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Metodología y criterios de evaluación empleados:

Daño neurosensorial:

5. MATERIAL Y MÉTODO

4.3. Metodología y criterios de evaluación empleados:

Fuentes para la recogida de datos clínicos: - Historia clínica del paciente.

- Pruebas radiológicas disponibles. - Protocolo de intervención quirúrgica. - Estudio histopatológico.

Los datos fueron obtenidos del programa informático de gestión de paciente HOSMA y HOSMA 2.0, utilizado en los hospitales del grupo HM.

Se incluye el queratoquiste odontogénico en este estudio debido a que en la literatura la gran mayoría de artículos consultados incorporan esta patología como quiste odontogénico, a pesar de no estar encuadrada en la última clasificación de quistes propuesta por la OMS en 2005.

A. Evaluación radiológica:

De forma rutinaria esta indicada la ortopantomografía para el estudio diagnóstico a nivel mandibular. En quistes de un gran tamaño o ante la sospecha de afectación del nervio dentario inferior, se solicita una Tomografía Axial Computarizada, donde se puede apreciar de forma nítida la pérdida de continuidad de la cortical, el riesgo de fractura mandibular y la proximidad del quiste con las estructuras nerviosas relacionadas con la mandíbula como son el nervio dentario inferior, el nervio lingual y el foramen mentoniano. El grosor de los cortes tomográficos correspondía a 0,5mm y se realizaron cortes coronales y axiales. En algunos casos además se realiza reconstrucción en 3D.

Como técnica diagnóstica complementaria de forma rutinaria se realizaron radiografías periapicales

El equipo de ortopantomografía utilizado es de la marca comercial Gendex, modelo Orthoralix STD2. Fig. 20.

El equipo de Tomografía Axial Computerizada empleado es de la marca comercial Toshiba, modelo Prime Aquilion. Fig. 21.

Fig. 20. Equipo de ortopantomografía.

Fig. 21. Equipo de Tomografía Axial Computerizada.

B. Criterios quirúrgicos:

En quistes radiculares que están relacionados con un diente careado o que han sufrido algún tipo de traumatismo, se debe realizar la exéresis del quiste y por lo general, se realiza la exodoncia del diente implicado para minimizar

Otra opción terapéutica es la exéresis quística junto con tratamiento de conductos y apiceptomía. Esta técnica puede ser empleada siempre que la lesión no sea mayor de 10mm.

El legrado de la cavidad deber ser exhaustivo con el objetico de eliminar todo el tejido afecto para evitar la recidiva y por tanto los quistes residuales tras la intervención de quistes radiculares.

Cuando el diente está erupcionado, la exodoncia y la quistectomía (Partsch II) pueden dejar una cavidad abierta al medio oral. Los bordes de la herida quedan separados y el cierre de la misma se da por segunda intención. Se rellena el defecto desde el fondo hacia los lados y hacia arriba.

Los quistes foliculares se relacionan con la corona de un diente no erupcionado, por lo que para su tratamiento es necesario realizar la exodoncia quirúrgica del diente basada en la incisión y despegamiento mucoperióstico, ostectomía, odontosección, extracción dentaria y cierre primario de la herida. Figs. 22, 23

Fig.22. Despegamiento mucoperióstico para el tratamiento de un quiste folicular

C. Criterios anatomopatológios e histopatológicos:

Para realizar el diagnóstico anatomopatológico, se utiliza la tinción con hematoxilina eosina. En primer lugar se procede al desparafinado con xiloles alcoholes decrecientes.

Los cortes se sumergen en hematoxilina durante 4 minutos, para seguidamente lavarlos con agua corriente. Se sumergen en carbonato de litio del que se sacan rápidamente, y se vuelven a lavar con agua corriente. A continuación se sumergen los cortes en eosina durante 2 minutos, y se enjuaga de nuevo en agua corriente. Se pasan los cortes por una batería de alcoholes crecientes empezando con alcohol de 50º, luego de 70º, a continuación con uno de 80º para terminar con el de 100º. Seguidamente se pasa por xileno, para terminar montándolos con Entellan Merck®. Figs. 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31.

El criterio diagnóstico manejado por el Servicio de Anatomía Patológica del grupo de hospitales HM, define histológicamente el quiste radicular como un quiste de pared fibrosa e inflamación intensa y revestimiento escamoso no queratinizante, al igual que un quiste dentígero inflamado. Por el contrario, el quiste folicular se define como un quiste de pared laxa con restos epiteliales de Malassez y epitelio cuboideo, similar a la pulpa dentaria.

Fig. 24. Corte histológico de quiste radicular a 40 aumentos. Se observa epitelio engrosado sin queratina

Fig. 25. Corte histológico de quiste radicular a 100 aumentos. Se observa hendidura de colesterol en la pared quística.

Fig. 26. Corte histológico de quiste radicular a 200 aumentos. Se observa cristales de colesterol, lo cual indica presencia de inflamación.

Fig.27. Coste histológico de quiste folicular a 40 aumentos. Se observa epitelio no inflamado.

Fig. 28. Corte histológico de quiste folicular a 100 aumentos. La pared del quiste esta formada por una capa de tejido fibroso revestida por una delgada capa de epitelio escamoso estratificado.

Fig. 29. Corte histológico de quiste folicular a 200 aumentos. Se observan los restos epiteliales de Malassez

Fig. 30. Corte histológico de queratoquiste. Membrana basal aplana, células basales alargadas, se disponen en empalizada y superficie paraquerotósica corrugada. Foto tomada de Cawson RA.

Fig.31. Corte histológico de queratoqusite odontogénico. Se observa contorno del quiste plegado con un quiste satélite en la pared. El tejido es delgado y no inflamado. Foto tomada de Cawson

4.4. Elaboración del cuaderno de recogida de datos (CRD)