2 ESTRATIGRAFÍA
2.6 TERCIARIO
2.6.2 Messiniense
El límite de esta unidad con la anterior está solapado por los sedimentos aluviales y coluviales del río Guadiel, a su paso por la zona comprendida entre las localidades de Bailén y Jabalquinto. Dicho límite se ha tenido en consideración de manera aproximada, al hacer uso de los datos micropaleontológicos de las hojas geológicas correspondientes y de los proyectos que en la actualidad hay en la zona.
Esta unidad se sitúa, mediante una discordancia erosiva, sobre pizarras paleozoicas o areniscas rojas triásicas. La componen cinco unidades litoestratigráficas que corresponden a otros tantos sistemas deposicionales. La descripción de cada unidad se hará por su posición geográfica, es decir de Norte a Sur y de Este a Oeste.
2.6.2.1 Conglomerados, arenas y limos. localmente margas y carbonatos (51)
Estos materiales se localizan muy próximos o sobre el borde de la Meseta y en el contorno septentrional de la Fosa de Bailén-La Carolina y en las inmediaciones de esta última localidad, Carboneros y las aldeas de La Fernandina y La Isabela.
Estos sedimentos presentan generalmente a la base conglomerados de cantos de naturaleza areniscosa y cuarcítica procedentes de unidades triásicas y paleozoicas, con un tamaño entre 3 y 30 cm. Los cantos pueden estar unas veces inmersos en una matriz limo- arcillosa rojiza, o bien estar autosoportados. Los estratos, con espesores decimétricos, suelen ser masivos y frecuentemente presentan bases canalizadas. Se sitúan discordantes o en aparente paraconformidad sobre las arcillas del Trías.
Hacia arriba, los niveles de conglomerados alternan con bancos de lutitas rojas, de espesor métrico, en los que se intercalan niveles de areniscas, de espesor centimétrico, las únicas estructuras presentes se manifiestan por una tenue laminación horizontal.
Las lutitas rojas, que hacia la parte alta de este tramo son dominantes, intercalan estratos de calizas micríticas y margocalizas de aspecto nodular. Estos estratos calizos, contienen a menudo moldes de gasterópodos, así como contaminación terrígena, de idéntica naturaleza que la de los conglomerados que intercala.
El espesor de este tramo puede llegar a ser del orden de 50 m.
Ante la ausencia de estructuras de ordenamiento interno, y por la situación marginal de estos depósitos en la fosa de Bailén-La Carolina, se sugiere que la génesis de estos depósitos podría estar en relación con un sistema de abanicos aluviales que orlan los bordes septentrional y
oriental de dicha fosa. Las lutitas rojas masivas intercaladas entre los conglomerados podrían representar las partes más distales de estos dispositivos, donde en zonas de encharcamiento o coalescencia de abanicos se originarían charcas o pequeños lagos, que darían origen a los depósitos de margas y calizas blancas.
Pero donde mejor representados están es al Oeste del río Rumblar.
Los forman una alternancia irregular de conglomerados y gravas, arenas y limos rojos y amarillentos, separados en paquetes de orden decimétrico a métrico, con estratificaciones cruzadas de medio ángulo. Las superficies de estratificación pueden ser canalizadas o planas, siendo estas últimas difusas en la mayoría de los casos. Los estratos suelen ser masivos, si bien son muy comunes estructuras de ordenamiento interno de tipo estratificación cruzada, granoselección y laminación paralela (Foto 2.2).
Foto 2.2.- Alternancia de conglomerados, gravas, arenas y limos. Estructuras de ordenamiento interno. Oeste del río Rumblar
El espesor de este conjunto, al Norte de Bailén, puede superar los 50 metros, siendo superior a los 200 metros al Oeste del río Rumblar.
La tipología y naturaleza de estos depósitos podría ser congruente con el armazón fluvial de un sistema deltaico, cuya procedencia viene de la Meseta según una dirección NNO-SSE.
2.6.2.2 Alternancia de areniscas, limos y arenas amarillos. Localmente conglomerados (52)
Ocupan prácticamente la totalidad del relleno de la fosa de Bailén-La Carolina, y varios afloramientos distribuidos al Oeste del río Rumblar.
Se sitúan sobre los sedimentos anteriores, sobre depósitos de carácter más proximal o bien en las partes más meridionales de esta fosa, directamente sobre las arcillas triásicas.
Están formados por una alternancia de areniscas, limos y arenas de color amarillo. Esporádicamente hay niveles de conglomerados. Los limos y las arenas finas, están parcialmente cementados, y muestran ocasionales niveles de arcillas y margas gris-azuladas y blanquecinas.
