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C. Metodología Aplicada

III. RESULTADOS

1. El mundo griego y su influencia en Adam Smith

1.1 Platón

Platón fue un filósofo ateniense del siglo IV A.C., discípulo de Sócrates, que expresó sus pensamientos filosóficos mediante el diálogo. Según Platón, existen dos mundos: el mundo sensible del mito de la caverna representado por las sombras que son las cosas, y el mundo exterior inteligible de las ideas. Este último constituye el verdadero mundo. Las cosas existen en la medida que participan de las ideas. Existen ideas de todos los objetos, formas y relaciones que encontramos en el mundo sensible. Las ideas guardan interrelación entre sí y se estructuran en forma jerárquica, de tal manera que la idea más alta es la idea de Bien. Todo lo existente cobra su realidad en virtud de la idea de Bien.

Según Platón nacemos con la mente en blanco, pero pronto empezamos a recordar las ideas. El distingue dos tipos de recuerdos que forman los conocimientos: conocimiento del mundo sensible y conocimiento de las ideas. El progreso en el conocimiento empieza con mundo sensible, luego se pasa al mundo de las ideas y, a continuación, se llega a la idea de Bien.

Para Platón, el ser humano es principalmente alma y pertenece al mundo de las ideas. En el alma se distinguen tres partes: la parte racional, la parte irascible y la parte concupiscible. Cada parte posee una virtud, a saber, prudencia, fortaleza y templanza respectivamente. Para Platón, de la buena armonía entre las tres virtudes nace la virtud de la justicia.

La parte racional del alma o la razón “determina no sólo cuales son los medios adecuados para alcanzar cualquier fin, sino también qué fines son idóneos y qué grado de valor relativo debemos asignar a cada uno”.33 La prudencia, como virtud propia de la razón, tiene como misión encontrar la verdad y el bien y, de acuerdo con ellos, encaminar el alma hacia la consecución de su fin. Mediante la razón

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Adam Smith: La Teoría de los Sentimientos Morales, Ed. Alianza Editorial S.A. 1997, Madrid, pag. 479

“juzgamos la verdad y falsedad, la propiedad e impropiedad de los deseos y afectos”.34

La fortaleza se relaciona con la parte irascible del alma o con las pasiones del resentimiento. Éstas son el orgullo, la animosidad, el pavor al reproche y el deseo de venganza. La función propia de la fortaleza estriba en ser fuertes, en ser capaces de mantener en equilibrio nuestras aspiraciones y reprimir en forma correcta los ataques de los que nos rodean. La virtud de la templanza es la encargada de moderar las inclinaciones de nuestros apetitos sensuales como comer, beber y tener apego a la comodidad. Sabemos que la parte concupiscible del alma busca esencialmente el placer.

Las partes irascible y concupiscible del alma “son partes necesarias de la naturaleza humana: las primeras nos ha sido dadas para protegernos de los daños, para hacer valer nuestro rango y dignidad en el mundo, para que aspiremos a lo que es noble y honorable, y para que distingamos a quienes actúan de mismo modo; y las segundas para proveer al sostenimiento y a las necesidades del cuerpo.”35 Pero como los apetitos irascibles y concupiscibles pueden excederse, la parte racional del alma es la encargada de frenar los apetitos más bajos. Cuando las tres partes del alma están en mutuo acuerdo surge un orden individual, que podríamos denominar corrección.

Para Platón la virtud consiste en la corrección. La corrección significa que cada parte del alma “se mantenía dentro de las fronteras de su propia actuación y no intentaba inmiscuirse en ninguna de las otras, cuando la razón dirigía y la pasión obedecía, y cuando cada pasión acometía la labor que le era propia y se esforzaba en el cumplimiento de su objetivo correcto de forma condescendiente y sin resistencia, y con el grado de vigor y energía apropiado al valor de lo que se pretendía alcanzar”36. Este esfuerzo correctivo constituye para Platón la virtud de la justicia. En particular, la conducta justa exige dos deberes, a saber, uno físico y otro intelectual. El primero se lleva a cabo mediante la práctica de la gimnasia; el

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Smith op. Cit. Pag. 480.

