2 ¿POR QUÉ UNA REVISTA DIGITAL?
2.2 Mi oficio como editora en I Believe Magazine
El editor “cuida” el libro, y el éxito o el fracaso de éste dependerá de la habilidad del editor para hacer su trabajo de manera correcta y responsable.
Gill Davies65
Mientras que I Believe me enseñaba a ser editora, en la universidad aprendía a asociar la teoría con la práctica y a formarme como comunicadora social con énfasis en periodismo. Logré sacar adelante tres ediciones más de mi publicación. De este modo, la universidad fue el escenario perfecto para aprender y encontrar más colaboradores. Con la unión de estos talentos también vinieron nuevas ideas y nuevos retos. Por ejemplo, la calidad de los colaboradores (tanto escritores como diseñadores) me obligó a llevar a la revista a niveles más altos como editora: debía asegurarme de la integridad de los contenidos –desde la coherencia con la línea editorial de la revista, hasta la corrección de estilo–. Por ello, I Believe Magazine empezó a demandar más tiempo y calidad, y gracias a esto, pasó de ser una publicación hecha por principiantes, a ser una revista que maduraba y mejoraba en cada número. De este modo, en poco menos de dos años, las visitas al sitio pasaron de tener 60 y 100 lectores (la mayoría en Colombia) a 33.601,66 en todos los países del mundo67. Sin ser del todo conciente, esta experiencia era un motor para mi formación como editora. Y así, poco a poco, el campo editorial de la comunicación fue cautivándome más.
Con las bases teóricas de redacción de textos periodísticos (noticias, reportajes, crónicas) que tuve en mis primeras clases de periodismo (Historia del periodismo, Empresa periodística, Noticia, Crónica y reportaje, Deontología periodística y Periodismo de conflicto) y en la prácticas con la pasantía de un semestre en la revista
65 Davies, G. (2005) “Gestión de proyectos editoriales. Cómo encargar y contratar
libros”. México. Página XIX
66 Ver anexo XX. Reporte de visitas en www.ibelieve.com.co
67 Estados Unidos, México, Argentina, Perú, Chile, Venezuela, Bolivia, Brasil, España, Guatemala, Canadá y Paraguay, entre otros.
Directo Bogotá68 y durante dos años en la producción de los programas radiales de fin de semana en la Cadena básica de RCN Radio (Domingo RCN, RCN Compromiso social y HOLA RCN), supe que debía exigirles calidad en cuanto a información, profundidad y contenido a los escritores. También aprendí a dirigir el equipo de trabajo, a ser clara en la trasmisión de los objetivos del medio, para que así, los colaboradores supieran qué tipo de artículos estábamos buscando y hacia dónde los debían enfocar. Además, con estas prácticas en distintos medios, me ubiqué muchísimo más como profesional en lo que me gustaba: la producción de medios digitales y la industria editorial, ya que con este oficio, podía aprovechar las enormes posibilidades de acción que trae la Web. Todo esto gracias a la interactividad que se logra tener con los lectores y la posibilidad de estar siempre evolucionando con los avances tecnológicos. En esta misma línea, pude darme cuenta de lo que no me gustaba, como por ejemplo, el trabajo netamente periodístico y el de radio, pues prefería estar enfocada en la dirección y las estrategias que debía implementar para llevar a I Believe a consolidarse como un medio de comunicación de calidad.
De todas estas experiencias supe y descubrí que lo que más me llamaba la atención era el oficio de la edición y sobretodo en una publicación digital enfocada a los jóvenes, pues con esto, tenía la posibilidad de comunicarme con las generaciones del futuro, en las cuales estaba segura que podía generar reflexión y cambios profundos para impactar la cultura. Entonces, decidí cambiar mi énfasis de Periodismo a Producción editorial,69 pues este campo me daba una mirada más integral de las publicaciones y hacía una referencia directa con mi oficio en I Believe: “un editor es mucho más que un corrector de estilo cuando se hace cargo de un proyecto en particular. Es quien ayuda a
68 Publicación periodística de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana. Recoge la visión de los jóvenes sobre Bogotá a través de los distintos géneros periodísticos y del reporterismo gráfico.
