• No se han encontrado resultados

LA NARRATIVA NOVELA PRENSA Y ENSAYO Pág

In document librodelengua-110131064825-phpapp02 (página 148-152)

1. Lee este fragmento de una de las Cartas marruecas de José cadalso y justifica con ejemplos las ca- racterísticas del Ensayo que has visto en esta página. Observa esta condena de la guerra de Ca- dalso, que murió heroicamente, siendo coronel, en el sitio de Gibraltar luchando contra los ingleses.

Dase una batalla sangrienta entre dos ejércitos numerosos, y uno o ambos quedan destruidos; pero ambos generales la envían pomposamente referida a sus cortes respectivas. El que más ventaja sacó, por pequeña que sea, incluye en su relación un estado de los enemigos muertos, heridos y prisioneros, cañones, morteros, banderas, estandartes, timbales y carros tomados. Se anuncia la victoria en la corte con el Te Deum, campanas, iluminaciones…El otro asegura que no fue batalla, sino un pequeño choque de poca o ninguna importancia; que no obstante la grande superioridad del enemigo no rehusó la acción; que las tropas del rey hi- cieron maravillas; que se acabó la función con el día, y que no fiando su ejército a la obscuridad de la noche, se retiró metódica- mente.También se canta el Te Deum, y se tiran cohetes en su corte; y todo queda problemático, menos la muerte de veinte mil hombres, que ocasiona la de otros tantos hijos huérfanos, padres desconsolados, madres viudas…” Carta XIV (fragmento)

No he visto jamás desorden en nuestros teatros que no proviniese principalmente de estar en pie los espectadores del patio. Prescindo de que esta circunstancia lleva al teatro, entre algunas personas honradas y decentes, otras muchas oscuras y baldías, atraídas allá por la baratura del precio. Pero fuera de esto, la sola incomodidad de estar en pie por espacio de tres horas, lo más del tiempo en puntillas, pisoteado, empujado, y muchas veces llevado acá y acullá mal de su grado, basta y sobra para poner de mal humor al espectador más sosegado.Y en semejante situación, ¿quién podrá esperar de él moderación y paciencia? Entonces es cuando del montón de la chusma sale el grito del insolente mosquetero…los silbos y el murmullo general, que desconciertan al infeliz representante y apuran el sufrimiento del más moderado y paciente espectador. Siéntense todos, y la confusión cesará; cada uno será conocido y tendrá a sus lados, frente y espalda cuatro testigos que le observen, y que sean interesados en que guarde silencio y circunspección.

• Este fragmento de la carta XIV de las “Cartas marrue-

cas” de Cadalso refleja algunas de las características que hemos visto en ensayo, a saber:

Reflexiones bien razonadas y argumentadas

sobre un tema que no se pretende estudiar de manera exhaustiva: “También se canta el Te Deum, y se tiran cohe- tes en su corte; y todo queda problemático, menos la muerte de veinte mil hombres, que ocasiona la de otros tantos hijos huérfanos, padres desconsolados, madres viudas…”

Tono personal y sencillo, con ausencia de artificios

grandilocuentes: “Dase una batalla sangrienta entre dos

ejércitos numerosos, y uno o ambos quedan destruidos; pero ambos generales la envían pomposamente referida a sus cor- tes respectivas”

El tema constante del ensayo es el hombre,

y aquí aparece dramáticamente expuesto a la ambición y a la hipocresía política y militar.Todos celebran la vic- toria tras la batalla, ninguno la ha perdido, salvo los miles de hombres que lo han perdido todo –la vida-, y sus familias.

