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Las mujeres mandatan la construcción de la paz para la vida digna

In document ALTERNATIVAS FEMINISTAS ANTE LA CRISIS (página 92-98)

Una apuesta de los pueblos por la justicia social para Colombia

6. Las mujeres mandatan la construcción de la paz para la vida digna

Las mujeres protagonizan la construcción de los espacios colecti- vos desde donde se forja el nuevo modelo de sociedad, desde la familia y la comunidad (barrio, vereda, municipio y/o región). Desde estos escenarios territoriales las problemáticas exigen la

organización, la construcción de propuestas y la movilización al- rededor de alcanzar condiciones de vida digna, para garantizar la subsistencia y la permanencia en los territorios, entendidos éstos como los espacios físico, cultural, político y social donde se des- envuelve la vida de las mujeres.

Se hace necesario recoger las construcciones históricas que las mujeres han hecho en su vida organizativa, los planes de vida propios, propuestas de desarrollo y/o planes alternativos, que dé cuenta de las experiencias en lo económico, político, social y cul- tural que han construido para articularlo con otras propuestas y así vislumbrando lo que sería un nuevo modelo para la sociedad. La construcción de los mandatos, es un ejercicio participativo y construido de consenso, el cual visibiliza y fortalece las luchas que las mujeres han impulsado por la defensa de la tierra, contra el despojo territorial, por la defensa de los derechos económicos, sociales y culturales, por la conservación de su identidad, para exigir autonomía y respeto frente a los actores armados legales e ilegales. La elaboración de los mandatos potencializa la construc- ción de un tejido social capaz de conocer las problemáticas, de construir alternativas para su superación y así mismo articularse con las luchas de la localidad y la región. Este ejercicio debe tener la perspectiva de la construcción de «Mandato», es decir ordenar el quehacer comunitario en adelante, partir de lo construido y avan- zar hacia los nuevos modelos de vida comunitarios. El mandato fortalece y/o da vida organizativa, convoca a otros actores a tra- bajar por el bien común, genera alianzas con otros actores socia- les, políticos y económicos para actuar de forma autónoma y en unidad. El mandato se construye a partir de un concepto de desa- rrollo propio, dando la fuerza a las personas y su armonía con la naturaleza, a partir de la superación de los hegemonismos, los paternalismos y las imposiciones que supone una distribución equitativa de las tareas y la valoración del aporte de todos y todas de su trabajo y aporte en una comunidad, en general este ejercicio se denomina «legislación popular».

Los mandatos se construyen con metodologías propias de las comunidades, según su cultura indígena, campesina, afro- colombiana o de ciudad, estas metodologías están en el marco de

la educación y la construcción popular. Un ejemplo son las tulpas de pensamiento. La tulpa es el fogón (fuego) donde se preparan los alimentos para la familia, tradicionalmente se hace diálogo alrededor del fogón, con los mayores, jóvenes, los niños y niñas, las mujeres y hombres. Este ejercicio se retoma a nivel colectivo, facilitando el diálogo, la integración, la alegría, la confianza y la apertura para expresar, proponer y ordenar la información para la construcción de los mandatos, esta tarea la desarrolla un palabre- ro o palabrera. Estos mandatos deben ser recogidos, socializados, retroalimentados, consensuados y aprobados por la comunidad para garantizar su apropiación y desarrollo, convirtiéndolos realmente en la guía de la vida organizativa y que aporte al gran mandato de man- datos nacional: la propuesta de país para la vida digna.

En este ejercicio, éstos son algunos mandatos que las mujeres han trabajado alrededor de aportar a la construcción de la paz con justicia social:

Se valora que miles de mujeres son protagonistas de la cons- trucción de la paz con justicia social en Colombia, desde el ejerci- cio de organización, participación, la movilización para exigir el derecho a la paz, el reconocimiento de ser sujetas de derecho, esto permite orientar el trabajo en clave de la acción política tanto en los territorios como en el ámbito nacional.

A. MANDATOSGENERALESCONSTRUIDOSENDISTINTOSESCENARIOS

—Mandatamos unir esfuerzos para impulsar procesos, experien- cias y acciones hacia la construcción de una comunidad y una sociedad que reconozca a las mujeres como sujetas de derechos, exigir el reconocimiento del papel de las mujeres en los espacios públicos y privado, que se escuche sus voces y propuestas, como garantía de un nuevo modelo integral y transformador.

—Mandatamos rechazar el capitalismo y el patriarcado, su len- guaje y actuación. Nos comprometernos a construir desde nuestro ser de mujeres los valores para el auto reconocimiento, el equili- brio, la equidad y la igualdad: valores de una nueva sociedad. —Mandatamos ayudar a la construcción de la paz con justicia social: a. Expresar públicamente la necesidad de una salida políti-

ca al conflicto social y armado que vive nuestro país. b. Posicionar que la paz con justicia social para todos y todas significa no dis- criminación por razones de clase, sector social, sexo, religión, o condición económica o postura política. C. La solución integral de las necesidades de la población colombiana para una vida dig- na. c. Exigir los derechos a la verdad, la justicia y la reparación de todas las víctimas y garantías de no repetición. d. Exigir al Estado el derecho a la vida sin militarización de los territorios, es decir a la autonomía de la población civil.

