4. Formas de transmisión de los saberes de la práctica ritual a Konk Ënaa
4.3. Ser modelo y aprendiz
Los niños y niñas, en la medida que miran acciones concretas, se apropian los saberes rituales, así logran hacer lo que vieron en sus mayores. Al percibir y mirar las acciones les motiva a participar en las actividades, en este caso, “cuando se hace ujy [ofrenda], no necesitan que uno le esté explicando cada rato, ellos aprenden mirando y haciendo. (Entrev. Sra. Estela Márquez, madre de familia, 12-05-10). Los niños se apropian a través de la mirada tomando como modelo las acciones de los adultos.
Las vivencias de los niños a través de la mirada inherentemente entrelaza su aprendizaje, así como se relata en el siguiente testimonio “nosotros aprendemos mirando nomás, sólo miramos cómo nuestra mamá hace la ofrenda y le ayudamos a hacer, así aprendemos” (Entrev. Blanca Estela de 11 años, 17- 05-10). Los niños aprenden mirando cuando presencian directamente las actividades rituales mantiene abierta su capacidad visual, porque observación durante acciones concretas del saber hacer de la ofrenda: el xatsxy, neey, ujy kyaaky, plomo, tamales, y todo el proceso previo para hacer la ofrenda, así como afirma Rengifo que el aprendizaje “no devienen en medios que vinculan información a la mente, sino en lazos que anudan la vida humana con el mundo más que humano” (2003: 138), más que la capacidad racional, la capacidad visual y demás sentidos (táctil, olfativo, auditivo, gustativo), son los que juegan un papel crucial para interpretar, experimentar el saber hacer la ofrenda como parte de la realidad del mundo sagrado y espiritual mixe. En este caso cuando los niños empiezan a involucrarse en la preparación de la ofrenda se convierten en observadores presenciando lo que hacen los demás, pero no solo son observadores pasivos, sino se convierten en protagonistas al estar replicando e imitando las acciones ya sea instruido o por interés propio.
Los niños centran su atención a través de la mirada en las acciones específicas, se inquietan en la necesidad de querer hacer palpando con las manos, es una atapa de comprensión silenciosa de significados. Mediante la mirada reafirman y construyen sus conocimientos. Los niños menores al entrar a una etapa exploratoria pasan por ciertos procesos, ellos ven y luego hacen replicando de sus mayores. Los siguientes testimonios muestran como los niños pequeños participan en la elaboración de la ofrendas replicando lo que están haciendo los demás.
166
Cuando la niña Clara Luisa vio que estábamos haciendo las figurillas: xatsxy, plomo y neey, sin que le digieran nada inmediatamente intentó hacer el neey que estaba haciendo su abuela, pero ella misma se daba cuenta que no le salía igual, prefirió hacer las tiritas de xatsxy. Después la abuela le dijo que hiciera plomos (bolitas chiquitas tamaño de canica), agarro la masa de maíz con un plato y se sentó a hacer plomos en la esquina de la mesa. (Obs. Familia Martínez, 18-10-09).
A la niña clara de 3 años le dejan participar en la preparación de las ofrendas, manipulando la masa, inclusive la abuela le induce las figurillas que debe hacer. Así, desde temprana edad se le entrega las herramientas necesarias porque culturalmente se sabe que ella, en un futuro, va ser la regeneradora de las prácticas rituales.
Mientras los abuelos de Gilberto (Gilo) no le dejan hacer la figurillas, puesto que la concepción de los abuelos, es que, las ofrendas deben ser realizadas por manos de la mujer, y por eso los abuelos marcan el rol del niño (varón), que por su condición de niño no debe tocar la masa, pero puede contribuir en otras actividades como traer leña, hacer los mandados, llevar la cosas al lugar sagrado y participar en la ritualidad, aunque en otras familias es común que los niños pequeños contribuyan a realizar las ofrendas, pero en caso de Gilo no le dejan participar porque no se dedica hacer las figurillas de la ofrenda, sino estaba moldeando otras figuras de su interés y la masa es exclusivo para hacer las ofrendas de Ënaa.
Los niños y niñas se muestran interesados en la preparación de las ofrendas para estimular su curiosidad. A través de la mirada les motiva a participar para hacer las ofrendas. De esta manera absorben los saberes y significados de la práctica de la ofrenda ritual.
Los niños, aun cuando no tienen las habilidades necesarias para moldear las figuras de la ofrenda intentan replicar lo mismo que hace su mamá y los demás adultos. Viven una etapa de exploración y descubrimiento mediado por un modelo adulto que les guía las acciones. Así como se evidencia en los testimonios que los niños hacen las figuras moldeando y palpando porque les nace hacerlos, como lo afirma Barbará Rogoff que “el niño como un pequeño científico que explora el mundo y descubre los principios de su actividad […] descubre exactamente lo que todo mundo sabe […] escribir, el arte de comunicar el pensamiento a través de la vista, es una excelente invención” (1993: 3). No es casual que la madre de familia asigne lo que tienen que hacer los niños, sino es acorde a sus habilidades en este caso los niños pequeños cumplen tareas de construir el
167
plomo, tiritas, moneditas y conforme van adquiriendo y fortaleciendo sus habilidades con sus manos van aprendiendo hacer el xatsxy, tamales, etc., y sin dificultad coparticipan para hacer esta ofrendas. Los padres Los niños conforme crecen y maduran sus habilidades asumen nuevas responsabilidades que les permite acumular nuevas experiencias. Por eso se dice que:
Los niños y los cuidadores organizan las actividades infantiles, ajustando la responsabilidad del niño a medida que va adquiriendo una mayor destreza y conocimiento. Esta forma de organización y ajuste le permite ampliar el conocimiento cuando tiene que enfrentarse con nuevas situaciones. Con la guía de las personas que lo rodean. Los niños participan en actividades culturales que les permite integrarse en su grupo social adoptando papeles que exigen destrezas específicas. (Rogoff 1993: 152)
En efecto cuando los padres guían las actividades infantiles, los niños no sólo aprenden a desarrollar mejor sus aptitudes, sino aprenden a descubrir mejor el significado de las cosas y a desenvolverse mejor en las actividades en torno a la preparación de la ofrenda que realiza constantemente las familias mixes. Además los niños alcanzan a desarrollar y potenciar su capacidad cognitiva cuando reciben ayuda o guía por parte de los demás (madre, tías, hermanos, y entre otros), generando nuevos aprendizajes.
La señora le decía a su nieto Gilo hazlo bien, así como la de tu tía, le iba corrigiendo ayudando a moldear los plomos que había hecho Gilo, y le seguía repitiendo hazlo así más pequeño […]. Cuando la mamá se daba cuenta que el niño no hacía correctamente el plomo, xatsxy, moneditas les explicaba cómo deberían de hacer y lo corrige en el momento. (Obs. Familia Martínez Policarpo, 05-10-09)
La niña está haciendo plomos, su prima le dice así no Clara, agarra más pequeño la masa y haz bien las bolitas, minutos después Clara intenta tortear la masa para hacer los tamales que está haciendo su abuela. La abuela toma la mano de su nieta le dice ¡así, así, así hazlo, para que aprendas, apúrate, apúrate! (Obs. Sra. Emiliana, 22-10- 09)
El aprendiz desde la visión mixe es el ëxpëjkën [el que aprende, el nuevo en el aprender]. El ëxpëjkën, es recibir los saberes transmitidos e inculcados por los adultos, el ëxpëjkën se da cuando se perciben las actividades a través de las prácticas, en el aprendiz mantiene abierto sus sentidos, emociones, sensaciones que les posibilita comprender y saber hacer las prácticas de la ofrenda.
168