2. MARCO TEÓRICO
2.6 Escuela Inclusiva
2.6.16 Monitoreando la inclusión
Es muy importante y necesario “medir lo que se valora”, más lo que “valorar lo que podemos medir”. Los datos recopilados en todos los niveles del sistema deben referirse a la presencia, la participación y los resultados de todos los educandos, prestando especial atención a grupos de educandos que se consideran en riesgo de marginación, exclusión o desempeño inferior al esperado.
Algunos factores pueden facilitar o inhibir la promoción de las prácticas de educación inclusiva, estos factores parecen ser potencialmente más fuertes, y pueden ser motores de cambio, ellos son: la claridad de definición en relación a la idea de la inclusión, y las formas de evidencia que se utilizan para medir el desempeño educativo.
Al momento de establecer una definición con fines estratégicos, pueden resultar útiles los siguientes elementos:
La inclusión es un proceso, es decir que la inclusión debe considerarse como una búsqueda incesante de mejores formas de responder a la diversidad. Se trata de aprender a vivir con la diferencia y de aprender a capitalizar las experiencias derivadas de las diferencias.
La inclusión se interesa por la identificación y eliminación de barreras; supone la recopilación, cotejo y evaluación de información de procedencia muy variada con el objeto de planificar las mejoras de las políticas y la práctica y de utilizar la información de diversos tipos para estimular la creatividad y la resolución de problemas.
La inclusión se refiere a la presencia, participación y los resultados de todos los educandos, ya que remite al lugar en que se imparte la educación a los niños y con qué grado de asiduidad y puntualidad asisten a clase, la participación guarda relación con la calidad de sus experiencias durante la asistencia y, se debe incorporar las opiniones de los propios educandos, y los resultados que se refiere a los logros del aprendizaje en todas las áreas de estudio, no solo en las pruebas o exámenes.
La inclusión supone una atención especial a los grupos de educandos que se consideran en riesgo de marginación o exclusión de desempeño inferior al esperado. Ello apunta a la responsabilidad moral de garantizar que se siga muy de cerca de esos grupos que estadísticamente está en una posición de mayor riesgo, de ser necesario se adopten medidas para asegurar su presencia, participación y resultados en el sistema educativo ya que “lo que se mide es lo que se hace”. Los sistemas de monitoreo pueden actuar como barrera al desarrollo de un sistemas educativo más inclusivo.15
La educación especial en nuestro país se ha encargado de potenciar y asegurar mejores condiciones educativas para los estudiantes que presentan necesidades educativas especiales derivada o no de una discapacidad física o mental y falta de recursos económicos, en los distintos niveles y modalidades del sistema escolar.
La educación especial ha buscado promover la atención a la diversidad y la aceptación de las diferencias individuales en el sistema de educación
15 Índice de inclusión de T.Booth y M. Ainscow, segunda edición, Bristol Centre For studies on Inclusive Education,2002, se incluye una valiosa lista de indicadores en relación con este análisis y un marco de examen de uso generalizado para estudiar los factores que en la escuela constituyen obstáculos al aprendizaje y la participación.
regular, velando porque los estudiantes y las comunidades educativas reciban los apoyos humanos, técnicos y materiales necesarios para lograr que los estudiantes participen y progresen en sus aprendizajes en un contexto favorable y respetuoso de la diversidad.
La población con necesidades educativas especiales derivadas de una discapacidad en el Ecuador históricamente ha sufrido mayor discriminación en el sistema social, educativo y laboral. A pesar de los importantes avances alcanzados en la atención educativa de esta población, siguen existiendo niños, niñas y jóvenes que no han tenido la oportunidad de asistir a establecimientos educativos, no cuentan con los apoyos técnicos necesarios, para aprender en igualdad de condiciones físicas y educativas con la respectiva condición especial, para lograr su integración social principalmente.
Los avances teóricos y prácticos en el tema de Educación Especial desarrollados en los últimos años tanto a nivel mundial como nacional, sumado a las nuevas demandas de la población discapacidad; ponen de manifiesto la necesidad urgente de crear nuevas condiciones, tanto en la Educación Especial como en la Educación Regular, para dar respuesta educativa ajustada y de calidad, que favorezcan el acceso, la permanencia y el egreso de los estudiantes en el sistema educativo.
La experiencia mundial en relación con la incorporación de nuevas perspectivas acerca de la educación de niños y niñas, jóvenes con necesidades educativas especiales derivadas o no de una discapacidad, fundamentan la necesidad de hacer cambios sustanciales en las prácticas educativas, en los contextos de aprendizaje de la educación común con el fin de hacerlos más eficientes e inclusivos.
El Ecuador está comprometido a nivel nacional e internacional en la generación de políticas y marcos legales para hacer efectivo el derecho a la educación que tienen todos los niños y niñas. La conferencia Mundial de Educación para Todos (Jomtiem 1990); LA Conferencia Mundial sobre
Necesidades Educativas Especiales: Acceso y Calidad, (Salamanca 1994); y el Foro Mundial de Educación para Todos, (Dakar 2000).
En nuestro continente las reuniones de Ministros de Educación, tanto de Kingston, en 1996 y más recientemente de Cochabamba en 2001, han reafirmado la necesidad de valorar la diversidad, y considerar en los procesos pedagógicos las diferencias individuales que presenten los alumnos, incluidas aquellas niños con Necesidades Educativas Especiales con el fin de favorecer mejores aprendizajes y el avance hacia una escuela regular más inclusiva, al mismo tiempo recomiendan el desarrollo de escuelas integradoras, ya que estas favorecen la igualdad de oportunidades, proporcionan una educación más personalizada, fomentando la solidaridad y cooperación entre los niños y niñas mejorando la calidad de la enseñanza de todo el sistema educativo.16
Hecho trascendental es la vigencia de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad a partir del 3 de mayo del 2008, misma que constituye un reto importante para nuestro país, este instrumento impulsado por las Naciones Unidas, se orienta a la defensa y pleno goce de los derechos de las personas con discapacidad, a eliminar la profunda desventaja social y promover su participación con igualdad de oportunidades, en los ámbitos civil, político, económico, social, educativo y cultural.