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EL MITO DE DON JULIÁN Y LA PÉRDIDA DE ESPAÑA EN LAS CRÓNICAS

In document El Conde Don Julián evolución de un mito (página 103-133)

La pérdida de España en las Crónicas. Fantasía y realidad en las crónica de la pérdida de España

En la Crónica del Rey Don Rodrigo con la destruyción de España, y cómo los moros la

ganaron –impresa en 1511-, cuenta el capítulo 29 que Julián lleva a su hija a la corte de Rodrigo a

petición de éste.

La casa de Hércules es donde estaban custodiados los evangelios utilizados en las coronaciones. La leyenda cuenta que allí había un arca que contenía pergaminos con las figuras de los invasores y si se abría el arca, aquellos, invadirían el país. Se habla de dos casas: una que poseía veinticinco coronas (los reyes musulmanes de Al-Ándalus) y otra con veinticuatro candados (cada rey godo añadía un candado). Rodrigo no añadió un candado sino que abrió el arca. La base histórica puede ser que Rodrigo, abrió el arca por necesidad de dinero en el momento de la invasión. Este incidente aparece en la crónica ya citada, en el capítulo 28. La leyenda sobre el tesoro puede provenir del tesoro de los visigodos, reunida su mayor parte tras el saqueo de Roma por Alarico. En el capítulo 30 Rodrigo profana la Casa.

En cuanto a la penitencia de Rodrigo, se piensa que el rey no murió en la batalla de Guadalete ya que su sepulcro fue hallado en Viseo. El ser enterrado vivo es una de las hipótesis más barajadas.

La leyenda aparece en las crónicas árabes: Abén Jordadheb, Abén AbdelHakam, Abén Alkutiya. Así mismo en las cristianas: Crónica de Alfonso III, Silense, Tudense, Toledano y en la

Primera Crónica General. En la Edad Moderna, aparece la leyenda en la Crónica del moro Rasís,

editada por Diego Catalán. Esta obra fue aprovechada en la Crónica de 1344 y en la Crónica

sarracina.

Sobre la destrucción de España tenemos la Crónica del Rey don Rodrigo, compuesta hacia 1430, es la mejor conocida. Titulada también la Crónica sarracina, por Fernán Pérez de Guzmán.

Roger Collins1, extrae de la Crónica mozárabe de 754 lo verdaderamente histórico:

1- En 711 llega Rodrigo al trono, apoyado por una revuelta de nobles visigodos.

2- En ese mismo año, Musa Ben Nusayr, gobernador del Norte de África, envía un ejército, bajo el mando de Tarik Ben Ziyad, para la conquista de España.

3- Rodrigo perdió el trono y perdieron la vida muchos oponentes suyos.

4- Musa toma Toledo, con la ayuda de Opas, hijo del rey Egica y acaba con los nobles restantes.

5- Musa llega hasta Zaragoza.

6- El resto de las ciudades se vieron obligados a pedir la paz bajo condiciones. La huida a las montañas fue masiva.

7- Los vitizanos se quedaron bajo dominio musulmán, como clase privilegiada entre los mozárabes. M. Pidal afirma que dos hermanos descendientes de Witiza, uno conde y uno juez vivían en Córdoba.

Las versiones sobre lo que realmente sucede cambia según los intereses de musulmanes y cristianos. En la Crónica mozárabe, la división de los cristianos es la responsable de la entrada en Al-Ándalus encontrar oposición. Mientras que en la Crónica de Alfonso III de Asturias, la conquista se atribuye a la traición de los hijos de Vitiza, abandonando a Rodrigo sólo ante los invasores tras haber pactado con ellos.

M. Pidal, destaca dos variantes en los relatos de los mozárabes:

1- Los godos, descendientes de Witiza, que conservaban sus bienes y que vivían privilegiados entre los moros.

2- Los mozárabes que vivían humillados entre los infieles.