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Smith Op. Cit. Pag. 480.

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segundo con el ejercicio de las artes y de la dialéctica. La gimnasia nos permite dominar las inclinaciones negativas del cuerpo, evitando la pereza y la tendencia hacia los placeres de los sentidos. Una vez conseguido dicho dominio, nos sentimos capacitados para iniciar el esfuerzo mental. Este esfuerzo consiste en cultivar el intelecto practicando las artes como la Música, la Astronomía, la Geometría y el Arte Militar. Luego el deber intelectual nos obliga a adquirir el conocimiento de la verdad, usando el método de la dialéctica. Según Platón, para ser virtuosos debemos elevarnos del conocimiento del mundo sensible al del mundo inteligible, y luego continuar el proceso. Progresar de idea en idea hasta alcanzar la idea de Bien es la misión del hombre en este mundo. En otras palabras la conducta correcta tiene un objetivo intelectual: conocer el Bien.

En resumen, la corrección exige la posesión de las virtudes morales. Para tener dichas virtudes hemos de ser sabios, ya que sólo los sabios son capaces de orientar correctamente su conducta. Pero para poder ser sabios es necesario primero conseguir el equilibrio de nuestro cuerpo mediante la práctica de la gimnasia. En consecuencia, la vida correcta requiere la armonía entre las virtudes, que resulta inseparable del equilibrio entre el esfuerzo físico y el esfuerzo intelectual, entre el cuerpo y el alma, entre el deporte y el trabajo artístico-intelectual. Al parecer, el aspecto intelectual tiene mucha importancia porque permite hacer juicios razonables de los que brotan sentimientos apropiados. De los sentimientos correctos nacen las acciones virtuosas.

La armonía personal practicada por todos los ciudadanos se proyecta a la sociedad que en tiempos de Platón estuvo dividida en clases. Primero estaban los sabios, luego los soldados, a continuación los productores y, por último, los esclavos. De la armonía entre estas clases sociales surge el orden social. Como podemos notar estas ideas sirvieron parcialmente para la construcción del sistema de simpatía bajo estudio y el mismo Smith las menciona en TSM. Es discutible la idea de esclavos productores en la época de Adam Smith. El punto central aquí es el siguiente. Para Smith la conducta virtuosa no es sólo corrección, sino también benevolencia y prudencia.

1.2 Aristóteles

Aristóteles fue discípulo de Platón, pero rechazó muchas de sus ideas y originó un nuevo pensamiento. Con Aristóteles la filosofía griega llega a su madurez. Aristóteles distingue tres clases de ciencias: las teóricas, las prácticas y las poéticas. La lógica no pertenece a ninguna de estas, sino que es un prerrequisito de las tres. La Lógica trata de la estructura del pensamiento, independientemente de su contenido. Esta estructura es el silogismo. Para Aristóteles, la ciencia se construye con silogismos. De verdades conocidas se deducen conclusiones nuevas.

Entre las ciencias teóricas se encuentra la Metafísica, que trata de los seres en general. Existen seres naturales y artificiales. Son seres naturales los que poseen un principio propio de movimiento. La Física es la ciencia teórica que estudia el movimiento, la composición y las causas de los seres físicos. Existen dos movimientos, uno sustancial y otro accidental. Además del movimiento, todos los seres se encuentran compuestos de materia y de forma. Así mismo, en el surgimiento de un ser intervienen cuatro causas: la material, la formal, la eficiente y la final. El estudio del movimiento dio lugar a la idea Aristotélica del Motor Inmóvil. Según Aristóteles, si el movimiento es eterno debe existir un motor. Este motor debe ser también eterno. Finalmente en Aristóteles encontramos dos significados de ser, a saber: a) ser referido potencialmente a cualquier ser, y b) ser referido sólo al Ser Supremo (el Motor Inmóvil).

