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8. C ORPUS

8.1. El porqué de la elección de Eurípides como corpus

La razón de haber escogido a Eurípides como corpus para esta tesis doctoral se basa en las peculiaridades de la vida y el contexto socio-cultural de la época de este dramaturgo que se acaban de señalar y, muy especialmente, en las características de sus obras y personajes.

La producción de Eurípides fue bastante prolífica, aunque menos que la de Esquilo o Sófocles. Alrededor de unas noventa obras han sido atribuidas a este dramaturgo, cuya primera representación pública se suele fechar en torno al año 455 a.C. de la mano de su producción trágica que incluía Hijas

de Pelias. En los años subsiguientes, compitió sin éxito con Sófocles y otros

dramaturgos de importancia en ese momento hasta que finalmente ganó en las Dionisíacas del año 441 a.C. Sin embargo, conviene destacar que la conservación de más obras de este autor —dieciocho, de las que podemos confirmar su autenticidad— no ha sido producto de su popularidad en la Antigüedad, puesto que no gozó de gran éxito entre sus contemporáneos60. J. A. López Férez (2000: 392) destaca: ‘Eurípides, que en vida solo en cuatro ocasiones ganara el primer premio otorgado al certamen trágico, se impuso sobre los demás después de muerto, siendo representado en los teatros griegos de forma ininterrumpida.’

60 Al revés de lo que sucedió con la crítica posterior. En este sentido, A. Melero (1990: 11) afirma:

‘La influencia de Eurípides en el teatro europeo, a través de las adaptaciones de los dramaturgos latinos, fue decisiva. Sus tragedias, editadas en Florencia por vez primera en el año 1449, fueron unas de las primeras de toda la literatura griega y las primeras en ser traducidas al latín por Erasmo en 1501. […] No ha corrido la misma suerte su obra en época moderna. La Filología y el pensamiento alemanes, con la excepción de Goethe, le inculpó, en el siglo pasado, por boca de autores como Schlegel, Nietzche o Burckhardt, de haber dado el golpe de gracia a la tragedia griega.’

La conservación de estas obras responde a la existencia de dos tradiciones manuscritas: la primera de ellas consiste en una colección de diez obras, que se corresponden, como en el caso de los otros grandes dramaturgos, con una edición seleccionada que perduró en los primeros siglos de Bizancio, según se explica en Historia de la Literatura Clásica I.

Literatura Griega (1990: 349); la segunda de las tradiciones responde a un

manuscrito distinto conservado por azar que recopilaba las obras en orden alfabético, y del que conservamos las que abarcan las letras desde la H hasta la K. Así, hay dieciséis tragedias a nuestra disposición, una obra satírica61, Cíclope, una obra que ocupaba el lugar del drama satírico, Alcestis, y otra

tragedia llamada Reso cuya autenticidad todavía hoy se duda.

Por otro lado, una de las características más destacables de las obras de este autor es la innovación62; especialmente la innovación respecto a los mitos tradicionales. Las versiones que Eurípides realiza se basan especialmente en añadir nuevos personajes y retorcer las tramas de los mitos establecidos. Sin embargo, no fue este el único campo en el que este dramaturgo innovó, sino que también aportó una nueva visión al estilo musical. Según la Historia de la Literatura Clásica I. Literatura Griega (1990: 372):

Lo único que podemos decir es que en unos pocos pasajes de la tardía lírica de Eurípides, las repeticiones y la vaguedad sintáctica sugieren que la música se ha hecho más importante que la letra. […] Pero están perfectamente claras otras dos innovaciones: la transferencia de gran parte de la representación musical del coro (stasimon) a actores individuales (monodia) y el relativo despegue de las odas corales propias del contexto dramático.

61 A. Melero (1990: 27-28) destaca la originalidad de los rasgos de este género: ‘El principio

psicológico general que está en la base de este tipo de comicidad es aquel que nos mueve frecuentemente a reírnos de aquello que tememos o respetamos en exceso, en un esfuerzo por reducir la tensión o ansiedad que nos causa.’

