Maya Ruibarbo
EL SECRETO DE LOS BRUJOS
Emplea al 100% tu energía y poder personal
Programa de 10 ejercicios para elevar tu nivel de vibración logrando
una vida saludable y plena
Nota Legal
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ISBN CDLAP00003224
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Introducción
Este no es un libro al uso. Este es un libro basado al ciento por ciento en mis experiencias personales como parada de larga duración, y en las experiencias de varios familiares, amigos y conocidos que compartí de cerca.
Este libro te ayudará a:
Que salgas de circunstancias desfavorables como el desempleo o la falta de dinero sin daños. Ni físicos, ni psicológicos.
Que consigas el equilibrio interno y el nivel óptimo de funcionamiento para ser feliz. Para eso debes aprender a controlar y evitar el drenaje de tu energía. Manejar y dirigir esa energía personal, que constituye una fuente poderosísima de poder, para hacer realidad tus sueños. Que nada ni nadie te vuelva a poder desequilibrar y hacer sentir desgraciado en el resto de tu vida, precisamente porque se trata de tu vida. Tendrás el control, y esta vez será para siempre.
La falta crónica de dinero y el desempleo se han convertido en la gran pesadilla de nuestros días. Para muchos de nosotros es lo peor que nos podría pasar. No solo en el plano económico tememos al paro, sino en el fisiológico y, sobre todo, en el psíquico. La perspectiva de no tener futuro ni sustento económico asegurado nos hace estremecernos de terror. Al incierto futuro se une además la exclusión de la sociedad en la que vivimos, una sociedad basada en la generación de productos y servicios para el consumo. “Compradores y vendedores, somos todos compradores y vendedores”, decía un sabio económico expulsado de la universidad en Accepted, una clásica comedia ligera americana, no por ello menos profunda. Si estamos integrados en el sistema, y tenemos un empleo más o menos decente, es porque ofrecemos o demandamos algo. Sin excepción. Si no, nos convertimos en marginados y parias.
Incluso los pocos que presumen de ganarse la vida como intelectuales ofertan sus ideas, sea en forma de libros, ebooks, o incluso intervenciones como expertos en el canal 24 horas, y cobran por ello. Nadie se salva.
Sin embargo, tienes salida. Tienes muchas salidas, de hecho.
Este libro trata de esto. De cómo vas a encontrar una salida al miedo al desempleo, a la pérdida de dinero, y a otras circunstancias desfavorables de la vida, que te han hecho perder tu equilibrio interior y que te mantienen en un permanente estado de tensión. Esto no es de recibo. Es hora de volver al flujo de felicidad al que tienes derecho día tras día sin excepción.
Muévete siempre de adentro afuera
sigues las recetas más comunes que recomiendan los supuestos ‘expertos’, lo único garantizado es que te arriesgas a pasar un larguísimo tiempo con tus problemas sin solucionar, sean estos los que sean.
Ahora vas a aprender a enfrentar y manejar tus peores miedos y las situaciones extrema de forma que en lugar de bloquearte te incentiven para vivir una vida plena y satisfactoria. No más miedos ni más pesadillas sobre el futuro. Eso se acabó, aquí y ahora.
Combina elementos de autoayuda con magia directa, la magia que tú puedes crear. Pregúntate por qué hay personas a las que parece que no les ha afectado la crisis económica en absoluto, por ejemplo, mientras que la mayoría la han vivido con el alma en un puño temiendo lo peor. La respuesta es que ese puñado de personas privilegiadas han aprendido y practica una serie de principios, ejercicicios y actitudes consagrados por el tiempo y los resultados positivos.
Son estas tácticas o métodos los que te ofrezco en este libro para liberarte de los temores y encarar la vida de vuelta a la felicidad. Fueron creados mucho tiempo atrás y practicados a lo largo de la historia humana una y otra vez. Bajo muchos nombres, y con distintas variaciones, una y otra vez volvemos a los viejos remedios. ¿Y por qué? Porque recordamos aquella época o épocas en que, por un breve tiempo, fuímos totalmente felices, y ahora queremos recrear esa sensación. Son el secreto de los brujos, de personas extraordinarias. Modela ahora como ellos tu vida a tu manera, líbrate de las esclavitudes corrientes y de los ataques que te han hecho tanto daño, y aprende a elevar tu energía para manipular tu día a día de forma que obtengas todo aquello a lo que aspiras, tranquilidad,
seguridad económica, cariño y aprecio y, en definitiva, una vida diez a tu medida. Pasa al capítulo 1 y empieza a crearla.
TABLA DE CONTENIDOS
Introducción
1
Las tres correcciones de rumbo que lo cambiarán todo para ti
#1 Emplea la baza de los viajeros en el tiempo
#2 Cómo recortar el ahora en tu provecho
#3 Aplica el principio fundamental para encarar la vida cuando se pone difícil
2
Dos hábitos fáciles pero seguros de incrementar tu felicidad en el día a día
#1 El truco oculto de la rendición
*Recupera la ilusión de un niño en tres, dos, uno…
#2 Utiliza tú también el secreto de los brujos: Limpiar y energizar, limpiar y energizar
*Un sencillo gesto para que el poder empiece a regresar a ti
3
Líbrate de los lazos agotadores que te atan al pasado y no te dejan avanzar
Eleva tu vibración con la asombrosa técnica de los chamanes
La forma más fácil de acelerar tu evolución espiritual
Liquida a los gusanos psíquicos antes de que ellos acaben contigo
4 Dos maneras instantáneas de que tu porquería energética ya no pueda hacerte
daño
#1 HO'OPONOPONO: La sabiduría indígena de Hawai a tu alcance
*Fácil, bonito y barato: Desatasca tus circuitos de poder en 5 minutos
#2 Vive en paz el resto de tu vida gracias a esta práctica diaria
*Tu gran maestro: tu perro
5
Los 3 desequilibrios básicos en las relaciones y cómo evitar que te afecten
personalidad
#2 El remedio infalible para no convertirte nunca en un vampiro psíquico o 'persona
tóxica'
#3 Para sanar las relaciones más íntimas, aplica el intercambio equilibrado
6
La principal vía que te hace perder energía todo el tiempo, y cómo bloquearla
Ten: un día 10 cada día
El rasgo personal que bien dirigido te permitirá tomar el control
Esquiva los tropiezos tontos gracias a a tu infalible radar intern o
7
Tres formas sencillas de comenzar tu nueva vida
#1 El método del chicle: estira el día al máximo
#2 Cómo tendrás sosiego al desconectar la emisora de tu cabeza
*Libre de tu tirano interior
#3 No le des importancia y vivirás mejor: la prueba del agodón no falla
*Aprende a tomar decisiones conscientes que reflejen lo que realmente quieres
*10 minutos para estar centrado todo el día
8
Cómo edificar tu mundo a la medida desde dentro
No aguantes nada ni nadie que no quieras
El secreto para infiltrarte en tu propia vida y cambiar lo que no te guste
*Cinco cortesías antes de dormir
Desprográmate para dejar entrar los prodigios
* #1 Aprende del ejecutivo estresado
* #2 Aprende de los griegos centenarios de Icaria
En vez de empujar, fluye
9
Sencillo método paso a paso para empezar a hacer milagros
La artimaña del mago Merlín: ¡Funciona!
* Día en el paraíso
* Tocas a bendición diaria
10
Inicia la aventura de volver a sentir
El Lado Oscuro de la Fuerza no es tan Oscuro
5 pasos para que reaparezcas triunfante
10 minutos al día para soltar la carga energética y seguir siempre sana
CONCLUSIÓN:
Al final, todo se reduce a una cosa: EL INGREDIENTE MÁGICO que
llevamos encima.
Tres formas sencillas de comenzar tu nueva vida
Para comenzar una nueva vida, ponte en el aquí y ahora antes de nada. Fundamental. Te cueste lo que te cueste, tienes que situarte una y otra vez en el ahora, hasta que sea tu hábito principal. Y para crear este hábito tendrás que repetirlo cientos y miles de veces. Ten en cuenta que hasta ahora has vivido de forma permanente en el pasado (recordando una y otra vez cosas que ya pasaron, volviendo a reproducirlas en tu mente), y sobre todo te has imaginado millones de veces en el futuro, por supuesto casi siempre poniéndote en el peor de los casos.
