En términos generales, una entrevista tiene un inicio, un desarro- llo y un cierre. Puede dar comienzo con cualquiera, en cualquier lu- gar, con o sin concertación previa, con o sin una duración estipulada. Instancias como los encuentros casuales y los comentarios “al pasar” pueden ser lo suficientemente importantes como para iniciar un en- cuentro más prolongado.
A diferencia de los intercambios verbales ocasionales la dinámica de las entrevistas de mediana o larga duración implica un mayor núme- ro de compromiso de parte del informante y del entrevistador. Puede ser aconsejable no enfocar temáticas demasiado acotadas hasta que la relación se consolide y el informante conozca más acabadamente, en sus propios términos, los objetivos de la investigación. Al comenzar el encuentro puede ser oportuno referirse a “temas superficiales”, su- perficialidad que se modifica según la clase social, étnica, grupo etario de que se trate. Cada encuentro, sin embargo, es una caja de sorpre- sas y puede revelar cuestiones que se suponían confidencialísimas y que quizás no se repitan.
Una de las premisas clave con respecto a la duración de la en- trevista es no cansar al informante, no abusar de su tiempo y dispo- sición; el material obtenido en tales circunstancias puede darse por compromiso, para “sacarse de encima al investigador”, y éste arries- ga cerrarse las puertas de encuentros posteriores. Intercalar alguna experiencia o comentario acerca de alguna vivencia del investigador puede compensar los términos unilaterales propios de una interacción entre alguien que pregunta y alguien que responde, contribuyendo a crear un espacio para que el informante exprese sus dudas y haga sus preguntas. Estas consideraciones dependen de poder distinguir entre el tiempo del investigador y el de los informantes; los entrevistados no son máquinas de informar según los plazos y necesidades del inves- tigador, pese a que los llamemos “informantes”, como se hace en la jerga policial y también en la periodística.
El tiempo y los tiempos se negocian y construyen recíprocamen- te en la reflexividad de la relación de campo. Esperas, emergencias, pausas y retrasos son también significados que el investigador debe aprender “en carne propia”. Un etnógrafo de campo “a tiempo comple- to” puede disponer de sus actividades sin someterse a horarios “urba- nos” o “de oficina”. Sin embargo, el tiempo es también un ritmo interno que el investigador lleva consigo a donde quiera que vaya. La ansiedad
suele ser el enemigo de la relación de trabajo. Aunque el investiga- dor no elimine sus ansiedades, puede ponerlas en foco e identificarlas como carga propia.
El cierre o desenlace del encuentro tiene sus peculiaridades. Pue- den suceder intrusiones externas que den por terminada la entrevista o también su orientación. Por lo que pertenece al investigador, no es conveniente concluir la entrevista de manera abrupta en momentos de gran emotividad o en pleno tratamiento de puntos conflictivos y/o tabú. Estas y otras recomendaciones pertenecen a la esfera del trato inter- personal y seguramente serán manejadas por cada investigador según sus propios criterios y aquellos que haya aprendido en el trato cotidia- no a lo largo de su trabajo de campo. Este aprendizaje, que recorre a la entrevista y a la observación participante, tiene estrecha relación con quién es el investigador para los informantes.
CAPITULO 7
Las encuestas
De acuerdo con lo que expresa Johan Galtung en Teoría y Métodos
en Investigación Social, “las razones del éxito del método de encuestas
parecen ser dos: 1) se obtienen datos teóricamente relevantes, 2) ellos son susceptibles de tratamiento estadístico, lo que significa: a) la utiliza- ción de las poderosas herramientas del análisis de correlaciones y del análisis multivariable para poner a prueba relaciones sustantivas, y b) la utilización de las herramientas de los test estadísticos de hipótesis acerca de las posibilidades de generalizar desde las muestras a los universos”13.
