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La observación de los números indica que los personajes que hacen mayor uso de esta posibilidad de tratamiento son los masculinos libres en su referencia, o bien a otros masculinos libres, o bien a personajes femeninos. Asimismo, el uso de estos vocativos por parte de los coros es también destacable, especialmente dirigido a los personajes femeninos jóvenes (8 ejemplos) y a los masculinos libres de mediana edad (11 ejemplos).

Por otra parte, se puede observar un uso quizá sorprendente por parte de los personajes de las tragedias euripídeas; así, es destacable la introducción de la referencia al hablante mismo usando el nombre propio. Los datos muestran que los únicos personajes que usan esta clase de tratamiento son los femeninos, jóvenes —Medea y Helena en las obras homónimas— y mayores —Hécuba en la obra que lleva este mismo nombre por título—. Este uso del nombre propio, por tanto, no depende del parámetro de edad, pero sí del de género, muy especialmente, y del de jerarquía social.

2.2.2. Personajes que desarrollan un papel funcional o prototípico en las tragedias

En lo que se refiere al empleo de los nombres propios por parte de los coros, los datos indican que este grupo de personajes alude en mayor medida a los personajes masculinos que a los femeninos. La explicación que se podría dar para entender este uso puede relacionarse con el hecho de que el empleo de nombres propios hacia personajes masculinos da muestras de un mayor grado de reconocimiento de identidad por parte del coro hacia aquellos. La adjudicación del nombre propio señala un mayor reconocimiento social y, como tal, serán los personajes con mayor importancia dentro de la comunidad los que lo reciban.

Asimismo, como se verá en la sección § 2.2.4.1. de este capítulo II, la referencia a los personajes femeninos por parte de los coros se realiza en muchas ocasiones por medio del término γυνή. En los contextos, sin embargo, en los que la utilización de los nombres propios por parte de los coros se realiza hacia personajes femeninos, esta tiende a coincidir con la presentación de personajes en escena o con el establecimiento del primer contacto con ellos, como se puede apreciar también con relación a los personajes masculinos. En el siguiente ejemplo, el coro de Hécuba saluda a la protagonista, Hécuba, por primera vez en la obra.

1) Ἑκάβη, σπουδῆι πρὸς σ᾽ ἐλιάσθην 

τὰς δεσποσύνους σκηνὰς προλιποῦσ᾽, […] 

Hécuba, con prisa me he retirado ante ti abandonando la residencia de

nuestros señores.

Esta idea de presentar a los personajes en el escenario también es tratada por B. Busse (2006: 336) con relación a esta utilización en las tragedias de Shakespeare6, así como por H. P. Brown (2006: 9-10), quien señala:

Names and titles refer to identity and are used frequently to identify a particular addressee by indexing them, thereby allowing them to be specified out of a set of potential addressees in ways that purely pronominal forms of address such as “hey, you” cannot. However, this is not the only function for such forms of address. In many cases it may already be clear who the addressee is. In such contexts, the use of lexically indexing address forms like names cannot be to specify the addressee, since they will already be specified. Other uses of address are suggested by the fact that in different situations, the “same” individual —ontologically— can be addressed by different forms of address. […] What changes when one or another of these forms of address is used is not the ontological identity of the person addressed, but the relationship that the speaker wishes to construct between themselves and that addressee and any audience of observers.

Aparte de la intención de los coros de presentar a los personajes en escena o marcar el establecimiento de contacto con ellos, el uso de los nombres propios está también caracterizado por el intento por parte del hablante de captar la atención del personaje implicado antes de transmitirle alguna información importante o advertirle sobre algo, esto es, la función apelativa del vocativo. En el siguiente texto, por ejemplo, el coro advierte a Héctor de los peligros de llevar a cabo sus propias acciones.

2) Ἕκτορ, ταχύνεις πρὶν μαθεῖν τὸ δρώμενον·  ἄνδρες γὰρ εἰ φεύγουσιν οὐκ ἴσμεν τορῶς.  

