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4. CAPÍTULO OTRAS FORMAS DE MIRAR LA EDUCACIÓN

4.4. Los museos pedagógicos

En 1851, concretamente en Londres, aparece el primer museo pedagógico mundial, compuesto en un principio por elementos y útiles de todas las actividades de enseñanza (Álvarez y García, 2011). Surge, por tanto, una nueva forma de “mirar la educación” a través de los sentidos: “la magia que embriaga la visita a un museo pedagógico reside en buena medida en la posibilidad de revivir la historia escolar mediante todos los sentidos, muy especialmente a través del tacto y el olfato” (Alderoqui y Linares, 2005).

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A partir de ese momento, comienzan a desarrollarse distintos museos pedagógicos tanto en nuestro país como fuera de él, los cuales ofrecen la posibilidad de reconstruir la educación, esta vez no a través del texto, de las palabras, sino de su escenificación. Se podía abordar la educación con la vista, el oído y el tacto. Surge, por tanto, una nueva forma de mirar la educación. Estos museos se convierten en poderosas herramientas para investigadores, estudiantes y docentes, porque permiten al visitante conocer la escuela de forma multimodal.

En 1882 se creó el Museo Pedagógico Nacional en nuestro país, llamado en un principio Museo Pedagógico de Primera Enseñanza, bastante famoso en Europa y América. Se creó en Madrid con la función de “[…] ayudar a la formación de los educadores, siendo centro y exposición permanente y viva del estado de nuestras escuelas; cumpliendo luego igual fin con respecto a las del extranjero y haciendo, por último, que el contraste entre unas y otras aparezca muy claro, excite la atención y arroje la luz de todo contraste bien establecido” (Otero Urtaza, 1994: 153, citado en Álvarez y García, 2011).

Ilustración 25. Museo Pedagógico Nacional.

A partir de ese momento fueron numerosos los museos que comenzaron a crearse para dar vida a la educación. Basándonos en el artículo de Álvarez y García (2011), presentaremos cuatro museos españoles que se han convertido

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y Aragón; el Museo de la escuela rural de Asturias y el Museo Sierra Pambley, de León.

El Museo Pedagógico de Galicia (Mupega) está conformado por las siguientes secciones: aula de indianos, aula de restauración borbónica, aula republicana, aula dedicada a la etapa franquista, escuela de ferrado (espacios dedicados a la educación no formal), enseñanzas especiales, enseñanza profesional y exposición de juguetes.

Ilustración 26. MUPEGA

Como podemos observar en las fotografías, se crean verdaderas representaciones de la realidad educativa de la época, que sin necesidad de leer textos nos ofrecen una amplia imagen de la situación educativa del momento.

El Museo Pedagógico de Aragón, situado en la Plaza Mayor de la ciudad de Huesca, destaca por su estrategia de evocación: ”La museografía recurre a la evocación con impactos efectistas, como la colocación de juguetes a la entrada, que los visitantes pueden asociar a su infancia” (Álvarez y García, 2011, p. 107).

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Ilustración 27. Foto de clase. Museo Pedagógico de Aragón

La inmersión en la realidad educativa es abordada en tres momentos históricos diferentes: la escuela de Alfonso XII, la escuela de la República y la escuela franquista, guiadas por un narrador y una luz que va dotando de carácter propio cada una de las escenas acotadas para el público.

Ilustración 28. Alumnos y profesoras. Museo Pedagógico de Aragón

Estamos ante un museo al que hay que asomarse para conocer la realidad educativa que nos presenta.

Los estudiantes asisten a seminarios llevados a cabo por diferentes referentes, como directores didácticos de algunas escuelas de redes. No menos importantes son las actividades dedicadas a la reflexión de la experiencia vivida.

177 Ilustración 29. Material didáctico. Museo Pedagógico de Aragón

La frecuencia de estas prácticas y reflexiones permite a los estudiantes profundizar en el propio conocimiento desarrollando competencias de análisis de la actividad que se ha llevado a cabo. Se encuentran algunas de las insignias del periodo de Guerra Civil y de la dictadura que nos ayudan a seguir leyendo visualmente esta realidad. La práctica directa con el museo comprende un conjunto de actividades de observación y documentación de experiencias didácticas activas desde las escuela de la época.

