PSICOANÁLISIS Y CONSUMO
Capítulo 10. Modelos de belleza hoy
María Laura Beccani Entre muchas cosas que nos dejaron los griegos, los mitos me resultan interesantes e ilustrativos para la mayoría de las situaciones que quiero exponer. Cuando me invitaron a escribir sobre la belleza hoy, me recordé un Mito muy importante para el Psicoaná- lisis . El mito de Narciso . En la mitología griega, Narciso era un joven conocido por su gran belleza. Las doncellas se enamoraban de Narciso a causa de su hermosura, pero él las rechazaba. Entre las jóvenes que sufrían por su amor estaba la ninfa Eco, que por estar enojada con la diosa Hera había sido condenada a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. La doncella Eco, por esta dificultad que tenía para hablar, fue incapaz de hablarle a Narciso de su amor. Pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz. Para castigar a Narciso, Némesis, diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en el agua. Absorbido en la contemplación de su propia imagen, incapaz de apartarse de su imagen, murió ahogado, intentando atraparse . En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una her- mosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso. Narciso, hermoso y jo- ven, seduce con su sola presencia a hombres y mujeres, dándose el lujo de rechazarlos. Este es un deseo de muchas criaturas humanas: Juventud y belleza. La realidad cotidia- na nos condena a la envidia de tales atributos vista en otros, sufriendo su falta, por no haber obtenido o haber perdido, el poder de seducción . Hay muchos que quisieran estar en el lugar de Narciso y darse el lujo de rechazar tanto reconocimiento recibido. La gratificación narcisista, el reconocimiento del otro, muchas veces calma la ansiedad a la que nos condena la existencia: el temor de ser un objeto inútil, despreciable, des- cartable. Anhelamos el reconocimiento (ser aceptados, valorados y queridos) por los miembros de diversos grupos de pertenencia . Tal necesidad, que no desaparece nun- ca, sufre ciertas vicisitudes que pueden ser consideradas algunas como comunes, otras como patológicas. El sujeto capitalista (Melman, 2008) corre sin cesar detrás de este reconocimiento, expuesto a todos los avatares, incluso con el riesgo de arruinarse, en- fermar o morir .
Quisiera delinear aquí algunas cuestiones sobre la belleza, la fealdad, los diferentes modelos y la alienación que ciertos patrones de belleza producen. El sujeto está puesto en una posición de sumisión involuntaria con respecto a lo que actúa perfectamente hipnótico, parafraseando a Melman. Y agrega, que es una verdadera amenaza, en la medida en que la manipulación de masa, de las masas –antes reservada a los países dictatoriales– es ahora también el patrimonio de las democracias. Se encuentran en el mercado bajo una cobertura de información que influyen en la identificación del receptor. La naturaleza del mensaje vehiculiza con él una identificación que el receptor sostiene sin saberlo .
Ahora bien, la crisis de puntos de referencia a la que alude Melman, abre preguntas con respecto a nuestro tema. ¿De qué hablamos hoy, cuando hablamos de belleza? ¿De qué hoy estamos hablando? Melman en El hombre sin gravedad nos propone pensar un hoy marcado por la violencia, tanto en la escuela como en la calle . Así como también una nueva actitud ante la muerte, la demanda transexual, los avatares de los derechos de los niños, las adicciones de todo tipo, las emergencias de síntomas inéditos (anorexia masculina, niños hiperactivos), el peso de lo mediático, la inflación de la imagen, la alienación en lo virtual, entra la larga lista de avatares podría continuar, haciéndose oceánica. En este contexto, ¿cómo pensar lo bello en un mundo, o por qué no en una ciudad con estas características?
