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La mnemotecnia: facilitando el recuerdo de la inform adén

In document Tecnicas de Estudio b y n (página 83-88)

Los procedimientos dirigidos a grabar y facilitar el recuerdo de informa­ ción se conocen como mnemotecnias y éstas son consideradas, genéricamente, como técnicas para recordar más fácilmente una información. Con las mne­ motecnias se intenta grabar y recordar la información a aprender relacionán­ dola o asociándola con información conocida —cuando relacionábamos «La crisis del Imperio de los Habsburgo» con el inicio de la dinastía borbónica— o mediante agrupamientos de los elementos informativos —como ocurría con la lista de la conq)ra.

Estas asociaciones pueden hacerse a distintos niveles, uno más superficial y otro más profundo. A un nivel superficial, nos referimos a técnicas de re* * ducción, que se traducen en formar una nueva palabra con la primeras letras o sonidos de un conjunto de palabras que deseamos memorízar, a modo de si­ glas o acrósticos; o también a los intentos por memorízar un número de telé­ fono asociándolo a fechas o datos significativos para uno.

A modo de ejemplo, el estudiante podría optar por recordar los tres pasos de la planificación; estaN ecer un propósito, elegir un procedimiento y diseñar un plan de actuación memorízando la clave P3 (propósito, procedimiento y plan), o utilizar las siglas RNAVAIV para recordar el orden en que aparecen los colores del espectro (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo, violeta).

Para crear una palabra, acróstico o clave es necesarío elegir con cuidado la palabra clave que se va utilizar. De hecho, en ocasiones es necesarío o re­ comendable encontrar un sinónimo que tenga una letra más fácil y, en otros casos, cuando el orden de los hechos no sea relevante, se puede optar por re­ organizar las siglas para que la palabra tenga más sentido.

También, dado que utilizar la palabra Aratotapuental para recordar el re­ corrido del río Tajo: Aranjuez. Toledo. Talavera de la Reina. Puente del Arzo­ bispo. Alcántara'', es difícil, puede optarse por construir una frase en lugar de memorízar una palabra. Aprovechando todo el potencial del lenguaje, podrí­ amos optar por utilizar frases dcl tipo: «Rodolfo no ayuda valientemente a idiotas veteranos»” para recordar los mismos colores del espectro que sugerí­ amos antes. De esta forma, añadimos más signifícado al recuodo.

Este procedimiento mnemotécntco es muy conocido y se recurre a él cuando no es posible buscar sinónimos y/o cuando el orden es importante, como ocurre al memorízar los períodos geológicos de la era primaría (Cam- bronne Si hubiese sido Devoto no hubiese Carbonizado a su Púdre'^. los es­ pacios Fa. La. Do, M i o las líneas del pentagrama Mi. Sol. Si. Re. FcP*.

Con este tipo de ayudas a la memoria basadas en la reducción —en siglas o frases— existe siempre el peligro de reducir tanto la información que ya no sea posible reconstruir el material original. Del mismo modo que un nudo en el pañuelo, una marca en la agenda o un anillo cambiado de mano pueden no decimos nada, con el tiempo, aun recordando la rima, las siglas o la frase, po­ demos no recordar el material.

A un nivel más profundo podemos asociar significados en forma de con­ ceptos o imágenes, como ocurre cuando agrupamos elementos de información distribuyéndolos en categorías, agrupáiKlolos jerárquicamente, creaink) historias

'* F^emplo tacnado de Tkfaa, B. (I994|. Las mefonts wenKos <h «Mudto. Madrid Temas de Hoy.

" Fjcmplo tomado de Baddeky; A. <I9S9>. La psieotogía de la memorto. M adrid Ochate.

** Cambriano, adunano. desmúano. carbonirero. pcrmiaoo.

* FAcil Lo De Maflana o Mi Sol Siempre Reluce Ntfuoao <»dct*e. por ejemplo. Pauk. 2002 y nóol- folk. |9W>

que tengan relación con lo que se ha de recordar, o dibujando o imaginando un grao mapa de E^>aña con el característico rostro de Felipe v y la inscrip­ ción L** B.B. para recordar que éste fije el prim er rey de España d e la dinastía borbónia^'.

Concretamente, muchas experiencias han demostrado la superioridad de la memoria para las informaciones en forma de imágenes respecto a las infor­ maciones verbales". En esta línea, muchas de las técnicas usadas para recordar más fácilmente una información se sirven de la imaginería. Pensar en imágenes o visualizar mentalmente una idea o un concepto se convierte en una estrategia que puede ayudamos tanto a clarificar ese concepto o idea, como a memorí- zarlo y recordarlo mejor. Formar imágenes mentales con conceptos concretos es bastante fácil, pero cuando se trata de nombres o ideas abstractas es nece­ sario recurrir al simbolismo para fijarlo mejor.

Asi, por ejemplo, cuando deseamos recordar que la planificación del es­ tudio implica: establecer un propósito u objetivo, elegir una forma de hacer, un procedimiento, una técnica, una estrategia, y diseñar un plan de acción con­ siderando los recursos de los que disponemos podemos idear una cadena de imágenes, como las siguientes:

(1) Plantearse un objetivo.

(2) Optar por una estrategia o procedimiento.

^ Véane^ por cjcmpto, Psuk, W. (2002). Madrid Pprmicc Hall. * KeoM* *. por ejemplo. Standing. Cooczio y Harber (1970), o Denu (I0S4).

(3) Sopesar el tiempo y los recursos de los que se dispone. ?