La primera vez que aparece el nombre de Oliba (la Cava) es en la Chronica gotorum Pseudo

Isidoriana. En ella la destrucción de España tiene lugar durante el reinado de Vitiza. Esta versión

pertenece a los mozárabes plebeyos. Mientras que los mozárabes aristócratas sitúan la violación en la época de Rodrigo. Esta versión es recogida por al-Razi (Crónica del moro Rasis), fuente principal de la crónica de Rodrigo.

En la Chronicon mundi (1236) se agregan elementos de las fuentes árabes. En De rebus

Hispaniae de Rodrigo Ximénez de Rada (el Toledano) (1243) siguen las influencias de los

recogidos, tanto de las cónicas musulmanas, como de las cristianas. Esta crónica es la fuente principal de la Estoria de España de Alfonso X.

En cuanto a los detalles de ambas versiones:

1- De las árabes vienen los detalles de la Casa de Hércules, la mesa de Salomón, la descripción de la lujosa indumentaria de Rodrigo, su desaparición del campo de la batalla, el manto de oro y la bota ensangrentada de piedras preciosas.

2- De las cristianas se toma la destrucción de armas bajo el consejo del conde don Julián, el hallazgo de la tumba del Rey en Viseo y la victoria de Pelayo sobre los moros en Covadonga2.

En cuanto a la Crónica sarracina, tendríamos que destacar varias conclusiones:

1- Es muy difícil separar lo histórico de lo ficticio debido a las grandes divergencias entre los diferentes relatos.

2- La religión, el origen y las inclinaciones políticas son elementos decisivos en la redacción de cada versión.

3- La destrucción de España en la Crónica del Corral proviene de la versión árabe de

Ajbar Muluk al-Andalus, versión ampliamente ficcionalizada.

4- La cónica de Rodrigo está estrechamente ligada a la de la Crónica de 1344.

5- Las matices ideológicas de Pedro del Corral, pueden verse reflejadas en su crónica si excluimos los detalles de las fuentes heredadas3.

Historia Verdadera del Rey don Rodrigo

A Miguel de Luna, médico morisco y traductor real, se le acusa de querer apartar la figura de Don Rodrigo y la dominación árabe de los marcos establecidos por el pensamiento y la tradición hispanos, todo ello bajo un disfraz pseudohistórico. Gran falsificador, logra una enorme difusión de su obra dentro y fuera de la Península.

Luna decía haber encontrado una fuente en la biblioteca de El Escorial, cuya “verdadera” visión narraba la conquista de España. Esta fuente sería un manuscrito del Alcayde Abulcaçim Abentarique, natural de la Arabia de Pétrea, que Luna encontró casualmente mientras examinaba los manuscritos árabes de la Biblioteca Real. Luna declaraba ser únicamente “intérprete” de la obra.

2 Véase p. 17 de J. D. Fogelquist, Crónica del rey don Rodrigo. 3 Op. Cit., p. 18.

Su intervención no pasaría el límite de explicar algunas palabras árabes “dificultosas” y de traducir las fechas árabes a las cristianas.

La historia de Luna era diferente a las, hasta entonces divulgadas, por varias razones:

1- La cuenta un testigo presencial de los hechos, armado de documentos que confirman lo narrado.

2- Este documento es inaccesible a la mayoría de los interesados en la Historia de España de finales del siglo XVI.

3- El contenido de lo narrado dista bastante de lo divulgado en las cónicas y obras cristianas.

La nueva versión cuenta cómo un rey ejemplar, Miramamolín Iacob Almançor, dirige una fuerzas árabes que instauran la paz y la seguridad en un reino regido por el caos y el desorden. Y cómo musulmanes, cristianos y judíos conviven pacíficamente dentro de la estructura política-social organizada de los musulmanes.

Así como Corral defendía y exaltaba la raza goda, Luna, tenía como objetivo aniquilar el mito neogótico, doctrina principal de la España de Felipe II4. Frente a la visión cristiana de ser la

conquista de España un castigo de Dios por las injusticias cometidas por los reyes godos, considerando a los invasores y sus descendientes como elementos ajenos a la cultura y religión hispana, y la imposibilidad de integrarse en el cuerpo español, Luna presenta otra visión completamente opuesta.