Sin embargo el método de encuestas tiene ciertas limitaciones. Entre ellas, se obtienen datos acerca de los individuos, se elige a los mismos con un propósito específico de investigación, y para obtener los datos se necesita el conocimiento del individuo e incluso su cooperación.
Galtung, en el texto indicado, expone cinco objeciones al método de encuestas, que podrían tener implicaciones ideológicas. La primera es que la encuesta es individualista, porque se consulta a un sujeto por vez. La segunda es demasiado democrática, porque se puede preguntar a todos los sujetos y existe más de una alternativa de respuesta. El en- cuestado puede sentir una mezcla de importancia y de responsabilidad, nerviosismo y algún sentimiento de culpa al anticipar que algunas res- puestas no serán correctas. La tercera es que el método de encuestas es demasiado estático. La encuesta presupone algún tipo de interacción verbal. Mientras se completa el cuestionario se observan conductas ver- bales y no verbales. La cuarta es que la encuesta está restringida a un rango medio de posición social. Es evidente que la población tiene que estar alfabetizada y estar en condiciones de interpretar el texto y de res- ponder. La quinta se refiere a que la encuesta trabaja solamente a través de las distancias sociales relativamente cortas. Es real que la encuesta
13. Galtung, Johan. Teoría y Métodos en Investigación Social. Buenos Aires, Eudeba, 1966. Página 184.
es para el endogrupo14 y no para el exogrupo. Presupone que se realiza
con fines de tipo diagnóstico y no para realizar un espionaje.
Los procedimientos de investigación usando encuestas estable- cen reglas que nos permiten acceder de forma científica a lo que pien- san las personas. Uno de los principales objetivos de estas reglas es que un segundo investigador pueda repetir el proceso siguiendo los mismos pasos, es decir, debe ser sistemática.
Aun cuando decidamos seguir una vía científica, la única forma de saber lo que la gente piensa es preguntárselo. Algo tan aparentemente sencillo, se complica enormemente si pensamos que en Argentina son cuarenta millones de posibles encuestados. Cuando la pregunta es trascendental para los Estados, se organiza un referéndum donde con- testan casi todos, pero en el resto de los casos estos procedimientos son demasiado costosos y largos. En una encuesta sólo se pregunta a un subconjunto de la población.
Elegir bien a los sujetos que vamos a encuestas, seleccionar ade- cuadamente las preguntas y organizar las posibles respuestas para ser analizadas son los objetivos de la planificación de una buena encuesta.
Con encuestas podemos conocer: opiniones, actitudes, creencias, intenciones de voto, distribución de cultivos, impacto de la publicidad, actividad laboral, hábitos sexuales, condiciones de vida, ingresos, y así un largo etcétera. Presentado este muestrario queremos indicar que estos procedimientos son utilizados por un amplio espectro de in- vestigadores. Inclusive existen organismos que los emplean en forma exhaustiva, por ejemplo el Instituto Nacional de Estadística y Censos, los institutos de investigaciones científicas y técnicas, los partidos polí- ticos, el Ministerio de Bienestar Social, las empresas privadas de son- deos de opinión y el Instituto Verificador de Circulaciones de periódicos y revistas, entre otros.
Procedimiento general de la encuestas
Respecto de la presentación formal de la encuesta, se debe expre- sar el objetivo y función de la misma, así como también el uso que se le dará a las conclusiones. Se sugiere hacer las preguntas con letras mayúsculas, las respuestas con letras minúsculas y las instrucciones
14. Las conclusiones que se pueden obtener sirven solamente para ese universo y no puede colegirse para otra población.
entre paréntesis. Si la encuesta tuviere diferentes tipos de ítems (com- pletamiento, opción múltiple, etc.) es conveniente agruparlas en fun- ción del tipo de ítem y no por tema.
