CAPÍTULO I: REFERENTES TEÓRICO CONCEPTUALES
2. MIGRACIÓN LABORAL
La migración se puede definir como un fenómeno complejo cuyas aristas, actores y dinámicas se determinan por factores sociales, políticos, económicos y culturales que intervienen en su construcción. Bajo esta lógica su análisis requiere no sólo del estudio de las diferentes variables que la integran; sino también, de las relaciones directas o indirectas que se establecen entre ellas, el individuo y los entramados sociales en donde se desarrolla.
Desde la lógica económica, la migración puede ser observada como una respuesta para sobrellevar la estructuración del presente sistema mundial y los embates sociales del actual modelo de desarrollo, donde la vulnerabilidad social entraña complejos puntos de riesgo y oportunidades para las personas, las comunidades y los Estados. Las familias migrantes ven en la migración laboral, una estrategia de sobrevivencia que complementa sus ingresos; para otras, es el único medio con el que cuentan para sobrevivir. Es su única esperanza de progreso y realización; en otras palabras, se convierte en su modus vivendi (Aragonés, 2000; Nemecio, 2009; Estrada et al. 2010; Liwski, 2012).
Las consecuencias de este tipo de migraciones pueden ser muy diferentes a las expectativas iniciales de migrar, contrastan con la búsqueda de una mejor calidad de vida y quienes migran se arriesgan a encontrar condiciones de discriminación, explotación, violación de los derechos, violación de sus integridades físicas, emocionales, espirituales y psicológicas, marginación, abusos de autoridad, problemas sociales y la expulsión no sólo física sino también cultural y simbólica de lo social.
Las migraciones laborales no son procesos constituidos por un grupo homogéneo ni social, ni económico. Son grupos poblacionales heterogéneos que mantienen rasgos diferenciados según el origen nacional, generacional, genérico y étnico. Su distribución territorial, grados de indocumentación, integración social e inserción laboral, conocimiento o desconocimiento de los derechos, fragilidad o ausencia de redes de apoyo, formas precarias de trabajo, condiciones de vida y los niveles de organización existentes (Martínez, 2007; Estrada, 2010; Martínez y Meza, 2012).
Actualmente esta problemática ha creado en los países de destino de migrantes, tanto desarrollados como no desarrollados, contiendas sociales y culturales significativas, pues las políticas nacionales de manejo de trabajadores huéspedes o de nuevos residentes inmigrados se han visto rebasadas por el número y acciones de los grupos poblacionales vinculados a la migración (Arizpe, 2006).
2.1 Tipos de migración
Morales (2003) señala los siguientes tipos de migraciones laborales:
Migraciones internas: son desplazamientos de personas entre regiones de un mismo país. Sus causas se identifican con las crisis en la producción agrícola, la mala distribución de la propiedad rural, la apertura de frentes pioneros de colonización agrícola, la demanda de trabajadores estacionales para la producción de agro- exportación y los procesos de urbanización.
En este tipo de migraciones la movilidad interna de personas está constituida por: 1) las migraciones de trabajadores temporales hacia la agricultura, 2) la migración hacia la frontera agrícola y 3) la migración hacia las ciudades.
Migraciones transfronterizas: se realizan entre países limítrofes con dos destinos: a) localidades adyacentes a las fronteras y zonas de plantación y/o b) las ciudades. Las zonas fronterizas adquieren una enorme importancia para la filtración de movimientos de personas, pues es allí donde se concentra la interacción migratoria que compromete especialmente a países vecinos de la región. Algunas corrientes de migración interna son a su vez alimentadas por la inmigración desde el exterior, debido a que los trabajadores extranjeros, al seguir la trayectoria de los ciclos de cosecha y de los demás empleos, se convierten en migrantes internos en los países receptores.
Migraciones extra- regionales: este fenómeno consiste en los movimientos de migrantes desde los países de una región hacia otras regiones del mundo. De ese fenómeno se conocen las emigraciones de centroamericanos hacia Estados Unidos y Canadá. También incluye flujos de emigrantes hacia otros continentes; por ejemplo la emigración hacia Europa.
Las transmigraciones: se caracterizan por seguir rutas territoriales que sirven de conexión entre dos países; por ejemplo, los países centroamericanos sirven como puente de un importante flujo de personas que emigraron desde otros países de la misma región, de otras regiones del hemisferio o bien desde otros continentes para llegar a los Estados Unidos. Una gran proporción de estos migrantes carecen de documentos legales para realizar su viaje a ese país; por lo que pueden ser víctimas de redes de traficantes y en incontables oportunidades ven frustradas sus pretensiones de llegar a su destino final. Por esa razón pueden quedarse rezagados en la región, lejos de sus países de origen e inmersos en situaciones de alta vulnerabilidad.
Sánchez (1998) proporciona otra clasificación de los tipos de migración. En ésta se toma en cuenta la ubicación y estancia temporal de las familias en los lugares de recepción. Tomando en cuenta estas dos variables se pueden observar:
Migraciones temporales o de carácter estacional: se orientan a cubrir las necesidades de mano de obra en determinadas actividades del ciclo agrícola, por lo común en la cosecha de cultivos comerciales con elevado insumo de trabajo. Al concluir ese período de demanda intensa de mano de obra, las y los trabajadores retornan a sus lugares de procedencia. La recurrencia cíclica de estos movimientos se ha llamado migración de tipo pendular. Este tipo de migración se presenta con mayor frecuencia en miembros de unidades domésticas campesinas que poseen algún tipo de propiedad en sus lugares de origen y cuyos rendimientos son insuficientes para cubrir las necesidades de consumo durante todo el año.
Migración itinerante o golondrina: se trata de migrantes permanentes que se desplazan entre diferentes regiones agrícolas, siguiendo las cosechas en busca de continuidad en el empleo. Se presenta principalmente en migrantes sin tierras.
Migrantes asentados o asimilados: este tipo de migración refiere la posibilidad de las familias de establecerse de manera permanente en los centros de cultivo, para tener la posibilidad de trabajar por tiempo indefinido en el mercado agrícola. Sugiere la posibilidad de acceder más fácilmente a servicios educativos y de salud (Vargas, 2006).
La condición de los migrantes en lo individual, puede variar en el tiempo pues pueden encontrarse en tránsito de una a otra categoría e incluso dentro de una misma familia pueden haber diferentes tipos de trabajadores migrantes (Sánchez, 1998).