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METODOLOGIA DE LA INTERVENCION COMUNITARIA.

En este trabajo pretendemos compartir con los profesionales dedicados a prestar servicios humanos desde un enfoque centrado en la comunidad. Una alternativa metodológica frente a los estudios comunitarios nos enfrenta a una situación compleja, que trasciende el conocimiento de una estrategia de abordaje, que necesariamente emergerá y responderá un encuadre teórico general.

En las últimas décadas hemos presenciado cambios en el ámbito y la naturaleza de las funciones y de marcos profesionales de las denominadas profesiones de ayuda (trabajadores sociales, médicos psicólogos, etc,) o incluso se han operado modificaciones en las expectativas acerca de los roles profesionales. En muchos casos, estos cambios devienen de las transformaciones sufridas por las nociones básicas teórica y metodológicas de los servicios humanos. Diversos son los factores que explican el impacto sobre la práctica de estas profesiones entre los que se destaca el creciente sentimiento de desilusión frente a teorías y modelos tradicionales en el campo de la salud mental que han señalado críticas importantes en el terreno - científico y práctico en los programas de ayuda empleados.

¿Es el modelo de enfermedad derivado de la medicina un concepto suficientemente amplio y útil para que podamos organizar en torno a él los programas de servicios humanos?

El concepto básico de salud mental es una noción cada vez más controvertida y tal vez no muy útil; está basado en gran parte en la premisa filosófica de la distinción entre cuerpo y alma. Sin embargo, partiendo de esta dicotomía nació la idea de salud mental como paralela al concepto de salud física de la medicina tradicional en la que salud se ha definido como la ausencia de síntomas específicos o de una patología identificable. (Blocher, 1986).

Desde una propuesta de Intervención en Salud Comunitaria se redimensiona el concepto de salud, definiendo el tema de la Salud como un problema de todos, articulando en su promoción desde el lugar de cada uno. Entendiendo la situación de salud de una población como la mayor o menor capacidad social de resolver las contradicciones económicas, políticas y sociales existentes en la estructura social a la cual pertenece (Cuco, 1992).

2. Quién es el consumidor o cliente de los programas de servicios humanos.

En 1936 Laurence Frank escribió en "Society as patient" que lo que aquejaba a los miembros de nuestra sociedad eran resultado de la manera imperfecta de organizar y administrar nuestra sociedad. Las intervenciones psicológicas de naturaleza intrapsíquicas, que desconocen el contexto en que se origina y se manifiesta la conducta tienen un efecto limitado y conllevan a perpetuar el problema.

Cuando hablamos de Programas de Intervención con un enfoque comunitario en el ámbito familiar, escolar y otros nos referimos,, a proyectos, planes de acción tendentes a aliviar, reducir o prevenir la existencia de situaciones sociales.

Esto significa una nueva concepción de cómo distribuir servicios, de cuáles deben ser los roles de los profesionales de ayuda, e implica también una nueva ética de cómo ayudar a la gente a diferencia del paradígma de la salud mental comunitaria que parte de la premisa de que los problemas sociales existen porque las instituciones existentes fallan en su función socializadora y, el fallar no logran integrar a un número plural de miembros de la sociedad, quienes se convierten, en marginados (Escovar, L. 1979). A este proceso lo llaman Ryan (1971, citado por Escovar L. 1994) "culpar a la víctima".

El proceso de culpabilización a la víctima genera programas de servicios y estos al no indicar en la causa estructural que las originan sino que están orientados a la propia víctima, tienen el efecto de promover la culpabilidad a la misma de las condiciones que padecen. El sistema se exculpa propiciando la evaluación de la víctima y centrando la intervención en ésta. Se promueve la evaluación descontextualizada del niño que "fracasa" en la escuela, del drogadicto que sucumbe ante la acción de la droga etc,. Mas, no se promueve la evaluación del contexto escolar, familiar, comunitario, sin considerar el impacto que puede tener el contexto que presiona en el individuo y en el grupo.

Desde una concepción integral del proceso salud- enfermedad, es detenernos en el contexto social, de codificar y sistematizar sus características, superar la dicotomía entre "una supuesta normalidad" que sufre, pero que no analiza, ni cuestiona y la enfermedad en la que se pone todo el peso de la atención. Todo ello supone el análisis del contexto social y en particular en las situaciones básica (familia, escuela, etc.) en la producción de dicho contexto como expresión de la relación dialéctica que se da entre social, lo grupal y lo individual ¿qué es más pertinente un programa de rehabilitación de dislexias o un Programa dirigido a optimizar la comunidad escolar? ¿un programa dirigido a desarrollar prestaciones para niños en condiciones difíciles o un programa de planificación familiar tendente a evitar el número creciente de madres, adolescentes, y solteras existentes?