En el formulario en la esquina superior derecha de la página, co- locar el número de entrevista; como la misma será tratada de forma confidencial, colocar el número después de haber realizado la encues- ta, de manera que el encuestado se “sienta un número”. No decir al encuestado que probablemente volverá a ser entrevistado. Verificar la categoría que marca en el formulario. Como regla general deje al en- cuestado que dirija la conversación, no discuta, pero debe interrumpirlo en algún momento si la “historia” se vuelve muy personal. Sin embar- go, algunas de estas historias se vuelven excesivamente valiosas. Hay que asegurarse, en el caso de que la encuesta se realice “cara a cara”, saber dónde están ubicadas las preguntas, de manera que pueda fá- cilmente verificarlas.
Supongamos que deseamos saber la opinión de los argentinos so- bre los procedimientos para acceder a la universidad. Vamos a realizar una encuesta, con lo cual habrá que considerar los siguientes aspectos:
1. La población y la unidad de la muestra.
La población es el conjunto del cual se quiere conocer su opinión. Dado el tema, decidimos incluir a todos los habitantes de la República Argentina mayores de 16 años. La unidad de la muestra se refiere a quién va a contestar; en este caso, cada individuo.
2. Selección y tamaño de la muestra.
Seleccionamos 2.500 personas de todo el territorio argentino, procurando que sean representativas de todas las regiones, de todas las edades, de todas las clases sociales, sexos y edades. Tendremos que localizar los datos que ayudarán a seleccionar las unidades de la muestra: listas de municipalidades, lista de colegios e institutos, direc- ciones, teléfonos, etc.
3. El material para realizar la encuesta.
Lo más importante es la preparación del cuestionario, es decir el conjunto de preguntas. Aunque en lenguaje coloquial se utilizan indis- tintamente la palabra encuesta y cuestionario, nosotros vamos a re- ferirnos siempre con encuesta al conjunto de acciones, mientras que reservamos la palabra cuestionario para las preguntas. También existe cierta confusión entre el concepto entrevista –acto de preguntar y re- gistrar respuesta– y la entrevista como material, más o menos estructu- rado, que se utiliza para obtener información. En los libros que hablan de encuestas se utiliza la palabra entrevista en la primera acepción.
Así, un entrevistador es la persona “que pregunta”, independientemen- te de que material que utiliza sea un cuestionario o una entrevista.
En el ejemplo propuesto, tendremos que seleccionar todos los te- mas relacionados con la selectividad, como: necesidad de que exista o no selectividad general o particular de cada establecimiento educativo, uso de las calificaciones previas, formas de evaluar, formas de corregir, reclamos, fiabilidad y validez del procedimiento, etc. Podemos invitar a un grupo de expertos a que nos den ideas o consultar otras encuestas similares. Habrá que poner especial atención en la redacción de las cuestiones para que sean claras y concisas. Una buena idea es poner a prueba un borrador de cuestionario con un grupo reducido. A este proceso se lo denomina pre-test.
4. Organización del trabajo de campo.
La manera más sencilla es contratar a una empresa que se en- cargue de esta labor. Si no, tendremos que seleccionar a los entrevis- tadores y entrenarlos para este tipo de encuesta. Si optamos por una alternativa económica, la podemos realizar por teléfono, ya que así, entre otras cosas, no hay que pagar desplazamientos.
5. Tratamiento estadístico.
Previo al análisis numérico de las respuestas, hay que codificarlas, de forma que cada respuesta verbal quede registrada con un código (verbal o numérico). Por ejemplo, una pregunta dice: ¿Está usted a favor de algún procedimiento de selectividad para entrar a la Universi- dad? Posibles respuestas: sí, no, no sé, no contesta. Un posible código numérico es poner un 2 si contesta sí, un 1 si es no, un 8 si no sabe y un 9 si no contesta. De esta forma de los resultados de cada individuo pueden ser fácilmente introducidos en un programa de computación para su posterior análisis. Una vez codificadas todas las respuestas, se procede al análisis estadístico. Este análisis debe responder a nuestras preguntas. Una primera aproximación puede informar que la mayoría (x %) piensa en la selectividad. Pero la parte más interesante es que nos permite cruzar las informaciones contenidas en la encuesta. Por ejemplo, ¿qué piensan los jóvenes de 16 a 18 frente a lo que piensa el resto de la población?; ¿apoyan más la selectividad los votantes de un municipio que otro?; ¿ los alumnos que estudiaron en la escuela públi- ca son menos reacios a la selectividad?; ¿se piensa lo mismo en una ciudad pequeña que en las grandes ciudades?; ¿hay correlación entre el apoyo a la selectividad y las calificaciones en la escuela media?