¿Por qué insisto tanto en el momento presente? La caja de herramientas energéticas de las que te provee este libro solo funciona en el aquí y ahora. Es en el minuto actual donde todo tu poder puede activarse y desarrollarse para cambiar tu futuro.
El presente es el único momento y lugar donde puedes cambiar tu circunstancias para mejor. No tienes alternativa. Es el único sitio y tiempo sobre el que tienes control. Y si tienes control, tienes poder. Puedes recordar el pasado o temer al futuro, pero no tienes ninguna capacidad de acción para modificarlos. Por desgracia no eres un viajero del tiempo como el de las películas.
Hey, un momento, pero si incluso los viajeros del tiempo, cuando se trasladan a otro momento de la historia, están operando en el presente. Porque aquel futuro o pasado se convierte en su PRESENTE, cuando llegan allí gracias a su máquina o puerta del tiempo. Y es entonces cuando comienza la
acción, cuando se ven capacitados para poder hacer algo. En su nuevo presente.
Por tanto, ACCIÓN Y PRESENTE están ligados para ti. Aprovecha esta circunstancia en tu favor y harás cosas que a otros les parecerán auténticos milagros, vistas desde fuera.
#1 La baza de los viajeros en el tiempo
Estás aquí y ahora, conmigo, leyendo este libro. Tu presente ya ha empezado a cambiar porque ya has tomado la primera decisión pertinente para que esto ocurra, que es tomar la decisión de aprender gracias a esta obra que tienes en tus manos, y de proveerte de herramientas con las que modelar una vida a tu medida.
Un fontanero, un carpintero, un electricista… todos necesitan de herramientas con las que ejecutar sus trabajos y lograr sus objetivos. Lo mismo los conocidos como brujos a lo largo de la historia. Primero estudiaron y aprendieron las pautas básicas de cómo opera la energía en el universo. Luego aprendieron a manipularla en su beneficio. Por último, para acortar procesos, desarrollaron unas técnicas básicas de aprovechamiento del flujo vital, que les permitieron ser dueños de su destino. Como el fontanero o el electricista de que hablábamos antes, crearon su propia caja de herramientas para lograr sus fines y evolucionar más allá de todo lo conocido.Recetas simples pero efectivas. A tu alrededor hay un entorno, pero es limitado. Pueden ser cuatro paredes o, si estás en el exterior, hasta donde alcanza la vista. Y tienes un tiempo limitado para leer este libro en este momento: puede
ser cinco minutos, una hora,… Incluso si eres uno de los pocos tipos con suerte, y dispones de tu tiempo a voluntad, hay siempre limitaciones físicas que ejercen su poder..
De forma que tu existencia transcurre desde un punto del ‘Ahora’ a otro punto del ‘Ahora’. Eso teóricamente. Porque por supuesto que interviene nuestro cerebro de forma continua. El cerebro no quiere estar en el ‘Ahora’. Se pone nervioso en el ‘Ahora’. Él está acostumbrado a la acción, de forma que salta de forma continua, o bien al pasado para largas sesiones de rememorar aquello que pudo haber sido, y no fue. Y sobre todo al futuro, para visionar un porvenir temeroso. “¿Y si…?”. Y te verás a ti mismo dentro de tu cabeza sin un euro, o temiendo que nunca te devolverán el dinero que te deben, o incluso que te llegará una citación para ir a los tribunales. Y ahí estás, muerto de miedo, por una situación que posiblemente nunca llegue a ocurrir.
#2 Cómo recortar el presente en tu provecho
EJERCICIO PRELIMINAR: CORTA EL AHORA
Sitúate donde estás ahora mismo con tus cinco sentidos. Mira a tu
alrededor, escucha los sonidos de la escena, huele a ver si puedes
percibir algo característico, siente un objeto cercano para cerciorarte
de que es real, saliva y percibe el regusto de tu boca en este instante.
A continuación extiende tu percepción un poco más allá. Deja que tu
vista llegue hasta el horizonte más alejado posible. Puede ser a través
de una ventana si estás en el interior, o de forma directa si te hallas
afuera. Te encuentras en un gigantesco escenario, pero tiene sus
límites: por ejemplo solo puedes abarcar imágenes hasta donde abarca
la mirada, y solo puedes oír sonidos a una determinada distancia.
Suponte ahora que en la realidad, aunque tú no te hayas dado cuenta,
te hallas dentro de una gigantesca cúpula. ¿Has visto la película ‘El
show de Truman’? Pues hazte una idea. La cúpula se extiende hasta
donde abarca la vista. Más allá no hay nada. Y la cúpula se mueve
contigo. Por ejemplo, si te vas al pueblo o al barrio de al lado, la cúpula
se traslada a tu ritmo, y va creando los edificios, el paisaje y las
personas y objetos con los que te encuentras a medida que tú te
desplazas.
Mentalmente, adáptate a esta realidad. En tu cabeza, date cuenta de
que tu horizonte espacial es solo ese, el que abarca la cúpula hasta
donde alcanzan tus ojos en todas direcciones; y tu horizonte temporal
es este momento, ni un segundo más, ni un segundo menos. Al segundo
siguiente, sigues debajo de la cúpula, el entorno puede haber variado
un poco si estás en movimiento, pero tus limitaciones siguen siendo el
segundo en el que estás y la cúpula que te envuelve.
No hay en este instante ni deudas que pagar, ni trabajos perdidos o en
riesgo, ni miedos a quedar sin nada, ni frustraciones. En este segundo y
en el lugar en que te encuentras, solo estás tú, y este libro que estás
leyendo. Estás liberado de todos tus problemas y preocupaciones,
porque se encuentran en el futuro, y ese futuro está lejos de tu
alcance. La cúpula no te deja llegar, solo permanecer en el presente,
aquí y ahora.
Se acabaron las preocupaciones, porque estas se hallan o bien en el
pasado o bien en el futuro. Aquí y ahora estás libre de agobios, de
miedos y de frustraciones, solo estás tú, como un recién nacido.
Respira hondo varias veces, y siéntete liberado bajo la cúpula.
¿A que te encuentras genial? Puedes volver a recrear la cúpula
siempre y con la frecuencia que lo necesites. Tendrás ratos de paz y
quietud interior a tu disposición para el resto de tu vida. Y no es una
ilusión. El aquí y ahora es tu auténtico estado natural, ese que habías
olvidado. Ahora lo tienes de vuelta.
#3 Aplica el principio fundamental para encarar la vida cuando se pone
difícil
¿Sabías que de todos tus miedos, más del 90% nunca se materializan en la realidad? Nunca llegan a ocurrir, salvo en tu mente.
Pero también es verdad que la vida, tarde o temprano, te pondrá cara a cara con una situación del tipo de las que tanto temes. Normalmente lo hará con suavidad, pero si fallas al encararla, o huyes muerto de pánico, tarde o temprano atraerás otras circunstancias parecidas a aquellas que te han derrotado. Así, hasta que aprendas a manejarlas. Digamos que hasta que superes el nivel de juego, y pases a uno superior.
Veamos ahora un principio fundamental para encarar la vida cuando se pone difícil, con un ejemplo. La película de la que hablábamos antes, Accepted [Aceptado] describe en clave de comedia una situación que en principio se adivina sin salida.
El protagonista es un joven adolescente norteamericano que se halla a punto de acabar sus estudios en el instituto y graduarse. Al tratarse de un chico optimista por naturaleza, en principio no da
importancia a que nada menos que siete universidades rechacen el admitirle en sus filas. Pero cuando la octava institución, pública para colmo, se niega a abrirle sus puertas para que reciba una
educación superior, la realidad le golpea en toda su crudeza. No podrá ir a la universidad y deberá pasarse toda su vida desempeñándose en empleos considerados inferiores, sin ascender al olimpo de los graduados. Queda excluido del sistema desde el principio.
