Capítulo III: Comprensión lectora
3.1 Necesidades de comunicación
En la comunicación, la codificación de signos y símbolos constituyen algunos elementos que permiten la transmisión cultural de experiencias, ideologías, valores, emociones o sentimientos, mensajes demandantes de procesos específicos que provocan una decodificación adecuada como resultado de la necesidad básica del intercambio, mejorada sustantivamente a través del desarrollo de las habilidades en los actos orales, de lectura y escritura.
La historia de la humanidad nos permite apreciar la consistencia que el hombre ha mostrado en la construcción y emisión de su mundo interno y externo, de dar a conocer sus orígenes y trascendencia por medio de los signos y símbolos gráficos y orales, relación de indisoluble correspondencia, acto cultural por demás incomprensible sin la lectura y la escritura.
En nuestros días, en el marco de la globalización cuya pretensión es el progreso de las sociedades, ante las nuevas complejidades que implica en materia comunicativa, se requiere una inversión específica y amplia para el acceso y uso de las tecnologías de información y comunicación, de donde se desprende una vez más el uso del lenguaje, la permanencia del mensaje, así como de la cantidad y confiabilidad de contenidos en vísperas de lograr la comprensión del texto.
Se vuelve, por lo pronto, a la necesidad de esclarecer, para lo términos del presente trabajo, lo que se entiende como lectura, escritura y literatura.
3.1.2 ¿Qué es leer?
El diccionario de la Real Academia de la lengua Española asevera que leer es
Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados, así es observable que los caracteres a los que alude no son restrictivos del lenguaje escrito, visual o auditivo, ni de la lengua, ya que este acto se ciñe a las circunstancias del usuario quien tiende ser al menos, poseedor de un idioma en particular, e incluso tampoco es limitativo cuando se carece de alguna de las facultades físicas implicadas; en este punto se concluye que la relevancia se encuentra en la decodificación de signos, símbolos, palabras, frases, párrafos e ideas.
En relación al acto de leer, Solé (1987) lo señala como un proceso de interacción entre el lector y el texto, proceso mediante el cual el primero intenta satisfacer (obtener una información pertinente para) los objetivos que guían su lectura54, la primera idea respecto a la afirmación anterior es que lo concibe como un proceso palabra que, de acuerdo con el diccionario, es una serie de fases sucesivas que conducen a ir hacia adelante, al progreso. Aunque esta interpretación contenga un carácter ambiguo, no deja de ser un objetivo real en términos de aprendizaje, en el que la relación lector-texto es un acto antagónico e inseparable, ya que el material de lectura será el proveedor de un conocimiento determinado, el objeto de saciedad del lector, quien a su vez tendrá que poner a disposición sus conocimientos previos para obtener los resultados planteados de inicio.
Leer es un proceso complejo y exigente que demanda el uso continuo de ciertos procesos mentales contribuyentes en la codificación e interpretación de la información. El lugar que ocupa la comprensión en el proceso lector mantiene, por tanto, una importancia superior al acto de decodificación. Al respecto, Cooper (1990) manifiesta que la interacción entre el lector y el texto es el fundamento de
54 I. Solé, “Lénsenyament de la comprensió lectora”, citado en Estrategias de lectura, Barcelona, GRAÓ, 2007, p. 17.
la comprensión...el lector relaciona la información que el autor le presenta con la información almacenada en su mente; este proceso de relacionar la información nueva con la antigua es, en una palabra, el proceso de la comprensión55.
Queda patente que en el proceso de la comprensión, el aprendizaje del lenguaje escrito y la enseñanza del proceso lector se cimienta el desarrollo cognitivo del individuo. No es menester denotar la relevancia de la intervención docente para mantener la orientación de logro en la comprensión del texto.
Una concepción cercana a la anterior la ofrecen Colomer y Camps (2000), para quienes Leer es entender un texto56, involucran la noción lingüística en la que
un texto es una unidad formada por un enunciado o un conjunto de ellos, desde la emisión de habla más breve hasta la más extensa; en ella interviene todo el cuerpo de la obra y además, puede dividirse en diferentes clasificaciones, las que un docente tendría que reconocer para adecuar a su práctica en relación directa con sus propósitos.
En el curso de la idea anterior, resulta de interés lo planteado por Frank Smith (2001) sobre la relevancia de otorgar menor atención en las letras y ocuparse en cambio en darle sentido a las palabras, pues la única forma de leer es al nivel del significado y la única forma de aprender es a ese mismo nivel. Es claro que para este investigador los materiales significativos, lo que se lee, deban tener sentido para el lector, aquello que pueda relacionar con los propios conocimientos adquiridos, acto esencial para favorecer la asimilación del contenido y por lo tanto para el desarrollo de la habilidad lectora, incidiendo categóricamente en la memoria de largo plazo, estructura organizada del conocimiento.