6. Análisis de los resultados.
Aunque la discusión de los resultados no es algo específico de una encuesta, es necesario analizar para la formulación de conclusiones.
La característica más importante es que el tipo de control que se reali- za en una encuesta sólo permite extraer conclusiones en términos de relaciones, no en términos causales.
En el ejemplo que venimos viendo, podríamos constatar una po- sible relación entre las calificaciones y el grado de rechazo a la selec- tividad. Nuestras conclusiones no podrían decir que obtener mejores calificaciones produce menor rechazo a la selectividad.
Selección y tamaño de la muestra
La selección de una muestra supone introducir el concepto básico en la investigación con encuestas: la representatividad. Esta propie- dad, es la que nos permite estudiar una población utilizando solamente un subconjunto relativamente pequeño de sus elementos. Cuál es el menor número de elementos que puede tener este subconjunto, es el objetivo del estudio del tamaño de la muestra.
Representación y sesgo
El concepto de población coincide, a menudo, con el de población de un Estado, pero no siempre. También es una población el conjun- to de pequeños y medianos comerciantes, las empleadas de servicio doméstico, los usuarios de videojuegos, los matriculados en la univer- sidad. Una muestra es un subconjunto de esa población. Una muestra representativa es un subconjunto que tiene las mismas características generales de la población. Si los pequeños y medianos comerciantes en un 40% tienen el local alquilado y un 70% tienen menos de tres em- pleados, una muestra representativa de ellos tendrá las mismas pro- porciones. Si el 90% de los usuarios de videojuegos tienen menos de 18 años y queremos conocer las respuestas de los consumidores ante un nuevo juego, no podemos hacer una encuesta a mayores de esa edad, o al menos sólo al 10%.
Las15 muestras tienen que ser representativas porque los da-
tos que obtengamos de las muestras deseamos generalizarlos a la po-
15. Warner, K. E. “Possible increases in the under reporting of cigarette”. Journal of Statistical Association. 1978. 73. 314-318.
blación o universo. La falta de representatividad anula por completo la generalización, a pesar de que la confección y aplicación de la encues- ta haya sido correctísima. Cuando una muestra no es representativa, se dice que es sesgada. Por ejemplo, si se realiza una encuesta sobre la selectividad en el mes de febrero en una escuela de nivel medio, la muestra es sesgada porque sólo concurren un 10% de los alumnos que tienen que recuperar o rendir materias que adeudan. Estos estu- diantes no representan el total de la población. La muestra es sesgada.
El tamaño de la muestra
Supongamos que tenemos un conjunto de individuos que repre- sentan a la población en sus variables más relevantes. ¿es indiferente que el número sea pequeño o grande, una vez que la muestra es re- presentativa? Por supuesto que no. Que una muestra tenga las ca- racterísticas de la población no es suficiente. Necesita tener un cierto tamaño para que quede libre de errores que puedan ocurrir por azar y anularían la representación de la muestra. La determinación del ta- maño de la muestra se realiza por procedimientos estadísticos16. Bá-
sicamente el tamaño depende de: a) el tamaño de la población, b) el estadístico con el que estemos midiendo, c) la variabilidad de la medi- da, d) los márgenes de nuestras predicciones, e) el nivel de seguridad que deseamos que tenga el procedimiento. Con el propósito de que se haga una idea de cómo afectan estas variables al tamaño de la mues- tra que hemos señalado.
