• No se han encontrado resultados

CAPITULO 5: LOS NODOS Y LA ESTRUCTURA ARGUMENTATIVA

5.1. Otras miradas sobre el paramilitarismo

En el primer y segundo capítulo se mencionaron diversas teorías en torno al conflicto colombiano y en particular el paramilitarismo. Edwin Cruz Rodríguez (2007) sintetiza las reflexiones sobre “un fenómeno que [entonces] el gobierno trataba de “grupos de justicia privada”; para los militares eran “autodefensas” o “mal llamados paramilitares” y para los críticos se llamaban paramilitares” (Cruz, 2007; 118). Si bien en reiteradas ocasiones se mencionó que el objetivo de este trabajo poco tiene que ver con la confrontación de teorías o la búsqueda de aquellas más verosímiles, consideramos que los aportes académicos no sólo son

133

aproximaciones rigurosas con ideas que suelen trasvasar el ámbito de la ciencia para ser incorporadas o usadas para la legitimación de acciones y de discursos y por esta vía se incorporan a los saberes populares. Ese trasvasamiento lo analizamos como parte de la sustancia de las SIS.

Según Edwin Cruz, para una serie de autores, (Medina, 1990; Reyes, 1991; Uprimny, 1990; Romero, 2003; Torres, 2004; Rangel, 2005; Cubides, 2005) en su mayoría colombianos, el paramilitarismo aparecía “como una de las tácticas del Estado para el combate a la subversión pero con una cierta autonomía, que se deriva de las dinámicas regionales del fenómeno”. Esta concepción no logró explicar la relación entre el paramilitarismo y los narcos.

Una segunda línea de pensamiento subrayó la participación de civiles armados en el transcurso de la historia colombiana y buscaba el origen del paramilitarismo en la incapacidad del Estado en garantizar la seguridad más que en combatir la subversión. Según Cruz, ante los cambios del fenómeno algunos autores se focalizan en la diversidad de las dinámicas regionales y se ocupan de aspectos como “la configuración de la estrategia paramilitar, su reacción frente a los procesos democratizadores, las alianzas con actores locales y regionales, su presencia y expansión territorial y su papel en el proceso de formación del Estado”. Realzan el aspecto político pero carecen de una explicación global del fenómeno por lo que sus análisis se centran en el comentario a los pronunciamientos de los jefes paramilitares. Señala el aporte de Fernando Cubides que estudió “la manera como se atribuían el carácter de “actores”, acuñando un discurso artificial, obra de asesores y la forma como la dinámica de la confrontación los obligaba a encontrar una causa o “finalidad pública a su meta privada” para justificar su creciente expansión”. Sin embargo, el paramilitarismo se seguía considerando ambiguamente “irregulares de Estado” (Cruz, 2007; 121). Nos llamó la atención la referencia al trabajo de María Clara Torres en el que “la permanencia y la generación de lealtades locales hacia los paramilitares se explican en función de su habilidad para constituirse en oferentes de progreso y

134

representar ante los pobladores una vía de integración al Estado” (Cruz, 2007; 123).

Una tercera interpretación del fenómeno pone énfasis en la “autonomía relativa” del paramilitarismo frente a un Estado cuya acción sobre ellos “ha sido ambigua y contradictoria”. “Son las [Autodefensas Unidas de Colombia] AUC las que en 1997, se autoproclaman un “tercer actor” del conflicto atribuyéndose la representación de las clases medias” (Bolívar: 2005; 124). Estos últimos señalamientos nos parecieron con una perspectiva similar a discursos de habitantes entrevistados de la localidad de Kennedy como en el caso de Osvaldo,

…esa gente empezó a meterse [los paramilitares] en sectores comerciales. Mi familia siempre ha sido propietaria y han tenido locales comerciales en Kennedy como restaurantes, almacenes de abarrotes, ropa. De hecho todavía tenemos cuatro negocios que manejamos, pero empezó a llegar la extorción, a pedir dinero para la famosa “vacuna” ese cobro, dizque, para cuidar las zonas y que se mantengan libres de marihuaneros y ladrones. Descubrimos que era un negocio de los paramilitares en Bogotá entonces con los vecinos hablamos y no permitimos que se generará ese foco paramilitar y que de paso nos extorsionaran haciéndose pasar por seguridad. Aquí en este barrio fue un poco difícil que se concentraran. Ellos decidieron asentarse en los barrios más populares, más difíciles de vigilar y de organizar, lugares de Kennedy con más pobreza y donde la gente se deja comprar más fácilmente por cualquier cosa que le ofrezcan, (dinero, mercado, empleo) es decir, donde hay muchas dificultades económicas.

En relación a cómo ven a los paramilitares algunos excombatientes guerrilleros, dice Medina Arbelaez (2009) que a pesar de que se les reconoce como mejores combatientes que el ejército, se les reitera su carácter de "asesinos" y "viciosos".

Para esta investigación tomamos en cuenta los libros autobiográficos de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso realizados por (Aranguren, 2002) y

135

(Martínez, 2004) en realidad se trata de dos largas entrevistas que fueron solicitados y pagados por ambos líderes. No tuvimos la posibilidad de entrevistar a reinsertados paramilitares. Consideramos que la imagen que tienen de sí mismos, es igual de heterogénea a su accionar. Sin embargo, el discurso que más se han sostenido en los medios de comunicación, los unifica bajo el criterio de que no tuvieron otra opción que defenderse de los enemigos y de cobrar venganza por el asesinato de sus familiares a manos de la guerrilla.

…la construcción forzada de las [Autodefensas Unidas de Colombia] AUC, que intentan transformar la fuerza militar en capital político, hizo que nunca tuviera una estructura orgánica fuerte, al extremo de que alias Adolfo Paz lo definía como un “sancocho”. Juan Carlos Garzón, después de describir detalladamente su organización y los diferentes grupos y sectores que actúan por todo el país, plantea que, “su organización es muy dinámica y en cierta medida inestable, de tal manera que el dispositivo aquí señalado en un mes puede haber cambiado por una recomposición de las estructuras estimulada por las constantes fricciones y desacuerdos que cambian el mapa de su presencia”. (2005:129).

Es decir, “cuanto más se sabe de ellos, menos se les conoce”. (Koessl, 2015:169)

La importancia del estudio de las significaciones imaginarias sociales (SIS, Capitulo. Dos) que circulan entre la gente común de Bogotá, reside en que alimentan o fortalecen la idea de un movimiento paramilitar con características propias y lo distinguen de otros movimientos sociales. Por otra parte, sabemos que una vez instauradas las redes de SIS tienen la capacidad autopoiética de autolegitimarse y sostenerse (Valencia, 2012).

136

Discutiremos a continuación lo sustantivo46 en esta investigación: las SIS

sobre paramilitarismo que circulan entre habitantes de Bogotá del estrato tres. En este estudio es fundamental incluir “lo que los individuos y grupos sociales piensan, creen y sienten” es decir, la perspectiva de “la gente común” (Carassai: 2013) sobre el paramilitarismo.