69 En la Pontificia Universidad Javeriana, la carrera de Comunicación Social le ofrece distintos énfasis para su carrera: Audiovisual, Publicidad, Organizacional, Editorial y Periodismo.
encontrar la mejor estructura y el mejor tono; compila, redacta, corrige, sugiere, corta, equilibra un texto”.70
Así, una vez comencé a ver las clases del campo editorial, la revista evolucionó a una publicación periódica formal, pues estaba complementando mi formación en la práctica de ser editora con educación académica y teórica. Entre las asignaturas que más me enseñaron sobre mi papel como editora estuvo la clase de “Publicaciones periódicas”, donde pude explorar un espacio de experimentación y apropiación de las prácticas implicadas en la producción de una revista, ya que debía elaborar una publicación periódica (todo el proceso), desde su concepción editorial hasta los presupuestos, diseños y artículos que supondrían una primera edición. De modo que en esta materia dictada por Ana María Aragón,71 propuse mi revista como proyecto y así aproveché este espacio, el cual me ofreció el marco de un proyecto editorial y todos los pasos que involucra: concepción editorial (anteriormente mencionada), estimación costos,72 desarrollo de contenidos visuales y escritos, diagramación, diseño, la producción y su publicación. Así, con esta asignatura logré formalizar mucho más el proyecto en cuanto a su estructura y justificación, de la misma manera, adquirí una visión mucho más empresarial y formal de la revista como negocio y como empresa, pues en los números anteriores se había publicado sin ningún tipo de pauta. De modo que con esta asignatura aprendí a calcular los costos para hacer cada edición y cómo debía distribuir y vender la publicidad para generar los ingresos necesarios de mi revista y poder tener un proyecto rentable.
Por otro lado, con la clase “Corrección editorial” pude reforzar mis bases ortográficas para corregir los artículos que iba a publicar en I Believe, y la línea editorial al escoger los autores para cada número (teniendo en cuenta sus habilidades en la escritura y su unión con la visión de la revista). También con las asignaturas “Evaluación
70 Pérez, P. (2002) “El mundo de la edición de libros” Argentina. Paidós diagonales 71 Directora del campo editorial en la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana.
de textos de ficción” y “No ficción”, pude formar un criterio editorial más educado y desarrollé mis habilidades para ser más crítica con los textos que publicábamos en la revista. Otra clave para mi proyecto fue la clase “Proyecto digital en línea” dictada por Pablo Arrieta,73 quien durante el semestre me abrió los ojos ante la magnitud de los alcances que tiene la red en el mundo digital y de este mismo modo me sirvió ver la publicación como promotora cultural. Gracias a esto, implementé mecanismos de interactividad en los artículos de la revista (como posibilidad para hacer comentarios o de inscribirse para ser colaborador). Así pues, fue a raíz de estas clases y de las muchas cosas que viví en estos momentos, que la transformación filosófica de I Believe comenzó a surgir.74
Ahora bien, dentro de este proceso, y al ver todo lo que mi carrera le estaba aportando a I Believe, decidí adoptarlo como mi trabajo de grado para aprovechar este espacio y darle las bases más sólidas y concretas que necesitaba para ampliar su campo de acción y su impacto en un nicho de población de carácter activo. Además, para evaluar su impacto y mi desempeño –el de I Believe como revista y el mío como editora– a la fecha. Con todo lo anterior, vino la reformulación del enfoque de I Believe como medio de comunicación: revista que en un principio empezó como un medio cristiano, cuyo fin era impartir esta ideología, pero que con el tiempo, se transformó hacia una revista cultural para la interacción juvenil.
Por esta razón, decidí quitarle el ingrediente de la religión –que por su significado, resultó (entre otras cosas) ser un elemento que cerraba el enfoque de la publicación, su público y los temas–, y agregarle otros como la cultura y la filosofía, ya que estos conceptos abren mucho más el enfoque para lograr llegar a otras dimensiones muy interesantes, como el de generar un pensamiento independiente en vez de imponer un punto de vista; con el fin de lograr que los jóvenes actúen y decidan con fundamentos y no simplemente por repetición un patrón impuesto por una persona, una moda o una
73 Arquitecto, conferencista sobre el mundo digital, director de Macromedia para Colombia, diseñador Web, ilustrador y docente universitario.
74 Tema ampliado en el capítulo: Transformación filosófica de I Believe en la página 55.
religión. Además de esto, al tener un enfoque religioso, estaba enseñando los principios cristianos a aquellos que ya los conocían y no a un público diferente, a ese público juvenil con el que estaba en constante interacción y que era claro que necesitaban conocer valores que les sirvieran de guía para lograr una juventud más sana (lo cual no implica necesariamente que sea protestante).
A partir de todo esto, comenzó la transformación de la línea editorial de la revista, pues me di cuenta de que su eje temático no tenía que estar enfocado en la religión, sino simplemente en el acto Creer (Believe, como su nombre lo dice) y desarrollar dichos principios fundamentales en el cristianismo (el amor, la fe y la esperanza), que también definen principios de un buen ser humano. Conocidos como “la moral” y definidos como el conjunto de creencias y normas que determinan lo que el hombre hace.75 De modo que creo que, más allá de una postura teológica, –la cual argumentaría que la moral tiene un origen divino– estos principios son los que debo impartir a mi público, ya que, si bien están basados en lo que dice la Biblia, también son comunes en todas las religiones, pues llevan al buen funcionamiento de toda sociedad. Este principio lo tomo basada en la corriente filosófica de la teoría de la ley natural, la cual expresa que la moral está definida por la naturaleza humana y que por ende, es común en todos los seres humanos.