Los padres del protagonista se llevan un disgusto mayúsculo. Todo el mundo a su alrededor empieza a tratarlo como un paria. Las únicas excepciones son otros compañeros de instituto que, como él, tampoco han obtenido plazas en las universidades. Desesperado, y harto del desprecio de sus padres, el protagonista le pide a su mejor amigo que cree una página web de una universidad ficticia en
Internet. Se inventa un logo para la universidad falsa, y se envía una carta a sí mismo, que abre delante de sus padres. ¡Por fin una universidad le ha aceptado! El jolgorio vuelve a la casa familiar. Pero entonces empieza a rodar la bolita de nieve, que como suele ocurrir en la vida acaba
convirtiéndose en alud. Porque una cosa lleva a la otra, y los padres quieren conocer las instalaciones de la citada institución universitaria, y luego al director. Después los amigos del
protagonista quieren repetir la misma jugada con sus respectivos padres. Alquilan los locales de una antigua institución psiquiátrica y los retocan como pueden para dar el pego. De nuevo el destino interviene: a los pocos días de instalarse allí para pasarse el año sin dar golpe, con el dinero que sus padres han pagado para la supuesta matrícula, alguien llama a la puerta.
Es otro chaval de su edad. Tímido y tartamudeante, explica que ha sido aceptado en esta universidad a través de Internet. La cámara enfoca entonces a sus espaldas y descubre una legión de jóvenes que también esperan para entrar en la universidad a la que se han matriculado por la red.
Resulta que el mejor amigo del protagonista, perfeccionista él, no solo ha creado la página web, sino que la ha dotado de un sistema de inscripción online que puede completarse para dar la sensación de que realmente se ha completado el proceso de matrícula, una vez rellenados los formularios
correspondientes.
Y he aquí que la universidad falsa echa a andar. El protagonista no tiene corazón para enviar a aquellos marginados del sistema educativo a su casa. Los primeros días de la institución son un desmadre: sin directrices claras, con los impulsores de la idea desbordados por lo que se les ha caído encima, la juventud se divierte locamente a la espera de iniciar su primer año universitario, y que se les indique a qué clases ir, y qué directrices seguir.
El chico decide entonces visitar la universidad vecina –auténtica ella- para conocer el
funcionamiento de una universidad real, y aplicarlo en la suya. Descubre que la educación superior consiste en una interminable sucesión de aburridas clases, desarrolladas al dictado de encorsetados profesores, las cuales hay que seguir para obtener el título.
engranajes del sistema, que con el tiempo se insertarán en una cadena del mercado de trabajo, y se convertirán en productores (vendedores), igual que sus padres y abuelos antes que ellos. No se los prepara para ser creativos, ni originales, solo para contribuir a que el sistema siga funcionando. A cambio recibirán lo necesario para subsistir, ellos y sus familias.
El chico vuelve descorazonado al fiasco de universidad que ha creado. Y entonces se le ocurre una idea genial: preguntar a los ‘alumnos’ qué quieren estudiar, qué quieren aprender. Poco a poco van escribiendo sus respuestas en un gigantesco puzle: “Chicas”, responden muchos. Así que se crea la clase de observación del comportamiento femenino. “Combinar platos extraños”, confiesa otro, y queda nombrado el chef de la universidad. “Desde pequeña mi vida ha sido cuidadosamente planeada al milímetro”, confiesa su mejor amiga. “¿Que qué quiero hacer ahora? Nada, absolutamente nada”. Acaban de nacer los seminarios de meditación trascendental.
¿Por qué me he explayado tanto en contarte un poco el argumento de esta película? Porque la he visto en numerosas ocasiones y, por debajo de su aparente superficialidad, descubro numerosas
enseñanzas aplicables al mercado de trabajo, a la lucha por encajar en el sistema, y también, a la frustración y la felicidad.
Imaginemos por un momento que el protagonista, en vez de ser un estudiante en busca de universidad, es un hombre en busca de un medio de subsistencia.
En un primero momento, ante las circunstancias adversas (no poder encontrar universidad, o la pérdida de un empleo), se desespera. No hay salida. Todas las instituciones le cierran sus puertas, o ninguna empresa le da trabajo. La mayoría de nosotros, en ese punto, tiraríamos la toalla en lo que respecta a lo de ir a la universidad, y nos buscaríamos un trabajo más o menos decente que no requiriese educación superior, ¿no es así?
De aquí podemos sacar la primera enseñanza importante:
Todas las circunstancias desfavorables, a la larga, provienen de dejar en manos de
otros tu propio destino
Creemos firmemente que no tenemos iniciativa, que son otros (empresarios, empleadores, directores, jefes o gente ‘importante’ en general) los que van a ‘salvarnos’ si tenemos suerte. Nos sentimos
impotentes.
La palabra “impotencia” proviene del latín, y se halla compuesta de una negación, “im-”, y “potentia, potentiae”, que significa “poder”, “acción”, “fuerza”. Con ella, pues, se niega la acción y nuestro propio poder, que queda en mano del sistema económico y de sus agentes.
El sustantivo “potencia” a su vez se origina en el participio “potens, potentis” (el que puede), del verbo “possum, posse, potui” (poder, ser capaz de). La raíz indoeuropea del verbo es “poti”, que significa “dueño, amo”.
La Real Academia Española, por su parte, da como su primera definición de ‘impotencia’ la de “falta de poder para hacer algo”.
Recapitulemos lo anterior:
1.- Tu poder, ¿es tuyo o lo dejas habitualmente en manos externas? 2.- ¿Te sientes potente o im-potente?
3.- ¿Ere dueño o dueña de tu destino o tienes un amo, real o imaginario, del que dependes? El amo no tiene por qué ser otra persona, puedes depender de un ente abstracto (dinero, un trabajo del que vives y que no puedes permitirte perder…)
El protagonista de la película reacciona de una manera diferente a la del común de
los mortales: cuando las circunstancias le son adversas –ninguna universidad le
acepta- él crea sus propias circunstancias favorables –su propia universidad-. Ese
es el principio fundamental que debes aplicar cuando las cosas se ponen feas (y
cuando no, también): Toma en tus manos tu propio destino. Y, al hacerlo,
recupera tu poder.
A estas alturas me dirás que toda esta jerga pseudofilosófica ni te va ni te viene, que tú lo que
quieres es encontrar o conservar de una puñetera vez un trabajo medio decente que te permita ganarte las lentejas, y punto pelota. O dejar de preocuparte de una vez por todas por el tema del dinero, y tener siempre bastante.
Lo entiendo. Pero también os digo que, por lo vivido en mi propia vida, los puestos de trabajo que
yo encontré lo hice en los momentos en que recobré plenamente las riendas de mi poder.
Mientras me hallaba angustiada y medio enferma de preocupación, los meses transcurrían sin una mísera oportunidad de reintegrarme al mercado. O con ofertas de trabajos-basura, que incluían sueldos y horarios de exclavitud durante cortas temporadas. Recuerdo que hubo muchas mañanas en que tras hacer mi diario repaso a las ofertas de empleo por Internet, tenía que contenerme para no ir directamente al baño y vomitar el desayuno.
Paradójicamente, en el momento en que por fin tiraba la toalla y me dedicaba a recomponerme a mí misma, surgían las oportunidades por las que tanto había esperado.
El mundo funciona al revés de lo que tradicionalmente creemos. Cuando sueltas,
cuando dejas de agobiarte tanto, y empiezas a encarrilar tu vida haciendo lo que te
gusta a hacer, pasito a pasito, es como si crearas un espacio vacío donde la buena
suerte puede entrar y alcanzarte.
1. No necesitas mejorar toda tu vida de golpe. Empieza hoy por un solo paso, una pequeña mejora
que te lleve en la dirección correcta. Si quieres tener dinero, por ejemplo, ahorra cinco euros esta
semana, y no los gastes pase lo que pase. La próxima semana, que sean diez. Ya empiezas a tener dinero, y estás encarrilando tu vida en la dirección correcta, aunque sea en pequeña escala.
2. El truco sencillo y definitivo para dejar de preocuparte para siempre jamás. Cambia el chip. Cada vez que notes que empiezas a preocuparte, modifica la dirección de tus pensamientos. En vez de seguir rumiando que esto y esto puede pasar, y que estás perdido, cada vez que ese tipo de meditaciones negativas te vengan a la mente, modifícalas de forma instantánea.
