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Otra modalidad de utilización rígida de un hijo en los conflictos conyu-

In document Terapia Familiar Libro Maurizio Andolfi (página 76-78)

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5 Otra modalidad de utilización rígida de un hijo en los conflictos conyu-

gales es la triangulación, ésta difiere de la desviación del enfrentamiento, porque en este caso cada progenitor pide al hijo que establezca con él una alianza contra el otro. Cuanto más rígida es la utilización del hijo, tanto más paralizado se sentirá éste, porque todos sus movimientos serán percibidos por cada progenitor como un ataque por parte del otro (Minuchin, 1977). cuencia interactiva que no se refiera a Luciano-problema, el siste- ma familiar retroactúa con el muchacho, que comienza a vociferar y a lanzar invectivas contra los terapeutas porque no se ocupan de él, y con los padres que, aunque inicien alguna transacción entre ellos, terminan luego inevitablemente hablando del muchacho y de la gravedad de la situación.

Sobre la base de las informaciones relaciónales que los terapeu- tas van recogiendo en esta primera fase de la terapia, el sistema se presenta estructuralmente como una tríada rígida, cuyo mecanis- mo preferencial parece ser la desviación del enfrentamiento conyu- gal y la consiguiente utilización rígida de Luciano, tanto más rígi- da porque es realimentada constantemente por el comportamiento de éste, según u n a modalidad circular.5 Esto explica no sólo la ar-

m o n í a ilusoria de la pareja, que así no necesita enfrentarse como tal, sino también la función protectora desempeñada por Luciano en su calidad de chivo emisario, que se replantea constantemente como el único problema de la familia para mantener en equilibrio el sistema.

En el curso de la terapia vemos que la desviación del enfrenta- miento conyugal tomará alternativamente forma a través del ata-

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que al hijo, causa de los problemas familiares porque es malo (por su comportamiento violento, rabioso e irracional), o bien a través de la protección de los padres respecto de Luciano porque está en- fermo, o sea, es distinto. ("Yo siento que a su edad todos los mu- chachos quieren a sus padres, todos quisimos a nuestros padres, pero cuando u n o se vuelve grande se separa, el afecto cambia, ¿me explico? En muchas manifestaciones suyas Luciano es como si fue- ra un niño chiquito que todavía tiene necesidad de protección... no lo sabría explicar, pero lo veo hacer los mismos gestos, las mis- mas cosas de cuando era chico...", dirá la madre en una de las pri- meras sesiones).

En ambos casos, tanto el ataque a la maldad como la protección de la enfermedad, llevan al mismo resultado: la negación de t o d o conflicto de pareja a través de una constante alimentación de fun- ciones disfuncionales a nivel de la relación padres-hijo. Lo que, en último análisis, sirve para el mantenimiento del único equilibrio sistémico aceptable en ese momento por parte de todos sus com- ponentes.

1. Hacia el desequllibramiento del sistema

Ya hemos aludido a las dificultades con que tropezaron los tera- peutas para recoger informaciones que no se refirieran directamen- te a Luciano: la observación de un comportamiento redundante del tipo "solo se puede hablar con autorización de Luciano y sólo acerca de el", representa un obstáculo para la terapia que habrá q u e superar mediante una prescripción. Los terapeutas, más bien que oponerse a la tendencia preponderante del sistema, prefieren secundarla, convencidos de que un enfoque paradojal puede rom- per el circulo vicioso y proveer espacios más amplios para entrar en el sistema familiar. Así, en una sesión comienzan diciendo que por el m o m e n t o es tranquilizador para todos hablar de Luciano y que sólo concentrando los esfuerzos sobre el muchacho se podría obtener alguna mejoría. Prescriben luego a los tres componentes de la familia que SE atengan a la descripción minuciosa del compor- tamiento de Luciano, fuente de tan graves malestares familiares. El resultado de la prescripción consiste en el hecho de que no se ha-

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bla de él en el curso de la sesión y se recogen en cambio informa- ciones útiles para comprender algunas de las reglas del sistema.