Al estar al mando de la producción de las ediciones de I Believe pude emprender un proceso en el que he aprendido algunos principios básicos del oficio del editor. Entre ellos, a tener siempre en mente a mi público (conocer sus intereses, gustos, enfoques) y mis objetivos como medio, para así determinar qué se publicaba; designar el número de páginas que debía llevar cada artículo (de acuerdo con su relevancia con la actualidad, con profundidad del tema, sus objetivos y su enfoque); y la distribución de cada tema, entre otros, pues con cada nuevo número cuestionaba y evaluaba mi función, mis decisiones y los efectos que éstas tenían en la publicación.
El público adquirido, consolidado desde la edición cero, comenzó a promocionar sus escritos o diseños, y por ende, a I Believe. La iglesia cristiana también
jugó un papel importante en la consolidación de los seguidores de la revista, pues la apoyó y recomendó a sus asistentes. Además, mi grupo de amigos fue un elemento importante, ya que me ayudó a recomendar la publicación a otros lectores. Luego, con el fin de seguir ampliando este público, designé un espacio especial para publicar noticias diarias sobre actualidad, eventos culturales y tecnología. Con este mismo propósito, comencé a organizar chats interactivos, encuestas, eventos, rifas y juegos para promocionar la publicación. Y después, con la llegada de las redes sociales, como MySpace,76 Facebook77 y Twitter,78 el número de lectores comenzó a multiplicarse de gran manera, pues utilicé estas redes para promocionar y dar a conocer noticias y eventos culturales en cada edición. Y así, número a número, I Believe fue afianzando la audiencia que quiso capturar desde el principio: jóvenes cristianos, pensantes, auténticos, creyentes, positivos y críticos. Este nicho consolidado, también me dio a entender la seriedad que implica tener y direccionar una publicación:
Cifras de visitas a la página web de I Believe Magazine para febrero de 2009:
76 Una de las primeras redes sociales que existieron en Internet. Está constituido por los perfiles personales de sus usuarios, donde incluyen grupos de música, autores y artistas, entre otros.
77 Facebook: red social lanzada a principios del 2004. Las últimas cifras de julio de 2010 indican que esta red tiene alrededor de 500 millones de usuarios en todo el mundo. Según la página complete.com, Facebook es la red social más utilizada en todo el mundo.
78 Twitter: una mezcla que le ofrece a sus usuarios el servicio de red social y de “microblog”, donde se publican notas de 140 caracteres.
Los consejos editoriales que comenzaron como una reunión informal, realizada los sábados en la mañana cada tres meses, para hablar de lo que se quería publicar y retroalimentar cada tema, comenzar a construir cada número y así poder dar como resultado cada número de la revista, por medio de la página Web de I Believe Magazine y de las redes sociales, aprendí a convocar autores, diseñadores, fotógrafos e ilustradores. Hoy en día, más que consejos editoriales, son conversaciones y discusiones constantes entre los lectores de la revista, pues no se limitan a una reunión específica donde todos deben estar presentes, sino utilizan constantemente la plataforma de la red para recibir comentarios, artículos e ideas que se alimentan cada vez que un usuario participa.
También me instruí para actualizarme y saber desenvolverme en Internet a través de herramientas como Google annalytics,79 redes sociales y administradores de
contenidos, con los cuales pude promocionar constantemente mi publicación, editarla y analizar el comportamiento de los lectores y poder tomar decisiones como editora que fortalezcan mi producto, pues de esta manera, puedo estar al tanto de lo que la red me ofrece a mí como editora, y ver algo más para ofrecerle a mi público. Estas herramientas las utilicé tanto para publicar nuestra revista como para darnos a conocer. I Believe también me ha enseñado a hacer las cosas con calidad, a trabajar fuerte para alcanzar una meta, a “meterle ganas”, amor y esfuerzo a todo lo que hiciera para dar mejores resultados. Además, aprendí a trabajar en equipo, a complementarme y entender el poder de ayudarnos los unos con los otros; un principio cristiano y también común a todos los seres humanos.
Como cristiana –creyente en una ideología y unos principios específicos– logré entender que tenía que ser más abierta a las distintas formas de pensar y a hablar en un lenguaje fácil de entender para todo el lector de la revista –independiente de su ideología u orientación religiosa–. Y la parte clave fue que comprendí que lo importante no era imponer mi punto de vista, sino mostrarle a los jóvenes las distintas alternativas para invitarlos a elecciones más concientes y educadas respecto con temas de su vida, ya que (como lo veremos en el capítulo 4) la mayoría ellos no entienden la gran responsabilidad que tienen en sus manos cada vez que toman una decisión, pues estoy de acuerdo con Karl Mannheim,80 fundador del conocimiento de las generaciones, cuando afirma que la juventud es un periodo que juega un papel importante en el desarrollo del ser humano como persona, ya que en esta fase de la vida donde aún no se ha definido la personalidad –ni opiniones ni ideología– por lo cual, es en este momento en el que precisamente se están formando las actitudes, las esperanzas y las expectativas de cada persona.