EN VEZ DE ‘ME PREOCUPO POR ESTO’ CAMBIA MENTALMENTE LA FRASE A ‘¿CÓMO PUEDO SOLUCIONAR ESTO?’
En todas las ocasiones en que recaigas en tu hábito de preocuparte, y que si eres una persona en la media puede ser muchas veces a diario, aplica este método. Al modificar el hilo de tus pensamientos de destructivo a constructivo, pasas de imaginar todas las consecuencias negativas que pueden
ocurrir en tu futuro a buscar una solución, y de este modo cortas de raíz el hábito de preocuparte. Incluso si no encuentras esa solución en el momento, el hilo de tus pensamientos negativos ya está roto, y recuperas la energía que perdiste.
HAZLO UNA Y OTRA VEZ HASTA QUE SE CONVIERTA EN UN HÁBITO NUEVO QUE REEMPLACE AL DE PREOCUPARTE.
Dos hábitos fáciles pero seguros de incrementar tu
felicidad en el día a día
Los efectos psicológicos del paro o de cualquier adversidad fuerte que nos depare la vida son
múltiples. La depresión, la ansiedad, el poco bienestar psicológico y la pobre autoestima, además de otros síntomas psicosomáticos, se hallan a la vuelta de la esquina.
Por ejemplo, y siguiendo con los ejemplos anteriores, llegamos o tememos al desempleo a raíz de la misma idea preconcebida que compartimos todos, la de la dependencia del mercado de trabajo y la cesión de nuestro poder a ese mercado. Incluso si disponemos de un medio de subsistencia, nos amedrenta el posible (que no probable) futuro día en que no podamos hacer frente a nuestras numerosas obligaciones y los acreedores nos reclamen.
#1 El truco oculto de la rendición
Tras un duro golpe, antes de que consigas que tu universo se reequilibre, es necesario que tu interior primero recobre ese equilibrio. Como sin duda habrás leído alguna vez, el cuerpo escucha con atención todos nuestros mensajes y actúa en consecuencia. De ahí la utilidad de parecer, pero solo parecer, que nos rendimos. Más o menos le estamos diciendo al universo: “¡A la m… con todo! ¡No aguanto más! Yo me bajo aquí.”
Y aquí viene lo bueno:
-El cuerpo se relaja de forma instantánea cuando soltamos toda la carga (agobios, preocupaciones, tristezas…) que hemos veniendo arrastrando.
-Llega un sentimiento espontáneo de paz interior, porque (supuestamente) nos desentendemos de lo que nos pueda pasar. Al soltar, somos felices.
Si quieres lograr una sensación de felicidad y paz, practica asiduamente lo de rendirte. Haz como yo y dite a ti mismo: “Ahora, aquí, en este lugar y en este momento, me libero de todos mis miedos, angustias, malestares y ansiedad”. A continuación procedo a sentirme libre de todo lo anterior. Ya solo estoy yo, sin ninguna obligación. La impresión es maravillosa. Tienes que probarlo.
Se trata de SER FELIZ CON INDEPENDENCIA DE CUALES SEAN LAS
CIRCUNSTANCIAS EXTERIORES, y de hallarte satisfecho o satisfecha con tu vida.
Fantástico, dirás. Puede que funcione un minuto, o cinco minutos, pero ya me dirás tú cómo puedo ser feliz a largo plazo, si mi universo se ha hundido, mis recursos económicos están agotados o al límite, mi familia necesita mi ayuda y yo no puedo dársela, mi salud empieza a resquebrajarse, etcétera,
etcétera, etcétera.
Vale, vale. Pero en medio de tanto panorama negativo, todos los días sin excepción haces al menos
una cosa que nos gusta y que te alegra el corazón. Eso seguro. Normalmente más, pero al menos
una. Puede que en el momento en que la hagas no la distingas de las otras cosas que llevas a cabo a regañadientes. Pero si te fijas un poco, la hallarás, como una perla en un lodazal. Ahí está, brillando. Y no me refiero a despatarrarse viendo la tele durante horas. Eso no te provoca alegría interior.
RECUPERA LA ILUSIÓN DE UN NIÑO EN TRES, DOS, UNO…
Hoy irás a la caza y captura de la ilusión que te queda. Presta atención
desde el momento cuando te despiertes hasta que te acuestes. En
medio de la tristeza, depresión, abulia, y demás síntomas de que estás
cayendo en un pozo sin fondo, busca ese breve instante en que tu
corazón se aligera, porque estás haciendo algo que te guste.
La alegría interior es como un destello muy tenue que sin embargo
surge raramente, porque nos hemos entrenado para no hacerle caso.
Un cosquilleo, una caricia agradable cerca del área del corazón. Un
agradable calorcillo. Entonces, por un momento, vuelves a ser niño y a
ilusionarte de verdad.
Ilusionarte no como hacen los mayores, guiados por el cerebro (“Hoy
cobro mi sueldo mensual, ¡bien!”, pero al pensamiento no acompaña la
sensación de bienestar, solo los cálculos racionales de cómo salir
adelante, ¿a que sí?). Ilusionarte como un niño, sencillamente porque
te gusta, porque te hace ilusión. Ilusión de la del tipo Peter Pan, la de
que un bebé te haga una mueca graciosa, y entonces tú, por reflejo, te
ríes desde el alma. En seguida te recompones, y vuelves a ser el adulto
serio y responsable. Pero la magia ha estado ahí por un instante, tú y
yo lo sabemos. De momento, lo normal es que la percibas con
cuentagotas, aunque a medida que pase el tiempo, si la cultivas, será
más y más frecuente.
Puede que te llegue el olorcillo de una buena comida que hayas o te
hayan preparado, o saborear un café después de comer, tranquilo y
satisfecho; o la media hora que pasas en paz con un amigo o amiga en
una cafetería, riéndote y olvidándote de tus problemas; o un chiste
ridículo que te hace desternillarte; la ilusión de un perro por atrapar
su pelota y la satisfacción con que completa su hazaña, un rayo de sol
que por fin aparece entre tanta nube y que transforma todo el
panorama que alcanza la vista, haciéndolo brillar… Hay tantas y tantas
posibilidades…
La intención es que por fin atrapes ese momento inigualable en que,
aunque sea de forma efímera, recuperas tu ilusión y tus ganas de vivir.
Porque durante ese instante ya no eres solo un parado, o un
desheredado de la fortuna. En ese momento vuelves a ser una persona
con todas tus potencias intactas. “Potencias”, de poder, de ser capaz,
de llegar.
REPITE el ejercicio en los próximos días. Cuantas más circunstancias
e ilusiones encuentres que te permitan salir de tu papel de víctima de
las circunstancias, mejor. Ese bienestar interno es el primer paso para
convertirte en creador de tu propia vida, que disfruta con lo que va
obteniendo y le saca el máximo jugo a su existencia.
Piensa en todas las cosas que te gusta hacer, y que aún puedes permitirte, estés o no desempleado, tengas o no dinero, dispongas o no de tiempo libre, te queden o no reservas de humor. Tienen una característica común:
SON TODAS GRATIS…. Y PLACENTERAS
Ah, y sin falta:
TODAS ELLAS TE ALEGRAN EL CORAZÓN
¿Qué más se puede pedir? Una de las conocidas canciones del musical Sonrisas y lágrimas lo expresa de maravilla. Se titula Cosas que me hacen feliz, y en ella se enumeran algunos de esos pequeños prodigios que tienes SIEMPRE a mano:
“Rociadas rosas, bigotes de gato, brillantes ojos y mitones blancos, cartas muy viejas con un lazo gris. Cosas tan bellas me gustan a mí. Pequeños ponis, pastel de manzana, campanilleros y carne con tarta, gansos salvajes en vuelo sin fin. Cosas tan bellas me gustan a mí. Chicas de blanco con
bandas azules. Ver que la nieve mi rostro sacude. El blanco invierno que muere en abril. Cosas tan bellas me gustan a mí. Si aulla el lobo, muerde el perro, no me dan temor. Las cosas que amo
vuelven junto a mí y alejan por fin el mal.”