6 ‘The use of personal names as address formulae certainly stands in strong relation with the fact that

Héctor, te estás adelantando antes de saber lo que ha pasado: el caso es

que no sabemos claramente si esos hombres están huyendo.

(Reso. Coro. 76.77)

Por otro lado, la observación del uso de los nombres propios indica que la relación entre los coros femeninos y los personajes femeninos es más estrecha que la de los coros masculinos y los personajes masculinos; esto es, el vínculo y contacto entre los personajes femeninos es mayor que el de los personajes masculinos entre ellos. Esta conclusión puede extraerse de la observación del número de referencias a personajes femeninos empleado por los coros femeninos, mayor que el utilizado por los coros masculinos — catorce ejemplos pronunciados por los primeros frente a un solo ejemplo que aparece en los segundos—.

Respecto a la utilización de los nombres propios por parte de los mensajeros, los números muestran que en este grupo, se repite la misma tendencia que se ha señalado con relación a los coros masculinos, a saber, el uso de estos términos para referirse a los personajes masculinos es más frecuente que en alusión a los femeninos.

En cualquier caso, el empleo de los nombres propios por parte de estos personajes tiene una función muy clara y determinada: captar la atención de los personajes ante lo que se va a decir a continuación o recalcar lo que se acaba de señalar, tanto en relación con los personajes femeninos como con los masculinos.

3) Κρ. πρὸς πεπραγμένοισιν ἄλλοις πήμασιν. λέγεις δὲ τί; Αγ. οὐκέτ᾽ εἰσὶ σῆς ἀδελφῆς παῖδες ἐν φάει, Κρέον.  

Creonte—. Además del resto de desgracias que nos han sucedido… ¿Qué nos cuentas, ahora?

Mensajero—. Ya no existen bajo la luz del día los hijos de tu hermana,

Creonte.

Por otra parte, el uso de estos nombres propios por parte de los mensajeros está vinculado a una situación muy frecuente en las intervenciones de este grupo: la reproducción de palabras de otros personajes, como se puede observar en el ejemplo del Boyero en Ifigenia

entre los Tauros.

4) […] καὶ βοᾶι †κυναγὸς ὥς7·

Πυλάδη, δέδορκας τήνδε; […] 

[…] y grita como un cazador: “Pílades, ¿has visto a esta? […]” (Ifigenia entre los Tauros. Boyero. 284-285)

En relación con el uso de los nombres propios por parte de las divinidades, las conclusiones que pueden extraerse son similares a las que se sugieren respecto a otros personajes. Su uso por parte de este grupo de personajes, por tanto, se encuentra especialmente dirigido a los personajes masculinos.

La mayoría de los ejemplos de nombres propios pronunciados por las divinidades se localiza en las intervenciones de estos como dei ex machina. La tendencia patriarcal de la sociedad de la época de Eurípides hace que los hombres, varones, sean los encargados de resolver los conflictos en calidad de ‘cabeza de familia’, tras escuchar las órdenes y sugerencias dadas por las divinidades, como puede verse en los ejemplos de Ártemis8 dirigidos a Teseo en Hipólito.

7 A. Nauck y W. Wecklein ofrecen distintas lecturas respecto a este término, pero, en cualquier caso,

según apunta M. Platnauer (1967: 84), este verso haría referencia al grito que Orestes habría emitido para advertir a Pílades del peligro de una bestia cercana, aunque el hecho de que la representación habitual de Orestes sea como cazado por y no cazador de las Furias, aparecería como una contradicción en este punto. M. J. Cropp (2000) comenta que Orestes probablemente esté imaginando ver las Furias en el verso siguiente: ‘Orestes should be imagined as seeing three Furies, as in Or. 408 (see Willink there), 1650.’

8 En este ejemplo, Ártemis le completa la información a Teseo que le ha adelantado anteriormente, en

el verso 1288. A este respecto, W. S. Barrett (2001: 399) dice: ‘She has told him in 1288 that Ph.’ accusation was a lie; now she gives a succinct statement of the truth.’

