III. ANIMACION ARTÍSTICA
III.4 A NIMACIÓN ARTÍSTICA : 5 APROXIMACIONES CONCEPTUALES
III.4.5 A NIMACIÓN EN A RTE
Desde la segunda mitad del siglo XX, la animación se introduce gradualmente en el terreno de las Artes Visuales constituyéndose en un área de trabajo y de producción autónoma. En el contexto de las nuevas tendencias, pasa a formar parte de los denominados nuevos medios, nuevos solo en su consideración como soporte artístico y visto desde el punto de vista de las disciplinas tradicionales del arte.
“La animación empieza a ocupar un lugar importante entre los medios y soportes utilizados en la creación artística contemporánea. Integrándose en piezas, instalaciones, junto a dibujos y otros elementos, las formas toman movimiento y rompen el estatismo habitual en salas de exposiciones y galerías. Las obras contemporáneas se empapan de la cultura audiovisual que nos rodea, absorbiendo la sustancia de sus imágenes siempre cambiantes.” (Munárriz, 2012) En parte esto se explica, tanto por el impacto que ha producido en el terreno de las Arte Visuales la utilización de nuevas tecnologías contemporáneas, que no solo les ha permitido a los artistas acceder a nuevos medios y recursos, como por el actual contexto, en el que se redefinen -permanentemente- las fronteras disciplinares junto con abrir espacios para el surgimiento de nuevas disciplinas y áreas 7 En este contexto se entenderá animación en arte, toda aquella que se refiera a la animación producida en el contexto de las artes visuales.
de desarrollo artístico, como: la animación digital, las instalaciones audiovisuales, el web art, net art, entre otros, dejado atrás la producción de animaciones tradicionales.
Munárriz (2001) sostiene que la imagen audiovisual y la imagen digital dominan nuestro universo cultural. El artista evoluciona recogiendo herramientas, sistemas y recursos de lenguaje de los medios de producción multimedia. La animación re-encuentra su espacio en el contexto artístico, al liberarse de su conexión con la industria. El artista puede jugar con imágenes cambiantes, integrar pantallas en objetos e instalaciones, jugar con proyectores en espacios interactivos. La forma no puede permanecer estática, la imagen en pantalla quiere transformarse, cambiar y deslizarse en el flujo temporal. La animación se encuentra con medios y soportes tradicionales, enriqueciendo sus recursos expresivos con las cualidades específicas del medio: imagen luminosa, cambio y movimiento.
Podemos revisar interesantes ejemplos de animación en arte: El trabajo Hollow Humans (2010) de la artista visual mexicana Paulina Velázquez Solís; la obra del colectivo Personal Cinema; la obra del británico Julian Opie y la exposición Fantasmagoría realizada en España el año 2007, donde destaca el trabajo del sudafricano William Kentridge.
Velázquez en Hollow Humans, conjuga una serie de elementos en un formato de instalación junto a una animación, espacio de ambiente cálido y familiar con el que busca instalarse en el territorio de lo siniestro: seducir pero a la vez provocar rechazo.
El trabajo del colectivo Personal Cinema con su proyecto de obra La Creación de la Guerra de los
Balcanes (2004) que explora en el videojuego de tecnología 3D, tomando como referencia los juegos
bélicos geopolíticos y de estrategia, la propuesta consistía en la creación de un gran centro comercial situado en los Balcanes para que el público interactuara junto a otros jugadores. El proyecto buscaba provocar una reacción contra los conflictos religiosos, sociales y políticos, tanto históricos como actuales, que persisten en los Balcanes.
El trabajo de Julian Opie, se basa en la construcción de animaciones digitales realizadas con avanzadas tecnologías, secuencias de imágenes y soluciones de obras inimaginables hace pocos años atrás, sólo posibles a partir de los cambios tecno-culturales contemporáneos. Sus obras poseen un lenguaje distintivo, minimalista de formas simples, influenciadas por las señalizaciones urbanas y la publicidad, caracterizadas por el uso de colores planos y trazos muy limpios de color negro, a través de movimientos sutiles centrados en el cuerpo humano buscan proponer una reflexión en torno al individualismo propio del mundo actual. Éstas son expuestas en galerías, museos o ferias de arte, presentado en pantallas de plasma o led.
Cabe aquí también destacar, la exposición llevada a cabo por la Fundación ICO el año 2007, titulada
Fantasmagoría, dibujo en movimiento, donde se presentaba una selección de más de 30 animaciones
creadas en los últimos ocho años por una quincena de artistas de distintas nacionalidades. Los vídeos e instalaciones de la exposición evocan la capacidad del arte contemporáneo de adoptar actitudes críticas ante el mundo que nos rodea mediante la fantasía y la imaginación. En sus piezas se aglutinan temas tan diversos como la esclavitud, las desigualdades sociales y culturales, los totalitarismos o la idea del progreso asociado al arte, al diseño y a la arquitectura, junto a otras reflexiones como el papel de la imagen y la noción de identidad o el desarraigo.
Entre los artistas presentados en la exposición, destaca el artista sudafricano William Kentridge (1955) por la sencillez y gran economía de medios en su trabajo, que desde una noción de dibujo
basado en la simpleza e inmediatez propone, según Montse Badía (2006:189) en el textos escrito para la exposición, una reflexión aguda en torno a la “compleja historia de Sudáfrica, del legado del apartheid y, en un sentido más amplio, de la naturaleza humana, de sus emociones y mecanismos de memoria”. Su trabajo ha sido exhibido en los más importantes centros y eventos de arte contemporáneo, como Documenta X en Kassel (1997), las bienales de Venecia (1999), San Pablo (1998) y La Habana (2000); el MoMA de Nueva York, los museos de Arte Contemporáneo de Barcelona y Chicago; como también en festivales de cine, Avignon (1997) o Cannes (2004).
