• No se han encontrado resultados

En niveles más profundos

In document Manual práctico de Magia Ritual (página 117-129)

Empecé en la fecha ...

LAS PUERTAS ASTRALES

Al publicarse el libro Astral Dooruays, de J. H. Brennan, hizo furor entre los ocultistas, sobre todo porque era la primera vez que se presentaba ante el lector un trabajo verdadera-mente práctico. Sigue siendo uno de los libros mejores y más llanos sobre el tema, y en contra de lo que quieren hacerle pensar los novelistas populares y los periodistas sensacionalistas, el camino de la magia es muy llano.

Si ya lo ha leído, tal como le pedí en el último capítulo, tendrá un idea razonable de lo que significa el término astral. El primer capítulo vale tanto como diez de los libros más «espirituales» sobre el tema. Muchas personas suponen que lo astral es un lugar, una localidad exótica, como Nueva York, Kartúm o Basingstoke. Lo es... y no lo es. Lo es para los seres que tienen su existencia en ese nivel. No lo es para los seres como nosotros, que vivimos en otro nivel de percepción. Para ellos, los fantasmas somos

nosotros. para nosotros, ellos son las figuras nebulosas de los sueños.

A menos que utilice la imaginación, el plano astral le está prohibido, pues es la única puerta de entrada a la tierra que hay más allá del puente del arco iris. Por desgracia empezamos a perder nuestros dones imaginativos, lo mismo que hemos perdido otros muchos talentos. El asesino es la palabra impresa, los símbolos de la escritura se lo han llevado, pues gradualmente los vamos aceptando en lugar de las imágenes en el interior de la mente. La imaginación, la

Terminé en la fecha ...

emoción y la energía son los talentos básicos que necesita un mago para triunfar en el sendero de la alta magia. Sin ellas, sería mejor que utilizara los sueños de segunda mano de la televisión.

Algunas de las técnicas de Astral Doorivays son peligrosas, y por eso utiliza ahora ese libro, tras varios meses de duro trabajo. No se deben tomar a la ligera, no tratarse como si fueran un video- juego que proyecta en la cabeza. Por eso le pedimos que lea el libro hasta el final antes de empezar a utilizar las técnicas mágicas que contiene. Le recomiendo lo que dice el propio autor: «... si encuentra algo horrible en lo astral, es porque existía ya algo horrible en su mente». Esto es cierto; no es toda la verdad, porque las cosas horribles existen ya en algunas partes de los niveles astrales, pero es la verdad en lo que concierne a un novicio.

Este libro contiene las explicaciones más sen- satas y sencillas de lo que es el astral y cómo puede utilizarse que se hayan publicado nunca. Le ruego que lo lea, lo utilice y pruebe los ejercicios incluidos, pues merecen la pena. Además de su rutina de meditación básica, prueba el ejercicio de concentrarse en una forma geométrica simple todo lo que puede sin permitir que otros pensamientos crucen su mente. Hágalo tres o cuatro veces, tratando de aguantar por lo menos diez segundos cada vez. Después siga con la meditación habitual. Le servirá de ayuda recortar la figura en colores brillantes y mirarla unos minutos antes de cerrar los ojos. Lo cual nos lleva a la utilización de los «colores destelleantes».

LOS COLORES DESTELLEANTES

Casi todas las personas están familiarizadas con el fenómeno de que una imagen de la televisión persista en la vista cuando ha desaparecido ya de la pantalla. Pocas saben que esto se utiliza como una técnica de entrenamiento oculto para relajar los músculos oculares y permitir el desarrollo de la visión clarividente latente. La imagen de la pantalla se repite en la visión humana en sus colores complementarios.

Empieza pronto a «destellear» del color primario al tono complementario y puede persistir varios minutos, haciéndose gradualmente más débil. Puede probarlo poniendo una de las formas geométricas recortadas en un papel brillante sobre un fondo blanco, dejando al menos 10 cm de borde. Observe la forma unos minutos sin parpadear y pase la vista luego a un trozo de cartón blanco. La imagen se imprimirá en el papel blanco, pero en su color secundario. Esta imagen secundaria es la que puede utilizarse como puerta astral, a través de la cual puede entrar en el mundo invisible interior. La puerta es astral, real en su propio nivel, pero no en éste. Estas técnicas simples pueden mejorar rápidamente su capacidad de creación de imá- genes interiores.