Mediante el manuscrito Luna revela secretos sorprendentes como el origen de la legítima esposa de Rodrigo. Resulta ser una princesa de origen musulmán, convertida al cristianismo tras su cautiverio después de desembarcar en España a causa de una tormenta. Los comandantes árabes son gente bien preparada, de alto linaje y de actitud ejemplar. Los soldados son bien adiestrados y fieles a sus señores.

El ejército árabe termina ganando sus batallas pero comprometiéndose a respetar y honrar a los vencidos mediante estatutos que permiten que las ciudades españolas disfruten de la paz, prosperidad y libertad de culto. Todo lo contrario al ambiente de opresión vivido por los moriscos en el siglo XVI. Luna recuerda, indirectamente, los derechos de los moriscos capitulados por los Reyes Católicos y violados por las autoridades cristianas.

4 Véase p. 45, del estudio preliminar de Luis F. Bernabé Pons, en Miguel de luna, Historia verdadera del Rey don

Las huellas de las novelas de caballería y las fronterizas se dejan ver en la obra de Luna, representadas por los cercos, combates, tramas, aventuras, peripecias, etc. La superioridad militar árabe es obvia, no sólo en el ejército sino a nivel humano. Musa y Tarif son ejemplos de esos caballerosos guerreros, respetando sus palabras y reconociendo el valor de los vencidos.

La religión aparece en un plano secundario. Los milagros celestiales no tienen lugar en estas batallas, todo transcurre en un marco humano. Don Pelayo venció a los árabes, no con ayuda de legiones angelicales sino por la debilidad del ejército opositor al sufrir una peste que le destroza.

En cuanto a las conversiones: por falta de mujeres para los conquistadores y la dificultad de traerlas de África, se pregona por quien quiera convertirse, hombres o mujeres, con promesas de terrenos y privilegios. Los convertidos alcanzan cifras muy elevadas, incluso el arzobispo Orpas se convierte. Con los matrimonios mixtos desaparecería la categoría de cristiano viejo, todos tendrían la sangre contaminada. Con esto, Luna intenta dar a la sociedad española una lección de humildad y reivindicar el orgullo de esta raza que ha llegado a dominar gran parte del mundo.

Floresta de leyendas heroicas españolas

La leyenda del Rey don Rodrigo es de origen visigótico y no castellano, lo que la convierte en la más antigua leyenda heroica española. Menéndez Pidal piensa que habría otras leyendas existentes en el siglo VIII, pero sólo está sobrevivió, ya que su recuerdo vivió siglos. No sólo durante los ocho siglos que duró la invasión árabe sino hasta el siglo XX, con Rivas, Espronceda y Zorrilla y el XXI, con la novela de Juan Goytisolo: Reivindicación del Conde don Julián. El tema ha sido tratado por historiadores, poetas, novelistas, dramaturgos, tanto españoles, como andalusíes. En la época moderna retomaron el tema literatos ingleses, franceses, alemanes, italianos, etc. En su creación participaron los árabes, los mozárabes y los cristianos.

En el siglo XIV, la leyenda de Rodrigo –abandonada por los juglares de gesta- reaparece en prosa. Los narradores la recargan de un intenso espíritu religioso y santifican al rey Pecador mediante una horrible penitencia. En el siglo XV aparecen en los libros de caballería. Finalmente en el Romancero.

Esta leyenda, ha sido uno de los temas poéticos más tratados en todas las edades. Pidal afirma que ninguna otra ficción poética ha obtenido la colaboración de las dos mayores civilizaciones del mundo moderno: El Islam y el Cristianismo.

El único testimonio coetáneo de esta leyenda es la Crónica mozárabe del año 754. Menéndez Pidal cita en Floresta de leyendas heroicas españolas lo que él estima la verdadera historia.