Según Aristóteles, todos los hombres tienden a la felicidad. La felicidad guarda una relación directa con el ejercicio de las actividades de las facultades propias de los seres humanos. Las facultades sensibles como comer, beber, correr, sentir o recordar, son iguales a las del resto de los animales. Pero las facultades del entendimiento y la voluntad, como pensar, juzgar, odiar o querer son propias sólo de los hombres. En consecuencia, la felicidad de los seres humanos debe consistir en el ejercicio del entendimiento y de la voluntad. En efecto, para Aristóteles la felicidad se consigue intentando entender qué es el bien y queriendo luego alcanzarlo a través de la práctica.

De esta manera, el cumplimiento de lo que es propio del hombre nos permite alcanzar la felicidad. Sin embargo, siendo el entendimiento la facultad más alta del hombre, la actividad más excelente es, lo que Aristóteles denomina, la contemplación. La mente tiende a contemplar lo mejor de lo que nos rodea. De ahí que concluya afirmando que la felicidad consiste en contemplar la belleza y el orden del cosmos. Pero Aristóteles era realista que Platón y se dio cuenta que la contemplación no es suficiente. En este mundo el hombre necesita realizar otras actividades como tener amigos, disfrutar de los placeres de la vida familiar, poseer bienes materiales, disponer de una aceptable salud y de otros servicios que se requieren en la vida diaria. En el campo de la Moral, Aristóteles puso énfasis en los hábitos o disposiciones a obrar de una manera determinada. Cuando los hábitos son buenos o positivos se denominan virtudes morales, cuando son malos o negativos se llaman vicios. Según Aristóteles, los vicios nos separan de nuestra auténtica felicidad, mientras que las virtudes nos ayudan a conseguirla. En este sentido “la virtud consiste en el hábito de la mediocridad conforme a la recta razón…cada virtud particular yace en una especie de intermedio entre dos vicios contrapuestos, de los que uno ofende por estar demasiado afectado por unos objetos concretos y el otro por estarlo demasiado poco.”37 La virtud, por un lado, implica que la razón debe elegir de un modo prudente; pero, por otro lado, es necesario poseer la fuerza de voluntad para superar lo que nos conduce al vicio como son la pereza y las inclinaciones negativas. Para ser virtuoso, es preciso estar habituado a comportarse de modo correcto. Así, tenemos que desde el punto de vista moral, una conducta correcta conlleva tanto un esfuerzo intelectual como un esfuerzo volitivo. En esto se diferencia de Platón, para quien la virtud tiene que ver más con el intelecto que con la voluntad. Platón “opinaba que los sentimientos justos y juicios razonables sobre lo que es propio hacer o evitar bastaban para constituir la virtud más cabal.”38 La moderación de Adam Smith se acerca más a las ideas de Aristóteles. En efecto, Smith aprobaría la afirmación que el aspecto volitivo tiene que ver con los hábitos que se manifiestan en afectos moderados de

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Ver Smith Op. Cit. Pag. 484.

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los que brotan acciones virtuosas. Ahora bien, si la virtud es moderación o término medio, resultará difícil acertar y muy fácil equivocarse, ya que existirán muchas formas de ser vicioso y sólo una de ser virtuoso. Por ejemplo, el valor es el término medio entre la cobardía y la temeridad; la liberalidad se encuentra entre la avaricia y la prodigalidad. Además, resulta también, que en el vicio caemos por inercia, en cambio, en la virtud nunca caemos, sino que a ella sólo llegamos mediante un esfuerzo diario que luego se va convirtiendo en hábito.

