B. Daños a la salud
3. NECESIDAD DE NUEVOS MÉTODOS DE EVALUACIÓN
A la vista de lo expuesto en los capítulos precedentes se puede concluir la importancia de los TME sobre el impacto de la salud laboral de los trabajadores y la necesidad de disponer de métodos de evaluación ergonómica, que puedan ayudar a conocer la exposición real al riesgo y así aplicar las medidas preventivas necesarias.
Como se expone en el documento de consenso preparado y publicado por la IEA (International
Ergonomics Association) y validado por la ICOH (International Commission on Occupational Health),
existe una demanda creciente por parte de los usuarios, tanto Médicos del Trabajo como Técnicos de Prevención, de un método que analice las tareas con movimientos repetitivos, que sea de fácil aplicación, con el que se eviten errores tan comunes como "tratar de medirlo todo'', "interpretando poco" y "no cambiando nada'' (102).
Parece claro, por tanto, que se deben desarrollar sistemas que intenten superar las principales limitaciones de los sistemas existentes, basandose en los conocimientos científicos actuales y en las nuevas tecnologías. Por ello, la incorporación de los sistemas de captura de movimiento y de los modelos biomecánicos humanos digitales (DHM) a los nuevos sistemas de evaluación ergonómica, está suponiendo un gran avance para conseguir cubrir las necesidades que se han ido planteado estos últimos años.
De cara al desarrollo de sistemas para valoracion del riesgo musculoesquelético, especialmente de las estremidades superiores, existen una serie de aspectos que deberían ser considerados:
- Mejorar la instrumentación, tanto de recogida de datos como de análisis. Al respecto, los
métodos más comunmente utilizados para el análisis de la extremidad superior, resultan largos y tediosos (capítulo 3). Los basados en el análisis de la filmación en vídeo de la tarea presentan, además de errores de medición, como el error de paralaje, otros como el motivado por la variabilidad y subjetividad interobservador (186). Los que utilizan elecrogoniómetros (medición directa), pueden ser usados en campo, pero resultan algo frágiles e interfieren en el desempeño del trabajo. Los nuevos equipos por tanto, deben ser capaces de minimizar esta limitaciones de los métodos obsevacionales y de los sistemas más obsoletos de medición directa (71).
Consecuentemente, en relación a la instrumentación, se debería observar los siguientes aspectos: - Capacidad de medir correctamente las posturas , incluso las posturas articulares combinadas
(flexión, rotación, abducción, etc.).
- Permitir medir la frecuencia de los movimientos articulares individuales.
- Utilizar equipos no invasivos, al objeto de no interferir, y en consecuencia influir, en la normal ejecución de la tarea por parte del trabajador. - Posibilidad de poder medir en el entorno real de trabajo, con el nivel de precisión adecuado. - De los puntos precedentes se desprende que el sistema no debería requerir un alto nivel de especialización o expertez para su manejo, esto es, no superior a otros tipos de instrumentos de uso habitual por técnicos en salud laboral. - Incluir funciones para obtener los resultados de la evaluación – fruto de la toma de datos en campo ‐ de una forma ágil sin requerir un importante post procesado de los datos. Para ello, debería contar con procesos que automaticen las tareas de cálculo requeridas o la generación de informes.
- Posibilidad de evaluar trabajos complejos. En este punto reseñar, que el esfuerzo requerido por el
trabajador en el desempeño de tarea, no debería ser considerado como simple promedio, ni como picos de esfuerzo, ya que así puede infraestimarse o sobreestimarse el riesgo. Se aprecia por tanto la necesidad de que se desarrollen métodos de análisis que tengan en cuenta las variaciones
significativas de los factores de riesgo de TME, tales como: la fuerza, la postura, y la duración del esfuerzo a lo largo de un ciclo completo de trabajo.
- Las rotaciones de tareas a lo largo de una jornada de trabajo. En este aspecto es conveniente
desarrollar una metodología sólida que integre el esfuerzo del trabajador en todas las tareas realizadas durante un turno completo de trabajo. Esta integración puede ayudar a las empresas a desarrollar patrones de rotación de puestos para reducir al mínimo los TME en los trabajadores. Se plantea por tanto la necesidad de que se desarrollen instrumentos para poder determinar de una forma más precisa las posturas, los esfuerzos y la duración de estos. Se requiere una tecnología que permita facilitar la recolección y análisis de datos tanto cinéticos y cinemáticos en entornos reales, es decir, en los propios lugares de trabajo, eliminando además la subjetividad del evaluador. La instrumentación debería ser fácil de usar, producir escasa interferencia al trabajador, ligera y portatil y en lo posible, permitir la recogida y almacenamiento de las mediciones de forma automática (71, 209).
La idea de satisfacer estas demandas es lo que ha motivado el desarrollo del sistema MoveHuman‐ Forces (en adelante FORCES) diseñado por el grupo IDErgo, de la Universidad de Zaragoza (3). Quedando aquí claramente justifiacada la necesidad de este nuevo sistema de evaluación ergonómica, que es aplicable en el propio puesto de trabajo, con una precisión adecuada y con un tratamiento automatizado de la información.
Tal como ya se ha expuesto y se detallará en capítulo 5, el método OCRA es un método dirigido a evaluar las tareas repetitivas y un referente en este campo, no obstante ‐ aún utilizando un software específico ‐ requiere una importante dedicación de tiempo por parte del evaluador, especialmente a la hora de definir cada una de las acciones técnicas – aspecto muy relevante del método – el cual no está exento de cierta subjetividad. Por todo ello, y aprovechando las posibilidades que ofrecen los sistemas de captura de movimiento actuales y los modelos humanos avanzados sobre los cuales se pueden aplicar métodos de cálculo biomecánicos en entornos 3D, se ha desarrollado el método FORCES de análisis de riesgos de tareas repetitivas, que pretende posibilitar una valoración de este tipo de puestos más ágil y eficiente que los métodos tradicionales, a la vez de reducir drásticamente la subjetividad del evaluador.
Una vez implementado el método FORCES, desarrollado y aplicado en diferentes ámbitos (2, 3), se vio la necesidad de estudiar su validez y fiabilidad, acorde a los criterios de validación de métodos ergonómicos expuestos en el capítulo 3.4.4. Dadas las características de este método y la disponibilidad de datos, se ha considerado oportuno analizar la validez concurrente de el mismo en comparación con otros métodos.