Kentridge, realiza una animación bajo cámara, utilizando las herramientas tradicionales de las artes plásticas, fundamentalmente carboncillo y pastel, a través de los cuales crea dibujos que modifica constantemente, borrando añadiendo y volviendo a trabajar sobre ellos. Cada imagen nueva es registrada con una cámara de 16 mm. Una de la características más significativas de este proceso, es la huella que queda producto del dibujo y borrado sucesivo, constituyéndose en una metáfora del paso del tiempo y la estratificación de la memoria.
Las animaciones de Kentridge se caracterizan por crear un movimiento continuo, en la que siempre se hace presente el dibujante a través de la gesto gráfico o literalmente su mano (en algunos cortos hasta es posible ver su mano o partes de su cuerpo sobre el dibujo). Su trabajo es capaz de evocar la acción del dibujar, en un espacio de tiempo en que las líneas se van difuminando gradualmente, la superficie se vuelve borrosas en alguna zonas, los trazos se superponen, los contornos se pierden y se regeneran continuamente. “Es como si una escena fuera transformada durante ocho minutos. El hecho de que las marcas de los anteriores dibujos queden visibles obliga al espectador a no olvidar en ningún momento que se trata de un dibujo”. (Guido, 2012)
Entre sus obras, destacan sus primeras animaciones Johannesburg: 2nd Greatest city after Paris
(1989); Monument (1990); Mine (1991); Sobriety, Obesity & Growing Old (1991); Felix in Exile (1994); History of the Main complaint (1996); Weighing and Waiting (1998); Stereoscope (1999); Journey to the Moon (2003); y Tide Table (2003) la animación que expuso en el contexto de la exhibición Fantasmagoría: Dibujo y Movimiento.
personaje que había utilizado a lo largo de la década de los ochenta y principios de los noventa. Se trata de Soho Eckstein, un agente inmobiliario judío, vestido de forma elegante y sentado cómodamente en una silla plegable frente al mar, lo que contrasta con la escena de aquéllos que recorren la playa mientras son observados por el poder militar. En la película se representa la figura de la élite blanca sudafricana que durante décadas se benefició de la situación provocada por el apartheid.
A modo de síntesis, a partir del trabajo revisado de los artistas, es posible señalar que estos buscan en sus obras de animación, manifestar su particular visión del mundo. Que son formados principalmente en Escuelas de Artes Visuales que han incluido en sus programas de estudio, cursos de animación generales y de carácter técnico, en definitiva, cursos esencialmente instrumentales entendidos como herramientas y vehículos para la expresión personal desarrollada en los cursos destinados a la creación y producción de obra. Aunque en ocasiones participa de los espacios de difusión propuesto por la animación independiente, festivales y el internet, el lugar para el que realiza su trabajo y darlo a conocer son las galerías, salas de exposiciones y museos.
III.4 VARIABLES QUE CARACTERIZAN LA ANIMACIÓN ARTÍSTICA
De la revisión bibliográfica y lo señalado en los puntos anteriores, podemos aislar al menos cinco variables que nos permitirían definir la animación artística:
a.- La incorporación en sus procesos de producción de la experimentación técnica y material. Incorporando los avances tecnológicos y el cruce con otros medios, como los son la música, el teatro, la pintura, etc.
b.- La originalidad, es decir, la construcción de una obra nueva, que logre distanciarse de sus referentes para constituirse en algo inédito. Cabe señalar que la animación ha realizado esfuerzos por encontrar en sus obras, nuevas soluciones formales y visuales, de esa forma ha penetrado el territorio
del arte incorporando obras asociadas al espacio, la objetualidad y la performance, sin contar con toda una serie de resultados híbridos difícilmente sujetos a una taxonomía estandarizada por el arte tradicional.
c.- La no linealidad y la abstracción: Wells (2006) en una cita al historiador William Moritz sostiene que la animación más auténtica o verdadera, es aquella que se realiza bajo parámetros de no objetividad y no linealidad. Sugiere que la animación funciona de mejor manera, cuando es un medio abstracto, donde demuestra plenamente su capacidad intrínseca de mover líneas y materiales no- figurativos que caen fuera de los dominios ortodoxos de las construcciones y enfoques realistas. La animación de este tipo se reconoce ligada al deseo de expresar aspectos personales -conciente o inconcientemente- del pensamiento, sentimiento y la experiencia humana.
d.- Creadas y producidas por artistas y exhibidas en contextos validados para estos efectos, tales como festivales, salas de cine, salas de exposiciones, museos, etc.
Cabe señalar, que la animación se ha convertido en uno de los lenguajes más llamativos utilizados por los artistas. En los últimos años hemos visto como de la mano del cine y el vídeo, se le han abierto las puertas de las salas de exposiciones y museos. “Si hasta el reciente cambio de siglo la imagen en movimiento estaba prácticamente desterrada del imaginario que se narraba desde la historia del arte y desde la institución museo, su progresiva aceptación ha abierto una brecha por lo que también caben otros, como de hecho está ocurriendo con la animación” (Álvarez, 2006)
e.- El uso de la animación, como un sistema independiente de recursos significantes y expresivos, basado en sus condiciones materiales y configuracionales.