Sucede muy a menudo que una auténtica imagen clarividente se ve, por así decirlo, no de frente, sino con el rabillo del ojo. Cuando le suceda tal cosa, es importante observar el fe- nómeno tranquilamente y como si estuviera viéndolo «a su través», y no mirándolo fijamente. La práctica con las imágenes y colores deste- lleantes mejorará esa capacidad. Para ayudarle en este ejercicio, encontrará varios ejemplos de imágenes en la figura 32. Si las vuelve a dibujar y las colorea con rotuladores podrá utilizarlas también para practicar los cambios de colores.

LOS PELIGROS DEL ENCANTO

Volviendo a las puertas astrales, intente el ejercicio de utilizar una historia breve para agudizar su imaginación visual y la memoria auditiva. Procure encontrar el tiempo necesario para hacerlo por lo menos una vez al día. Si es necesario, utilice el tiempo empleado en los transportes en lugar de sus ejercicios de relaja- ción y respiración, que serán ya casi un reflejo automático que se pone en acción cuando es necesario. Haga una variación, tratando de «es- cuchar»su disco favorito sin ponerlo en el toca-

bores y aromas. Al principio utilice condimentos y hierbas fuertes, progresando después a sabores más delicados; haga lo mismo con los olores. Todo esto puede parecerle una pérdida de tiempo, pero le va entrenando gradualmente para niveles mucho más profundos de trabajos de sendero, en los cuales consistirá una gran parte de su trabajo futuro.

Dentro de cada uno de nosotros hay un reino de la mente que combina las leyes del caos y del orden. en la mayoría de las personas, ese reino carece de gobernante, es un «Logres» sin Arturo, un «avalon sin Morgana o Nimue, un «Camelot» sin la reina Ginebra. Sólo cuando la corona sea reclamada recuperará ese reino su auténtico estado de perfección. Para la mayoría, aunque seamos magos muy avanzados, seguirá habiendo esquinas de nuestro reino marcadas con la siguiente leyenda: «Aquí hay monstruos». Si piensa dedicarse plenamente a la alta magia, el gobierno de ese reino será una de sus mayores preocupaciones, y deberá librar una batalla constante contra los monstruos.

Esto no significa que deba estar preocupado

todo el tiempo por el mundo interior. Eso sería caer en el encanto de la alta magia, y su trabajo degeneraría en un sueño de mazmorras y dra- gones, y se convertiría en una parodia de sí mismo. El reino interior es donde forma sus ideales y esperanzas, y los sueños que pueden hacerse realidad. Ahí es donde se entrena el ser superior, lo mismo que Arturo fue entrenado por Merlín en el castillo de Sir Ector antes de pretender el trono. El único modo de encontrar y reivindicar el reino interior es por medio de los niveles más profundos del trabajo de sendero.

LOS NIVELES MAS PROFUNDOS DEL TRABAJO DE SENDERO

Ya ha realizado algunos de los tipos más ligeros de trabajo, pero ahora debe aprender a profundizar más en esta extraña esfera, que no es nunca la misma en sucesivas visitas. En lugar de hacer el trabajo de sendero en su sillón vaforito, utilizará el templo como punto de partida. Por el momento bastará con formular los puntos de entrada y darse a conocer a los guardianes. Posteriormente le proporcionaremos trabajos de sendero específicos que le conducirán a los lugares más importantes; pero por el momento se limitará a aprender a profundizar en sí mismo, ahondando más de lo que lo había hecho nunca.

ble meditar de pie y moviéndose, y ahora aprenderá que hay posiciones, sentándose de forma distinta, para hacer los trabajos de sendero. Muchas de ellas están representadas en la estatuaria del Antiguo Egipto y fueron utilizadas en el entrenamiento de los novicios del templo. Los egipcios no hacían nunca nada que no

tuviera una finalidad detrás; aprenda por tanto a mirar y pruebe las posiciones de las manos y los pies de las estatuas.

Sitúe el altar en el este, y luego, en el centro de la sala, ponga un cojín firme pero cómodo. Siéntese en la posición representada en la figura 33, con los brazos doblados sobre las rodillas.

En los catálogos de los museos, esas figuras reciben el nombre de «estatuas de bloque», suponiendo que al artesano le era mucho más fácil esculpir el duro granito si el cuerpo se hallaba en esa forma. Eso es cierto, pero había otras razones para esculpir así las figuras. En esta posición la respiración se ve ligeramente restringida, por lo que las inspiraciones son más superficiales. Ahora doble la cabeza, apoyando la frente en los brazos, y cierre los ojos. Estará ejerciendo presión sobre el llamado «tercer ojo». En realidad el tercer ojo, o la glándula pineal para darle el nombre científico, se halla más en el interior de la cabeza, pues forma parte del sistema límbico o cerebro medio. Sin embargo, el centro de la frente es extremada-mente sensible, y cualquier presión allí causa una reacción en la glándula pineal. Con la cabeza agachada se tiende a respirar un aire me-nos oxigenado, lo cual, combinado con la respiración superficial y con la presión sobre el tercer ojo produce un efecto ligeramente soporífero que profundiza la experiencia.

varias veces antes de utilizarla para un trabajo de sendero verdadero. Asegúrese de que no le resulta demasiado restrictiva, pues no es cc'l- modo para todo el mundo. Utilice en tal caso la posición de la figura 34, doblando la cabeza hacia el pecho. Es algo menos eficaz, pero sigue produciendo una experiencia más profunda que cuando se sienta en la posición de la forma divina, mejor conocida.

