EL AGUA DE RESERVA
NO LA HAS DEJADO TODAVÍA".
32 REFLEXIONES
El ser humano a menudo se pregunta
¿Cómo controlar los deseos que parecen no convenir a nuestra vida? ¿Qué diferencia existe entre “reprimir” y “transmutar”?
Tal vez, cuando una persona reprime sus deseos, aunque logre evitar otras consecuencias, lo que en alguna medida hace es engrandecerlos y, tarde o temprano, estos terminarán por “pasar factura”, aflorando en alguna dirección incontrolada. Por el contrario, mediante la acción de transmutar se canaliza la energía, “convirtiendo” el deseo en un rasgo creativo o en una aspiración más amplia y elevada que nos libera.
Cuando el aplazamiento y la renuncia del deseo están estimulados por la obtención de un gozo más elevado, se experimenta la suficiente motivación como para desechar lo que no conviene a corto plazo. Tal expectativa de gozo mayor, desinfla el globo que viene prometiendo la satisfacción inmediata y ansiosa. Sin embargo, cuando nuestra naturaleza desea algo que es aplazado una y otra vez, simplemente por inseguridad personal o falta de coraje, tal renuncia se realiza a base de represión, algo que tarde o temprano, puede convertirse en obsesión. La mera prohibición del deseo hace crecer el deseo.
Kalil Gibrán
Cuanto más difícil resulte para una persona llegar a satisfacer su deseo, más intensidad acumulará en su anhelo.
El monje del relato que a causa de su propia interpretación de las reglas, no se decidió a tomar a la muchacha del río, debe soportar el fuego que arde en su mente al no lograr “soltarla”. Sin embargo, su compañero, resuelve sus dudas sin daño ni conflicto, y satisface su deseo en la medida que él considera razonable. Al hacerlo, se libera del mismo.
¿Quién no se ha sentido encendido de un deseo insistente hacia algo o alguien? ¿Hasta qué punto el deseo insatisfecho y no “resuelto” puede causar perturbación?
El que vive al capricho de sus deseos, se vuelve cada día más débil. Proverbio oriental
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desear con intensidad nada que no convenga a sus intereses globales. Y si se da el caso de que se prende una llama de deseo cuyas consecuencias pueden dañar aspectos mayores o simplemente que dicho deseo no es conveniente, no tarda en hacerlo desprender como la hoja del otoño.
Sin embargo, merece la pena escuchar los mensajes del cuerpo y permitir que la “sabiduría de la carne” también se exprese. En alguna dimensión, el deseo es un poderoso motor de vida que nos impele a avanzar hacia experiencias que, como mínimo, dotarán al sujeto de aprendizaje y vida.
El sabio no se resiste a dejar atrás lo bueno por lo mejor. Proverbio
¿Qué diferencia de “feeling” existe entre el “yo deseo” y el “yo quiero”?
En este sentido, el “yo deseo” nace en el plexo solar e impele a la satisfacción de manera inmediata, sin pasar por el proceso reflexivo de opciones. Mientras que el “yo quiero” se procesa en la parte superior de la cabeza y es consecuencia de un acto de discernimiento y voluntad.
El “querer” de la voluntad supone una acción de mayor nivel de complejidad y visión que el mero “desear” nacido en los puros sentidos. En realidad, los seres primitivos o simplemente inmaduros tienen menor capacidad para desviar sus deseos instintivos y primarios que las personas conscientes y desarrolladas.
Las variadas técnicas de Yoga y Meditación, entre otras disciplinas, entrenan al ser humano en el enfoque de la atención y en la observación sostenida de los pensamientos. Su práctica continuada facilita un grado de equilibrio y apertura de consciencia que armoniza la naturaleza de los deseos, con la consiguiente pacificación que ello conlleva.
El que practica Meditación tiende a constatar que el deseo y el temor están relacionados con la memoria. En realidad, el deseo se basa en memoria de placer y la expectativa anticipada de repetir tal gozo en el futuro. Y por su parte, el temor nace desde un anterior registro memorizado de dolor y su correspondiente expectativa de repetir tal daño. Dos polos que a su vez mueven fuerzas que tienden a aproximarnos al placer y alejarnos del dolor.
El deseo es el recuerdo del placer, proyectado al futuro. El miedo es el recuerdo del dolor, proyectado al futuro. Ambos son fruto de la memoria y no dejan descansar la mente. Nisargadatta
Cuando la persona aprende a discernir y, en consecuencia, a aplazar sus deseos se libera del movimiento reactivo y automático que conlleva el vaivén del placer- dolor.
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Los seres humanos estamos ampliando progresivamente nuestro existencia de seres “naturales” a “culturales” para devenir en “integrales”. Desde esta perspectiva, se comprueba que las necesidades de cada cultura, determinan la tipología de los deseos y sus motivaciones consiguientes.
La transmutación del deseo puede asociarse a la acción del mítico alquimista que para alcanzar la llamada “Piedra Filosofal” convertía el plomo en oro. Es decir, transformaba la sustancia pesada y densa en otra más sutil y maleable. Sin duda, se trata de un ejemplo simbólico de la posibilidad de trasformar la esfera primaria de la pasión, la cólera y la reactividad en el oro de la lucidez y la comprensión. Un entrenamiento enfocado en elevar las propias vibraciones mediante elecciones de pensamiento positivo y actitudes sintonizadas con la Bondad, la Verdad y la Belleza.
Para desterrar el mal no hay que combatirlo, sino trabajar enérgicamente en dirección al bien. Sabiduría oriental
En realidad, la represión de la conducta no deseada o cualquier forma de lucha contra cualquier parte interna de uno mismo, supone una forma de aumentarla. Lo que verdaderamente desvitaliza a la subpersonalidad inadecuada es dejar de prestarle atención y enfocar la consciencia en el refuerzo de la parte o conducta benéfica, lo demás terminará por disolverse como lo hace un remolino en el agua. Tras un entrenamiento del mencionado enfoque de la consciencia en la dirección elegida, brotará el arte de convertir el defecto en virtud, el inconveniente en oportunidad, la limitación en crecimiento, la pasión en amor, el egoísmo en generosidad, la inconsciencia en consciencia, y el dolor en profundidad y amplitud.
Sin duda, una ciencia y un arte que nuestra “mente alquimista” ejerce en su anhelo de crecimiento y superación al surcar la travesía consciente del vivir.
La vida es como hierro fundido listo para ser colado. Elige valientemente el molde y ella lo conformará. Mahabharata
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