Los musulmanes habían empezado sus ataques a las costas españolas. Combatieron a los beréberes en la zona del estrecho, dominada entonces por la tribu cristiana de Gomera. Olián, señor de Gomera y súbdito de los visigodos pudo desviar a Oqba, caudillo musulmán, tras su llegada a Tánger hacia el Atlas y Sus en 682. En 708, Musa, gobernador del África musulmana arrebató Tánger a Olían y sitió Ceuta. El asedio perduró porque los barcos de España iban y volvían llevando víveres y refuerzos a los sitiados. Vitiza muere y le sigue la guerra civil a consecuencia de la entronización de Rodrigo. El Conde Olián, se entrega a Musa bajo condiciones. Quizá la razón de ese rendimiento fuera la hostilidad del Conde al nuevo rey.

Musa envió a Tarif, en 710, para realizar incursiones en Algeciras. En 711 Tarek ben Ziyad, con 7000 hombres, en su mayoría beréberes de Gomera, se atrincheraron en Gibraltar. Dice Menéndez Pidal que el Conde hizo pasar a este ejército secretamente en naves de mercaderes5.

Vitiza se encontraba en Pamplona combatiendo a los rebeldes vascos. Envió a su sobrino Sancho contra los moros pero éstos derrotaron a los godos y mataron a Sancho. El rey acudió a la Bética. Tarik pidió refuerzos a Musa que le envió 5000 hombres. Pidal declara que Julián iba con ellos indicando a los musulmanes los puntos indefensos y ejerciendo de espía. En el ejército de Rodrigo iban los hijos de Vitiza. Éstos, pensando que los árabes no se quedarían, enviaron un mensaje a Tarik comunicándole que abandonarían la batalla a cambio de su patrimonio real. Tarik aceptó y así fue que ambos abandonaron la batalla, donde el rey murió.

Pidal afirma que la Crónica mozárabe y el egipcio Aderraman ben Abdelhakem citan la muerte del rey allí, en Guadalete. Pidal cita la segunda opinión sobre la desaparición de éste. Nuestro investigador apunta a que Tarik, en vez de abandonar la Península, sigue su rumbo hacia Toledo, guiado por Julián. Musa siguió las victorias de Tarik, desembarcó en la Península en 712 y conquistó Sevilla, Mérida y Zaragoza.

El autor de Floresta habla de la tolerancia de los musulmanes con los vencidos, su cumplimiento de sus pactos y su entusiasmo por su religión. Razones para llegar a dominar casi toda la Península. A parte del descontento de los judíos con los visigodos.

Los hijos de Vitiza y Julián sus descendientes parece ser que vivieron en Córdoba. En 937, cuando muere un cierto Ayub, certifica su biógrafo su noble ascendencia, siendo cuarto nieto de Olían “por quien el islamismo había entrado en Andalucía”6.

El Pelayo, perseguido por Vitiza y acogido por Rodrigo se refugió en Asturias. Éste incitó a los asturianos a la resistencia y ganó a los musulmanes en Covadonga. Éstos no pudiendo reducirle le despreciaron.

Pidal cita todas estas noticias bajo el título: Historia, haciéndonos suponer la veracidad de los hechos. Se apoya básicamente en la Crónica mozárabe de 756.

Según Milá y Fontanals esta leyenda es de origen musulmán y no cristiano como se opinaba inicialmente. Pero J. Ribera sospecha que los hechos pueden haber sido contados en lengua no árabe. Krappe, por su lado, cree que el tema del ultraje de Julián es de origen germánico.

El origen de la leyenda

La opinión popular tiende a concentrar la causa de los grandes desastres en una sola persona. Así que la pérdida de España se centró en Rodrigo, a pesar de que las verdaderas causas podrían ser: tanto los hijos de Vitiza y sus partidarios, los judíos, las luchas internas de los godos, como el mismo Julián.

Según Pidal, la leyenda tiene que ser creación de los vencidos, ya que los vencedores no necesitan justificar la debilidad de sus contrincantes, todo lo contrario: los musulmanes tienden a exagerar el número y la fuerza de los cristianos, así los vencen con más mérito.