*Mirar al cielo. *Sonreír. *Charlar un rato. *Pasear. *Contar un chiste. *Reírte de un chiste. *Dormir a pierna suelta…
Así sucesivamente. ¿Tú tienes las tuyas propias, verdad? Hay cientos, miles de cosas gratis, cuyo uso y disfrute no depende de la sociedad de compradores y vendedores en la que estamos inmersos. No importa si tienes o no trabajo, si tienes o no dinero, salud o amor, sigues disponiendo de esas cosas, y las podrás disfrutar SIEMPRE si así gustas.
La gente con una excesiva carga de racionalidad podría alegar que eso de “alegrar el corazón” es una expresión difusa y sin sentido. Créeme, por muy aleccionado que estés en leyes, números, o sentido común del día a día, cuando se te alegra el corazón de verdad, como a un niño o un perrito con su juguete favorito, lo sabes. Tu corazón recuerda cómo disfrutar. Aunque no le hayas dejado cancha libre en diez, veinte, treinta o más años, en cuanto haya un oportunidad, el calorcillo mágico y la sensación de bienestar en tu pecho retornará. Ya vas a verlo.
Estás dando ahora los primeros pasos para recuperar tu alegría y felicidad. En paralelo empiezas a aumentar tu depósito de energía y poder personal. Esa energía y ese poder que le cedimos a la sociedad de consumo y al sistema, pero que volverá a ser nuestro en cuanto lo reclamemos, y se reintegre a nuestro ser.
#2 Descubre el secreto de los brujos: limpiar y energizar, limpiar y
energizar
Por cierto, recuperar tu poder es una parte importante del secreto de los brujos. Tiene su lógica. Compara tu depósito de energía personal con un garaje que hayas dejado abandonado y cerrado, sin prestarle atención, durante demasiado tiempo. Pero un buen día decides limpiarlo y restaurarlo para que te sirva para guardar tu mejor coche (otra forma de llamar a tus esperanzas y sueños). De modo que empiezas con una limpieza a fondo. Tiras todos los trastos viejos que allí has atesorado. Y a continuación pintas, arreglas y acondicionas. Hasta que el viejo edificio resplandezca. Entonces te sorprendes de hasta qué punto habías dejado caer una instalación tan bella y tan útil. Y es cuando te prometes que nunca más la volverás a descuidar.
Cumplir esa promesa depende de ti, pero una vez que te preocupes tanto por tu campo energético como por conservar tu cuerpo físico, las consecuencias serán pasmosas, increíbles y… geniales. Tu nivel de energía se disparará hasta el óptimo, romperás con viejos lazos del pasado que hasta el mismo día de hoy te han estado drenando y perjudicando sin que tú te hayas dado cuenta y, lo más importante de todo, al recuperar los instantes de felicidad verdadera, hallarás que cada vez resulta más y más fácil encontrar nuevos momentos de gozo de corazón.
Con tu energía y con tu ser ocurre lo mismo que cuando llevamos muchos años sin practicar un deporte que nos encanta. Lo primero es el calentamiento para no dañar ninguna parte de nuestra
organismo por pasar de cero a cien sin prepararnos como es debido. Aquí siempre me acuerdo del protagonista de la película Karate Kid, un chaval al que su maestro obligaba a encerar y sacar brillo al coche durante horas y horas, en vez de entrenarlo. Luego aprendía que encerar y sacar brillo al coche ERA el entrenamiento, que le permitía fortalecer sus músculos y afinar sus reflejos.
¿Qué hacen los brujos con el fin de estar listos para trabajar con la energía y
manipularla a su conveniencia? LIMPIAR Y ENERGIZAR, LIMPIAR Y
ENERGIZAR. Una y otra vez repiten este proceso sin cansarse.
Tendrás tu energía a tope y tu cuerpo listo para la felicidad del día a día. A partir de
ahí ya podrás tomar las riendas de tu existencia.
Con unos sencillos ejercicios de limpieza y eficiencia energética, siguiendo la estela de los brujos, notarás un rotundo cambio en tu interior. Te encontrarás más fuerte, más centrado, y lo que es más importante, empezarás a atraer a la suerte. Que no es tal, sino un aumento de tu frecuencia vibratoria que tú mismo habrás estimulado.
Empieza a recuperar todo el poder perdido
De modo que vayamos ahora con la segunda parte del plan: energizar. Empiezo por aquí porque se trata de un gesto tan sencillo que te sorprenderán los resultados. Y a partir de esta práctica podrás desarrollar mucho más fácilmente la limpieza en profundidad (primera parte del secreto de los brujos), que aprenderás en el próximo capítulo.
Tengo que avisarte que, como a mí cuando la aprendí, puede que en principio te parezca fútil y sin sentido, pero a medida que pasen los días irás experimentando un alucinante incremento de tu energía y de tu capacidad de acción, derivado de cumplirla fielmente. Convoca tu poder, ese poder al que normalmente no das mucho crédito. Seguimos en la parte de la estimulación que promueven los brujos.
UN SENCILLO GESTO PARA QUE EL PODER PERDIDO
EMPIECE A REGRESAR A TI
Se trata de que repitas un pequeño gesto 40 días seguidos. Cuando
hablamos de pequeño gesto nos referimos a algo que puede ser tan
sutil como tocarse la punta de la nariz todos los días a las 13.46 horas.
O tentarse la frente como si uno tuviera fiebre. O toser a esa hora
durante 40 días. Lo mejor es que programes tu reloj de muñeca o tu
móvil para que la alarma suene todos los días a esa hora. En el
momento en que la oigas procede a hacer el gesto correspondiente, y
luego continúa con tu vida como si tan cosa.
Y ya está. Menuda tontería, dirás tú. Pues no lo es tanto.
Te explico el razonamiento subyacente a este ejercicio: Nos hemos acostumbrado a pensar en muchas de nuestras metas como imposibles. Ni siquiera intentamos arrancar en esa dirección porque “es mucho trabajo”, “nunca llegaremos”, “me deslomaría para nada”, y así sucesivamente.
Pero un pequeño gesto sí que puedes completarlo cada día sin problemas. Al hacerlo le estás mandando un mensaje a tu cuerpo y a tu cerebro: “He dicho que voy a hacer esto y aquí estoy, haciéndolo: tengo poder, soy poderoso”. Se han realizado múltiples estudios científicos que
demuestran que tu cerebro y tu cuerpo no distinguen entre los grandes y los pequeños gestos. Entre decir que vas a dar palmas y hacerlo, o decir que vas a correr una maratón de 40 kilómetros y
hacerlo. Lo que importa es el poder que recuperas con un gesto. Porque has dicho que ibas a hacer
una cosa, y lo has cumplido. Liberas una porción de tu poder. Eres poderoso mediante ese acto. Al
día siguiente vuelves a repetirlo, y de nuevo generas más poder para ti. Cuarenta días reiterando el gesto, y te sentirás una persona nueva, con muchas más posibilidades y capacidades a tu alcance, que se abren para permitirte lograr lo que quieres.
A continuación aprende a recapitular en el siguiente capítulo. Recapitular es adentrarte más intensamente en la primera parte de la fórmula de los brujos, la que se centra en ‘limpiar’. La
limpieza, sumada a la potenciación de la energía que ya hemos empezado a practicar en este apartado, te dará resultados increíbles. Tu ser ha empezado a ampliar sus fronteras, como un niño
que empieza poco a poco a andar. Una vez que interiorices todas estas técnicas tan simples, nunca más volverás a ser el mismo, porque habrás saltado a un nivel vibratorio superior, casi sin darte cuenta. Aunque recaigas ocasionalmente, siempre tendrás la opción de reconectar a voluntad con tu ‘yo’ más evolucionado, a partir de ahora. Sigue leyendo.
3
Libérate de los lazos agotadores que te atan
al pasado y no te dejan avanzar
No hay nada más triste que sentirte mal o sin ilusión día tras día, y no saber por qué. Habrás dado un paso de gigante en tu vida en el momento en que te des cuenta de lo que te está pasando, y de la forma en que te saboteas sin darte cuenta.
