• No se han encontrado resultados

I. EL AIZKOLARI COBARDE.

2.7 Montaje: descarga pulsional

Esta pulsión terminará por liberarse a continuación, antecediendo justamente al comienzo de la batalla.

Tras la noticia del feliz nacimiento de su hijo, Karmelo exclamará: “Esa bruja

ha tenido un chaval”, frase ésta que desencadena un procedimiento de montaje muy

rápido y que se corresponde narrativamente con un espontáneo puñetazo lanzado por Manuel como respuesta instintiva. Esta cadena de planos que irrumpe con violencia en la secuencia, puede descomponerse de la siguiente manera:

P1: Plano medio en el que, mientras el soldado de la izquierda ríe por el

comentario, Manuel contiene la tensión (F21).

P2: Se intercala un plano del niño abrazándose las rodillas en el borde de la

trinchera, imitando a los soldados en la risa. En la banda sonora se introduce el ruido de un disparo (F22).

P3: Plano detalle muy breve que visualiza cómo el disparo hace saltar por lo

aires un recipiente metálico, provocando que éste vuele en profundidad en dirección al grupo de personajes (F23).

P4: = P1, de nuevo con una duración muy breve. Manuel descarga el puño en

tensión que mantenía escondido tras la espalda (F24).

P5: Plano detalle, muy rápido, en el que el puño golpea el recipiente metálico

en el preciso instante que cruza por delante del rostro de Karmelo, saliendo disparado en dirección contraria (F25).

P6: = P4, pero ahora recogiendo el movimiento descendente del brazo tras el

impacto (F26).

P7: El cielo azul inunda la imagen mientras el recipiente vuela a través del

encuadre (F27). La duración de los planos comienza a alargarse a partir de aquí.

P8: Primer plano de Manuel con los dientes apretados y la cara desencajada

por la furia (F27).

P9: Detalle de la mano extendida después de la descarga de energía (F28). P10: Primer plano del soldado que reía silbando en señal de sorpresa, lo que

F21 F22 F23

F24 F25 F26

F27 F28 F29

Hemos de destacar, en un primer momento, la cuestionable credibilidad del suceso que acaba de producirse. Es decir, que el proyectil perdido de un disparo impacte contra un objeto cualquiera, que este objeto salga despedido hacia el grupo de personajes y que finalmente reciba el impacto del puño de Manuel en el justo y preciso instante en que cruza ante el rostro de su vecino, es algo que se antoja extraordinario. Nos encontramos ante un hecho sorprendente y difícilmente repetible como así lo atestigua el plano que cierra la estructura (F29): un gesto de asombro en el compañero que se cuida de enfatizar la singularidad del momento, dedicándole por vez primera un plano en solitario a este personaje.

F29

En efecto, no debemos dejar de lado esta condición de acontecimiento extraordinario y especial, desde el punto de vista de que reúne una serie de elementos

que conjugándose por azar desembocan en un inesperado fin común. Pero, además, este especial estatus se remarca también a través de la articulación formal, que aísla esta estructura dentro de la continuidad de la secuencia, diferenciándola del resto. La clásica planificación, basada en el plano-contraplano, mediante la que se desarrollaba hasta ahora la conversación de los personajes se ha visto interrumpida de súbito por un peculiar procedimiento de montaje que descompone analíticamente la acción y modifica el tempo lento y pausado que se venía trabajando por un ritmo mucho más frenético y veloz mediante una serie de planos de duración excesivamente breve, ráfagas visuales que casi no da tiempo a identificar.

Por tanto, nos encontramos con una estructura perfectamente delimitada,

independiente desde el punto de vista formal y enfatizada como un hecho asombroso

que ha dejado perplejos a los presentes. Estos factores ya nos indican que está dotada de una especial jerarquía que la distingue dentro del conjunto de imágenes del fragmento. Pero, ¿qué vemos exactamente?, o sea, ¿qué queda después de desenvolver la estructura de la capa superflua de la anécdota narrativa?

La respuesta ya la adelantábamos con anterioridad: la visualización de la descarga de la energía pulsional que había ido acumulándose en Manuel a lo largo del fragmento y, además, llevada a cabo de una manera radical en tanto que se trata de una acción a la que se tiende a vaciar su sentido narrativo. Es decir, ¿por qué Manuel ha lanzado el puñetazo?, ¿cuál sería el verdadero objetivo, el recipiente o su vecino?, ¿responde a una reacción a la frase expresada por Karmelo? Como vemos, surgen demasiadas dudas y preguntas acerca de este breve segmento que, decimos, está lo suficientemente remarcado como para considerarlo intrascendente. No se ofrecerá una explicación o causa que justifique su inclusión en la cadena de acciones de la secuencia, no sabemos el porqué, ni tiene una especial repercusión en el desarrollo ya que tras los primeros instantes de perplejidad todo continuará como si nada hubiera ocurrido.

Se produce, así, una fractura en la continuidad narrativa del relato que se traduce en la revelación de la pulsión al ser liberada, en una operación que vaciada de su valor significante no hace sino radicalizarla. Pulsión que, como venimos analizando, ha sido remarcada a partir de una serie de imágenes que han ido desarrollando una subestructura en el interior del tejido textual, y que ahora ya somos capaces de identificar en su totalidad:

a. Detalle de la mano contraída por el miedo, aferrando el fusil (F30). b. Puño cerrado escondido tras la espalda (F31).

c. Puñetazo: descarga de la pulsión, expresada a través de la operación de montaje analizada.

d. Mano extendida tras el impacto contra el objeto que se ha interpuesto entre Manuel y Karmelo (F32).

Observamos que estos planos, dispersos en la continuidad de la acción forman una cadena que sigue una precisa lógica fundamentada en el progresivo aumento de la tensión en el cuerpo de Manuel hasta su definitivo estallido. En base a estos tres detalles de la mano del personaje aislada en diferentes gestos se construye una estructura dedicada a descomponer la escalada de la pulsión: de manera que a los planos a y b (en los que ésta va en aumento apoderándose progresivamente del personaje) se les relaciona correlativamente el plano d (que visualiza la relajación del cuerpo tras liberarla), cerrando la estructura y destacando el relax tras la descarga, expresada en imágenes mediante este inesperado procedimiento de montaje en el que se ha emparentando la velocidad y brusquedad de los planos con la furia y la violencia espontáneas que se han desatado en este punto del film.

F30 F31 F32