El material para realizar la encuesta
Aunque este es un aspecto aplicado, e interesa más a los estudiantes que a las personas dedicadas, hemos considerado que es relevante hacer algún comentario sobre el material con que se lleva a cabo la encuesta y mos- trar algunos ejemplos de diferentes tipo de preguntas y formas de responder. Lo primero y más importante es, una vez establecidos los contex- tos teóricos, establecer los objetivos, las hipótesis, las variables que
16. Debido a la complejidad del tema y a que excede los objetivos de esta obra, consul- tar: Cortada de Kohan, Nuria. Diseño Estadístico. Buenos Aires, Eudeba, 2010.
interesa observar, los grupos que han de ser comparados, para poder proceder posteriormente a la redacción de las preguntas.
En un segundo nivel se debe tener en cuenta el medio a través del cual se va a realizar la encuesta (personal, correo, teléfono) ya que ello condicionará la extensión, grado de auto-explicación y profundidad de las preguntas.
En un tercer nivel se desarrolla la redacción de las preguntas. Se- gún cómo sean las preguntas se habla de cuestionario, entrevista es- tructurada, entrevista no estructurada.
1. Cuestionario
Administrado el cuestionario para la codificación posterior, en la mayoría de los casos, la/s respuesta/s a cada pregunta solo puede/n ser alguna/s de las que aparece/n fijada/s en el texto. A este tipo de preguntas se las denomina, por esta razón, preguntas cerradas. El cuestionario puede ser respondido sin la presencia del entrevistador, en este caso, deben existir explicaciones que orienten la forma de con- testar. Las preguntas pueden ser de muy diversa forma, aunque para todas se recomienda concisión y claridad. Algunos ejemplos se men- cionan a continuación:
Ejemplos de tipos de preguntas:
a) Preguntas de sí o no
¿Ha tomado alguna vez anfetaminas sin que el médico se las haya recetado?
- Sí - No.
b) Preguntas de evaluación de frecuencia
¿En el último mes, cuántas veces tomó aproximadamente? (sólo contestar los que han tomado en el último mes)
- 1-2 veces - 3-5 veces - 6-10 veces - 11-20 veces - 21-30 veces - Más de 30 veces - N.S. - N.C.
c) Preguntas de auto-clasificación.
¿Cuántos años tenía cuando las tomó por primera vez? - Hasta 12 años
- 13 -14 años - 15- 16 años - 17- 18 años - Más de 18 años
d) Preguntas de atribución de causas.
Como usted sabe, actualmente se habla de un aumento del fra- caso escolar. De las siguientes causas posibles que se mencionan a continuación, ¿podría indicar cuál le parece que es la que más influye en este fracaso escolar? (señalar sólo una)- (o podría ser hasta tres)- de acuerdo con los propósitos de la encuesta-
. Los programas escolares son inadecuados . La excesiva exigencia de los profesores . La falta de preocupación de los padres . La falta de preparación de los profesores . Otras.
. No sabe . No contesta.
e) Preguntas de grado de acuerdo.
Acerca del sistema de acceso a la Universidad tal como está ac- tualmente, se escuchan algunas opiniones sobre las que le pedimos nos diga si está totalmente de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o totalmente en desacuerdo.
OPINIONES TA A D TD NS NC
- Evita la masificación en la universidad - Ayuda a seleccionar los mejores alumnos f) Pregunta de valoración de una escala.
Si usted tuviera un hijo adolescente, ¿podría valorar de 1 a 10 su grado de preocupación respecto de los comportamientos que se ci- tan a continuación, considerando que 1 representa el menor grado de preocupación y 10 la máxima preocupación? (respuestas en términos medio, dentro de una escala 1 a 10).
- Que sacara malas calificaciones en la escuela