En todo caso la perspectiva del trabajo basado en competencias guía sobre todo a que el alumno exprese sus pensamientos y logre sus intenciones de
55 JD. Cooper, Cómo mejorar la comprensión lectora, México, Visor, pp. 18-19. 56
Teresa Colomer y A. Camps, Enseñar a leer, enseñar a comprender, España, Celeste ediciones, 2000, pp. 15-16.
aprendizaje, considerando su desarrollo a partir de la resolución de problemas, de las habilidades metacognitivas y la autonomía del trabajo en un ambiente flexible, colaborativo y de respeto que promueva la valoración propia y del otro.
Cabe suponer que cada docente tiene su propia concepción sobre el acto de leer, sustentada en las distintas posiciones teóricas estudiadas a partir de la década de los años ochenta, como el ejemplo de las anteriores, acordes con el modelo didáctico pedagógico de las competencias; lo necesario es que las prácticas actuales de enseñanza en las aulas sean acordes con esa concepción.
3.1.3 ¿Qué es escribir?
La consistencia que la humanidad ha tenido en comunicar y percibir el mundo interno y externo a través de la transmisión y recepción de mensajes orales y escritos, del uso de la lengua, representa apenas una de las partes de este acto indisoluble que le ha dado a la humanidad desarrollo y trascendencia, pues con el acto de escribir se complementa la operatividad del conocimiento.
La práctica de la comprensión lectora y la producción consciente de la lengua escrita, propósitos de la función social de la comunicación, requieren su cumplimiento en el aula por tratarse del fundamento de la enseñanza y el aprendizaje, ya que durante la lectura se construyen significados, mientras que al escribir se produce la reflexión de esos significados.
La lectura y la escritura se encuentran orientadas a propósitos comunicativos que contribuyen al desarrollo de las prácticas sociales, en la construcción procesual de estrategias argumentativas, expositivas, narrativas y descriptivas bajo cualquier contexto de la vida cotidiana. Sus finalidades son la adquisición de la comprensión lectora y la producción textual, como procesos continuos, constantes y graduales.
De tal forma, leer y escribir son procesos interpretativos, construyen significados que posibilitan ampliar el conocimiento propio y de nuestro entorno.
3.1.4 Literatura, ¿para qué?
Reflexionar el significado de la palabra es un aspecto inherente en la formación humana, no hablando del analfabeta o analfabeta funcional, sino del individuo en proceso de liberación mediante la apropiación de significados, del dominio de estructuras de la lengua y de la adjudicación particular del sentido literario, que se traduce en la posibilidad de comprensión de la realidad como una totalidad, pues es así como el individuo adquiere conciencia sobre su entorno y se asume como sujeto-objeto de todo un proceso en continuo cambio y evolución.
De manera específica, el estudio de la lengua y la literatura lo ilustra con vasta elocuencia Pedro Salinas en su ensayo El hombre se posee en la medida en que posee su lengua, en donde arguye de manera casi coloquial, que el individuo al poseer su lengua, se conoce a sí mismo, se comprende y modela su propia persona por ser capaz de expresar lo que lleva dentro por medio del lenguaje.
Cuando el lenguaje llega a una extraordinaria significación, dice E. Pound, al momento que su expresión esté cargada de significado hasta sus máximas posibilidades, puede ser considerado como literario, es decir, requiere de una valoración estética que conlleve y soporte la valoración intelectual.
La literatura puede ser asumida también como vehículo de información o simplemente como transmisión de experiencias reales o fantásticas. Es indispensable en la cultura porque es un medio para conocer, apreciar, gozar o reflexionar sobre el mundo, lo que permite tomar una posición personal con respecto al entorno, de manera que se encuentra estrechamente ligada con la vida cotidiana.
La comunicación se integra a este conjunto de acciones de la actividad literaria, ya que es la manera en que las relaciones se enlazan y concretan, bajo cualquier circunstancia de la vida.
Lo importante, en consecuencia, es propiciar la lectura y la escritura con fines proclives al desarrollo del ser, donde la lectura cree y recree al mundo, el de
la divulgación de la ciencia, la tecnología, la historia, el texto periodístico, en fin, todo el aquel que refleja la cultura, pero ante todo, el literario en donde se emplea una mayor elaboración de significados del lenguaje. Uno de los vehículos indispensables en esta travesía será el empleo de estrategias de lectura.