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A nivel institucional

In document 61Sistematizacion (página 53-56)

APRENDER A: SER MEJOR (conciencia)

3.5 ¿C UÁNDO SISTEMATIZAR ?

4. Condiciones para sistematizar

4.1. D ISPOSICIONES I NSTITUCIONALES Y P ERSONALES

4.1.1. A nivel institucional

El primer factor al cual hace referencia Jara es el tiempo. Se trata en apariencia de un criterio muy objetivo, fácilmente medible en minutos, horas, días, semanas y meses si fuera necesario. Pero el tiempo es también eminentemente relativo: sólo recordemos cuánto tardan unos minutos esperando a alguien o, al contrario, cuán rápido pasan las horas cuando estamos disfrutando de una buena compañía en un ambiente agradable... Así, el tiempo que le dedicamos a nuestras actividades cotidianas nos permite valorar su significado. La planificación, como gestión del tiempo en tanto recurso finito, supone siempre el establecimiento explícito de preferencias. Una/o siempre halla el tiempo necesario para lo que considera prioritario.

La sistematización requiere que se le dedique el tiempo necesario o, más, que se establezca como prioridad. Asimismo, considerando la sistematización como una oportunidad de aprendizaje, es preciso que el tiempo que se le dedique sea percibido de manera positiva, como una inversión que valga la pena a la luz del provecho que se espera en el futuro. Nos parece imposible llevar una sistematización a feliz término si se considera como un gasto o un ‘tiempo perdido’.

Tratándose de sistematizar proyectos de Educación Popular, en la gran mayoría de los casos, éstos se promueven a partir de unos contextos organizacionales donde la administración de los recursos, humanos y materiales, y particularmente del factor tiempo - las horas laborales - depende de decisiones institucionales. Es imprescindible contar con una clara disposición institucional hacia la sistematización en la planificación estratégica y la organización operativa del trabajo.

En otro documento, el mismo O. Jara (1998) señala: La sistematización no puede seguir

siendo un reclamo o un quijotesco esfuerzo aislado de alguna o algunas personas dentro de nuestros centros; debe estar articulada al conjunto de la estrategia institucional.

Lo anterior debe reflejarse concretamente en una asimilación institucional de la propuesta metodológica de sistematización, que debe ser asimilada en todos los niveles de la organización o proyecto, manifestándose en la voluntad política de promover procesos internos de reflexión y análisis crítico de las experiencias vividas.

Si una propuesta de sistematización no goza del respaldo decidido de los órganos directivos, si el equipo encargado de llevarla a cabo se siente inhibido para formular las críticas que considere necesarias, es obvio que una sistematización tiene muy pocas posibilidades de generar aprendizajes enriquecedores.

Como dice Rodríguez V. (1999, 22-23): Si no existe la voluntad institucional, es poco

probable que los aprendizajes generados por la experiencia de sistematización se conviertan en un aprendizaje colectivo y se integren a los planteamientos globales de la organización o proyecto.

Por otra parte, aún integrada en la definición estratégica del quehacer institucional, la sistematización no puede quedar aislada, debe articularse con los otros componentes de un Sistema de Evaluación, Monitoreo, Seguimiento y Evaluación – SEMSE, tal como se abordó en el curso 5.2. ‘Monitoreo, Seguimiento y Evaluación de Proyectos Sociales’. Al respecto, este mismo autor (Rodríguez 1999, 24-26) señala:

Resulta fundamental que la formación en el método de sistematización, la capacitación y la sensibilización sobre el tema, forme parte de una estrategia institucional sobre la ejecución de programas y proyectos y pueda convertirse en una herramienta para forjar un espíritu de coordinación que posibilite el crecimiento personal y colectivo de los equipos. Justamente por ello, resulta tan importante que los planteamientos institucionales sobre sistematización… no sean percibidos como una carga extra para los equipos de trabajo y una nueva fuente de divisiones y conflictos. Es necesario buscar el equilibrio entre la ejecución de las diversas acciones que integran la experiencia, las cuales muchas veces son vividas como activismo y la necesidad institucional de generar aprendizajes y aprendizajes para enriquecimiento colectivo. La adquisición compartida de aprendizajes y aprendizajes permite la cohesión de los equipos de trabajo y la asimilación de un enfoque más integral y estratégico.

Cada día más, en el ámbito de las organizaciones y proyectos de desarrollo hablamos de la necesidad de tener un enfoque integral hacia el trabajo y nos esforzamos intensamente para lograrlo, pero en el funcionamiento interno se evidencian pocos avances. Por ello, se necesita poner énfasis en la sistematización de las experiencias de trabajo tal como se le asigna a la planificación, a la ejecución, a la evaluación y a la investigación. También se requiere reconocer la relación existente entre estos esfuerzos, especialmente entre el monitoreo, la evaluación y la sistematización.

Partiendo de la ‘Sistematización de Experiencias Educativas’ en la realidad hondureña, Vilma de Pacheco (1999, 33-34), identifica también una serie de condiciones institucionales concretas. Discutamos algunas de ellas relacionándolas con la realidad particular en la cual trabajamos.

Debe existir voluntad política institucional para asumir la sistematización como parte importante del proceso. En consecuencia, que se busque la coherencia para el trabajo en equipo, a fin de que incentive al interior de las instituciones el debate, la reflexión crítica y la discusión colectiva.

La concepción del proyecto como experiencia de ‘acompañamiento’ intencionada y planificada. El proyecto debe caracterizarse por una ‘normalidad’, es decir: continuidad, permanencia de sus actores, registros del desarrollo de la experiencia que minimizan el ‘riesgo’ -(sic)- de la subjetividad al no tener que confiar sólo en la memoria de los protagonistas.

Es necesario contar con los recursos humanos y materiales necesarios, pues aunque la sistematización pueda realizarse en el ámbito institucional, sin tener que invertir demasiado dinero en ella, es fundamental el tiempo que le puedan dedicar los miembros del equipo. Es importante que no se entienda que este tiempo se le está restando al trabajo, sino que forma parte de él y que lo potencia.

La tarea de sistematizar debe tener su propio espacio, como una parte importante de la promoción. Por lo tanto, su realización debe estar programada, al igual que se programa la investigación y la evaluación de los proyectos. En otras palabras, debe estar incorporada en forma permanente al proceso institucional.

El equipo encargado de esta tarea deberá tener fácil acceso a la información, así como ‘una visión de conjunto y suficiente tiempo en la institución para contar con una perspectiva histórica y con la vivencia del desarrollo de los hechos’.

A modo de síntesis de esta parte, valoremos las condiciones existentes en nuestra organización e identifiquemos factores que nos parecen favorecer u obstaculizar el emprendimiento de un trabajo de sistematización.

¿Cuáles son los factores de nuestra institución que nos parecen favorables a la realización de una sistematización de experiencias?

¿Cuáles son los factores de nuestra institución que nos parecen des-favorables o que impiden una sistematización de experiencias?

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Ubiquemos estos factores identificados en un esquema de cara a la integración de la sistematización en nuestro quehacer institucional…

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