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CAPÍTULO 5. LOS JÓVENES Y LOS TEXTOS QUE LEEN Segunda parte

5.6 MODOS DE LEER LOS TEXTOS

Las maneras diversas de leer que se encontraron tienen sus diferencias con respecto al tipo de texto y a los propósitos que están detrás de su lectura. No resulta lo mismo leer un texto dejado por el maestro que leer la novela del momento en nuestro tiempo libre.

El entorno físico donde puede tener alguna influencia en cómo se lee determinado texto. Aunque la mayoría de los entrevistados, con algunas excepciones, coincidieron en que para concentrarse en sus lecturas deben

estar en un lugar tranquilo, sin ruidos, ni música. Pero como veremos a continuación estos requisitos varían de acuerdo a qué se está leyendo y con qué propósitos.

La lectura de textos impuestos especialmente en la escuela presenta ciertos modos característicos para su lectura entre los estudiantes. Dentro del salón de clases la lectura se puede presentar como lectura en voz alta para el grupo, o de forma individual y en silencio. Las actividades que se les pide a los alumnos realicen con los textos implican el desarrollo de estrategias y ciertos modos de leer los textos escolares que son compartidos por la mayoría. Al leer la siguiente cita de Julia nos podemos percatar de algunas de estas maneras de leer los textos escolares.

“Primero leo todo y después que leí me regreso a subrayar por párrafos; o a veces por páginas así lo más importante de la página y ya me brinco…si nada más es de leer así, sólo lo subrayo. Nada más así para recordar, pero si me encargan que lo tenga que pasar o sacar otra información si lo paso.” (Julia)

En este caso se trata de una actividad que implica sacar las ideas más importantes de un texto; una de las tareas escolares más popularizadas en casi todas las materias. Julia menciona leer el texto dos veces, la primera para tener un panorama general de la lectura y la segunda para identificar con mayor certeza las ideas principales del texto. Menciona además que si no se lo piden ella, sólo subrayará lo más importante a menos que la actividad implique también escribir un resumen.

Modos de leer los textos elegidos

Como veremos a continuación los modos de leer textos que uno mismo elige tienen características que los diferencian de los textos impuestos por la escuela. Como primer característica es la coincidencia entre los entrevistados que para el caso de los libros escogidos no se maltratan o rayan de ninguna manera. Lo que nos dice del valor intrínseco que posee el libro como objeto

cultural. Pero antes de hablar de los modos de lectura se hace necesario mencionar ciertos condicionantes para la elección del texto a leer.

Para algunos de los entrevistados el tamaño de la letra, la carencia de imágenes en el texto, el grosor, la extensión, la historia e incluso si la lectura es fácil o difícil tienen peso a la hora de seleccionar un texto y si continúan su lectura o no. Como lo expresan las siguientes personas entrevistadas:

“…primero que nada, el tamaño del libro, si es muy grueso ni lo abro; la letra tiene que ser grande. De preferencia con dibujos. No me gustan los libros que traen sólo letras.” (Ana)

“Los empiezo a leer, y si en las primeras, digamos cuatro páginas siento que sí es interesante lo sigo leyendo, pero si me aburre los dejo.” (Julia)

“…nada más lees el título, y si de plano es algo que no conoces, pues no te avientas a leerlo.” (Francisco)

“…una novela, o no sé como se podría catalogar, este, algo para jóvenes ¿no? Y trae este…hay mucho lenguaje de los jóvenes; pero a mí me gusta algo más…más de pensarle, de buscar la palabra, de que tengan doble sentido. Algo más difícil de leer, no tan simple.” (Claudia)

Conocer estas características nos ayuda a entender algunos modos de leer de los jóvenes, como se verá enseguida.

Una de las características principales con respecto a la lectura para uno mismo es la lectura en silencio que es el modo tradicional de los modos actuales de leer. Antes de leer el texto elegido se busca el lugar preferido; se procura que haya el menor número posible de distractores como lo son la música, la televisión, el ruido o las interrupciones de otras personas para no perder la concentración. Cuando se lee para uno mismo la lectura en voz alta

no es necesaria; sólo se lleva a la práctica cuando se lee para otra persona. Esta modalidad de la lectura tiene mayor presencia en todo caso en la escuela, donde existe como una práctica común. Otra manera de leer es la lectura rápida; cuando se está leyendo un texto que ha enganchado a su lector o lectora hay personas que tienden a leerlos de forma rápida, pues se busca llegar al final de la historia lo antes posible. También la relectura de un mismo texto es otro modo de lectura, que es frecuente cuando la lectura de determinados textos es de alguna forma considerada muy especial. Contrario a estas dos se encuentra la lectura incompleta que es un modo de lectura más y es común cuando lo que se lee deja de ser interesante para el lector, o el final es demasiado obvio.

También se encontró que algunos jóvenes desarrollan ciertas estrategias de lectura que les ayudan al seguimiento de la trama, por ejemplo Claudia nos comentó lo que hizo para no perderse con los nombres de personajes cuando lee los libros de Harry Potter:

“…trata muchísimos personajes y sí hay que tener un hilo constante; de hecho, así cuando leo las novelas, o sea hago los personajes…voy poniendo los nombres o lo que tenga que ver en relación con ellos, y ya si en algún momento lo menciona [la autora], ah pues, ya busco en mi lista y ya sé quien es.” (Claudia)

Como Claudia lo da a entender una de las características de las novelas de Harry Potter es el número de personajes secundarios que aparecen a lo largo de la historia y hace difícil recordar todos los nombres, por lo que con su estrategia ella arma un glosario relacionando nombres con algo que caracterice a estos personajes y entonces cuando vuelven a aparecer en la historia, para Claudia resulta sencillo ubicarlo en su listado y seguir la historia sin perderse.

Los modos de lectura desarrollados aquí no tratan de ser exhaustivos, sino de ilustrar cómo los textos elegidos son leídos de maneras diferentes con respecto a los textos impuestos, específicamente los textos escolares.