La tercera experiencia presentada por Álvarez y García (2011) es el Museo de la Escuela Rural de Asturias (MERA), incluido en la Red de Museos Etnográficos de Asturias desde 2006 y, a diferencia de los otros tres ejemplos citados, limita su colección y exposición a la escuela rural en la región desde 1908 hasta 1970, reflejando la escuela republicana y del periodo franquista. Aborda la diferencia entre la educación masculina y la femenina, así como la vida de maestros y alumnos en el mundo rural. Asimismo, es también el único de los citados con

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anterioridad que se halla en su contexto: la antigua escuela de Viñón, que data de 1908 (Álvarez y García, 2011).

Ilustración 30. Museo Escuela Rural de Asturias

En este museo podemos conocer la escuela rural hasta 1970, fecha en la que entra en vigor la Ley General de Educación y se cierra la escuela de Viñón, junto a otras del ámbito rural.

El Museo de la Escuela Rural de Asturias (MERA) abre sus puertas con el diario de un niño de la escuela, que nos muestra con imágenes y palabras su día a día en la institución. Incluye los materiales de entonces, las enciclopedias, las pizarras y las libretas. “Basa igualmente la museografía en la escenografía evocadora” (Belcher, 1997, Cit. Álvarez y García, 2011).

179 Ilustración 31. Museo Escuela Rural de Asturias

Del contenido de los museos quizás este sea uno de los más innovadores, ya que fusiona las contribuciones de la representación educativa de distintas épocas con la narración de sus protagonistas, como el diario de un niño de la escuela, algo que aún dota de más sentido a esta forma de leer la educación. En definitiva, los museos pedagógicos nos permiten reflexionar sobre el modelo de sociedad y educación de cada época, a través de una lectura más visual vivencial, que nos hace sentir parte de esa realidad por un momento. Por otro lado, el actual Museo Pedagógico de la Fundación, al que llamamos Sala Cossío, se presenta como un espacio diferente a los explicados anteriormente, ya que en él no podemos vivenciar la representación de la educación de otras épocas. Sí que podemos consultar los materiales educativos del momento, como en algunos museos contemporáneos. Supone, por tanto, otra nueva manera de contarnos historias educativas a través de sus vitrinas.

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Ilustración 32. Materiales didácticos. Sala Cossío

Ilustración 33. Mobiliario. Sala Cossío

Lo novedoso de los museos pedagógicos era la idea de ofrecer una mayor formación al profesorado de magisterio, a los alumnos e incluso a los investigadores, pero hoy en día ofrecen otra posibilidad: la de mirar la educación a través de los sentidos. Por tanto, estamos ante una nueva superación de la palabra como única fuente válida de transmitir información educativa. Como bien dice Kress (2005), las palabras no entienden lo que pasa. Ante tan provocativa afirmación, podemos decir que al menos en educación es posible analizar otras formas de leer, que no solo son palabras para obtener información válida.

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que aunque bastante reciente, promovido a partir del 150 aniversario de la implantación de los estudios de magisterio en la Universidad de Huelva, cuenta con tres secciones: Manuales escolares, Recursos didácticos y Escenarios educativos.

Ilustración 34. Aula. Museo Pedagógico. Universidad de Huelva

Ilustración 35. Espacio de enseñanza. Museo Pedagógico. Universidad de Huelva

Más de trescientos metros cuadrados dedicados a la educación de entre 1776- 1975 en nuestro país. Ofrece temas de interés como la perspectiva de género, aspectos ideológicos o manuscritos elaborados por maestros de la época. Un

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ejemplo más de que aún en la actualidad se sigue apostando por modos de conocer la realidad educativa más allá de las palabras.

En el ámbito internacional encontramos el Museo Virtual de la Escuela, Argentina (1988); el Museo Escolar Nacional, Argentina (1989), el Blackwell Museum (EEUU, 1900), con una sección dedicada a los medios y tecnologías del momento, como observamos en la imagen; y el Museo Pedagógico de Lituania.

Ilustración 36. Materiales. Museo Pedagógico de Hamburgo

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maneras de comunicación educativo-museológica, concepto acuñado por la revista Museos y Educación14, que nos indica que la educación en museos constituye una forma de reflexión y diálogo educativo.

Todo visitante debe usar los sentidos (oído, vista, olfato y hasta el tacto) para enfatizar la transmisión del mensaje y convertir al espectador en un elemento activo de la exposición (Museos y Educación, 2012). Estamos, por tanto, en el punto de partida del concepto de multimodalidad de Kress (2005).

Finalmente también queremos destacar el artículo “Teachers, Museums and Visual Arts. Constructing and Educational Look”, en el que Huerta (2010) reflexiona sobre la necesidad de espacios entre los educadores de museos y el profesorado de centros escolares.

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