Esta obra adopta la forma de “Carta” que es

En el fragmento de la “Memoria sobre espectáculos y diversio- nes públicas” de Jovellanos también vemos las mismas carac- terísticas:

Reflexiones bien razonadas y argumentadas

sobre un tema que no se pretende estudiar de manera exhaustiva: “No he visto jamás desorden en nuestros teatros que no proviniese principalmente de estar en pie los espec- tadores del patio… Siéntense todos, y la confusión cesará…

Tono personal y sencillo, con ausencia de artifi-

cios grandilocuentes:“Pero fuera de esto, la sola incomodi- dad de estar en pie por espacio de tres horas, lo más del tiempo en puntillas, pisoteado, empujado, y muchas veces lle- vado acá y acullá mal de su grado, basta y sobra para poner de mal humor al espectador más sosegado”

Esta obra adopta la forma de “Memoria”

también utilizada para la divulgación de las ideas ilustra- das.

EL TEATRO. Pág. 335

1. Realiza un esquema resumen sobre las ca- racterísticas de la época y sus autores. • En el tema del teatro medieval ya se pidió un ejerci-

cio parejo por lo que se trata de aplicar ahora el mismo modelo. Como inicio:

1. Tendencias:

1.1 Tradicional. Barroca o posbarroca.

- Polémica. Prohibición de los Autos Sacramen- tales.

- Comedias de figurón y de magia. - Antonio Zamora.

1.2 Tradicional. Popular. […]

2.1 Innovadora. Neoclásica. Etcétera.

2. Selecciona el tema del texto propuesto, la estructura interna y externa, las acciones y situaciones en que participan los personajes. • El tema se puede exponer así: diálogo entre don

Diego y doña Francisca en torno a la falta de liber- tad de ésta para opinar y elegir libremente marido, a causa de la represora educación recibida.

• La estructura interna es sencilla por unitaria. Sólo

hay una escena, la VIII, pues no hay variación de per- sonajes. Pero hay un punto de inflexión: en la se- gunda columna, doña Francisca reconoce ante don Diego que por dar gusto a su madre no será feliz (si se casa con don Diego, pues no está enamorada, como sabemos, de él sino de su sobrino -lo que se obstina en callar). Don Diego, entonces, reacciona con un discurso que es uno de los mayores alegatos a favor de la libertad de la mujer y en contra de su represión por medio de una educación coercitiva. Ese He aquí los frutos de la educación es el momento clave de la escena y de la obra, la tesis defendida. No puede haber libertad social sin libertad individual; y no puede haber libertad individual sin educación li- beradora, con educación represora. Como no puede haber una sociedad feliz si no lo son los individuos, y no pueden ser felices los hombres si las mujeres viven oprimidas y reprimidas; sí puede haber ficción e hipocresía.

• La aplicación, nuevamente, a nuestra sociedad y a la

condición de la mujer es tan evidente que no insis- tiremos demasiado, pero cabría meditar unos minu- tos en clase sobre el drama y el horror que cubren a una mujer, a una familia en la que se dan malos tra- tos y violencia de género.

• La estructura externa es igualmente sencilla:Acto III. 3. Comenta las acotaciones o indicaciones que

da el autor para una puesta en escena. • Son tres las acotaciones (deben ir entre paréntesis

y en cursiva) del texto:

- Don Diego (siéntase junto a DOÑA FRANCISCA). Es una acotación que guarda relación con el mo- biliario (-el decorado-, nº 10 en el esquema del código teatral) y con el movimiento (nº 5), que es aquí lo mas importante, pues muestra la volun- tad de don Diego de aproximarse a doña Fran- cisca para mostrarle su afecto, su ofrecimiento de sinceridad y de cariño, su voluntad de ayudarla a ser feliz.

- Tras decir don Diego: ¿Se anuncian así la alegría y el amor? (Váse iluminando lentamente el teatro, su- poniéndose que viene luz del día). Está amane- ciendo; pero ese amanecer es aquí un símbolo disémico: amanece realmente, pero también sim-

148 Guia Didáctica Tema 11

bólicamente porque comienza a alumbrarse la verdad: doña Francisca respeta a su madre y a don Diego, pero no le ama. Estamos en el Siglo de las luces, y hay que alumbrar la verdad, los errores y los delirios para rectificar y encontrar el camino adecuado: la mujer debe ser libre para elegir, para poder ser feliz, para que su esposo y sus hijos puedan ser felices, para que la sociedad pueda ser feliz. La acotación atañe a la ilumina- ción (nº 11), pues el teatro ya se representaba en salas a la italiana, cubiertas, y con sistemas de bujías, o candilejas, que podían graduarse. Ese li- gero efecto visual es clave: ahora empezamos a ver.

