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Modelos sistémico-constructivistas para la atención de adicciones y TCA

2. FUNDAMENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA

2.11 Modelos sistémico-constructivistas para la atención de adicciones y TCA

Desde esta postura, la terapeuta procura asumir una postura de neutralidad desde la cual trata de encontrarle sentido a todas las posturas que emerjan y procura posicionarse desde la premisa de que no hay una realidad más verdadera que otra, buscando una distribución equitativa del control y del poder y la producción de un sistema conversacional menos patologizante. Se desplaza pues el foco de atención de las secuencias de conducta a

los significados familiares compartidos de las conductas de los distintos miembros (Feixas, 1991 citado por Marcos, 2009). En consecuencia, los problemas tales como las adicciones a SPA y los TCA son entendidos como fruto de mitos, premisas o creencias familiares que son coherentes con las conductas sintomáticas.

White (1989) en relación a la problemática de la anorexia nerviosa, se propuso estudiar el papel que cumplen los sistemas rígidos de creencias familiares, ante lo cual concluyó que las jóvenes desarrollan esta enfermedad en respuesta a creencias regidas y a prescripciones de roles que imponen límites estrictos tanto a la joven afectada como a la familia en su totalidad. Algunas de estas creencias identificadas con White (1989) que generaban una vulnerabilidad a la anorexia nerviosa activadas además por la presión social de imágenes idealizadas de mujeres tienen que ver con la premisa bajo la cual la mujer solo puede ser apreciada por los demás y por ella misma si se muestra dependiente con exclusión de su propia personalidad, lo cual promueve conductas de renuncia de la autoridad propia en relación con el concepto personal o la propia experiencia; otra premisa es que la realización emocional se logra mediante la conducta que procura cuidados a los demás, por lo que los deseos personales han de expresarse de manera indirecta. Así mismo, el valor de la mujer depende de su acople a ese ideal de delgadez de los últimos tiempos, todo lo cual al conduce a la paradoja de: “descúbrete a ti misma perdiéndote” y “encuéntrate a ti misma desapareciendo” y “realízate mediante la anorexia nerviosa y sigue en la vida el estilo anoréxico”. En cuanto al sistema más próximo que constituye la familia, White (1989) plantea la existencia de creencias intergeneracionales que promovían a) una alta valoración de la lealtad de los miembros de la familia entre si y gran adhesión a la tradición familiar. B) Un papel muy definido para las hijas cuyo valor está en función de “ser para los demás” y c) un gran énfasis sobre unos criterios ante los cuales la hija experimenta culpabilidad por no

satisfacerlos. Así pues, desde una descripción complementaria del problema, el autor plantea que las mujeres que padecen de anorexia nerviosa suelen delegar en otros la responsabilidad de dirigir sus vidas, lo que las hacen cada vez más dependientes y menos autónomas para planear su futuro, menos capaces de alimentar sus propias esperanzas, al experimentar mayores dificultades para identificar su propia opinión, en tanto aumenta la preocupación por la comida y el peso. De manera complementaria, las personas que rodean a la mujer joven, experimentan una súper-responsabilidad por la vida de aquella, soportándose en la creencia respecto a la importancia de ser para los demás, con lo que terminan ejerciendo una mayor autoridad sobre la hija y depositando aún más esperanzas en ella.

Esto se complementa con los planteamientos de Ugazio (2001), quien desde una óptica narrativo-conversacional, plantea que el modo específico en que se organiza el significado que caracteriza a las organizaciones asociadas a la anorexia y otros trastornos alimentarios psicógenos, tiene que ver con la dimensión semántica vencedor/ perdedor que proviene por lo general de una historia de caída y recuperación social o de diferencias de rango entre la familia de procedencia. Así pues, dado que esta polaridad es relacional, la relación con el otro es percibida en cualquier momento y circunstancia como central de la definición del propio self. Así pues, incluso en la relación con los terapeutas es común que estos consultantes lean los comportamientos de aquel en términos del problema de la definición de la relación.