L A F O R M A C I O N D E L C U E R P O D E L U Z

Cuando esté seguro de controlar esta posición, podrá empezar el trabajo. Ponga al guardián del templo en posición de «protección», es decir, para que le defienda mientras se halla en trance . Adopte la posición y relájese, dejando que la respiración encuentre el nivel apropiado. Quizá pase de un trance ligero al sueño al final de la sesión; es algo normal e indica que el cuerpo se ha ajustado bien y se relaja a su manera. Proyecte en la mente la imagen de las columnas

Al cabo de unos momentos, la mente sub- consciente proporcionará una imagen de la puerta. Deje que se forme, sin intentar entrar todavía. Véala crecer y tomar forma. Cuando se haya formado plenamente, memorice los detalles y crúcela, llegando al paisaje que hay de-;trás. En la distancia verá una forma que se aproxima hacia usted, que se va acercando más y más hasta que puede verla claramente. Puede ser un animal, real o imaginario, o un ser humano; en cualquier caso, se trata del guardián de la puerta, y es leal hacia usted. Salúdele y pida que le devuelva el saludo. Mire ahora a la parte superior de la puerta y, mediante un acto de voluntad, grabe en el dintel el símbolo que eligió para la parte anversa de su pantacle. Con ese acto habrá afirmado que la puerta es suya. Dé a esta entrada el nombre de puerta real. Puede volver ahora al templo y recuperar plenamente la conciencia.

En cuanto haya bebido algo y haya cerrado completamente la meditación, haga un dibujo de su puerta real y póngalo en su diario mágico. Pocos días después repita el ejercicio con el altar en el sur, y situado de cara a esa dirección. Siga las instrucciones como antes y deje que se forme la segunda puerta. Será muy distinta de la primera, pero una vez formada, y cuando usted y el guardián hayan intercambiado saludos, grabe su símbolo en el dintel, déle el nombre de puerta del templo, vuelva al templo, dibuje la puerta y salga.

Repítalo en el oeste y el norte, dándoles respectivamente los nombres de puerta de la estrella y puerta de la búsqueda. Asegúrese de que todos los guardianes le conocen y de que todas las puertas llevan su símbolo. No forme las cuatro puertas en un período de tiempo demasiado breve. Una puerta cada tres o cuatro días es suficiente. Cuando lo haya hecho, estará ya preparado para entrar en su reino. Siéntese de cara al este y forme la puerta y su guardián. Cuando esté dispuesto, cruce la puerta real. Recibirá un manto y un cayado. Con ellos puede iniciar la exploración. Recuerde que aún no gobierna en esta tierra y que primero ha de ser probado. Resista todas las tentaciones de encandilarse con esta parte de su entrenamiento. No es un video-juego ni una película de fantasía... está mirando un paisaje que refleja el estado de su ser interior. Si hay monstruos, criaturas malignas, volcanes y eriales es porque así es su ser interior. Tendrá que aprender a transformarlo.

`Cómo transformarlo? Tendrá que aprender a hacerlo. Yo puedo llevarle hasta las puertas de su

sólo usted puede hacerlo. Trabaje en todas las puertas, lentamente y con precaución. Hágalo durante un mes, déjelo un tiempo, para que todos los cambios que ha logrado se filtren hasta este nivel. Cuando aparezcan en el nivel físico, tome las notas pertinentes y póngalas con las demás.

Al trabajar de este modo está utilizando el cuerpo astral, y ya sabe que su personalidad mágica se ha estado fortaleciendo tranquila- mente con el trabajo de cada mes. Pero hay otra forma que utilizan algunos magos: el cuerpo de luz. Algunos piensan que es lo mismo que el cuerpo astral, pero en realidad es muy distinto. El astral es una forma etérica común a todos, la personalidad mágica se ad-quiere mediante la práctica y la concentración. El cuerpo de luz es construido deliberadamente para un fin, y otro término que se utiliza para designarlo es el de «cowan». No se forma fácilmente, algunos no lo consiguen nunca, o al menos no plenamente, y una vez que se ha formado puede ser perturbador y necesita ser controlado.

