(LA FAMILIA)
HISTORIA
Los Niños de Dios fueron fundados en California (USA) el 1968 por el pastor David Berg, que se hizo llamar Moisés David. En realidad, se considera como un nuevo Moisés y un nuevo Rey David, para guiar al nuevo pueblo de Dios, representado por los Niños de Dios.
Su finalidad: hacer la revolución de Jesús, es decir, mediante centros, discos, convivencias y folletos llevar el mensaje del Evangelio a la juventud desilusionada y drogada de Estados Unidos y de todo el mundo.
Al principio su éxito fue enorme y pronto lograron extenderse por todo el mundo. Pero enseguida surgieron las dudas, especialmente por el aspecto sexual. En realidad, en sus «nidos de amor o familias», existe mucha promiscuidad entre muchachos y muchachas. El profeta y rey Moisés-David invita a sus seguidores a ser «felices anzuelos por Jesús» y defiende el amor libre y una cierta prostitución sagrada. En una de sus cartas de 1974 (tiene unas 300 cartas) relata cómo entregó su esposa a distintos hombres, para después disfrutar de la descripción que le hiciera acerca de sus experiencias. Seguido se le veía rodeado de un «harén» de muchachas.
Con el tiempo las dudas se volvieron en serias reservas y franca oposición, hasta que algunos gobiernos empezaron a intervenir con la fuerza, para desbaratar sus «nidos de amor» y liberar a tantos jóvenes, que con engaños habían sido atraídos hacia una organización extremadamente voraz y manipuladora, ligada a fuertes intereses de tipo político y económico.
En realidad, mientras por un lado sacan a los jóvenes de la droga o el alcohol, por el otro los llevan a la más completa esclavitud, anulando por completo su personalidad. Y todo esto mediante presiones de tipo psicológico, un aprendizaje mnemónico de las cartas del fundador y un trabajo agotador, tendiente a llenar las arcas de la organización.
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DOCTRINA
• Para salvarse, basta aceptar a Jesús el Hijo de Dios como el propio Salvador, pidiéndole que entre en el corazón.
• Cristo es la respuesta a todos los problemas.
• No hay nada malo en el sexo. No hay que ser egoístas. El amor se demuestra mediante el sexo. Vivir en pareja, es vivir de una forma egoísta.
• Es bueno utilizar el sexo para conquistar adeptos.
• Las iglesias no sirven, puesto que complican mucho el mensaje de Cristo • Interpretación literal de la Biblia.
• Los Estados Unidos serán destruidos, se impondrá el comunismo internacional y después vendrá el Reinado de Cristo.
¡Falsos profetas, como siempre!
NUEVA ERA
(NEW AGE)
HISTORIA
La Nueva Era es «el nombre más común utilizado para describir la creciente penetración realizada por el misticismo oriental y oculto en la cultura occidental. Las palabras Nueva Era se refieren a la Era de Acuario, cuyo advenimiento los ocultistas creen que está comenzando, trayendo consigo una era de iluminación y paz. El Movimiento de la Nueva Era abarca varias sectas que enfatizan una experiencia mística (incluyendo la meditación trascendental, la secta de Rajneesh, Eckarnkar, la Iglesia Universal y Triunfante, la misión de la Luz Divina y muchas otras). Los seguidores de varios gurúes, como el difunto Swami Muktananda, Sai Baba, Baba Ram Dass, Maharishi Mahesh Yogui y el gurú Maharijih, personifican la esencia de los líderes modernos de la Nueva Era.
Otros grupos, como el Movimiento Potencial Humano, ejemplificado en Est (o El Foro), Fuente de Vida, Control Mental de Silva, Talleres en la Cumbre, etc.; y muchos (aunque no todos), los partidarios de los distintos métodos de salud holística, representan fielmente el espíritu de la Nueva Era» (Martin, Walter, La Nueva Era, Minneápolis 1991, pág. 18-19).
El movimiento como tal, surgió en California con la publicación en 1948 del libro de Alice Ann Bailey (1880-1949), titulado «El regreso de Cristo». Desde entonces sus ideas fueron difundiéndose ampliamente y se hicieron patrimonio común de un gran número de asociaciones y movimientos: Hermandad Blanca Universal, Graal, Ciencia Cristiana, Nuevo Pensamiento, Rosacrucismo, Escuela Unida del Cristianismo, Ciencia de la Mente o Ciencia Religiosa, etc.».
DOCTRINA
138 Todo universo constituye un cuerpo viviente. Todos los seres son parientes los unos con los otros, formando una sola familia (Monismo). Dios no es diferente del universo. Todo es Dios (Panteísmo).
2.- Religiones orientales.
Ofrecen la explicación última acerca de las relaciones existentes al interior del universo. Este constituye un único organismo viviente, que cuenta con dos fuerzas opuestas, el yin y el yang.
El yin es femenino, pasivo, introverso y sintético.
El yang es masculino, activo, creativo, extravertido y analítico.
3.- La nueva sicología.
Existe un inconsciente colectivo, que representa la experiencia de toda la humanidad y que está presente en cada uno de nosotros. Pues bien, escarbando en lo más profundo de nosotros mismos, descubrimos a Dios, o mejor dicho descubrimos que nosotros mismos somos Dios.
4.- La astrología.
Existen conocimientos secretos, trasmitidos de generación en generación por algunos iniciados, que cuentan con poderes especiales. Estos conocimientos se refieren de una manera especial a la lectura de los astros.
Todos los acontecimientos están escritos en las estrellas.
Los miembros de la Nueva Era están convencidos de que nos encontramos en los umbrales de grandes acontecimientos, puesto que, alrededor del año 2000, el sol entrará en una nueva constelación, la de Acuario.
Hubo un tiempo en que el hombre vivió bajo el influjo de la constelación de Tauro y fue la época de los imperios y de las religiones de Mesopotamia; después siguió la constelación de Aries con la religión mosaica; ahora nos encontramos en la constelación de Piscis con la religión cristiana. Con la entrada en la constelación de Acuario, empezará un nuevo orden mundial, una nueva humanidad con una nueva religión, quedando obsoletas todas las demás religiones y maneras de pensar.
Para un estudio más completo, véase:
• AMATULLI Valente, Flaviano, La Iglesia y las Sectas, ¿Pesadilla o reto?, Ediciones Apóstoles de la Palabra, México, 1993, pág. 151-158.
• GASPARIANO Tela, Cristóbal, La Nueva Era y la Fe Cristiana, Ediciones Apóstoles de la Palabra, México, 1997.