62 La misma idea es desarrollada por A. Melero (1990: 23 y ss): ‘En muchos aspectos Eurípides, en la

medida en que nos es posible afirmarlo, dado el corto número de tragedias que nos ha llegado, se nos aparece como un innovador del género trágico.’

Ya se ha mencionado que la realización de un estudio de las características del que aquí se plantea requiere una variedad de grupos que permitan llevar a cabo una comparación completa en cuanto a sus usos lingüísticos. La adecuación de los personajes de Eurípides a una serie de tipos y características prototípicas que responden a unos roles fijados y a un estilo conversacional relacionado con el habla cotidiana, y que serán desarrollados de forma mucho más destacable posteriormente por Menandro, indica la pertinencia de un estudio sociolingüístico de las características del que aquí se plantea.

En este sentido, J. A. López Férez (2000: 387) señala: ‘nota peculiar de Eurípides, tal como adelantamos, es ofrecernos unos personajes muy cercanos en todo a los hombres de su época’; al mismo tiempo que hace referencia a Poética de Aristóteles (25. 1460b 33) diciendo: ‘[…] según el cual Sófocles habría dicho que “él representaba a los personajes como debían ser; Eurípides, tal como son”.’ Es interesante, por ejemplo, el lugar que ocupan los esclavos como prototipos de un modelo determinado. Así, J. A. López Férez (2000: 388) explica63:

De otra parte, los esclavos ocupan un lugar escénico relevante en los dramas euripídeos, ya cual confidentes de sus dueños, ya como mensajeros. Preguntan por la justicia, los dioses, la oposición libre/esclavo, el destino de los hombres. Hay momentos en que el esclavo se muestra superior al libre en todos los sentidos.

Como ya se ha explicado en este capítulo (§ 2), el propósito principal de este estudio es observar las diferencias que puedan existir en el uso de las diferentes alternativas lingüísticas por parte de los personajes de las obras de Eurípides en cuanto al empleo de las formas de tratamiento, el uso de la generalidad, la anterioridad y la posterioridad, y la mayoría de las estructuras de modalidad que pueden aportar una cierta información sociolingüística. Por tanto, para llevar a cabo un análisis de tales

63 Véase H. Brandt (1973), Die Sklaven in den Rollen von Dienern un Vertrauten bei Euripides,

características es fundamental disponer de un abanico de personajes amplio y diverso en cuanto a sus rasgos prototípicos.

La elección de las obras de Eurípides como referencia para el presente estudio de sociolingüística viene justificada por los rasgos propios de sus tragedias. Una de las principales particularidades de este autor es precisamente el abanico de personajes que participan en sus obras. El principal requisito que se exige en un estudio de estas características es disponer de un conjunto de personajes que pertenezcan a distintos grupos sociales, de tal manera que se puedan comparar las distintas alternativas de las que estos hacen uso en su utilización de la lengua. Desde este punto de vista, las tragedias de este dramaturgo están formadas por mujeres, hombres, niños, jóvenes, ancianos, divinidades, mensajeros, señores, esclavos, etc.

En relación con este tema, D. J. Mastronarde (2010: 305) se refiere a la intervención de las mujeres en las obras euripídeas64 en los siguientes términos:

Women characters are far more numerous and significant in Euripides than in the extant Sophoclean plays, and males in Sophocles do not interact so frequently or directly with female agents as do many male in Euripides. So another point of difference is that at least some Euripidean male agents are more embedded an entangled in their social relations with their families and societies.

Es cierto que cada personaje tiene sus propios rasgos distintivos, pero, en cualquier caso, dichos personajes tienden a compartir ciertas características sociales que permiten adscribirlos a un grupo social concreto; características que, por otro lado, pueden ayudar a poner en práctica un estudio del tipo del que aquí se presenta.