A partir de una sistematización de los indicadores, a que reflejan las características esenciales del sistema (familia, escuela, comunidad, sociedad) es posible la elaboración de los planteamientos estratégicos y tácticos y elegir los abordajes adecuados.

Esto redimensiona el encuentro del profesional con el sujeto individual o social con un acercamiento de rigor científico, encuadrando las demandas y permitiendo respuestas operativas en la transformación de la realidad dada.

La propuesta metodológica que se describe en estas parejas concibe la acción y la investigación como procesos simultáneos y permanente donde los grupos describen y analizan constantemente las tomas comunes su experiencia y conocimientos en torno a su vida cotidiana a sus familias, y a su comunidad a través de juegos, técnicas e instrumentos de motivación y aprendizaje especialmente diseñados para estimular el intercambio de información el debate de ideas, conceptos y confrontación de

percepciones, a fin de analizarlos con cierta profundidad, determinar causas y diseñar alternativas de acción.

En el proceso investigación - acción el grupo se aboca a la tarea de analizar los problemas que lo son relevantes en sus causas y consecuencias, utilizando para ello el acerbo colectivo de experiencias, percepciones, interpretaciones y conocimientos. El grupo recrea o resignifica ese universo complejo que nos atrevemos a llamar realidad y eventualmente modificar actitudes y conductas no en un sentido predeterminado por un investigador-interventor, sino en un sentido coherente con sus propias necesidades e intereses, acompañados de un interventor que estimula, propicia la reflexión.

Como ya hemos dicho uno de los conceptos que guían este modelo es la creencia de que ambos procesos, intervención e investigación son inseparables, Con la sistematización de las conclusiones y evaluación de las mismas a través del proceso de investigación permanente continuamos el círculo dialéctico confirmando o cuestionando diversos aspectos. Se conceptualizan estos procesos como simultáneos, al investigar se interviene y al intervenir se debe investigar.

Intervenir se refiere a la introducción interposición desde una postura de autoridad de un elemento externo entro dos partes con la intención de modificar el funcionamiento de un proceso o sistema en una dirección dada (Sánchez, 1983). En una investigación clásica la población esta considerada como "pasiva" como un depósito de información incapaz de estudiar su propia situación y de buscar soluciones a sus problemas.

La Investigación es un asunto de los especialistas, los únicos que estarán en condiciones de formular los problemas de la población en estudio y proponer las soluciones correspondientes. Esto explica la poca eficacia que tuvieron las acciones decididas sobre la base de estas investigaciones clásicas.

La población investigada-intervenida no se compromete con un proyecto en el que no participó en su concepción hace resistencia a los cambios que los decisores (investigadores -Interventores) proponen.

Todos los sistemas tienen una cierta inercia funcional. Por tanto, un intento de cambio demasiado brusco o extenso que no tenga en cuento esto (o intento "cambiarlo todo") puede encontrar reacciones contrarias o fuertes resistencias que suelen tender a hacer retornar al sistema a su estado inicial o incluso a un estado más distante en la dirección pretendida por el cambio, frustrando el esfuerzo transformador o haciendo lo regresivo.

Sin embargo, cuando se interviene- investigando el quehacer científico consiste no sólo en la comprensión de los, aspectos de la realidad existente sino también en la identificación de las necesidades y las relaciones que están detrás de la experiencia humana.

Si se entiende la realidad social como la conexión entre la objetividad (la forma en que los personas se hayan envolucradas en los hecho y su percepción e interpretación de dicha realidad, habría que plantear para la investigación de los métodos que impliquen el estudio de las personas en esta área como si fueran investigadores. Implica un aprendizaje propio.

Al saber desde donde nos acercamos a desarrollar una tarea y para qué; conocer las bases conceptuales teóricas y metodológicas relacionadas con nuestro objeto de

estudio e intervención; manejar los aportes del diagnósticos, poseer un conocimiento de los recursos humanos y materiales con que contemos; podemos realizar un planteamiento general estratégico de la acción comunitaria. A partir de aquí estamos en condiciones de plantearnos los objetivos posibles medibles y avaluables.

La formulación de los objetivos es un aspecto nodal en cualquier programa. Sin embargo, en ocasiones nos angustia más, que hago y cómo, que a los objetivos, no le dedicamos suficiente tiempo a su determinación para enunciarlos claramente y en que son los propósitos que se desean alcanzar en un período dado a través de un conjunto de acciones. Por otra parte, al enunciarlos deben quedar en términos operativos. Lo viable y lo operativo de los objetivos protegen al profesional de la frustración que vivencia al no alcanzar los objetivos que se han propuesto sobre todo cuando son inalcanzables, ideales, así si nos proponemos que los padres asuman una paternidad responsable debo saber los motivos que lo impiden, diagnosticar los indicadores que en ese contexto obstaculizan ese objetivo. Esto significa que hay que adecuar lo deseable a lo posible en cada coyuntura, y lo posible de cada circunstancia debe apuntar para hacer realidad lo probable (del mediano plazo) y lo deseable (del objetivo estratégico) (Ander 1977).