1.3 El Estoicismo

El estoicismo tiene relación con los filósofos moralistas seguidores de Sócrates. Esta corriente aportó una concepción del mundo, una forma de vida y unas normas que se difundieron por el mundo griego y romano desde el siglo III A.C. al II D.C. Los estoicos insistieron en el valor del comportamiento racional de las personas como medio de coincidir con las exigencias de la Naturaleza o el Cosmos. Es importante resaltar que Smith tuvo cierto grado de predilección por esta corriente filosófica revelado por el amplio espacio que le dedica en TSM. Del estoicismo Smith heredó un concepto clave de su sistema, el del “espectador imparcial” cuyo rol es fundamental en la adopción de la conducta correcta.39 El término estoicismo (estoico) hace referencia a la Stoá o galería de columnas de Atenas, donde Zenón, el fundador de esta escuela, comenzó a dictar cátedra hacia el año 300 A.C. Los historiadores concuerdan que en el estoicismo podemos distinguir tres épocas:

• El estoicismo antiguo, que floreció en Atenas durante el siglo III A.C., se caracteriza por ser un sistema homogéneo y completo. Su representante más destacado fue Zenón, Cleantes y Crisipo. Éste último es considerado el fundador de la doctrina estoica propiamente. Desafortunadamente, sólo se conservan títulos y fragmentos de sus escritos.

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La conducta correcta nos lleva a la felicidad y debe mostrarse inclusive frente a la muerte. Entre las páginas 486 y 505 de Smith Op. Cit. se hace referencia a estos conceptos. Para los estoicos, la conducta correcta de respeto a las reglas y actuación sabia y diestra da orden y belleza a las personas. En algunas circunstancias, la propia muerte puede ser una conducta correcta.

• El estoicismo medio, que se desarrolló durante la segunda mitad del siglo II A.C. y el siglo I A.C.. En él sobresalieron Panecio y Posidonio. Panesio, amigo de Escipión y Lelio, introdujo el estoicismo en Roma. Posidonio, maestro de Cicerón en Rodas, fue un pensador muy brillante y, a través de Cicerón, transmitió también sus ideas estoicas a los romanos.

• El estoicismo nuevo, casi exclusivamente romano, que abarcó del siglo I A.C. hasta el siglo II D.C. y se centró en cuestiones morales. En esta época destacaron Séneca, Epicteto y el emperador Marco Aurelio. Séneca escribió varias obras filosóficas y eventualmente murió abriéndose las venas por orden de Nerón. Epicteto y Marco Aurelio escribieron sobre la doctrina estoica.

Los estoicos distinguieron en la Filosofía tres partes interrelacionadas: Lógica, Física y Ética. Esta última trata del comportamiento en sociedad, pero los seres humanos requieren conocer la Física y la Lógica para comportarse adecuadamente. Esto quiere decir que para los estoicos tanto la Lógica como la Física además de ciencias son modos de vida. Los filósofos de la escuela estoica invitaban a vivir según la virtud. Esto significa rectitud en el comportamiento escogiendo lo correcto y rechazando lo impropio.40 El autor de la naturaleza ha prescrito normas para la conservación de todos los seres y el hombre debe vivir de acuerdo con esas reglas (moral impuesta). El universo y nuestros conocimientos del mismo (Lógica y Física) nos indican el camino a seguir. En consecuencia, la Moral (estudio de la virtud) resulta profundamente unida a la Física (estudio del Cosmos) y ambas a la Lógica (estudio del pensamiento). La Lógica nos enseña a descubrir la razón del Cosmos. Si nuestra mente se asemeja a la razón universal del Cosmos, nos consideramos virtuosos, de lo contrario nuestro comportamiento se califica de vicioso. Para los Estoicos, todas las disciplinas de la filosofía están relacionadas entre si y no podemos separarlas.