¿Qué quiere decir belleza? Bello es un adjetivo que usamos para calificar una cosa o persona que nos gusta. No podemos partir de una idea preconcebida de belleza sino que debemos ir examinando las cosas o personas que los seres humanos han considerado (a lo largo de milenios) como bellas. Es decir, es necesario contextualizar e historizar el concepto de belleza. Por ejemplo, hubo momentos en la historia donde la belleza estaba conjugada en el arte y otros momentos donde lo bello se acentuaba en la naturaleza: un hermoso claro de luna, un bello atardecer . Umberto Eco en su libro Historia de la Belleza (2006) dice que la belleza nunca ha sido algo absoluto e inmutable, sino que ha ido adoptando distintos rostros según la época histórica y el país . Esto es aplicable no solo a la belleza física (del hombre, de la mujer, del paisaje) sino que incluye la belleza de Dios, de los santos o de las ideas .
En esta necesidad de realizar una reconstrucción histórica del concepto de belleza, observamos que ya los griegos buscaban una ideal, armonizando cuerpo y alma. Para Platón la belleza es la armonía y proporción de las partes. Los griegos entendían que hablar de lo bello, lo proporcionado, la armonía implicaba también hablar del caos, la desproporción y de lo feo . ¿Cómo lo bello puede llegar a ser siniestro, feo, desagrada- ble? ¿Cómo lo armónico y proporcionado hoy se presenta como un sistema que nos esclaviza? Nos hemos vueltos esclavos de la belleza y queremos sentirnos bellos. Capítulo 10. Modelos de belleza hoy
Vivimos largas horas en el gimnasio con el anhelo de tener un cuerpo envidiable . Otros optan por cirugías e inyecciones para mejorar su aspecto, algo que no hubiera podido haber hecho Venus, que en su época era una diosa pero que si estuviera en nuestro siglo, sería probablemente una “obesa”. En la actual crisis de la sociedad, el culto al cuerpo, a su imagen, a su cuidado ha venido a suplir valores e ideales que marcaban nuestras vidas . De modo que a menudo se confunde el cuerpo con el sujeto, sujeto del inconsciente, sujeto del deseo . Ello se presenta claramente en el trabajo clínico, hoy en día muchas de nuestras primeras entrevistas con posibles pacientes están más ocu- padas por el cuerpo que por la palabra . Los antiguos y famosos síntomas conversivos, metáforas de lo reprimido se han convertido en otras cosas, mucho más difíciles de movilizar y de conectar con la subjetividad. Las dietas, el gimnasio, los tratamientos corporales y las cirugías estéticas sustituyen a la palabra y no ofrecen garantía alguna . Someterse al circuito actual que llevaría a una eterna juventud, delgadez y perfección no asegura que se cumpla mágicamente con estos intereses .
Melman sostiene que lo que hoy está a cargo del sujeto es la carrera por el goce. Conde- nado a la eterna juventud . Es más, se pueden ver por televisión, por youtube, en revistas y hasta por las calles de esta ciudad, pequeños monstruos…bocas deformes, picaduras de abeja, caricaturas de la Barbie, del Kent. Seres andróginos, con características tanto femeninas como masculinas. No sabría si llamarlos sujetos. Incluso, como dice Melman en “Observaciones sobre la anorexia”, también podemos ver mujercitas que rechazan los signos externos de la feminidad y si los aceptan, es, para funcionar en el registro de la belleza sublime, desencarnada, fuera del sexo. A veces suceden cosas inesperadas en esas cirugías, en esos tratamientos . Podemos preguntarnos si será tan paradójico que la búsqueda de la belleza lleve a la muerte. El deseo de lo bello, a veces, puede ser mortí- fero. Me pregunto si actualmente, no corremos el mismo riesgo que Narciso, ahogarnos, esta vez en botox, probablemente.
Referencias bibliográficas
Eco, U. (2004). Historia de la belleza. Barcelona. Lumen.
Grimal, P. (2006). Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona. Paidós.
Melman, C. (2008). El hombre sin gravedad. Gozar a cualquier precio. Rosario . UNR Editora
Melman, C; La Cote, C.; Sainte Fare Garnot, D.; Czermac, M. y Salama, S. (1993). La oralidad .
Seminario. Homo Sapiens. Rosario.