Nos sorprende particularmente la inmediata reacción de la ma- dre: toma la palabra y comienza un largo relato sobre su infancia y la de su marido, sobre la soledad de ambos y sobre el matrimonio. Luciano esta vez no interrumpe. Aunque en el curso de la semana el comportamiento del muchacho se hará más turbulento y será objeto de discusión en la sesión siguiente, nos parece que la pres- cripción comenzó a desequilibrar el sistema. La madre comunica ahora, tanto verbalmente como en el plano analógico, que su acti-

tud respecto del hijo es contradictoria: por una parte se muestra exasperada por sus problemas ("Me siento ahogada por su despo- tismo, me tiene atada a él con sus perturbaciones", etcétera), pero por otra lo alienta implícitamente. Al hacerlo así, termina de he- cho reprochando al marido por pretender demasiado del hijo, mientras debería tener más paciencia y respetar su ritmo de creci- miento. Esta actitud de la madre, de crítica por un lado y de re- fuerzo del comportamiento sintomático del hijo por otro, encara- da en términos relaciónales, parece vincularse con una necesidad de mantener una coalición estable con el muchacho a expensas del marido.

En el curso de una sesión Luciano verbaliza claramente la con- tradictoriedad de la madre, confirmando nuestras intuiciones so- bre la existencia de una coalición estable entre madre e hijo: "Ahora me haces recordar otra cosa, que lo hiciste sin darte cuen- ta, porque dentro de ti hay una parte que quiere que yo no me cu- re. Como hay una parte de mí que quiere que siga como estoy. A mí me gustaría curarme. En realidad, cuando digo que gané alguna batalla, la ganó la parte de mí que quiere curarse. Llego al 51 por ciento, porque ahora las dos partes se equilibran. En mi madre hay una parte que es como y o : si yo me curo (soy un nene, estoy afe- rrado a mi madre) y me separo de ella, quizás a ella no le caiga bien. Pero yo ya estoy aferrado a mi madre, y si ella me agarra to- davía más, ¡no hay nada que hacer!"

En esta fase de la terapia asistimos a una serie de choques entre Luciano y su madre sobre el tema de la autonomía, que nos pare- cen, por el m o m e n t t o , destinados más bien a confirmar una rela- ción de alianza entre ambos, que a enfrentar concretamente el te-

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ma de la desvinculación. Pese a ello, hacer explícita en la sesión una regla familiar es ya de por sí una modificación sistémica: esto significa q u e c u a n t o más se descubra la alianza entre la madre y Luciano, t a n t o más difícil les resultará mantenerla. Por detrás de los contrastes aparentes entre la madre y el hijo, se configura cada vez más claramente la exclusión del marido, sobre t o d o en lo re- ferente a las dinámicas de pareja (Luciano logra, en todos los sen- tidos, m a n t e n e r separados a sus padres). En la sesión el padre se muestra i n c ó m o d o , y si bien los terapeutas le piden que diga su p u n t o de vista, prefiere dar respuestas evasivas: parece ocupar la posición de segundo chivo emisario.

En consonancia con cuanto hemos dicho está la descripción que la mujer hace de su marido, en la que descalifica las cosas positivas q u e dice respecto de él.

Si bien verbalmente expresa su estimación porque él siempre trabajó con dedicación, porque nunca tuvo otros intereses aparte de ella y del hijo, con el tono de la voz y con la mímica comunica hastío y fastidio respecto de este hombre gris y m o n ó t o n o que desde hace años no le ofrece nada nuevo. Respecto de la aparente armonía de la pareja, manifestada en las fases iniciales de la tera- pia, se asiste ahora a una situación distinta, caracterizada por las variaciones emotivas de la madre que se desahoga en varias oportu- nidades contra el hijo que quiere ser el centro, y aun más a menu- do contra el marido, silencioso y m o n ó t o n o .

En este p u n t o esperamos que ante el desequilibramiento del sis- tema provocado por el cambio de estado de u n o de sus elementos, el sistema retroaccione para restablecer un nivel homeostático de seguridad. Luciano, en verdad, tiende a negar el cambio de la acti- tud materna, y a restablecer la " a r m o n í a c o n y u g a l " mediante la exasperación de sus síntomas. Sin embargo, algo ha cambiado tam- bién respecto de las modalidades habituales de recuperación ho- meostática, porque ahora Luciano se ve obligado a canalizar su

agresividad contra los terapeutas,6 a los que percibe cada vez más

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