5) ἄκουε, Θησεῦ, σῶν κακῶν κατάστασιν. καίτοι προκόψω γ᾽ οὐδέν, ἀλγυνῶ δέ σε· 

Teseo, escucha el estado de tus males. Sin embargo, no mejoraré nada

y te causaré dolor.

(Hipólito. Ártemis. 1296-1297)

Además, es interesante observar cómo las referencias a las divinidades se encuentran principalmente en los usos de estos personajes realizados por otras deidades, de forma que aparecerán principalmente en las tragedias en las que intervienen varias divinidades, como en Reso entre Musa y Atenea o en Heracles entre Locura e Iris.

Finalmente, es relevante destacar el uso de su propio nombre de Dioniso en Bacantes. La referencia a sí mismo al emplear su nombre propio podría, en principio, ser sorprendente; sin embargo, la observación de los ejemplos muestra que dicho uso es consecuencia de su papel en la tragedia, que le obliga a comportarse como humano e invocarse a sí mismo9.

6) Διόνυσε, νῦν σὸν ἔργον· οὐ γὰρ εἶ πρόσω· τεισώμεθ᾽ αὐτόν.  

Dioniso, ahora es tu trabajo, pues no estás lejos. ¡Castiguemos a este!

(Bacantes. Dioniso. 849-850)

2.2.3. Parámetro sociolingüístico de género

En relación con el parámetro sociolingüístico de género, los números ilustran que los personajes masculinos hacen mayor uso del tratamiento a otros personajes por medio del uso de nombres propios que los femeninos.

Los datos muestran, por tanto, que la mayoría de los ejemplos en los que se encuentran estas formas de tratamiento corresponde a personajes de igual

9 Ese comportamiento está marcado también por la ironía expresada por οὐ γὰρ εἶ πρόσω, la misma

o menor posición que el hablante. Los contextos, no obstante, en los que los personajes se refieren a otros que ostentan una posición social más elevada parecen estar marcados por un mayor tono de dramatismo o por la intención del personaje que hace uso del nombre propio de preguntar algo10, como es el caso de Medea hacia Creonte en Medea.

1) φεῦ φεῦ.

οὐ νῦν με πρῶτον ἀλλὰ πολλάκις, Κρέον,  ἔβλαψε δόξα μεγάλα τ᾽ εἴργασται κακά. 

¡Ay, ay! No ahora por primera vez, sino en muchas ocasiones,

Creonte, me ha dañado mi fama y me ha causado grandes males.

(Medea. Medea. 292-293)

Por otra parte, algunos de los usos que pueden localizarse por parte de los personajes femeninos responden a ejemplos de nombres propios con forma de invocación, tal como se puede observar en los usos de Mégara en

Heracles, en los que ella llama a su marido sin que este esté presente11. Esta

idea entroncaría con la afirmación de D. J. Mastronarde expuesta anteriormente (§ 2.2.).

2) ὦ φίλτατ᾽, εἴ τις φθόγγος εἰσακούεται

θνητῶν παρ᾽ Ἅιδηι, σοὶ τάδ᾽, Ἡράκλεις, λέγω· 

¡Oh, amadísimo mío! Si la voz de los mortales se escucha en el Hades, te digo esto a ti, Heracles: [...]

(Heracles. Mégara. 490-491)

10 Este es un pasaje prototípico dentro de la tragedia Medea, en tanto en cuanto los pensamientos del

propio Eurípides parecen ponerse de manifiesto, como se explica en los comentarios a esta obra por parte de A. Elliott (1969: 78) y D. L Page (1967: 94).

11 En este sentido, G. W. Bond (1981: 191) en su comentario a esta tragedia dice: ‘The name Heracles

La observación de los números revela una correspondencia interesante entre los usos de los nombres propios por parte de los personajes femeninos jóvenes, dirigidos a los masculinos libres mayores, puesto que estos se referirán frecuentemente al primer grupo usando el término γυνή. Dicho empleo, por tanto, apunta hacia la posibilidad de que pueda existir una relación especial entre los personajes femeninos libres y los masculinos mayores en las obras de Eurípides, como se expondrá más tarde en este capítulo (§ 2.2.4.).