Porque las formas de perder energía de forma masiva en nuestra vida son muchas. Las formas de recuperarla también son varias, pero por desgracia empleamos muy poco tiempo en parar el
desgaste. E incluso cuando lo hacemos, nuestro gesto reflejo suele ser producto del pánico, del desconocimiento y de la ansiedad, y entonces buscamos extraer la fuerza vital del ser o seres humanos que tenemos más cerca.
Desde pequeños hemos aprendidos que es la solución más práctica y directa. Que en realidad no soluciona nada, pues lo usual es que nuestro pretendido emisor, el otro ser humano del que
pretendemos sacar energía, se defienda con uñas y dientes –nadie quiere que le drenen y quedar exhausto, es lógico-. Día a día se reproducen miles de millones de escenas de este tipo en todo el planeta. Un rato tú eres el que proporcionas energía a alguien, por prestarle atención, por mostrarle tu simpatía, por ceder ante sus quejas y darle tu apoyo. Al rato siguiente es tu mujer, tu marido o tu hermano, tu madre o tu mejor amigo el que te proporciona energía a ti. Tú le cuentas desolado el día tan horrible que has tenido, y él o ella empatiza contigo, se solidariza e intenta animarte.
Sabes que has recibido energía cuando te sientes mejor y más pleno. Es como tener un depósito
de carburante. Si se encuentra a punto de acabarse, se enciende la luz que nos indica que estamos ‘en reserva’. En ese momento, aunque no te des cuenta, buscas desesperadamente al ser o seres humanos más cercanos para recuperar tu energía. Esperas que te la den voluntariamente, siendo amables y agradables contigo. Pero si no, en tu desesperación, la tomarás por la fuerza.
Es lo que ocurre por ejemplo cuando alguien quiere imponerse en una discusión apasionada. Uno y otro contendientes intentan quedarse con toda la energía, la suya y la del contrario, y no dejar de ninguna forma que el otro se la quite. Si al final alguno de los dos cede, se queda con mala cara, porque ha perdido energía en el enfrentamiento, y se halla más débil que antes. El ganador, por el contrario, puede sentir algún aguijón de conciencia por culpa por lo violento de sus métodos, pero lo cierto es que su estado general se ha fortalecido, al absorber la fuerza vital del contrario.
Necesitas conocer todo lo anterior para avanzar y ser consciente de cómo manejas tu energía. El
brujo se diferencia del ser humano ordinario en que se halla totalmente implicado en la gestión de su fuerza vital. Sabe cómo incrementarla, cómo absorber la de la naturaleza que la rodea, y
conoce a la perfección los mecanismos que mantienen a la humanidad sumidos en una lucha constante por la energía.
“Conócete a ti mismo”. Era la inscripción que se inscribió en el pronaos del templo de Apolo en
Delfos. La frase implica verse a uno mismo como realmente somos, con nuestras miserias y
debilidades, porque comprendernos a nosotros mismo es el primer paso para también entender a los demás. Y, si progresamos aún más, para entender al mundo que nos rodea. A ello.
La mayoría de nosotros desconocemos, porque nadie nos lo ha enseñado hasta ahora, que no hace falta andar por la vida luchando por absorber y recibir energía de otros seres humanos con objeto de mantener nuestra reserva vital en un nivel aceptable. Esa lucha constante por la energía mantiene a la humanidad en un estadio primitivo que es el que causa las guerras, violencia y en general el estado de mal-estar que hoy impera en el planeta. Seamos conscientes o no, actualmente forma parte de nuestro día a día.
Pues bien, ha llegado la hora de ‘desconectarse’, ‘desenchufarse’, y recuperar todo aquel poder que hemos cedido en el transcurrir de los años . También ha llegado la hora de devolver a los otros protagonistas de nuestro universo particular toda esa energía que les hemos absorbido. Si tenemos por ejemplo un amigo amistoso, pero más débil de carácter que nosotros, al que intentamos llevar por la senda ‘correcta’, ayudarle para que no cometa errores. Con la mejor intención le prodigamos sermones y largos discursos intentanto que “abra su mente”, que “no sea tan ingenuo”, y demás. Nuestra intención es buena, muy buena, pero como dice el refrán: De buenas intenciones está
empedrado el infierno.
Yo tenía una amiga así. La quería mucho, pero me parecía que era demasiado propensa a las relaciones desgraciadas con hombres que tan solo querían el mero contacto físico, sin ir más allá. Ella en cambio deseaba una relación perfecta, el sueño de encontrar a su alma gemela, con boda, vestido blanco, niños, y todo el paquete completo del ‘amor verdadero’ que pregonan las películas de Walt Disney.
Recuerdo como ante mis reiterados sermones (“ese chico no te conviene porque mira lo que te ha hecho, blablablá, no te dejes avasallar,…”), solía cruzar sus brazos sobre su pecho, formando una barrera defensiva. Yo la reprendía al respecto, porque encontraba muy grosero ese gesto. En realidad era ella la que tenía razón. En el nivel subconsciente, notaba como con mi discurso bienintencionado yo le estaba drenando su energía a toda velocidad, y entonces cruzaba los brazos para defenderse de mi ataque.
Para empeorar aún más las cosas, tenemos multitud de escenas pretéritas que nos chupan la
energía aunque hayan quedado muy atrás. Todavía estamos conectados a ellas. No es un contacto
al uso, sino que se desarrolla en una dimensión incorpórea. Pero igualmente nos cuesta un plus energético que empleamos en algo tan inútil como un hecho que ya ha ocurrido y que debiera pertenecer al pasado y no afectarnos en el presente. Es como si desde aquel momento hubiéramos dejado aquella escena atada a nuestro Ser. Hay un lazo que todavía nos une, incluso si esa escena tuvo lugar hace 30, 40 o 50 años. De modo que imagínate la cantidad de lazos que aún mantienes y te atan con el pasado. Algo tremendo.
Antes de que empieces a hiperventilar, la buena noticia es que existen varios métodos buenos y
simples para ir poco a poco desatando los lazos y recuperando tu energía. Los resultados son
mágicos, mágicos de verdad. Notarás a poco de empezar una mejora significativa en tu estado de ánimo, en tu paz interior, y en tu vitalidad. Pesadas cargas que llevabas siempre contigo
desaparecerán de un día para otro. Y memorias que evitabas recordar se volverán meras
reminiscencias que ya no despertarán de ahora en adelante ese dolor o incomodidad que tanto te molestaba antes cuando las evocabas.
Eleva tu vibración con la asombrosa técnica de los chamanes
La técnica de la recapitulación es realmente sencilla. Lo ideal consiste en ejecutarla en una
habitación pequeña y cerrada, incluso en tu automóvil, o bien echándote por encima de la cabeza una manta o prenda que te cubra, al menos la parte superior de tu cuerpo. Incluso si tienes mucha prisa y no puedes recurrir a ninguno de los sitemas anteriores, puedes ponerte a ello tal como estés.
Funcionará igual, aunque más gradualmente y sin tanta intensidad.
Los chamanes utilizaban cuevas para permanecer allí durante horas recuperándose –para aprender más, puedes por ejemplo leer el libro “Donde cruzan los brujos” de Taisha Abelar; en Internet se pueden encontrar copias gratuitas-. La mayoría de nosotros, modernos y simples mortales, no
disponemos de una cueva a mano, de forma que nos limitaremos a hacerlo de la forma más sencilla posible con nuestros recursos del siglo XXI.
Los chamanes, antes de comenzar la recapitulación, la cual convierten en una costumbre que repiten una y otra vez a lo largo de su vida, hacían una lista con todos sus recuerdos, tanto buenos como malos. Dedicaban días y meses a completar esa lista.
A medida que escarbas en la memoria en busca de recuerdos, van surgiendo otros que ya se hallaban bien enterrados y que no rememorabas. No obstante, esta técnica puede emplearse igual de bien para algún recuerdo aislado que te esté agotando psíquicamente desde hace tiempo. Luego verás la
conveniencia de si proseguir con recuerdos aislados que te vayan surgiendo en la memoria, o bien proceder de forma exhaustiva como los chamanes.
