5 TECTÓNICA
5.2 DOMINIO DEL COMPLEJO ESQUISTO-GRAUVÁQUICO (DCEG)
5.2.2 Deformaciones variscas
5.2.2.2 Segunda etapa de deformación (D 2 )
Posteriormente a la primera etapa de plegamiento varisca, así como al emplazamiento del Plutón de Santa Elena y a la aureola de metamorfismo de contacto a él asociada, se desarrolla una zona de cizalla dúctil – frágil, de carácter extensional que separa los materiales ordovícico – silúricos, intruidos por el Plutón de Santa Elena, a muro, de los devono - carboníferos, a techo, denominada Zona de Cizalla de Puente de Génave-Castelo de Vide (Martín Parra, 2003; Martín Parra et al., 2004, 2006). Esta zona de cizalla está afectada por pliegues de gran longitud de onda de plano axial subvertical y con una orientación subparalela a los pliegues de primera fase.
5.2.2.2.1 Zona de Cizalla Puente Génave-Castelo de Vide
Como ya se ha indicado anteriormente separa los dominios del Complejo Esquisto- Grauváquico (DCEG) y de Obejo-Valsequillo (DOV) de la Zona Centroibérica.
Fue identificada primeramente en el borde S del Plutón de Santa Elena (Lillo, 1992; Larrea, 1998; Larrea et al., 1999) y ha sido posteriormente cartografiada a lo largo del borde S de la Zona Centroibérica, durante más de 400 km, desde Puente Génave (al E de la Hoja 1:200.000 de Linares,
fuera de la misma) en su extremo SE a Castelo de Vide (Portugal) en su extremo NO (Martín Parra, 2003; Martín Parra et al., 2004, 2006; Matas et al., 2009).
Esta zona de cizalla es en la mayor parte de su recorrido paralela a los pliegues de la primera etapa de deformación Varisca (D1) en el Dominio del Complejo Esquisto-Grauváquico de la Zona Centroibérica (Fig. 5.1), con una dirección NO-SE que cambia progresivamente a E-O y OSO-ENE en su extremo oriental. Discurre por el centro de la Hoja 1:200.000 de Linares, con dirección E-O girando a NO-SE en su borde occidental.
Se han reconocido relaciones de corte entre la zona de cizalla y los pliegues previos, solamente en unas pocas localidades (Martín Parra, 2003; Martín Parra et al., 2004, 2006).
En el área de la Hoja, la zona de cizalla llega a separar rocas ordovícicas en el muro de las del Devónico-Carbonífero inferior en el bloque de techo. En el sector oriental de la Hoja, las rocas del muro están intruidas por el Plutón de Santa Elena. En este, se observa como aumenta la deformación de norte a sur, pasando de estar prácticamente no deformado en su mitad septentrional a ir teniendo una orientación deformativa que en general buza al norte, en su sector central, y a la existencia de zonas de cizalla dúctil – frágil con desarrollo de foliación milonítica, tanto en los granitos como en los enclaves metasedimentarios en su borde meridional (Martín Parra, 2003).
Tanto al oeste, como al este del Plutón de Santa Elena, los materiales situados inmediatamente bajo la zona de cizalla, no muestran en general más que un replegamiento con foliación de plano axial de primera fase, en grado muy bajo, recristalizada por metamorfismo de contacto en las proximidades del plutón.
La zona de cizalla en el área de estudio, está marcada por una banda de pizarras carbonosas (ampelíticas) de edad Silúrico que localmente alcanzan 150 m de espesor, las cuales al E de El Centenillo, durante decenas de kilómetros, hasta Puente-Génave (fuera de la Hoja de Linares) contienen andalucita de contacto, filonitizadas (Martín Parra, 2003). Esta zona de cizalla buza hacia el S unos 30º. En este sector, el límite S de la aureola de contacto, relacionada con el Plutón de Santa Elena, coincide con el del trazado del techo de la zona de cizalla extensional.
La base de la zona de cizalla está separada del resto de las rocas del bloque de muro mediante una falla normal que buza hacia el sur entre 35 y 60º. De este modo las pizarras ampelíticas andalucíticas filonitizadas se apoyan sobre distintos niveles de la sucesión infrayacente, desde las Cuarcitas del Criadero a las Alternancias del Caño, así como sobre los granitoides del borde sur del Plutón de Santa Elena.
Una falla frágil, a veces con brechificación asociada, con un buzamiento medio de unos 30º hacia el sur, separa la zona de cizalla que afecta a las pizarras ampelíticas silúricas con metamorfismo de contacto del bloque de techo, constituido por rocas de edad silúrico – devónica y el Carbonífero inferior (Culm), llegando a apoyarse directamente los materiales del Culm sobre las
pizarras ampelíticas andalucíticas filonitizadas del Silúrico.
La naturaleza de las rocas de falla y de los indicadores cinemáticos varían a lo largo de la zona de cizalla (Martín Parra et al., 2006). En el área de la presente Hoja, las estructuras dúctiles y dúctil-frágiles están bien desarrolladas debido a la actividad ígnea antes y durante el cizallamiento extensional (Larrea, 1998; Larrea et al., 1999).
Asociada a esta zona de cizalla, se observan milonitas y filonitas, que afectan tanto al borde meridional del Plutón de Santa Elena (Foto 5.2), así como a sus enclaves del encajante, como a las pizarras ampelíticas con andalucita del Silúrico, a la que rodea la foliación filonítica. En ella se observan lineaciones de estiramiento de dirección NNE-SSO, que junto con la presencia de ribbons de cuarzo, estructuras de tipo S/C, “peces” de mica y cristales de andalucita estirada, con grietas de tensión rellenas de cuarzo y/o clorita, y colas de presión asimétricas (Foto 5.3), indican un criterio cinemático de carácter extensional con movimiento de bloque de techo hacia el sur (Martín Parra, 2003; Martín Parra et al., 2004, 2006).
