil, y con pocas fuerzas, has sufrido una extracción de energía que ha dejado a tu organismo agotado. Tu banco de energía ha pasado a la ‘reserva’. Tu cuerpo te pide descanso y relajación para reponerse y volver a funcionar normalmente.
Ojo, que dentro de este apartado hay dos posibles soluciones, dependiendo del tipo de persona que seas:
1.a. Están los que reponen su energía siendo extravertidos y relacionándose con gente de confianza, gente positiva que los haga sentir mejor, porque no los ‘ataca’
1.b. El otro grupo se compone de gente que para reponer su energía vital necesita aislarse un rato y disfrutar de la soledad. Luego ya puede remontar en la vida diaria. Uno y otro sistema son válidos a la hora de acometer la vida con buen humor y el
depósito lleno. Ambos grupos, sin embargo, se beneficiarán del contacto y el disfrute de la Naturaleza. Solos o acompañados, el entorno les brindará su energía.
#2 El remedio infalible para no convertirte nunca en vampiro psíquico o
‘persona tóxica’
2. ABSORCIÓN DE ENERGÍA: Dominas la interacción con otra u otras personas, y ellas te ceden más o menos voluntariamente su energía. Acabas la conversación y te sientes pletórico. Te has saciado de energía y ya tienes para un rato. Vuelves a casa derrochando energía. Ojo, que también en este caso hay varias posibilidades.
2.a. Has sacado la energía por la fuerza del prójimo. Quiera o no quiera. Igual que un atraco a mano armada, pero con energía en lugar de dinero. No te sientas demasiado culpable, porque todos, sin excepción, hacemos lo mismo con frecuencia. Eso sí, procura evitarlo. Un poco más adelante te explicaré las ventajas y formas de disfrutar de la vida en sociedad sin entrar en la pugna por la energía. Sigue leyendo, pronto lo entenderás. 2.b. El prójimo es buena gente y te ha cedido su energía de forma voluntaria. Por alguna razón, que puede ser porque le interesaba de lo que hablabas, o sencillamente porque le caes bien, él te ha estado prestando atención y ha empatizado contigo. Tú has notado la calidez y la buena acogida, y te has sentido mejor. Eso es porque el otro te estaba haciendo el regalo de su energía. A medida que la absorbías, ibas encontrándote más y más fuerte.
La mayoría de nosotros no reconoce ese intercambio como tal, pero suele acabar la interacción pensando que la otra persona “es encantadora”, “qué maja”, “me atendió de primera”, “se desvivió por mí”, “un cielo”, “buena gente”, etcétera, etcétera, etcétera. Cuando quieras saber quién tiene por costumbre ceder su energía, incluso antes de que intenten arrebatársela, mira a tu alrededor y encuentra a aquella persona a la que la mayoría de la gente aprecia y busca. Et voilà!
Otra cosa es que este tipo de comportamiento sea siempre sano. Porque muchos de estos ángeles caritativos, a fuerza de desear a toda costa caer bien, acaban drenados y en riesgo de sufrir enfermedades graves. Dan, y dan, y dan, y aunque es verdad que reciben de vuelta la apreciación de la gente, a veces se agotan porque no saben cómo renovarse de forma sana. Por eso se habla de la necesidad de conservar cierta distancia cuando se ejerce determinado tipo de profesiones, como la de enfermeras, psicólogos, o cuidadores por ejemplo.
LA FORMA DE QUE EVITES SER UN VAMPIRO PSÍQUICO EN TU FORMA DIARIA, al
que ahora también está de moda llamar ‘persona tóxica’, es bien sencilla. Naturalmente primero tendrás que refrenar tus instintos naturales, que te llevan a, cuando estás agotado, empezar a chupar energía del prójimo con tus métodos habituales y sin dilación. Es como digo una reacción instintiva, no te sientas culpable, todos la aprendimos de pequeño y, como nos funciona aunque sea a costa de luchar por el fluido vital todo el tiempo, seguimos practicándola.
Vamos a hacerlo de otra forma.
1.- Si ves que estás bajo de energía, busca algún entorno natural, o por lo menos una planta o un
árbol cercano, algún surtidor de la Naturaleza, en el que recargarte de forma provisional.
2.-Cuando te encuentres con otra persona, en lugar de empezar a absorber su energía de forma compulsiva como siempre, siente lo bueno y lo positivo que hay en ella. Nota lo único y bello que
muestra ese otro ser humano, y no pares hasta que generes en tu interior una ola cariñosa de aprecio. Si interiormente produces aprecio por ella, no le estás robando energía, sino que le estás
regalando de la tuya voluntariamente.
Me dirás que es ridículo entregar la poca energía que te queda, en casos en que tu depósito se halle en mínimos. Aunque no sea racional ni lógico, funciona así: a medida que demuestras tu apreciación y respeto por el otro, viéndolo como un ser único, empiezas a generar un intercambio equilibrado de energía con esa otra persona (ver el punto 3). Tú le cedes a ella, y en un movimiento reflejo, de forma inconsciente, ella empieza a transmitirte asimismo su propia energía a ti.
A medida que tú lo ves como un ser vivo único y maravilloso en su singularidad, el efecto se contagia, y comienza a ser recíproco.
El resultado final es que, transcurrida la interacción, ambos podréis separaros con el depósito bien recargado.
Permíteme aquí una nota maginal de precaución: este sistema funciona de maravilla en la mayor parte de las ocasiones, pero hay unas pocas personas que realmente luchan a muerte por la energía y que no quieren ceder la suya bajo ninguna circunstancia. Esas no participarán en tu invitación para
intercambiar fuerza vital por mucho que lo intentes. Mantente tan alejado de ellas como puedas. Recuerda que cada uno tiene su propio ritmo de evolución, y que nadie de fuera puede ni debe forzarlo.