RECAPITULACIÓN, la forma más facil de acelerar tu evolución
espiritual
1.- Pondremos por ejemplo una manta o abrigo sobre nuestra cabeza.
Si necesitas liberar energía de forma urgente, por algo que te acaba de
ocurrir y que te ha dejado medio noqueada, puedes hacer como yo y
emplear el automóvil –o cualquier recinto cerrado y tranquilo-. En mi
caso, mientras conduzco, procedo a la recapitulación del recuerdo
incómodo.
2.-En la oscuridad, o por lo menos en el recinto cerrado que has
creado para tu cuerpo, busca en la memoria aquel recuerdo que aún
te sigue doliendo o despertando emociones desagradables. Las
emociones agradables no suelen requerir recapitulación, puesto que no
te roban energía, sino que contribuyen a aumentar la que ya tienes. En
cambio las desagradables normalmente han estado hurtando gran
parte de tu energía y a toda potencia.
3.-Revive ese recuerdo con la mayor intensidad que puedas, como si
estuvieras interpretando de nuevo una escena de una obra de teatro.
4.-Una vez que te hayas metido a fondo en la escena que quieras
recapitular, para recuperar la energía y el poder personal que allí
dejaste, experimenta de nuevo el dolor, la ira, el miedo, o cualquier
otra sensación que te origine el recuerdo, y luego mueve la cabeza todo
lo más que puedas a la izquierda.
Mientras vas girando la cabeza hacia la izquierda, vas también
expirando profundamente, soltando el aire, y con él, la energía que
hayas retenido todo este tiempo de aquel recuerdo en particular y que
de hecho no te corresponde. Es energía que no te pertenece y que te
está haciendo daño. Energía que obtuvimos sin darnos cuenta de otra
persona, o del entorno, y de la que debemos deshacernos.
Una comparación grosso modo sería con las pelusas de polvo o semillas
aladas que proliferan por toda la casa apenas mejora el tiempo. A lo
mejor ni siquiera has abierto las ventanas esta mañana, pero
milagrosamente allí están, las dichosas pelusas. No pertenecen a
nuestra vivienda sino que se han ‘colado’, y desde luego no
contribuyen a mantener limpio el hogar, de modo que hay que
barrerlas y aspirarlas cuanto antes para que acaben en la basura, o de
vuelta al exterior. Y trabajo que cuesta. Pues las memorias e
influencias externas que tenemos adheridas a nuestro campo
energético son lo mismo. Afuera con ellas.
No te preocupes por dirimir cuál energía te es ajena, ni especificar la
naturaleza de esa energía externa, el propio proceso de la
Tan solo expiras y te liberas de aquello que no es ni nunca ha sido
parte de tu propio campo energético. Estarás entonces rompiendo los
lazos o cadenas que te han seguido uniendo todo este tiempo a un
pasado desagradable. Expira con fuerza. Líbrate de la basura.
5.-Ahora empieza a girar la cabeza muy, muy lentamente, hacia la
derecha. Mientras lo haces, vas inspirando. No dejes de inspirar
entretanto que ejecutas este movimiento. En esta parte del proceso te
hallas recuperando tu propia energía, la que el pasado te arrebató en
aquella escena y nunca devolvió. Inspira hasta girar la cabeza
completamente a la derecha.
6.-Vuelve de nuevo a girar lentamente la cabeza hacia la izquierda.
Toca expirar y soltar carga energética que no te corresponde y que te
ha estado pesando mucho tiempo, desde que se originó el recuerdo.
7.-Repite una y otra vez este giro de cabeza, expirando e inspirando,
tantas veces como sea necesario, hasta que sientas que el recuerdo que
ha inspirado el proceso ha quedado limpio y neutro, ya no te genera
reacción, es como una escena de una película que estás viendo, pero
no te concierne.
Cuando llegas a ese punto, el proceso de recapitulación de ese
recuerdo en particular se ha completado. Ya no hay lazos energéticos
que te aten, y se ha cortado el drenaje innecesario de energía que
venías sufriendo.
La recapitulación tiene unos efectos realmente asombrosos si la practicas de forma regular –mejor todavía día a día- a lo largo del tiempo. No es milagrosa, pero casi. Ayuda enormemente el tener
una técnica sencilla y efectiva con la que limpiar tu carga energética. Puedes encontrarte con que
después de recapitular una determinada escena, las cuestiones conflictivas relacionadas con otros cointérpretes del recuerdo mejoran o incluso se arreglan en forma que parece magia.
Liquida a los gusanos psíquicos antes de que ellos acaben contigo
Suele ocurrir que la vida te haya estado ofreciendo el mismo conflicto repetido una y otra vez,
porque cada vez que se reaviva en vez de enfrentarlo huyes. Al recapitular, puede que descubras las raíces ocultas del problema. Una vez que lo encares y aprendas a manejarlo, ya no tiene poder sobre ti. Como si hubieras aprobado ese nivel y ya no tuvieras que cursarlo nunca más. Lo más seguro es
que ya no tengas que afrontar en el porvenir una situación semejante, pero incluso si de casualidad se presenta, la solucionarás sin mayor problema ahora que sabes cómo, y seguirás con tu vida.
Por cierto, durante la recapitulación, debido a la intensidad del proceso, podrías llegar a sufrir ataques de llanto, temblores, ansiedad… Es parte de la liberación de los residuos energéticos, lo cual no resulta preocupante a menos que se extienda en el tiempo de forma desproporcionada –más de unos días, por ejemplo-. A casi todos nos ha ocurrido lo de encontrarnos extremadamente
sensibles un día u otro, y, ante un recuerdo en extremo emotivo que nos viene a la mente, pasarnos más de una hora llorando y encontrándonos fatal. No te agobies por ello, si ocurre, sencillamente siéntelo y nota cómo transcurre por su desarrollo, clímax, y conclusión. Después suele pasar que nos encontremos mejor.
La recapitulación parte del mismo principio básico que estas escenas que a veces liberamos de forma espontánea. La única diferencia es que procedemos a recapitular de una forma programada y preestablecida, mientras que las ‘escenas’ espontáneas de liberación emocional nos sobrevienen de repente y sin haberlas planeado.
Desaconsejo sin embargo llevar a cabo esta técnica de la recapitulación en solitario a aquellas
personas que hayan tenido vivencias inusuales y/o excepcionalmente traumáticas. Recurre por favor a un especialista cualificado que te ayude y te acompañe a lo largo del camino.
Dos maneras instantáneas de que tu
porquería energética ya no pueda hacerte
daño
Naces como un cristal perfectamente limpio y transparente: ni una mancha, ni una motita de polvo, ni una huella de dedos. Una belleza. Pero entonces empieza a ocurrir eso que llamamos vida. Y el
cristal empieza a ponerse un tanto prigoso, a veces con enormes manchurrones por aquí y por allá. Es hora de limpiarlo para volver a ser quienes siempre fuimos.
#1 HO’OPONOPONO: La sabiduría indígena de Hawai a tu alcance
Como la recapitulación, el Ho’oponopono es una técnica mileniaria usada en Hawai para resolver problemar y acercarte más a la Fuente energética limpia con la que naciste.
Fácil, bonito y barato: Desatasca tus circuitos de poder en 5 minutos
La técnica del Ho’oponopono no puede ser más sencilla.Te voy a contar un ejemplo personal para que la entiendas mejor. Un día me enfadé con una de mis tías. Yo adoro a los perros y me parecía que ella, que vive en el campo, mantenía a su perro atado demasiado tiempo y no le dejaba hacer suficiente ejercicio. Discutimos, y cada una se fue por su lado, sin ganas de volver a hablarnos.
Pasaron varios días y yo la echaba de menos, pero también sentía que yo tenía la razón en lo que le había dicho. De pronto se me ocurrió usar el Ho’oponopono para solucionar el conflicto. Tardé
cinco minutos. El teléfono empezó a sonar poco después. Era mi tía, que había estado pensando en
nuestra discusión y se le había ocurrido soltar al perro al anochecer durante un rato todos los días. De esta forma, a la vez que no amenazaría las gallinas de los vecinos, que para entonces ya estarían recogidas, el animalito podría tener de sobra todo el ejercicio que necesitara.