La imagen, al igual que le ocurría al lenguaje, tiene un gran potencial para oiganizar información, permitiéndonos integrar o agrupar toda una idea en un solo dibujo mental. De hecho, si intentásemos ahora memorízar los pasos im­ plicados en la supervisión de! aprendizaje:

(1 ) el seguimiento atento de la propia actuación;

(2) detenerse de vez en cuando y, fundamentalmente, cuando algo parece no ir bien, y

(3) definir e intentar delimitar cuál es el problema o dificultad con los que nos encontramos,

podríamos ayudamos de las imágenes de un detective siguiendo una pista, un guardia regulando el tráfico o un médico elaborando un diagnóstico:

(1)

%

(3) %

De esta forma seríamos capaces de recuperar una idea compleja como: «es necesario definir e intentar delimitar cuál es el problema o dificultad con los que nos enfrentamos» en una sola imagen (3), de forma casi instantánea.

Finalmente, cabe indicar que las imágenes exageradas y caricaturescas en las que se destaca excesivamente algún rasgo, insólitas o novedosas, o la ela­ boración de imágenes en movimiento cobran más fuerza, ejercen más impacto y se graban mejor que aquellas imágenes que no se apartan en exceso de lo habitual.

Para términar, nos gustaría mencionar dos técnicas mnemotécnicas alta­ mente elaboradas que pueden llegar a ser de utilidad al estudiante: el método loci o «de los lugares», y las técnicas tipo gancho.

C K

El método /ocr, usado ya por los oradores romanos para recordar la se* cuencia de contenidos de un discurso, consiste en situar ordenadamente cada uno de los contenidos a memorízar en un lugar dentro de una ruta familiar para el tq>rendiz.

La retención de esta información se lograría haciendo un recorrido mental por ese trayecto — normalmente el de la propia casa, colegio u oficina— y asignando a cada lugar significativo un término o concepto en el orden en el que se desea aprender.

Así, si, por ejemplo, debemos memorízar o recordar la lista de compra que incluya azúcar, naranjas, cebollas, callos y apio podríamos intentar visualizar el portal de nuestra casa cubierto de montones de azúcar, una capa de naranjas cubriendo el suelo de la cocina, una ristra de ajos colgados de la lámpara de la h a b ita c i^ , etc. En el supermercardo simplemente deberíamos imaginamos entrando en casa.

Se recomienda que los aprendices repasen la ruta en sentido contrarío para asegurarse el asentamiento de la información. Una vez dominada una deter­ minada ruta, ésta podría ser usada repetidamente para recordar otras listas de palabras o ideas.

Por otro lado, el trabajo con códigos gancho se realiza adoptando un có­ digo que servirá de enganche, por ejemplo, por analogía fígurativa, como el siguiente:

6. ts B M

1

- 1

.0, ^

O donde se asocien los números con objetos que rimen con ellos:

« A la una, la aceituna, a las dos m i re lo j, a la s tres un ciem piés, a las cuatro m i zapato, a la s cinco m i tric ic lo , a las seis m i je rse y, a lú siete m i

chl^ lete, a la s ocho m i bizcocho, a la s nueve nadie se mueve y a la s diez so ta, caballo y rey” .»

Una vez establecido el código de palabras, vinculadas por ejemplo a un número, se podría memorízar el número 546 asociándolo a una im a g ^ del tipo «La mano (5) alimenta al gato <4) y al elefante (6)». Con este mismo código de palabras se podría m onorízar una lista (Mdenada del tipo: niño, perfitme. púcina. árbitro..., creando las siguientes asociaciones:

• El niño caminaba con la ayuda de una vela.

• £1 cisne to m in ó de asearse y se puso unas gotas de perfum e. • La piscina se había llenado de tréboles.

• El á rb itro se pasó todo el partido persiguiendo a un gato...

O bien, si utilizamos el código rimado, imaginando un niño sentado sobre una aceituna, un reloj ahogado en una botella de perfum e, un ciempiés na­ dando en una piscina, o un á rb itro expulsando un zapato violento, etc.

Como es evidente, los métodos mnemotécnicos pueden ser excelentes para aprendemos esas seríes de palabras no relacionadas, tan soetMtidas en situa­ ciones experimentales; sin embargo, en la vida diaria pocos de nosotros nos vemos imaginándonos racimos de uvas colgados de las perchas para intentar recordar la lista de la compra o recurriendo a viñetas cómicas para reciq)erar un número de teléfono; sobre todo, cuando tenemos a nuestra disposición re­ cursos tan inocentes como, por ejemplo, anotar en un papel.

Estas estrategias centradas en la memorización pueden sernos útiles para algunas tareas de estudio en las que se nos pide que recordemos cierta infor­ mación. De hecho, debemos asumir que la memorización sigue siendo una ha­ bilidad básica ineludible en el aprendizaje. Por lo tanto, el desarrollo de la ca­ pacidad de retener y recuperar información se convierte en un factor clave durante el estudio. Otra cosa es que un mal proceso de estudio nos lleve a re­ currir excesivamente a la memorización informativa y/o a hacer un uso poco «inteligente» de este tipo de recursos.

Además, debemos tener en cuenta que el uso de mnemotecnias no está li­ gado necesariamente a la carencia o reducción de significado, sino que puede contemplarse como una ayuda para la retención o el almacenamiento, y pos­ terior recuperación de la información. Ni aquel almacenamiento ni esta recu­ peración posterior han de presuponer que la información no haya sido elabo­ rada o que no pueda ser procesada.

Es el estudiante quien debe decidir si su empleo supone una economía de esñierzo o. por el contrario, una labor engorrosa. Dependiendo del tipo de de­ manda. un recurso mnemotécnico puede ser mejor que otro, al tiempo que

^ Toenado de Beddetey, A . (1989). L i pxicfAf¡;ía de Ut memaréa. Dcbtle, Madríd (p. 3>7).

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