Asimismo, es preciso establecer una gerarquización de los objetivos considerando las necesidades de la población en cuestión.

De esta forma, la identificación de las necesidades es un momento decisivo y anterior a la determinación de los objetivos de la Intervención, con lo cual queremos destacar que todo programa interventivo implica una evaluación de las necesidades como una condición indispensable no solo para asegurar la participación sino también en la aplicación misma del programa, de no ser así el programa es percibido como impuesto y condenado el fracaso.

En la evaluación de las necesidades se ha de considerar:

1. Identificación de problemas o necesidades relevantes que requieran de un proceso de intervención preventiva o correctiva. En correspondencia con ello la intervención puede estar centrada en la comunidad o en un problema específico.

2. Aplicación de instrumento para recoger la información deseada a partir de la fase inicial.

3,. Valoración y asignación de significado a la información.

4. Comunicación de los resultados y recomendaciones a la institución demandante como una devolución a la propia comunidad que fue la tributaria de ese conocimiento. (Sánchez, 1983).

Siguiendo esta descripción secuencial del proceso interventivo la determinación de las estrategias es un paso importante. Existen diferentes sistemas clasificación de estrategias.

Atendiendo a los niveles tendríamos:

- Individual o centradas en la persona. Las causas están dadas en los carencias de los individuos para ajustarse eficazmente a un contexto social, la estrategia estará dirigida a potenciar la competencia social y adaptativa. Se emplea la intervención en crisis, terapia breve, adiestramiento individual.

- Grupal. Las deficiencias se explican por conflicto interpersonales entre los individuos a través de terapia familiar, trabajo grupal, adiestramiento de los agentes socializadores (maestros, padres).

Organizacional. Las estrategias están dirigidas a cambiar, modificar la incapacidad de los organizaciones sociales (escuelas, centros de salud, industrias) para prestar servicios, trasmitir normas y valores sociales.

- Comunitario. El origen de los problemas está en las actitudes, valores, fines y política social que rige la comunidad. Las estrategias de cambio social serán la abogacía social y organización comunitaria.

La taxonomía de las estrategias puede hacerse en dependencia de los

objetivos y las funciones de la intervención: prestación de servicios; desarrollo de recursos humanos, prevención, reconstrucción social y cambio social.

Una vez seleccionada la estrategia adecuada se impone la implantación del programa y su posterior evaluación. Un indicador en la evaluación de la efectividad del programa es la participación de los individuos. En este sentido el proceso interventivo facilita la participación si se consideran los intereses de los sujetos, si se logran resultados, intermedios que estimulen a continuar, si se plantean tareas que "enganchen a los participantes y si se combina la proximidad y distancia del interventor con respecto a los sujetos.

Debe cuidarse la manifestación de posibles vicios que pueden interferir el proceso participativo como son: las actitudes victimistas que son tolerantes como parte de la resistencia inicial pero que generalizado a otros momentos pueden paralizar o desviar el grupo de sus objetivos; la transferencia global de responsabilidades al interventor por todo lo que ocurra; la discusión de temas irrelevantes entre otros.

En consonancia con ente metodología al estudiar al grupo familiar como intermedio entre lo individual y lo social observaremos que en el interjuego individuo- sociedad será un constante movimiento de un nivel otro, produciéndose la socialización del individuo, interiorizando la normas y valores sociales que en cada familia se traducen en las pautas de crianzas y a su vez la expresión comportamental de cada sujeto se manifestará en su adaptación pasiva o crítica, adecuada o no en las instituciones, la comunidad y la sociedad.

De esta forma, en el ámbito individual se puede investigar o intervenir en la percepción que cada individuo tiene de los miembros de su grupo familiar y su correspondencia

con la realidad (Ibarra, 1992) como es la internalización de valores, normas sociales a través de su relación con su entorno inmediato: la familia.

En cuanto al ámbito grupal nos facilita la acción interventiva y el estudio de la Relación interpersonal del grupo familiar, la dinámica de los roles los vínculos de dominación- subordinación. liderazgos, los sistemas de comunicación todo lo cual nos permite poner la mirada en el interior del grupo familiar

El abordaje del ámbito institucional permita penetrar en las relaciones de los miembros del grupo familiar con las Instituciones a las cuales pertenecen en las que el sujeto se inserta con una subjetividad que tiene la impronta de su familias, asimismo el refleja lo que en el interior de las instituciones sucede, produciéndose un interjuego de influencias entre estos niveles que conformar en el tipo de relaciones que expresan su pertenencia,, su implicación personal en las mismas.