Esta situación propicia el que estos sujetos construyan sus relaciones como formas de adecuación al otro y sus demandas o bien como formas de oposición, no obstante por una u otra vía terminan en un callejón sin salida en tanto terminan sintiéndose perdedores en el caso de actuar pasivamente ante las expectativas de los otros, o bien activos pero a la vez rechazados. Aquí, la lucha por definir la relación es el tema constante de la conversación,

pero, ya que el perdedor no puede aceptar la propia derrota, definen al menos como sacrifico su propia derrota, ante lo cual el otro continua trabajando por conservar su superioridad, generando continuas escaladas de poder. Ahora debido a que las diferencias individuales sirven para afirmar la propia superioridad con respecto a los otros o son un indicio de la propia derrota, estas familias desalientan la diferenciación individual. Desde esta perspectiva, el tratamiento estaría orientado a que la terapeuta cuestione las influencias limitativas de estas creencias, para lo cual resulta indispensable explicitarlas y permitirle a la familia reflexionar acerca de sus consecuencias.

Más recientemente, White (2007) desarrollo la técnica de la externalización del problema, la cual consiste en explorar el poder que ha ejercido la problemática sobre la vida del paciente y su familia, a lo cual denomina delineación de la influencia del problema, así como buscar los momentos en los que los miembros de la familia pudieron resistirse al problema a lo cual connota con el nombre de resultados singulares. A partir de aquellos, la terapeuta que interviene desde este modelo, procura crear junto con la familia nuevos relatos sobre sí mismos y sobre los otros, lo cual constituye un proceso de re autoría.

Desde este modelo se ha procurado entonces normalizar las dificultades familiares, ampliando aspectos de la relación y de la identidad de las personas que han sido relegados por la irrupción de la adicción, favoreciendo así el proceso de des identificación con respecto al problema (White, 2000; Neimeyer, 1984 citados por Marcos, 2009).

Así pues, para el abordaje terapéutico del consumo de SPA y en general de las adicciones, es fundamental comprender la construcción de este fenómeno con base en las dinámicas relacionales y semánticas a partir de las cuales personas interpretan y otorgan sentido a su experiencia particular dentro de un contexto social, económico, político y cultural más amplio y en un momento particular del ciclo vital particular. De ahí que Nicholls

(2008) en su propuesta interventiva para el trabajo familiar con consumo problemático de drogas en adolescentes, plantee la importancia de explorar el significado pragmático de su discurso en el seno de estos contextos, preguntándose por las relaciones en las cuales aquel discurso cobra sentido y ejerce a su vez efectos determinados. Así mismo, se deriva de este enfoque la posibilidad de generar cambios, a partir de miradas alternas, nuevos significados y acciones que posibiliten al joven y la familia ampliar sus horizontes de sentido en relación con la construcción de identidades narrativas que privilegien la autonomía, la diferenciación y co-evolución del joven y su familia.

Todo lo anteriormente planteado traza un recorrido necesario para comprender en qué forma la psicología ha abordado hasta el momento esa experiencia del encuentro que se construye entre el consultante y la terapeuta y cómo a partir del salto hacia el paradigma sistémico complejo se abren nuevas posibilidades para promover una mayor conceptualización en torno al tema de la relación terapéutica. Esto aun más en problemáticas que resaltan por ese carácter hipercomplejo al que aludía Machín, Merlo, Milanese (2010) en tanto se constituyen como parte de una construcción antropológica, social y familiar que construye una posición de daño psicológico importante que sin duda afecta los procesos de construcción de identidad, al inundar e invisibilizar otras esferas de la identidad de la persona y de las relaciones. No obstante, se precisa un abordaje que tenga en cuenta una mayor reciprocidad en la relación terapéutica como planteaba White (2002) y que trascienda el análisis de las características individuales del terapeuta o del consultante, para acceder desde una perspectiva más circular al modo como se organiza y configura la relación como un todo y su efecto sobre los procesos de construcción de identidad de ambos actores.

De ahí que este estudio pretenda estudiar ¿De qué modo se configura y reconfigura la dinámica al interior de la relación terapéutica en función del tipo de problemática y del momento del proceso y de qué manera ésta incide en los procesos de reconfiguración de identidad del consultante en los tres procesos interventivos desarrollados a propósito de tres motivos de consulta asociados con la adicción al alcohol, al juego online y a comportamientos relacionados con los trastornos de la conducta alimentaria?

3. OBJETIVOS