La razón por la cual se inventó la historia es obvia: la amargura de los vencedores y su sometimiento a los vencedores. Ésta aparece en territorio mozárabe desde el siglo X. Mientras que en el Norte sólo aparece en el siglo XII.

Es curioso que a pesar de la relación de Pelayo con Vitiza y Rodrigo, aparezcan ambas leyendas: la destrucción de España y la reconquista separadas. Según Pidal, porque para los

mozárabes Pelayo no constituía una amenaza. Sólo en épocas posteriores, cuando los cristianos recobran fuerzas, las dos leyendas aparecen unidas.

Los mozárabes se componían de dos bandos: los godos seguidores de Vitiza, de cristianismo cuestionado, amigos de los musulmanes y privilegiados por ellos. El otro bando era el de los vencidos: los godos-romanos seguidores de Rodrigo. Hostiles al invasor y que en muchos casos sufrían acoso por el invasor y sus cómplices.

Vitiza responsable de la pérdida de España

Pidal habla de un Chronicon, escrito en el siglo IX, por un monje en el monasterio de Moissac. El relato es corto. Habla de 7 años de gobierno de Viticha, su lujuria, la entrada de los sarracenos, la toma del poder de Rodrigo, la batalla y la pérdida del reinado de los visigodos.

El testimonio español más antiguo sobre nuestra leyenda aparece en la Chronica gotorum

Pseudo Isidoriana. La escribe un mozárabe toledano hacia la primera mitad del siglo XI. Allí

aparece la leyenda poetizada donde Gético o Getiza engaña a Julián, conde de Tangitania, y manda traer a su hija, Oliba, y abusa de ella. Como venganza, Julián, ofrece a Tárec entrar en España. Éste desembarca en Tárif y toma Sevilla. En esto muere Getiza y reina Rodrigo. Cuenta, así mismo, la traición de éstos en el campo de la batalla.

Analizando este relato, notaremos que no menciona ni a Musa ni a Tarif. Pidal piensa que la razón de esta omisión es la simplificación exigida por las leyendas poéticas.

Existe un anacronismo muy claro en este relato, y es que afirma que Tareq toma Sevilla antes de combatir a Rodrigo y matarlo, cuando es sabido que Tareq sólo se apoderó de Algeciras antes de la muerte del rey. Además, la conquista de Sevilla fue obra de Musa, un año y medio después de la muerte de Rodrigo.

En el siglo III aparece una versión de la leyenda en el relato del obispo San Pedro Pascual (1227?-1300). Este obispo valenciano cuenta que Otiza, rey de España, forzó a la hija del conde Illán mientras éste se encontraba en África recaudando parias. A su vuelta se entera de lo ocurrido pero disimula. Al año siguiente, en su viaje a África, pacta con los moros. Vuelve a España y aconseja al rey desarmarse. Los moros entran y en eso muere el rey. Debido a su odiosa memoria, los godos no eligieron a sus hijos como reyes sino a Rodrigo. Éste combatió a los moros pero fue derrotado.

Señalaremos en esta versión varias matices: en la leyenda de San Pedro aparecen varias formas tradicionales de la novelística en general, como el tema del rey forzador. La leyenda española toma de las extranjeras el tema de la ofensa del vasallo durante su ausencia, cumpliendo mandatos del rey. Aparece, igualmente, el tema del falso consejo del desarme, por parte de Julián. Así como, la fingida antropofagia de Tareq y su ejército. Este último elemento novelesco parece de origen musulmán, lo que indica que la contaminación era muy frecuente.

En cuanto al tema del falso consejo de desarme, advertimos que en la Crónica Tudense (1236) y en la Crónica del Toledano (1243) aparece el desarme ordenado por Vitiza pero no aconsejado por Julián. Esto significa que ambos historiadores aceptaron la versión, divulgada entonces, de que el pecador fue Rodrigo y no Vitiza.

Aún aceptada la versión del pecador Rodrigo, en la Crónica de 1344 aparece el desarme, en

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