79 Herramienta gratuita que ofrece Google para la medición de estadísticas de páginas Web. Ofrece información útil de las visitas y funcionamientos del sitio para las personas que lo administran.
80 Citado en: Boschma, J. (2008) Generación Einstein: más listos, más rápidos y más
Y por otro lado, como editora sigo comprendiendo cada vez más que mi papel no es adoctrinar al público, ni imponer mi forma de pensar, sino informar educando con argumentos a los lectores para ofrecerles opciones que recuerden su libertad y su capacidad de acción para escoger y difundir principios comunes de los seres humanos, con el fin de lograr un bienestar y un cambio en la cultura. Esto es, en primer lugar porque los jóvenes de hoy no creen en nada sin demostración alguna, pues están acostumbrados a que no haya un monopolio del saber, ya que el saber está al alcance de todos.81 También porque la juventud actual está acostumbrada a argumentar y discutir sobre el desarrollo de sus principios: “cuando se ha vislumbrado que existen otras maneras de pensar y que, habitualmente, la vida no se rige por unos principios fijos, entonces surge una tendencia a discutir constantemente sobre la lógica de lo establecido”82. Y es segundo lugar, porque, de acuerdo con el filósofo Jean-Jaques Rousseau, la naturaleza de la humanidad es buena e ingenua, pero la sociedad tiene el poder de influenciarla para bien o para mal y por ende, el niño debe tener acceso a la educación para que así pueda desarrollarse: “La educación debe tener su lugar dentro de la naturaleza para que el potencial del niño pueda desarrollarse según el ritmo de la naturaleza y no al tiempo de la sociedad”.83
Sin embargo, a pesar de la gran importancia de la educación, en estos tiempos estamos pasando por una crisis en la enseñanza, lo cual ha llevado a las instituciones educativas a cuestionarse sobre los métodos que están empleando para impartir el conocimiento en los niños y jóvenes. Entre otras cosas, esto puede ser por la falta de motivación que caracteriza a las nuevas generaciones,84 y también porque los jóvenes de
81 Boschma, J. (2008) Generación Einstein: más listos, más rápidos y más sociables.
comunicar con los jóvenes del siglo XXI. Gestión 2000. Barcelona, p. 59
82 Boschma, J. Generación Einstein: más listos, más rápidos y más sociables. comunicar
con los jóvenes del siglo XXI. Gestión 2000. Barcelona, 2008. P. 108
83 Citado en: Boschma, J. (2008). Generación Einstein: más listos, más rápidos y más
sociables. comunicar con los jóvenes del siglo XXI. Gestión 2000. Barcelona, p. 64. 84 Alex van Emst citado en Boschma, J. (2008). Generación Einstein: más listos, más
rápidos y más sociables. comunicar con los jóvenes del siglo XXI. Gestión 2000. Barcelona p. 90.
ahora están acostumbrados a aprender de los medios, y parece que cuando van al colegio o a la universidad ya saben de lo que les están hablando sus profesores, pues lo han aprendido –de una manera mucho más didáctica e interesante– en Internet o en canales de televisión como Discovery Channel.85
Por todo lo anterior, vino la reforma y la transformación filosófica de I Believe86 (transformación que se puede comenzar a apreciar con cada nuevo número de la revista) que comenzó dentro de mí, como gestora del proyecto y con la que busco tener un medio que le abra las puertas al diálogo entre distintas ideologías y se base en la discusión y los argumentos como herramienta de educación. De esta manera decidí adaptar y transmitir estos nuevos pensamientos en mi publicación. De modo que con I Believe Magazine, mi nueva misión es aprovechar la Internet (medio que cada vez más se está utilizando como medio de aprendizaje)87 como plataforma para educar a los jóvenes, pues en la revista encontrarán discusiones sobre temas profundos y bien argumentados, con los cuales les brindaré la posibilidad de cuestionarse sobre lo que creen y lo que no creen, y así puedan tomar decisiones basadas en fundamentos reales y fuertes, lo cual es lo que finalmente los llevará a ejercer su libertad conocimientos.
85 Boschma, J. (2008). Generación Einstein: más listos, más rápidos y más sociables.
comunicar con los jóvenes del siglo XXI. Gestión 2000. Barcelona, p. 59. 86 Tema ampliado en el capítulo 3 “transformación filosófica” página XX 87 Boschma, J. (2008). Generación Einstein: más listos, más rápidos y más sociables.