3. supresión de la violación:
9.58. MONÓLOGO INTERIOR
Técnica literaria que trata de reproducir los mecanismos del pensamiento en el texto, tales como la asociación de ideas. Algunas de las obras más famosas en las que se utiliza esta técnica son el Ulysses o Portrait of an Artist as a Young Men de James Joyce. Se caracteriza principalmente por la fusión del mundo real y el mundo interior, imaginado por alguno de los protagonistas. Con frecuencia, en este tipo de literatura, resulta complicado de descifrar lo que ocurre. Normalmente, los escritores utilizan largas oraciones que saltan de un pensamiento hacia otro y en algunas ocasiones, evitan utilizar signos de puntuación para no romper la asociación de ideas y reproducir el tempo real de la psique humana. En su forma más extrema se denomina flujo o corriente de conciencia.
9.59. OPTACIÓN
Figura literaria mediante la cual el que habla o escribe expresa un deseo: ¡Inteligencia, dame
el nombre exacto de las cosas! J. R. Jiménez
Si se dirige a un ser inanimado, se denomina apóstrofe: Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas, envuelto entre las sábanas de espuma, ¡llevadme con vosotras! G. A. Bécquer
En este caso Bécquer utiliza al final de cada estrofa el mismo apóstrofe para simular, con un gran efecto de pathos retórico, el romperse de una ola.
Si el deseo consiste en que otro tenga mal, se denomina imprecación o vulgarmente maldición. En los Evangelios aparecen, por ejemplo, al lado de unas bienaventuranzas unas “malaventuranzas”, y una gitana exclama en Viaje a la Alcarria, de Camilo José Cela:
Mal puñetaso te pegue un inglés borracho, esaborío…
Otra variante es la execración, en la que el que habla o escribe se desea un mal a sí mismo, no a otros, como en la imprecación:
Viéndole así Don Quijote, le dijo: “Yo creo, Sancho, que todo este mal te viene de no ser armado caballero, porque tengo para mí que este licor no debe aprovechar a los que no lo son.
Quevedo alargó este recurso en su Execración contra los judíos, en la cual expresó su inquina por la infiltración semita en la sociedad española de la época y en concreto en el mismo Conde-duque de Olivares, descendiente del secretario converso de los Reyes Católicos Lope Conchillos.
-Si eso sabía vuestra merced, replicó Sancho, mal haya yo y toda mi parentela, ¿para qué consintió en que lo gustase? Cervantes, Don Quijote.
La impetración, por el contrario, consiste en desear un beneficio para sí mismo de un superior, por ejemplo en una plegaria a los dioses.
9.60. OXÍMORON
Del griego oxymoron, figura retórica que une en un solo sintagma dos palabras de significado opuesto:
Que tiernamente hieres (San Juan de la Cruz) La música callada (San Juan de la Cruz) Sosiega un poco, airado temeroso
humilde vencedor, niño gigante cobarde matador, firme inconstante traidor leal, rendido vitorioso. Déjame en paz, pacífico furioso, villano hidalgo, tímido arrogante, cuerdo loco, filósofo ignorante,
ciego lince, seguro cauteloso… Lope de Vega, Rimas, LXXIX Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio... Lope de Vega.
Es hielo abrasador, es fuego helado F. de Quevedo. Lo fugitivo permanece y dura. F. de Quevedo. Y mientras con gentil descortesía
mueve el viento la hebra voladora… Luis de Góngora Los gnósticos hablaron de una luz oscura J.L. Borges Mis libros están llenos de vacíos A. Monterroso
Todo iba como una seda para aquella feroz hormiga, cuando de súbito le afligió el cielo con tremenda desgracia… B. Pérez Galdós, Torquemada en la hoguera.
Jorge Luis Borges escribía cuentos en los que la estructura misma y el estilo era un puro oxímoron, traspuesto incluso en los títulos: Historia de la eternidad, El milagro secreto, El impostor inverosímil Tom Castro, El Incivil Maestro de Ceremonias Kotsuké no Suké, El Asesino Desinteresado Bill Harrigan, El Atroz Redentor Lazarus Morell…
Existen también formas del oxímoron que se relacionan con el contexto pragmático de la lengua y con el teatro de forma que se crea el efecto estilístico de la ironía. Esto ocurriría cuando un término suave o cortés se contrapone a una acción violenta de naturaleza extralingüística, como señala Fernando Sorrentino en “El oxímoron en acción”, Literalia, núm. 8 (2003). En 1636, Pedro Calderón de la Barca compuso El alcalde de Zalamea; en la tercera jornada, escena IX, Pedro Crespo manda prender al capitán don Álvaro de Ataide por el atropello que ha sufrido su hija, y éste exige: Tratad con respeto…
A lo que Pedro Crespo, socarronamente, contesta (572-589): Eso
está muy puesto en razón: con respeto le llevad a las casas, en efeto, del concejo; y con respeto un par de grillos le echad y una cadena; y tened, con respeto, gran cuidado, que no hable a ningún soldado; y a esos dos también poned en la cárcel, que es razón, y aparte, por que después, con respeto, a todos tres les tomen la confesión. Y aquí, para entre los dos, si hallo harto paño, en efeto, con muchísimo respeto
os he de ahorcar, ¡juro a Dios!
Cosa que, en efecto, lleva a cabo el sagaz alcalde con la entusiasta aprobación del justiciero espectador o lector.
9.61. PAÍGNION
Juego retórico griego que consistía en tratar de demostrar, o al menos presentar como razonable, una opinión absurda o extraordinaria. Gorgias (Siglo V. a.C.) fue uno de los precursores; posteriormente, Quevedo propuso reunir las piedras preciosas y fundir la plata y oro de los poemas para pagar la deuda nacional, y personajes como el lógico y obispo protestante irlandés Richard Whately (que escribió unas Dudas históricas sobre la existencia de Napoleón Bonaparte) o Swift, con su Modesta propuesta para impedir que los niños pobres de Irlanda sean una carga para sus padres y su país y sean de utilidad para todos han utilizado este recurso hasta hacer de él un género fantástico.