1.2. LA CONCIENCIA HUMANA
1.2.2. NIVELES DE CONCIENCIA
Al estudiarse la conciencia humana, es necesario establecer los diferentes niveles conscientes que tiene un individuo, es decir, desde que pasa de estado de vigilia hasta el sueño.
Según Delay-Pinchot (citado en Marietan, 1994) se pueden describir siete niveles de conciencia:
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1) Nivel I: consiste en una vigilancia excesiva como consecuencia de emociones intensas. La conciencia del mundo exterior se encuentra debilitada y la atención no puede fijarse, es difusa, engaña. El EEG tiene un trazado desincronizado. El comportamiento es poco eficaz y mal controlado.
2) Nivel II: es la conciencia vigilante por excelencia, que corresponde a la existencia de atención selectiva, capaz a su vez de flexibilidad en función de las necesidades de adaptación, perteneciéndole la concentración. El EEG muestra un trazado parcialmente sincronizado. El comportamiento es eficaz, las reacciones son rápidas y óptimas en su adaptación.
3) Nivel III: corresponde a la existencia de una atención "flotante", no concentrada, con producción de asociaciones libres en el pensamiento y con descenso relativo de la conciencia del mundo exterior. El EEG muestra un trazado sincronizado, con ritmo alfa óptimo. Vigilancia relajada, donde se sitúan, por una parte, la actividad automática, y por otra, algunas formas del pensamiento creador.
4) Nivel IV: es la conciencia tal como se observa en la ensoñación. Los estímulos del mundo exterior son percibidos de manera muy atenuada. La conciencia afecta sobre todo el desarrollo de las ideas, que a menudo se expresan en forma de imágenes visuales. En el EEG se observa una disminución de ondas alfa y aparición ocasional de ondas lentas de baja amplitud. Hay adormecimiento. La calidad del comportamiento es mala, con falta de coordinación, y desordenado en el tiempo.
5) Nivel V: la pérdida de la conciencia de los estímulos del mundo exterior es prácticamente total, el contenido de la conciencia es el pensamiento del sueño. En el EEG, desaparición de las ondas alfa. Trazado de bajo voltaje, relativamente rápido. La aparición de una actividad fusiforme indica el paso a un estado más profundo, sin actividad de soñar. Sueño ligero.
6) Nivel VI: la pérdida de la conciencia de los estímulos es completa. No existe ningún contenido de conciencia del que podamos acordarnos. En el EEG, ondas
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lentas de gran amplitud. Respuesta motora a los estímulos moderados. Sueño profundo.
7) Nivel VII: igual al anterior, pero las respuestas motoras a los estímulos son débiles o no están. En el EEG, ondas lentas irregulares que tienden a un trazado isoeléctrico. Coma. (s.p.)
González (s.f.) clasifica a los niveles de manera cualitativa:
Hipervigilancia excesiva: En situaciones emocionales intensas. Atención difusa y dificultades de concentración. Vigilancia atenta o conciencia vigilante.
Atención selectiva: La conciencia se concentra sólo en un aspecto limitado de todo lo que podemos experimentar. “Efecto cóctel”. Comportamiento adaptativo y eficaz.
Vigilancia distendida o relajada: Atención flotante y dificultades de concentración. Comportamiento adaptado y eficaz.
Adormecimiento: Percepción sensorial atenuada. Dificultades en la vivencia del tiempo y en la coordinación.
Sueño superficial: Pérdida casi total de conciencia. Reacciona difícilmente a los estímulos externos.
Sueño profundo: Pérdida total de la conciencia. Reacciona a los estímulos externos con r. motoras. (s.p.)
Podemos apreciar que desde la literatura médica, todo ser humano pasa por diferentes niveles de conciencia, los cuales son regulados por la etapa sueño-vigilia. Ante esto, es evidente que el sueño, es un estado imposible de prever y mucho menos de manejar a nuestro antojo, situación determinante que en mi opinión excluye a la acción en caso de un delito, sea doloso o culposo. Pero, hay que dejar sentado que de igual manera, hay diferentes trastornos del sueño que deben ser tratados por ser considerados peligrosos para la vigencia de la norma cuando se cometen diferentes tipos de delitos.
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Para Jaspers (citado en Marietan, 1994) la conciencia opacada presenta los siguientes rasgos:
- Disminución de la capacidad de fijación y conservación de imágenes (sensopercepción, atención y memoria).
- Disminución de la aptitud de orientarse temporoespacialmente (desorientación parcial).
- Disminución de la capacidad de asociación ideativa pensante y verbal (incoherencia).
- Disminución del juicio crítico.
- Desinterés afectivo por el mundo exterior (apatía), o por el contrario, exaltación vivencial afecto-primitiva.
- Hipotonía de la voluntad (sugestionabilidad, labilidad de la conducta).
- Amnesia fragmentaria e hipomnesia global de fondo, respecto de lo ocurrido una vez finalizado el cuadro clínico. (s.p)
Goldar (citado en Marietan, 1994) señala lo siguiente:
En los pacientes enturbiados, la típica fijación imprecisa de la mirada se acompaña de actos realizados con inseguridad y, además, de percepciones carentes de claridad (...) Además, si bien existen distintos cuadros dentro del círculo del delirium, en todos ellos están presentes la inseguridad en la realización de los actos, la falta de claridad en las percepciones, la inquietud ocupacional, la elaboración de objetos alucinatorios predominantemente visuales y la agitación que estos objetos generan. (s.p.)
Por último Romi (1999) hace la siguiente clasificación:
Se describen distintos niveles de conciencia que tiene que ver con la mayor o menor integración del YO al mundo que lo rodea.
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a) Conciencia fisiológica: es la más elemental, tiene que ver con los reflejos. Sólo se suprime por un coma profundo.
b) Conciencia sensoriomotriz: tiene que ver con el control corporal. Se descontrola en los estados de inconsciencia por ejemplo: a través de automatismos psicomotores.
c) Conciencia perceptiva: es la captación de la realidad a través de los sentidos. Tiene que ver con la lucidez mental. Se altera cuando se pierde en la relación YO-Mundo.
d) Conciencia discriminativa: es la capacidad de valorar lo bueno de lo malo, lo lícito de lo ilícito, etc. Se altera cuando por ejemplo: un individuo ha perdido la capacidad de comprender un acto.
e) Conciencia reflexiva o moral: tiene que ver con la capacidad autocrítica (yo reflexivo). Se pierde cuando un individuo ya no posee la capacidad de prever lo que debe hacer o lo que es más conveniente para él. (s.133)