Comparando la lógica estoica con la aristotélica encontramos:

a) La aristotélica pone énfasis en el aspecto formal sin interesarse en los 40

Smith Op. Cit. Pags. 486-487 donde el hombre que escoge los bienes y rechaza los males vive de acuerdo a las normas prescritas por el Autor de la naturaleza.

contenidos. La estoica, en cambio, es aplicada y enfatiza los contenidos incluidos en el propio sistema lógico.

b) La aristotélica es una lógica principalmente de ideas expresadas en términos, la estoica es una lógica que estudia los diversos tipos de proposiciones (hipotéticas, disyuntivas, copulativas...). Los estoicos estudiaron detalladamente los mecanismos de la argumentación, sin perder de vista el sentido realista de los mismos como los sofistas..

En sus consideraciones sobre el Lenguaje establecieron la distinción entre significante, significado y objeto real. En la ciencia de la Epistemología defendieron una teoría sensualista del conocimiento. Los objetos externos causan impresiones en los sentidos y mediante la sensación se graban en el alma, que es como un papel en blanco. Platón decía lo mismo, pero la causa de este vacío era el olvido. La Física estoica estudia el Cosmos, la realidad Divina y la naturaleza humana, que forman una sola realidad. Adoptaron, por consiguiente, una posición panteísta: Dios se encuentra en el Cosmos y en la naturaleza humana. El Cosmos se encuentra constituido por dos principios: uno pasivo constituido por la materia, y otro activo formado por la realidad Divina. En otras palabras, Dios no sólo formó todas las cosas a partir de la materia, sino El mismo existe en la materia. Dios es el alma de la naturaleza y dirige el Cosmos de acuerdo con normas establecidas. Nada se atribuye al azar; todo es necesario y contribuye a imponer orden a todos los seres. De la misma forma en que un astro se encuentra indefectiblemente sometido a las leyes de la materia, el animal es gobernado por los instintos de la vida. Así mismo, el hombre, que es un ser material, animal y racional, es regido por las leyes de la materia, de la vida y de la razón. Es preciso que el hombre contemple las cosas como las ve Dios, quien ha dispuesto que todos los acontecimientos tengan igual importancia y formen parte de una cadena planificada desde el principio de los tiempos.41

Para los estoicos la Ética trata de establecer las normas de la conducta

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humana. Todos los seres tienden a comportarse conforme a su naturaleza. En este sentido, la tendencia fundamental que se observa en los animales es el instinto de conservación y de acuerdo con este instinto buscan lo que les conviene. El ser humano en cuanto animal procura conservar su vida. Pero, en cuanto racional, es libre, pero no puede limitar la libertad de sus semejantes. El hombre posee la tendencia natural a conocer la verdad y a vivir de acuerdo con las exigencias propias de la razón. La razón humana es parte de la razón universal. La ética estoica consiste en vivir racionalmente o ponernos de acuerdo con el universo entero. Por lo tanto, para los estoicos la naturaleza no hace nada en vano. Si el ser humano posee por naturaleza las tendencias mencionadas, el ejercicio de éstas le conducirá a su fin. El propósito del hombre es armonizar con el Universo para obtener libertad y perfección. En consecuencia, el bien de los seres humanos vendrá dado por el conocimiento de la verdad y por el comportamiento racional. Esto le permite seleccionar o rechazar correctamente las alternativas de tal manera otorgue orden y belleza a la conducta humana.42

Desde la perspectiva moral, los estoicos diferenciaron tres clases de comportamiento: el bueno, el malo y el indiferente. De acuerdo con nuestras propias tendencias naturales, el comportamiento correcto consiste en preferir lo bueno y rechazar lo malo. El comportamiento bueno consiste en practicar la virtud. Virtud y bien son una y la misma cosa. La virtud consiste en comportarse de acuerdo con la razón, por tanto, los seres humanos son virtuosos cuando obran racionalmente. De este modo, puesto que existe un solo saber, la virtud también será única y las diferentes virtudes son sólo puntos de vista de un mismo objeto. A este respecto, los estoicos consideran virtudes a la prudencia, la constancia, la