Siéntese en la posición de la forma divina, como si fuera a meditar, La formación es mejor realizarla en el templo, para evitar así que el «cowan» deambule por ahí. Cierre los ojos y forme delante de usted, con tanto poder y concentración como pueda, la forma de una figura con túnica y capucha. Fórmela juera y de

espaldas a usted, pero con la intención de que sea un simulacro de sí mismo dentro de la túnica. Fórmela lenta y cuidadosamente, sin precipitarse en el proceso, unos cuantos minutos cada vez y todos los días sin excepción, hasta que sea tan claro como pueda. Puede tardar varios meses, o aún más, pero lo más importante es que lo haga lenta y cuidadosa-mente. Una vez que la figura sea clara, inicie la segunda fase. Centre la atención en la parte posterior de la cabeza. Imagine ahora un delgado haz de luz que sale de su frente y se extiende lentamente hacia el punto focal de la figura. Cuando le llegue, vea el haz de luz. Haga esto tres o cuatro veces al día como máximo. Cuando resulte fácil, puede proseguir.

Unase al «cowan» como de costumbre, pero en esta ocasión deje que una diminuta semilla de conciencia recorra el haz de luz y entre en la cabeza del «cowan». Sienta como si usted estu- viera dentro de la figura, pero siga con los ojos cerrados. Retírelo ahora. Hágalos dos o tres veces al día como máximo. Finalmente, cuando se sienta capaz de enviar y retirar a voluntad la semilla de conciencia, estará preparado para la fase final. Cuando la semilla haya entrado en el

cuerpo de luz, deje que actúe como un sentido extendido del ser, procure abrir los ojos de la figura y mire lo que hay delante de usted desde el punto de vista del «cowan». Si siente vértigo cierre los ojos e inténtelo de nuevo unos minutos más tarde. Construya gradualmente la sensación de estar en dos lugares al mismo tiempo; pero repito, raya lentamente.

Un cuerpo de luz plenamente operativo puede enviarse a largas distancias, como un mensajero para aquellos que lo ven. Es una técnica muy utilizada en el Tibet por los lamas de alto nivel, y hay muchas notas que indican que han utilizado esos «cowan» como medio de comunicación. Puede parecer fantástico, pero se puede hacer. Sin embargo, pocos magos occidentales han sido capaces de dominar plenamente esta técnica. No hay ningún motivo para que por lo menos no la pruebe. Unas palabras de advertencia. Con la implantación constante de la conciencia, por muy pequeña que sea la cantidad utilizada, el «cowan»acaba obteniendo una mente medio consciente propia. De hecho, lo habrá animado parcialmente En ese punto es casi seguro que le pedirá la libertad. Eso no debe usted permitirlo, pues carece de protección contra las fuerzas oscuras, quien lo tomarán y lo utilizarán contra usted e incluso contra aquellos con quienes está implicado. Pensarán que es usted y se fiarán de las apariencias, por tanto, en el momento en que el «cowan» se vaya creciendo, déle una buena sacudida psíquica y recuérdele, en términos nada vagos, quién es el que manda. Retírele todo contacto y no intente construirlo por lo menos durante un mes lunar. Eso le bajará los humos. No empiece a sentir pena por él, dejándole hacer lo que quiera, pues se estaría poniendo en las manos de fuerzas oscuras que posiblemente no conoce.

UTILIZACION DE LA MITOLOGIA

Ahora ya estará bien familiarizado con la mitología en un nivel u otro. La escuela en la que me entrené insistía en el conocimiento de trabajo de por lo menos dos panteones diferentes con sus mitos, tres si era posible. Es una pena que las escuelas de los misterios más modernas no sigan esa práctica, pues los mitos contienen muchos retazos de información sobre rituales y entrenamientos que nos dan una percepción más profunda de la mente del hombre antiguo. También nos sirven para formarnos en la ciencia de las correspondencias y el simbolismo. Con un conocimiento básico de la

mitología, tendrá un «mapa» con el que podrá orientarse en los niveles astrales.

Cuando trabaje con estados alterados de la conciencia, se encontrará con formas y símbolos del mundo antiguo, los cuales pueden ser valiosos si se les asigna su valor correcto en el esquema. La obra monumental de Frazer, Tbe Golden Bough (N. del T.- Hay una versión redu- cida traducida en la editorial F.C.E.) es la mejor fuente de material, pero en su estado original se compone de varios volúmenes. Sin embargo, hay varias versiones reducidas que le proporcionarán

In document Manual práctico de Magia Ritual (página 117-129)