B. Teorías de la Inteligencia y Talento Académico
1. Modelos de Inteligencia
Los primeros estudios de inteligencia se encuentran con Francis Galton
(Mackintosh, 2011). Este autor publica Hereditary Genius donde dice que las capacidades naturales del hombre vienen determinadas por la herencia, de esta manera menciona que hay un grupo de personas que son bastante eminentes existiendo distintos grados de habilidades (Galton, 1869) y considerando diferencias intelectuales entre las personas (De Zubiría, 2002).
Alfred Binet, a finales de 1890, incorporó temáticas respecto a la medición de la inteligencia y Stern introdujo el concepto de coeficiente intelectual (CI) (Mackintosh, 2011). La idea de Binet era poder predecir, a través de test que alumnos iban a tener buen rendimiento en las escuelas, lo que deriva en una gran cantidad de diferentes versiones de lo que serían las baterías de pruebas de inteligencia vista de manera más tradicional (Urbina, 2011).
Posteriormente vienen una gama de autores que se basan en estudios estadísticos y análisis factoriales para establecer generalidades respecto a la inteligencia. Spearman, a principios de 1900, establece una inteligencia general, que se refiere a la capacidad de hacer operaciones mentales para resolver problemas (aspectos comunes entre los casos estudiados) y factores específicos que son aplicados en el caso de enfrentarse a tareas más
- 32 - específicas. De esta manera, Spearman reconoce algunas diferencias individuales (Mackintosh, 2011).
Otro autor que se basa en la estadística y en el análisis factorial es
Carroll, que en 1993 propone un modelo para estudiar las relaciones entre las diferentes habilidades mentales formulando la teoría de los tres estratos de la inteligencia. Al igual que Spearman, Carroll, encuentra un Factor “g” (o inteligencia general) que predomina en su modelo piramidal. En el vértice superior (tercer estrato) se encuentra el factor “g”, posteriormente, en un segundo estrato, hay ocho habilidades mentales (inteligencia fluida, inteligencia cristalizada, memoria y aprendizaje, percepción visual, percepción auditiva, capacidad de recuperación, rapidez cognitiva y velocidad de procesamiento), ordenadas en función de “g” de izquierda a derecha, y finalmente, en el primer estrato manifestaciones específicas de las habilidades ubicadas en el segundo estrato que aparecen en la realización de tareas específicas. (Davidson, 2009).
Para terminar con los autores basados en análisis factorial, encontramos a Guilford, quien propone un modelo de la Estructura del Intelecto complejo y tridimensional. De esta manera llega a 120 factores de inteligencia organizados en tres dimensiones, operaciones o proceso (con cinco clases: cognición, memoria, pensamiento convergente, pensamiento divergente y evaluación), contenidos o informaciones (con cinco categorías: visual, auditivo, simbólico, semántico y conductual), y los productos resultantes (con seis tipos: unidades, clases, relaciones, sistemas, transformaciones e implicaciones). Esto da pie para hablar de diversos aspectos que posteriormente fueron asociados a la inteligencia como el caso de la inteligencia social, ya que incorpora contenido relacionado con el comportamiento y la creatividad incorporando el pensamiento divergente (Kihlstrom y Cantor 2011).
Con respecto a las teorías de la inteligencia más flexibles podríamos nombrar principalmente a dos autores.
El primero es Sternberg (2011), que define la inteligencia (exitosa) como la habilidad para alcanzar los objetivos propios en la vida, dado su contexto sociocultural, aprovechando fortalezas y corrigiendo o compensando debilidades para adaptarse y seleccionar entornos a través de la combinación de habilidades analítica, creativa y práctica.
- 33 - En esta definición podemos observar la fuerte implicancia que tiene el contexto sociocultural para la inteligencia, el éxito de las personas depende de su contexto (Sternberg, 2003).
La teoría de la inteligencia exitosa comprende tres subteorías: la subteoría componencial, que tiene que ver con los metacomponentes, los componentes de rendimiento y los componentes de adquisición - retención; la subteoría experiencial, que se caracteriza por alcanzar la copia con novedad y la automatización de la información; y la subteoría contextual, que tiene que ver con los procesos de adaptación, modelación y selección (Sternberg, 2011).
Si bien para Sternberg, la inteligencia está vinculada al contexto sociocultural, y varía dependiendo de esta, existen procesos universales que son comunes (metacomponentes, los componentes de rendimiento y los componentes de adquisición-retención) (2011). Estos procesos son aplicados en diferentes situaciones y problemas requiriendo el uso de pensamiento analítico, práctico y creativo. Particularmente el pensamiento analítico se involucra cuando los componentes son aplicados a situaciones familiares de problemas abstractos del día a día. El pensamiento creativo se utiliza cuando los componentes son aplicados a situaciones novedosas. Finalmente, el pensamiento práctico se puede observar cuando los componentes son utilizados a experiencias donde se pueda adaptar, modelar y seleccionar. De esta manera, estos tres tipos de pensamiento es la manera de observar las tres subteorías comprendidas en la inteligencia exitosa (Sternberg, 2011).
Esta teoría es bastante más nueva que las teorías que consideran un factor “g”, como la de Spearman, y tiene menos trabajos que le den sustento, quizás esta teoría no sea completamente correcta, pero sirve como una base a futuras teorías que vayan en líneas diferentes a la del factor “g”. Con ella se pretende cuestionar el hecho, que, en diferentes países, el sistema educacional enfatice en las habilidades de memoria y análisis, que son las que permiten lograr un mejor rendimiento en las pruebas estandarizadas. Problematiza la realidad sobre la existencia de niños con otras fortalezas, con otros tipos de habilidades, que pueden ser maltratados por el sistema educacional (Sternberg, 2011).
- 34 - Finalmente, otra teoría de inteligencia más flexible es la de Howard Gardner, creada a finales de los ´70. Gardner postula que los individuos poseen ocho tipos de inteligencia de manera autónoma. Fue llamada teoría de las múltiples inteligencias (MI). Estas inteligencias permiten a los individuos crear productos o resolver problemas que son relevantes para las sociedades en las que viven. La teoría de MI surgió de la observación de individuos que demostraban ser talentosos en diversos dominios y poseían capacidades que deberían ser consideradas en la conceptualización de inteligencia (Davis, Christodoulou, Seider y Gardner 2011).
De esta manera MI concibe que los individuos poseen un perfil de inteligencias en los que se demuestran niveles variables de fortalezas y debilidades para cada una de las ocho inteligencias, por lo tanto, caracterizar a un individuo como alguien que no posee alguna capacidad en una inteligencia particular es erróneo (Davis et al., 2011).
Las teorías más tradicionales de inteligencia (factor “g”) generalmente la conciben como una actividad intelectual resultado de una capacidad unitaria o general para la resolución de problemas. Además, consideran que la inteligencia es innata, uno nace con ella, y hay muy poco por cambiar.
Por el otro lado, MI entiende que los individuos demuestran aptitudes particulares en cada una de las inteligencias y no necesariamente demuestra una aptitud comparable en otra inteligencia. También conciben la inteligencia como una combinación de un potencial y habilidades heredables que pueden ser desarrolladas de diversas maneras en experiencias relevantes (Davis et al., 2011). Esta teoría está fundamentada en el hecho de que la inteligencia no se alinea con un gen específico, sino que, en diversas combinaciones de genes, lo que demuestra que no existe un gen en particular respecto a la inteligencia (Davis et al., 2011).
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