En toda la secuencia se identifican abundantes restos de ostreidos, pectínicos y otros bivalvos. El tramo completo es bastante homogéneo, sin embargo se advierten niveles que presentan la secuencia de Bouma. En este sentido son frecuentes como estructuras de ordenamiento interno granoselección y laminación paralela en los niveles detríticos, donde además se advierten estructuras de corrientes en la base de los estratos, que indican una dirección de las paleocorrientes noreste-suroeste y sentido al suroeste. También se suele reconocer abundante bioturbación horizontal y vertical y son comunes los cantos blandos en los horizontes de arenas o limos poco cementados.
Las arenas y conglomerados son masivos y no evidencian casi nunca estructuras de ordenamiento interno, a excepción de algunas estratificaciones cruzadas en los niveles de granulometría más fina.
El espesor de esta secuencia puede superar los 200-300 metros, en las partes centrales de la subcuenca de Bailén y zona del río Rumblar.
Esta secuencia en el sector del río Rumblar muestra una tendencia progradante hacia el Sur, como así lo manifiestan en el relieve los paquetes de estratos de areniscas. Esta disposición y las facies con las estructuras de ordenamiento interno detectadas, sugieren que dichos materiales se depositaron en el frente de un sistema deltaico. Este sistema se extendería al S-SE de la localidad de Espeluy.
2.6.2.3 Conglomerados y calcarenitas (53)
En esta unidad cartográfica se han agrupado las facies detríticas y carbonatadas que están asociadas a los márgenes del sistema deltaico indicado en los dos epígrafes anteriores.
Este grupo litológico aflora al Oeste del río Rumblar, en todo el ámbito del Cerro del Moro, parcialmente al Norte de Andújar y en las inmediaciones de Montoro.
La secuencia está representada por conglomerados, calcarenitas y areniscas conglomeráticas de tonos amarillentos y rojizos, que se apoyan mediante discordancia sobre distintos materiales del Paleozoico que constituyen el zócalo de la Meseta. Entre estos materiales y los que se han descrito en los dos epígrafes anteriores existen cambios laterales de facies con características litológicas comunes.
En cuanto a las facies de calcarenitas son de tonos ocres, amarillentos y rojizos, con abundantes fragmentos de conchas y con niveles intercalados de gravas.
Los tramos conglomeráticos representan las facies de relleno marginal de la Depresión del Guadalquivir en condiciones fluviodeltaicas. Los tramos arenosos y calcareníticos corresponden a depósitos de una plataforma mixta abierta, con variaciones batimétricas a la que llegan aportes siliciclásticos procedentes de la erosión de la Meseta.
2.6.2.4 Margas gris azuladas y verdosas, con esporádicos niveles de areniscas (54)
Esta unidad cartográfica se encuentra bien representada en las inmediaciones de Espeluy y al Sur de Bailén, Andújar y Montoro.
Está constituida por margas y margas arcillosas de tonos azules, grises y verdosos en corte fresco, y blanquecinas y amarillentas debido a la alteración superficial. Ocasionalmente pueden intercalar niveles de gravas y arenas de espesor de orden centimétrico a decimétrico.
La potencia estimada es de unos 150 metros en la zona de Bailén, y puede superar los 250 en el entorno de Espeluy.
2.6.2.5 Calcarenitas, arenas y limos amarillos. Localmente conglomerados (55)
Estos materiales están representados cartográficamente en afloramientos salpicados entre Andújar y Montoro y sobre los relieves paleozoicos y triásicos del borde de la Meseta.
Las arenas, limos y calcarenitas aparecen en afloramientos dispersos, siendo más dominantes en las inmediaciones de la localidad de Montoro. Los materiales que integran estas facies se suelen ordenar en una secuencia muy irregular, en la que dominan preferentemente las calcarenitas, calcarenitas conglomeráticas y arenas amarillas. Estos sedimentos se muestran en estratos de espesor decimétrico a métrico, muy masivos, sin estructuras de ordenamiento interno y abundantes cantos de naturaleza cuarcítica dispersos. Hacia la base suelen presentar un paquete de brechas escasamente cementadas, con cantos de pizarras, areniscas, calizas y cuarcitas, trabados por una matriz limo-arcillosa, que se apoya sobre el sustrato Paleozoico.
Estos depósitos contienen abundante fauna de lamelibranquios de gran talla, que permite asociarlos con un ambiente marino de tipo plataforma somera.
El espesor de esta secuencia es variable porque su morfología, al ser de tipo cuneiforme, hace que aumente hacia el Sur, ya fuera del área de estudio. La potencia máxima que pueden alcanzar en la Hoja no suele superar los 5-7 m de espesor.
La morfología que presentan estos materiales sobre el terreno es de tipo tabular, con suave inclinación (inferior a 10º) hacia el Sur. Esta tipología de relieve junto con la escasa potencia que presenta y los procesos erosivos asociados por la dinámica fluvial, hacen que sus afloramientos queden colgados.