Además, es importante destacar que el uso de estos nombres propios dirigidos a las divinidades es más frecuente en las intervenciones de los personajes masculinos, lo que podría ser otro ejemplo de las diferencias de estatus que podrían encontrarse entre los personajes masculinos y los femeninos. El hecho de que los personajes masculinos se refieran a las divinidades utilizando su nombre propio muestra una mayor cercanía en poder por parte de estos. El único ejemplo que aparece pronunciado por los personajes femeninos corresponde a una invocación a Ártemis por parte de Fedra en Hipólito, como se puede ver en el siguiente texto.

3) δέσποιν᾽ ἁλίας Ἄρτεμι Λίμνας  καὶ γυμνασίων τῶν ἱπποκρότων,  εἴθε γενοίμαν ἐν σοῖς δαπέδοις  πώλους Ἐνετὰς δαμαλιζομένα. 

¡Ártemis, señora de la Laguna salada12 y de los golpes de caballos en las escuelas deportivas! ¡Ojalá estuviera yo en esa tierra para domeñar potros vénetos!

(Hipólito. Fedra. 228-231)

2.2.4. Parámetro sociolingüístico de edad

Respecto al parámetro sociolingüístico de edad, los datos muestran que el uso de nombres propios por parte de los personajes jóvenes y mayores como forma de tratamiento es más frecuente entre personajes de la misma posición y generación que entre grupos de personajes de distinto rango de edad. Este hecho refleja que la relación entre los personajes mayores y los jóvenes no se muestra de forma tan frecuente en los personajes masculinos, al contrario de lo que ocurre con relación a los femeninos con quien los mayores parecen establecer vínculos afectivos más fuertes.

Esta idea, por tanto, confirmaría la hipótesis apuntada respecto al uso de estos nombres propios en vocativo por parte de los personajes femeninos en la sección anterior (§ 2.2.3.). El hecho de que los personajes mayores permanezcan en casa en la sociedad griega clásica fomenta la relación entre ambos grupos en detrimento de la que pueda existir entre los personajes masculinos jóvenes y los mayores.

2.2.5. Parámetro sociolingüístico de jerarquía social

En lo que se refiere al parámetro de jerarquía social, los datos muestran que los personajes libres emplean nombres propios con mayor frecuencia que los no libres. Los únicos ejemplos de este tipo que podrían localizarse en los discursos de estos últimos se corresponden con aquellos cuya condición social solía pertenecer a la clase de los libres, los nuevos no libres, como Hécuba o Andrómaca. Lo que impera, pues en esta ocasión, es su antigua condición social de libres.

Por otra parte, los números de las tablas indican que los personajes libres ni siquiera se dirigen a los no libres, de no ser por los nuevos no libres que se acaban de mencionar. Esta situación parece provocada por el hecho de que el uso del nombre propio es un elemento de identidad no prototípico de

los personajes no libres, cuya condición no es digna de tal privilegio, no merecen tener identidad propia13.

Así, la referencia a estos personajes se realiza por medio de la utilización de términos específicos que señalan su función dentro de las tragedias, como nodrizas, mensajeros, heraldos, su edad, como ancianos, como se ha apuntado en la sección anterior, o su género, sobre todo en el caso de las mujeres.

Al mismo tiempo, puede desprenderse del análisis de los datos que los personajes no libres o aquellos personajes que poseen una posición inferior a la de su interlocutor tienden a dirigirse a este no mediante el uso del nombre propio, sino por medio del uso del patronímico, como se podrá ver más adelante en este capítulo (§ 2.4.1.1.).

En este sentido, H. P. Brwon (2006: 2) también recoge estos dos tipos de construcciones para dirigirse a otros personajes, bien por medio del nombre propio, bien por medio del patronímico14.

2.2.6. Consideraciones finales

El análisis de los datos relacionados con los nombres propios ha mostrado que los personajes a los que el resto de estos se refieren mediante estas formas son aquellos que tienen mayor protagonismo dentro de las tragedias euripídeas. Esta utilización parece estar vinculada a aquellos individuos que ostentan mayor importancia dentro de la organización social, esto es, aquellos a los que se les asigna un elemento de identidad de mayor relevancia.