En el contexto comunitario se manifiestan las pautas, y normas aprendidas por el sujeto en familia y los otros espacios que han incidido en la socialización de esta forma, existen familias que tienen valores diferentes a los del país la región que habitan. Hay otros grupos de familias que se caracterizan por la identificación de su ideología, psicología de los países. En otras ocasiones ante la presencia de padres que acuden a consulta en la búsqueda. de una orientación ante los deseos manifiesto del hijo de emigrar, situación que les resulta inexplicable hay que indagar en la historia familiar donde es probable encontrar valores aprendidos y trasmitido que han encontrado su expresión en el comportamiento de sus hijos.

Un enfoque holístico nos indica considerar estos niveles porque son coexistentes y permanentemente se sucederá un transitar desde lo comunitario hacia lo individual de aquí a lo que comunitario a través, del grupo familiar, privilegiando al nivel grupal por ser un pasaje de interconexión de lo individual a lo social y viceversa

Lo expuesto anteriormente implica que los profesionales comprendan las complejas interacciones entre las personas y su entorno dentro de lo diversos contextos sociales de los que forman parte los sujetos a lo largo de su vida. Este hecho supone que el especialista debe ser capaz de proyectar la intervención valorando las dinámicas que mueven a la familia, el vecindario, la escuela, las organizaciones sociales y a las instituciones de la comunidad en tanto afectan a los miembros de los sistemas implicados.

Este rol profesional supone el dominio de diversas modalidades de intervención psicológica, más allá de la orientación individual y grupal que son importantes instrumentos del arsenal del profesional, pero que resultan insuficientes, requiriendo de otras formas de intervención como la consulta (triádica, de procesos) el entrenamiento y el desarrollo organizacional entre los otros.

En esta propuesta de intervención el papel del profesional se redefine y permite superar la dicotomía entre las demandas de la población vs. propuesta profesional como elementos que no se encontraban, se descalificaban mutuamente ‘’los profesionales son teóricos, en la práctica resuelven poco", " la población es pasiva, indiferente y coopera poco").

Dentro de esta perspectiva de intervención se ubica al profesional a la comunidad y a la familia en su encuentro cualitativamente diferente al modificar las relaciones de poder y entender el saber social como el mayor saber de la comunidad acerca de su problemática. Cuando solo es reconocido el saber del profesional se coloca a los sujetos individual o social en una posición pasiva aunque en el discurso se esté convocando a su participación en el programas desde el diagnóstico. Quienes venimos del "afuera" no podemos saber con la misma exactitud que los de "adentro" donde es que duele, cuál es el problema más graves ,que es lo que más importante, cual solucionar primero.

En un trabajo de intervención a una comunidad le planteábamos que los que estaban en mejores condiciones para hacer ese diagnóstico eran ellos como expertos de los conflictos de esa comunidad. Pero no algunos de ustedes sino todos porque cada uno tiene una percepción distinta y este modo de sentir debe comunicarlo a los otros. Nadie debe pensar que lo que pueda decir sobre estos problemas va a estar equivocado o no tiene valor, todos tienen el deber de poner a disposición de los demás su modo particular de ver las cosas y compartir con los otros su conocimiento.

Esto de ninguna manera significa que quede vacío de contenido el lugar del profesional ni lo lleva a falsas paridades sino que interventor o intervenido desde roles diferentes y complementarios posibilitan un encuentro diferente, enriquecedor, que promuevo el crecimiento en su acción transformadora de su realidad y lograr que el programa de intervención sea más pertinente en la medida que garantice la no perdurabilidad del mismo o sea cuanto menos se haga necesario asimismo con el paso del tiempo porque se ha potenciado al individuo, el grupo y a la comunidad para enfrentar las contradicciones de la vida cotidiana con sus propios recursos representando un momento altamente gratificante en nuestro quehacer profesional.

BIBLIOGRAFIA:

Ander E. (1977) Metodología y práctica del desarrollo de la comunidad. Humanista. Buenos Aires.

Blocher D. Bigg (1986) El Consejo Matrimonial y Familiar. En Psicología del Couseling en medios comunitarios. Editorial Herder. Barcelona.

Cuco. M. (1992) Metodología de intervención familiar. Conferencias. Curso de Postgrado. La Habana.

Costa M. (1991) Los programas de intervención social. Jornada de Psicología Comunitaria. Madrid.

Escovar L. (1994) Análisis comparado de los modelos de cambio social en la comunidad en Selección de Lecturas de Psicología de las comunidades. Universidad de la Habana.

Irizarry A. Serrano I. (1979) Intervención en investigación. Boletín AVEPSO. Vol. II. No. 3 Diciembre.

Ibarra L. (1992) Nos comunicamos con nuestros hijos. Editora Ciencias Sociales. La Habana.

Sánchez E. (1983) Psicología Social aplicada y participación en Metodología General.