B. MANDATOSPARAELTERRITORIO

—Mandatamos construir organizaciones de mujeres fortalecidas, con capacidad de toma de decisiones y de incidir en las definicio- nes a nivel comunitario e institucional, que ejerzan la autodetermina- ción de conjunto con las organizaciones presentes en el territorio. —Se mandata la construcción de planes de vida que recojan las necesidades de las mujeres: acceso a la tierra en igualdad de con- diciones a los hombres, garantías para la producción y la sobera- nía alimentaria, empleo digno y garantías del derecho a la salud, la educación y la vivienda, comunicación, la cultura propia, y la vida comunitaria etc. es decir las condiciones para la permanencia en los territorios ya sea rurales y/o urbanos.

—Mandatamos la defensa de nuestros territorios: proteger la na- turaleza (el agua, la tierra, las semillas, los minerales), no permitir la entrada de las multinacionales que conllevan daños ambienta- les, culturales, económicos y sociales; defender los recursos natu- rales que son la garantía de subsistencia de miles de familias que ancestralmente han vivido en el territorio.

—Mandatamos exigir el desmantelamiento del paramilitarismo en todas sus manifestaciones, que el Estado cese los bombardeos indiscriminados sobre la población civil y deje de obligar a los jóvenes a la prestación del servicio militar, parar las fumigaciones indiscriminadas a los campos, deje ya la persecución y señala- miento a los movimientos sociales como aliados de la insurgen- cia, el asesinato de los defensores de derechos humanos y líderes sociales, todo esto como un aporte a la construcción de la paz.

C. MANDATOSPARALAVIDAPOLÍTICANACIONAL

—Mandatamos participar en la construcción de un gran movi- miento por la paz con justicia social, junto a otros sectores de la población colombiana. Apoyar las iniciativas, articulaciones, y espacios para la construcción de consensos alrededor de la paz como las constituyentes por la paz, congreso para la paz, red de iniciativas por la paz y otras alternativas que se impulsen desde el movimiento de mujeres, social y popular (Congreso para la paz 2013).

—Mandatamos la construcción concertada de una agenda de país en paz, que incluya temas y propuestas relativas a los derechos de los indígenas, campesinos, pobladores de las ciudades, y de for- ma amplia y concreta recoja las problemáticas de las mujeres. Una agenda que recoja las temáticas y conflictos que al ser resueltos garanticen la superación de las causas del conflicto social, econó- mico y armado. Participar activamente en las agendas regiona- les y nacionales para la construcción de la paz con justicia social y que promuevan las voces y agendas de las mujeres (encuentro de mujeres por la paz 2012).

—Mandatamos jugar un papel protagónico en la movilización social por el derecho a la paz y a exigir la participación de los movimientos sociales y populares en su construcción. Mantener la movilización permanente a favor de los diálogos y la paz. —Mandatamos pronunciarnos para insistir ante el Gobierno y la insurgencia no pararse de la mesa hasta no llegar al cuerdo que dé fin al conflicto armado, consideramos que debe superar todos los obstáculos y ubicar la consecución de la paz como un derecho de todos los colombianos y colombianas. Exigir que se llame a la mesa de diálogo al grupo guerrillero ELN. Exigir que se pacte un cese bilateral del fuego, para tranquilidad de las comunidades que hoy están en medio de la confrontación armada (Encuentro muje- res por la paz, 2012).

Concluimos que la trasformación del conflicto social y arma- do en Colombia, requiere la materialización de nuestros manda- tos en clave de acción política, es decir como línea para la partici- pación en los procesos locales, regionales y nacionales; la cons-

trucción de espacios de unidad y alianzas con sectores de la po- blación que tienen la voluntad de aportar en la construcción de una paz duradera e integral; la interlocución con el Estado, la so- lidaridad y articulación local, regional, nacional e internacional. Requerimos lanzarnos como movimiento social a las calles para ejercer el derecho a la paz.

7. Retos

Crear y avanzar en un movimiento por la paz capaz de liderar y jugar un papel determinante en el proceso de construcción de paz. Defender el proceso de paz como un escenario de la sociedad co- lombiana. Que no sea usada por los grupos políticos y económi- cos dominantes para facilitar la entrada del capital internacional al país, profundizando la explotación de la naturaleza y acumula- ción del capital.

Posicionar el planteamiento que «la construcción de la paz es un proceso de largo aliento, que va más allá de los iniciales espacios de negociación y solución al conflicto armado, que requiere de acciones permanentes por parte del movimiento popular para la consolidación de propuestas transformadoras del modelo hege- mónico

La amnistía y la impunidad deben ser elementos consensuados con el movimiento popular y sobre todo con las víctimas. De igual forma, el reconocimiento y la exigencia de reconocer como crí- menes de guerra los delitos de violencia sexual cometidos hacia las mujeres y castigar a los autores materiales e intelectuales (…) (encuentro de mujeres por la paz, 2012).

Algunas claves de la economía

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