Así se ha hecho desde entonces. Mi tía y yo volvimos a ser las mejores amigas, y el perro es uno de los más felices de la comarca. Lo mejor de todo fue que la solución llegó sin que tuviese que mover un dedo ni perder energía a lo tonto, ni gastarla en hacerme mala sangre durante meses y meses. No vayas a creer con esto que el Ho’oponopono es un método milagroso. Aunque hay gente que asegura que sí. Su raíz se halla en procurarte tu mayor bien, en volver a tu esplendor primitivo, de modo que no esperes un resultado espectacular si insistes en que solo lo quieres para que te toque la lotería. Pero si lo usas de forma regular, y vas limpiando tu propio ser de detritus energéticos y de viejos conflictos sin solucionar, verás como hay un decidido avance en tu vida al poco tiempo.
Puedes informarte en profundidad sobre el Ho’oponopono (se pronuncia igual que se lee en español) en Internet. Hay múltiples artículos y muchos videos en YouTube que te ayudarán.
LIMPIA TU ESPEJO
La técnica del Ho’oponopono no puede ser más sencilla. Yo utilizo la
siguiente frase:
Divinidad, sana dentro de mí las memorias dolorosas y las ideas erróneas
para….
Y a continuación desarrollo mi problema. Podríamos decir por
ejemplo:
-… resolver mis problemas económicos, porque nunca gano bastante por
mucho que trabaje.
-…que mi familia vuelva a estar unida y deje de pelear.
-…que mi cuerpo se recupere y sane de esta enfermedad.
Lo que quieras. Una vez que has explicado el conflicto que quieres
solucionar, pronuncia una y otra vez las siguientes palabras.
LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
No importa que las digas con intención o que no. Solo dilas tantas
veces cómo desees. Algo empezará a limpiarse en tu interior, y en tu
campo energético, y lo que es más, en el campo energético global. Por
cada poco que limpies tu propio cristal, limpiarás también el cristal
planetario de toda la humanidad y todos los seres. Porque el
Ho’oponopono se fundamenta en el principio básico de que TODO ES
UNO. De forma que al limpiarte a ti mismo, limpias también el Todo y a
Todos. Pruébalo y verás como tu vida paulatinamente empieza a ir a
mejor.
Una última indicación: con esta técnica obtendrás resultados sin duda.
Todo lo más tarda unos pocos días. Pero algunas veces puede llegar a
sorprenderte, porque esos resultados no son los que tú habías
planeado como “la mejor solución”. En ocasiones el resultado obvio
que tenías en mente no es el mejor para ti. Y la técnica te proporciona
un dividendo distinto, pero con seguridad más satisfactorio que el
planeado por tu ‘yo racional’. Practícala, confía y espera. Y vuelve a
practicar.
Por si aún no conoces la historia, quien popularizó el Ho’oponopono fue el doctor Ihaleakala Hew Len, el cual protagonizó una historia sorprendente que lo hizo famoso. En el ejercicio de su profesión de terapeuta en Hawai, curó a todo un pabellón psiquiátrico de criminales enfermos mentales. Usó el Ho’oponopono. No vio personalmente ni a uno solo de sus pacientes. Cada día se sentaba en su mesa de trabajo, e iba revisando las fichas de los reclusos. Limpiaba con el Ho’oponopono dentro de sí la parte que le correspondía en crear la enfermedad de cada recluso. Solo repitiendo las palabras
‘mágicas’. LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS. A medida que él se limpiaba y sanaba, los reclusos iban sanando también. El pabellón terminó cerrando sus puertas, porque ya no hacía falta.
No quisiera acabar este capítulo sin contarte la técnica por excelencia para limpiarte y recuperar todas tus energías. La técnica que el ser humano lleva usando desde que el mundo es mundo. La técnica de las técnicas.
#2 Vive en paz el resto de tu vida gracias a esta práctica diaria
Solo una fuerte industrialización, y la deshumanización de nuestras ciudades nos ha podido hacer prescindir de esta maravillosa fuente de energía y poder. Que por otro lado es gratis, funciona siempre, y la tenemos al alcance de la mano.
¿Ya sabes a lo que me refiero? ¡Por supuesto, claro que sí! La Naturaleza con su inmensa energía. Tendemos a olvidarlo metidos en nuestras existencias artificiales, con luz eléctrica, ordenadores y mucho metal, pero somos animales, y formamos parte del Gran Reino Exterior, el que se extiende fuera de nuestras oficinas, despachos, almacenes y polígonos industriales. Estamos conectados por hilos invisibles con la tierra, el cielo, las estrellas, los árboles, los lobos, incluso las cucarachas,…
Y la magia está ahí fuera sin coste. No en las multinacionales, ni en las listas Forbes
Las consecuencias de olvidar esta gran verdad están a la vista: aumento de consumos de narcóticos y tranquilizantes, alarmante incremento de enfermedades psiquiátricas, gente que corre de un lado a otro sin parar, eternamente desequilibrada y sin alegría real.
TU GRAN MAESTRO: TU PERRO
Naturaleza, la fuente perfecta para recuperar tu energía. En vez de
andar en una permanente guerra con tu prójimo buscando chupar,
donar, robar, y pelear por la energía, utiliza este sustituto que se te
ofrece sin coste y con suministro ilimitado y de la mejor calidad.
Las personas que tienen perro saben que, llueva o nieve, haga sol, 40
grados o tres bajo cero, tienen una obligación ineludible tres veces al
día: sacar a su mejor amigo al aire libre. Parece una pesadilla, pero
créeme, al final resulta una bendición disfrazada.
Cuando yo empecé con los paseos a mis perros, hace ya 20 años, lo
hacía de mala gana, refunfuñando, salíamos cinco minutos toda prisa,
y jaleaba a mi perrita para que se apresurara y poder volver cuanto
antes a mi hogar y a mis tareas pendientes.
Ocurrió algo extraño: a medida que pasaban los días, y los meses, me
di cuenta de que mi estado general de salud y de bienestar había
mejorado. Sin llegar aún a la situación óptima, me sentía más vital,
menos gruñona y con una desde luego extraordinaria (para mí)
tendencia al optimismo.
Raro, raro, raro. Decidí investigar. ¿Qué era lo que estaba causando
este cambio? Pronto me quedó claro. Lo único diferente en mi vida era
la irrupción de mi perrita, y sus molestos paseos.
Aparte de que tener un animal doméstico –bien atendido y cuidado,
por supuesto- ya garantiza una mejor salud y estabilidad emocional, sin
darme cuenta yo había estado poniéndome a tiro de la energía de la
Naturaleza día tras día. Me quedaba quieta debajo de un árbol como
cinco minutos, mientras mi perrita se desahogaba. Y en ese corto
intervalo el árbol, incluso sin la menor atención por mi parte, me cedía
parte de su campo energético. No solo el árbol: la misma hierba que
pisaba, las flores y los arbustos, y mi propia mascota, estaban
contribuyendo de forma continua a mi bienestar. Solo por estar allí.
Confirmé este último extremo cuando mis padres se ofrecieron a
quedarse con la perrita una semana mientras yo ‘descansaba’ de tanto
paseo y tanta salida al aire libre a horas intempestivas.
Entonces me pasó lo contrario: en vez de descansar, me sentía más
inquieta y desasosegada. Me faltaba algo. Tardé un rato en darme
cuenta de lo que era: echaba de menos a mi perrita, por supuesto,
pero sobre todo me hacía falta el paseo matutino. Cuando lo daba,
salía arrastrando los pies cada mañana, pero volvía repleta de energía.
Incluso sin tener perros, puedes adoptar esta práctica como vital en tu
vida. Y mejor un entorno natural que urbano. Incluso viviendo en una
ciudad, puedes encontrar ‘islas’ con árboles, hierba, y plantas por
donde pasear. No te arrepentirás.
Empieza a revisar ahora las cinco formas en que pierdes (perdemos) energía todo el tiempo, y cómo evitarlas. Pasa al capítulo siguiente y te sorprenderás.