Foto 5.2.- Deformación de cizalla afectando al borde S del Plutón de Santa Elena. Unos 3,5 km al NE de La Carolina. Muestra 19-35 IG MP-9012 (X: 449.950, Y: 4.239.600).
Foto 5.3.- Pizarras ampelíticas, andalucíticas filonitizadas, con la foliación de cizalla rodeando a las andalucitas (quiastolitas) con desarrollo de colas de presión asimétricas. Al sur de las Minas de San Agustín. Muestra 20-34 IG MP-8036 (X: 471.000, Y: 4.243.650).
El emplazamiento de una red de diques de cuarzo en el bloque de muro y en la zona de cizalla, de direcciones entre E-O y N100ºE unos y N-S a N30ºE los otros, se interpreta como formados bajo el mismo campo de esfuerzos que generó la zona de cizalla, pero una vez que la cizalla hubo cesado. El primer sistema se correspondería con grietas tensionales de la dirección principal de extensión de la zona de cizalla, mientras que el segundo lo sería con una extensión menor en la dirección del eje intermedio de esfuerzos (Martín Parra, 2003; Martín Parra et al., 2006). Al mismo tiempo, la circulación de fluidos hidrotermales a través de las pizarras ampelíticas con andalucita de contacto dio lugar a su caolinización (Vázquez et al., 2002).
La edad de la zona de cizalla queda limitada por la edad del Plutón de Santa Elena (al que deforma), datado en 3195 Ma mediante U/Pb por el Método de Kober, por Montero et al. (en prep.) y la edad del Macizo de La Haba (que la corta), datado recientemente en 314.2±1.9 Ma por Carracedo et al. (2009), lo que indicaría que la zona de cizalla de Puente Génave-Castelo de Vide se desarrolla durante el Namuriense superior.
5.2.2.2.2 Pliegues de Segunda Etapa de Deformación
La Zona de Cizalla de Puente Génave-Castelo de Vide y cizallas asociadas a muro en el Plutón de Santa Elena, así como los pliegues de la primera etapa, en el área de la Hoja 1:200.000 de Linares, están replegados posteriormente por algunos pliegues de primer orden y continuidad
regional (segunda fase de Ríos Aragüés, 1977), entre los que cabe destacar el Antiforme de Sierra Madrona-Santa Elena, al N de la zona de cizalla, en el Dominio del Complejo Esquisto- Grauváquico y el Sinforme del Jándula, al S de la misma, en el Dominio de Obejo-Valsequillo (Fig. 5.1).
A grandes rasgos estos pliegues de la segunda etapa de deformación varisca se caracterizan por no tener una vergencia definida, con una continuidad superior a los 160 km el primero, a lo largo de esta Hoja desde el sur de Aldeaquemada hasta Santa Eufemia (al O del área de estudio) y 20 km el segundo (Martínez Poyatos, 1997).
Llevan en el área estudiada una dirección aproximada ONO-ESE, girando hacia E-O. Desde el punto de vista geométrico, se trata de pliegues abiertos, de gran longitud de onda (superior a 2 km) y menor amplitud, cilíndricos, de plano axial subvertical, con ejes subhorizontales que muestran un suave cabeceo hacia el este y el oeste, debido a su interferencia con una etapa tardía norteada de replegamiento. En la mayor parte de su recorrido transcurren por rocas ordovícicas, aflorando en el núcleo del Antiforme de Santa Elena las Capas Pochico (Arenig), mientras que en el de Sierra Madrona lo hacen los materiales del Alcudiense inferior (Ediacárico). En el núcleo del Sinforme de La Barbuda (situado en el área El Centenillo-Santa Elena, entre el Antiforme Sierra Madrona-Santa Elena y el sector oriental del Sinclinal de Guadalmez) afloran las Cuarcitas del Criadero del Silúrico inferior.
Los flancos de estos pliegues buzan entre 20 y 30º, tanto al norte como al sur y no desarrollan ningún tipo de foliación ni lineación de estiramiento. Son aproximadamente coaxiales a los pliegues de primera fase, ya que pliegan a la foliación principal (como pusieron de manifiesto Ríos y Ríos, 1974), dando con ella figuras de interferencia de tipo 3 de Ramsay (1967).
El ángulo entre flancos del Antiforme de Sierra Madrona– Santa Elena, oscila entre 115º y 130º, mientras que el del Sinforme de La Barbuda oscila entre unos 115º y 140º, siendo ambos algo más apretados hacia el oeste (Martín Parra, 2003). Los pliegues menores asociados a esta etapa de replegamiento no muestran engrosamiento de charnela, perteneciendo en su mayoría a la clase 1B de Ramsay (1967).
No se observan foliaciones ni lineaciones de estiramiento asociadas a esta fase de replegamiento.
La existencia de dos pliegues principales, una antiforma en el bloque de muro (Antiforma de Sierra Madrona-Santa Elena) y una sinforma en el de techo (Sinforma del Jándula), que pueden seguirse durante unos 150 km paralelos a la zona de cizalla en su sector E (desde Santa Elena a Santa Eufemia), es interpretada como drag folds relacionados con el movimiento extensional de la cizalla (Martín Parra et al., 2006).