13 Idea que parece contrastar con lo que sucedería en Comedia.

14 ‘It will be suggested that the two alternative forms of address that refer to the identity of the

addressee most directly, the patronymic and the given name, are not merely metrical alternatives for each other but also reflect aspects of the poet’s constructed social space and, thereby, the relationships of the characters within that space.’

2.3. PARÁMETRO SOCIOLINGÜÍSTICO DE GÉNERO

Las posibles diferencias que se presentan con relación a las formas de tratamiento respecto al parámetro sociolingüístico de género se localizan también en estudios recientes de sociolingüística, especialmente vinculados a lenguas modernas, pero también en relación con lenguas antiguas15. En este sentido, D. J. Mastronarde (2010: 246) explica:

Women in tragedy have been a fruitful topic for research in recent decades because of the strong impetus toward greater equality of the sexes in Western societies as well as because of the significant shifts in the faculties and student bodies of academic institutions and in the critical theories prevalent in the humanities and social sciences. […] Greek culture in general was frequently self-analytic and produced many normative statements on the roles of the sexes as well as on other matters of social and political organization.

Aunque no solo en relación con el uso de formas de tratamiento, se ha explicado en la introducción que algunos autores clásicos ya hablan de diferentes esferas en las que se desarrollarían las actividades de hombres y mujeres en la Grecia clásica y cómo estas diferencias podrían afectar a las formas de hablar de cada género (capítulo I § 4).

Así, la situación general que se produce entre los distintos individuos en la vida real tiene su correspondencia en las tragedias de Eurípides, aunque en algunas ocasiones la realidad reflejada en las tragedias difiera notablemente de la otra realidad. Esta sociedad es controlada y estructurada por los hombres, de manera que las mujeres no encuentran demasiado lugar como seres humanos libres16.

15 Véase J. McGivney (1993), H. Fang y J. H. Heng (1983), M. H. Keshavarz (1988), B. Busse

(2006), F. Braun (1988), E. Dickey (1997), entre otros.

16 D. J. Mastronarde (2010: 247) expresa esta idea con las siguientes palabras: ‘These representations

and the ideologies they reflect are predominantly the products of males, for whom Greek maleness is generally taken for granted as the unmarked and unexamined norm; much of the cultural work of structuring their understanding of this male world is managed through representation of others, whether female or non-Greek, i.e, those marked by striking difference from themselves.’

A pesar de que la situación asumida por las mujeres en la realidad de la Grecia clásica está vinculada al ámbito doméstico, las tragedias euripídeas no siempre se mantienen fieles a esta idea, sino que, a veces, se les atribuye mayor libertad de la esperada. En cualquier caso, es evidente que esta es una situación extraordinaria que no debe considerarse regla general.

No obstante, hay distintos ejemplos en los que se muestra esta idea de superioridad de los hombres con respecto a las mujeres17. Así, las palabras del coro en Andrómaca que se presentan a través del siguiente ejemplo se refieren a esta idea.

1) ἄγαν ἔλεξας ὡς γυνὴ πρὸς ἄρσενας  <       >  καί σου τὸ σῶφρον ἐξετόξευσεν φρενός. 

Has hablado demasiado como mujer ante varones y la prudencia ha disparado sus flechas desde el corazón.

(Andrómaca. Coro. 364-365)

Respecto al análisis de los términos que se refieren propiamente a los personajes femeninos y masculinos, es preciso dejar claro que se han recopilado aquellos que se referían a los personajes femeninos en el sentido de ‘esposas’, bien del propio personaje que está hablando o bien de otros, a no ser que tales términos sean utilizados en vocativo, en cuyo caso se han introducido todas las referencias a ‘mujeres’, esto es, no necesariamente solo los que se refieran a o signifiquen ‘esposa’ en un determinado contexto.

Por otra parte, los elementos léxicos que se han tenido en cuenta con relación a los personajes masculinos se basan en la misma idea, a saber, se han considerado solo aquellos términos que se refieren a ‘maridos’, a no ser