- Doña Francisca (Quiere arrodillarse; DON DIEGO se lo estorba, y ambos se levantan). La acotación implica movimiento, pero también necesaria- mente gestos y mímica (números 3, 4 y 5) pues se mueven las manos y los brazos, pero también los rostros deben ser expresivos (es en el rostro donde tenemos más músculos, como saben bien los actores). Y otra vez, como no podía ser por menos, es significativa, porque don Diego se niega, a pesar de sus años, de su dinero, de su bondad y de su dignidad –precisamente por su bandad y dignidad- a que la voluntad de esa mu- chacha inocente se supedite a él, porque quiere que los dos se sientan en el mismo plano, en una relación de igualdad, pues considera que esa igualdad es imprescindible para el amor y la feli- cidad.

• No sin razón la obra fue considerada peligrosa por

los grupos más conservadores.

4. Mediante un reparto de papeles, realiza una lec- tura teatral del texto.

• Es igualmente válido lo comentado a la hora de leer

el paso de Las aceitunas, de Rueda. Incluso aquí con más vigor, pues el tema debe tocar e implicar muy de cerca de los alumnos.

5. El autor habla por boca de don Diego. ¿Qué cua- lidades destacarías de este personaje?

• Bondad, empatía, afecto, cariño, decisión, coraje, ra-

ciocinio, inteligencia –especialmente la emocional, tan actual y novedosa-, capacidad de sacrificio…

6. ¿Qué tipo de educación ha recibido el personaje de doña Francisca?

• Ya comentado, en buena medida. Doña Francisca se

ha educado en un convento (no en un colegio reli- gioso), en un ambiente en el que las hermanas han hecho voluntariamente voto de obediencia, y eso es lo que enseñaban, poco más, y eso es lo que ha aprendido Paquita, porque esta muchacha es más Pa- quita (así le llama don Diego) que doña Francisca. Pero Leandro Fernández de Moratín no está criti- cando la pobre educación que se pueda impartir en un convento de monjas; está yendo mucho más allá: a un sistema cultural inmovilizado, petrificado y ana- crónico, que impedía a los individuos y a la sociedad ser libres.

7. ¿Qué ideas tiene el autor sobre la educación de la juventud? ¿En qué valores ha de basarse? • Basta con leer el discurso de don Diego para evi-

denciar su envés: se debe educar para decir la ver- dad, ser sinceros, para no disimular y mostrar sencillamente los sentimientos, para saber expresar y comentar sus inquietudes a las personas que les rodean, especialmente a sus familiares, para saber sacar el máximo partido de cada carácter, de las vir- tudes y de cada forma de ser, sin violentarla ni repri- mirla (bien es verdad que en el fondo de esta filosofía subyace la idea de que el ser humano tiende a la bondad por naturaleza). Se debe educar para evi- tar el miedo y el temor a hablar y a decir lo que se piensa y lo que se siente.

8. ¿Qué tipo de educación critica Moratín en el texto propuesto?

• No se insiste, por estar suficientemente comentado.

Se puede volver a leer la citada intervención de don Diego.

9. Situar la obra y su autor en el contexto literario y socio- histórico.

• El objetivo es que el alumno sea consciente de la re-

lación profunda entre la ideología y la problemática sociocultural de la época y la obra de Moratín. Esa relación se establece siempre entre dramaturgo y sociedad, con mayor o menor intensidad.

• Es suficiente con acudir al apartado del Contexto

sociocultural del siglo XVIII. El Neoclasicismo, para sintetizar en resumen o en esquema:

Características de la Ilustración: Racionalismo y em- pirismo.

La Ilustración en España. [… ]

Lengua

In document librodelengua-110131064825-phpapp02 (página 148-152)