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Monitoreo y control de la temperatura embrionaria durante la incubación

In document DIEGO ANDRES DURAN ACERO (página 37-41)

Patrón Estándard de Carga, EF-ME.

Grafica 3. Incubadoras empleadas en la investigación en el municipio de Guaduas (Cundinamarca)

2.3.3 Monitoreo y control de la temperatura embrionaria durante la incubación

Un área de gran interés ha sido el reconocimiento de que en las líneas modernas de pollo de engorde la temperatura del aire dentro de la incubadora puede no reflejar la temperatura interna del huevo y del embrión. En años recientes Meijerhof reportó que los embriones de las estirpes modernas de pollo de engorde producen hasta dos veces más calor en las etapas finales de incubación, que los huevos de esas mismas estirpes hace 20 años. Muchos de los huevos que se sobrecalientan mueren en la etapa final del período de incubación, mientras que los pollitos que nacen incrementan el número de pollitos de segunda calidad (Sardá, 2002).

Los pollos que nacen de estos huevos con elevada temperatura a menudo exhiben cambios en su corazón y en su tracto gastrointestinal. La característica más notable de los pollos que se desarrollan con alta temperatura es su color blanco, debido a la pobre absorción del saco vitelino y de los pigmentos contenidos en este. Anteriormente la pobre calidad de los pollitos blancos se camuflaba con gas formaldehído. Los pollos de segunda calidad a menudo se observan, con algo de sangre en sus plumas y una apariencia general poco vigorosa. Estos pollitos también tienen a menudo plumaje corto debido a la reducida absorción de vitaminas, como riboflavina, y es típica la presencia de diferentes grados de mala absorción del saco vitelino. El problema con el lento emplume puede persistir durante el engorde con diferencias aparentes aún

hasta los 35 días de edad. Esto puede ser la causa de muchas de las actuales quejas acerca del pobre emplume de los pollos de engorde (Sardá, 2002). Otros problemas de calidad de pollito que se han observado son picos cruzados, corvejones rojos, manchas rojas en los orificios nasales, malas posiciones de la cabeza sobre el ala, excesiva sangre dentro de la cáscara al nacimiento, ombligos sin cicatrizar, embriones ―ahogados‖ y víscera ectópica. Este daño en órganos y en metabolismo puede ser responsable de muchas de las llamadas ―enfermedades metabólicas‖ de las líneas modernas de pollo de engorde, tales como ascitis y síndrome de muerte súbita. Estos pollitos también parecen requerir mayor temperatura de crianza durante los primeros días (Sardá, 2002).

2.3.4 Humedad

De la humedad del aire depende el calentamiento y la evaporación de agua de los huevos. A mayor temperatura del aire, mayor será la cantidad de vapores de agua que el mismo puede llegar a contener. Por otra parte, el aire seco es mal conductor de calor y, por tanto, se hace necesario humedecerlo a fin de lograr el necesario calentamiento de los huevos (Sardá, 2002).

Es indispensable proporcionar al embrión un adecuado porcentaje de humedad relativa para de esta manera controlar la adecuada perdida de agua durante el proceso de incubación, el porcentaje de humedad dependerá de la temperatura de incubación, el tamaño del huevo, grosor del cascarón, porosidad del cascarón, temperatura de almacenamiento y por cuánto tiempo se almacena el huevo. Lo ideal sería lograr incubaciones con pérdida de humedad del 11 % para lotes jóvenes, 12 % para lotes intermedios y 13 % para los lotes de mayor edad (Torres, 2005).

Por medio de la humedad, el calcio es transferido de la cáscara al embrión controlándose también los requerimientos de oxigeno. Si la humedad es baja, el embrión obtendrá mas oxigeno pero perderá más agua y se deshidratara. Si la humedad es alta, la oxigenación del embrión no será suficiente asfixiándose o envenenándose con su propio metabolismo al no poder eliminar por medio del agua el dióxido de carbono (Torres, 2005).

El humedecimiento del aire en las incubadoras se produce con ayuda de la aspersión de agua y su consiguiente evaporación y diseminación por todas las zonas de la cámara de incubación. Por otra parte, para los huevos reviste singular importancia el microclima que se crea a su alrededor, según las correspondientes edades. Así tenemos que de los huevos se evapora agua durante la incubación, de unos más y de otros menos, estableciéndose una interrelación entre los huevos con embriones en diferentes estadios del desarrollo embrionario (Torres, 2005).

Durante la incubación el huevo pierde agua constantemente, lo que es imposible evitar, no obstante, el régimen de humedad que se establezca ha de ir dirigido a disminuir la evaporación de agua de los huevos durante la primera semana de incubación y acelerarla a partir de la mitad de la incubación. Al final del proceso de incubación se hace necesario elevar la humedad del gabinete de nacimiento a fin de facilitar el reblandecimiento de las membranas de la cáscara y, con ello, el picaje de la misma (Torres, 2005).

La pérdida de agua por evaporación ocasiona también la pérdida de calor desde los huevos. De esto se infiere que, en los primeros días de incubación resulta desventajosa una evaporación excesiva de agua, en tanto que durante la segunda mitad de la incubación, la evaporación de agua es necesaria al contribuir a la eliminación del calor excesivo contenido en el huevo. Ya en los últimos días de incubación, cuando las reservas de agua en el huevo han sido agotadas, es necesario elevar la humedad relativa del aire en el gabinete a fin

de evitar el desecamiento de las membranas de la cáscara y del plumón de los pollitos en fase de eclosión (Torres, 2005).

2.3.5 Ventilación

El problema de la ventilación debe ser abordado desde dos ángulos: la circulación de aire propiamente dicha y la reventilación o recambio de aire. Mediante el aire que circula en el interior del gabinete de incubación, llega a los huevos el calor y la humedad necesarios. El aire refresca el medio que rodea los huevos, en algunos casos y en otros contribuye a calentarlo. Por otra parte, el recambio de aire constante es necesario para la extracción del exceso de calor que pudiera acumularse en el interior del gabinete de incubación y asegurar la pureza del aire (Abad et al, 2003).

Durante la incubación el huevo absorbe oxígeno y elimina anhídrido carbónico en gran cantidad. Solamente una adecuada reventilación garantiza buenos resultados en la incubación. La correcta circulación de aire en la incubadora se garantiza mediante el funcionamiento de los ventiladores, los inyectores ó los extractores de aire, las compuertas u orificios de entrada y salida, etc. Para que la circulación de aire sea eficiente es importante también un buen funcionamiento del sistema de volteo, ya que el aire se mueve mejor entre las bandejas, cuando las mismas se hallan en posición inclinada (Abad et al, 2003).

La correcta ventilación del huevo durante el proceso de incubación es de radical importancia debido a que conforme avanza el desarrollo embrionario los requerimientos de oxigeno aumentan, también por medio de la ventilación se distribuye la temperatura y humedad dentro de las incubadoras (Abad et al, 2003).

Con el calor embrionario que producen las líneas genéticas actuales de alta conformación, encontramos muy necesario contar con sistema de enfriamiento para el agua de los serpentines y no depender del enfriamiento por aire, ya que esto desestabiliza las temperaturas y humedades de los equipos de incubación.

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