64 En la página siguiente (306), además, añade una reflexión importante para nuestro estudio, a saber,

las acciones de estos personajes ponen de manifiesto supuestos culturales relacionados con la sociedad del tiempo de Eurípides: ‘The differences between male agents and female agents in tragedy often match the stereotypical cultural assumptions of the contemporary society, and cultural assumptions about action vs. speech and active youth vs. weak old age are reflected as well.’

A. Melero (1990: 9) compara a Eurípides con otros autores modernos, dramaturgos que reflejan tipos humanos:

[…] La actitud de Eurípides como intelectual es muy otra. Quizás lo que más nos llama la atención en él es que apreciamos, por vez primera en la historia de la cultura griega, un divorcio entre el artista y su público. Esto es lo que hace de Eurípides un intelectual en el sentido actual de la palabra y confiere a su obra un indudable sello de modernidad, como recientemente ha subrayado J. de Romilly. Sus tragedias nos son más directamente accesibles. Su teatro está más próximo, en ciertos aspectos, al de dramaturgos modernos como Pirandello, Ibsen o Sartre que al de Esquilo o Sófocles.

Dentro de los estudios de sociolingüística, existen diferentes parámetros a tener en cuenta. En casi todos ellos, los principales factores a considerar son los de edad, jerarquía social y género, como en el presente estudio; sin embargo, en numerosas ocasiones, se incluyen también la procedencia geográfica, la profesión, el nivel de estudios, etc. Es evidente que en las obras que aquí se manejan es imposible poder tener en cuenta estos otros parámetros, puesto que carecemos de tal información.

Además, la elección de estos tres rasgos sociales como parámetros sociolingüísticos proviene de su propia referencia en las tragedias, como se ha mencionado anteriormente (§ 1). En numerosas ocasiones, son presentados en escena con base en estos rasgos sociales específicos.

En el caso de los otros tres grupos de personajes que no responden exactamente a estos parámetros —coros, mensajeros y divinidades—, sin embargo, estos rasgos distintivos pueden ser considerados demasiado significativos como para poder ser incluidos en dichos grupos sociales, de ahí su inclusión en tablas independientes y su posterior comentario también independiente.

Los mensajeros, por ejemplo, se caracterizan por su mayor uso de la narración y la descripción, que será importante para ciertas expresiones. Las divinidades, por su parte, están dotadas de un fuerte carácter de poder y de decisión, de manera que su función será fundamental en las expresiones

ligadas a estos dos puntos, y de igual manera, la intervención de los coros será importante en contextos con narración, descripción o patente carácter de consejo.

En este sentido, es importante destacar un rasgo prototípico de todas las intervenciones de los coros en todas sus expresiones: la repetición. Este recurso muestra el dramatismo de la situación al crear un ‘pedal’65 constante que permite vincular diferentes ideas en sus discursos. A este respecto, D. Tannen (2007: 34) apunta:

Literary scholars have regarded as basic to literate recurrent patterns of sound (alliteration, assonance, rhyme), words, phrases of sentences, and larger chunks of discourse. Finnegan (1977: 90) goes so far as to say, “The most marked feature of poetry is surely repetition.” Scholars studying the language of conversation have also identified, again and again, the importance of repetition.66

Por otra parte, la autora destaca el marcado aspecto musical de estas repeticiones, diciendo:

In terms of the musical aspect of language, repeating a word, phrase, or longer syntactic unit — exactly or with variation — results in a rhythmic pattern that creates ensemble. In terms of mutual participation in sense

65 En el ámbito de la música, se denomina nota pedal a aquella que se mantiene sonando durante un

tiempo determinado mientras que el resto de la melodía sigue sonando. La comparación que introduzco aquí con esta otra disciplina es fundamental, dado el carácter musical de las tragedias griegas y en especial de las partes líricas en las que se suelen encontrar las intervenciones del coro.

66 En la misma obra, se pueden encontrar otras referencias a la repetición: ‘Repetition enables a

speaker to produce language in a more efficient, less energy-draining way. It facilitates the production of more language, more fluently. […] Repetition allows a speaker to set up a paradigm and slot in new information — where the frame for the new information stands ready, rather than having to be newly formulated. […] The comprehension benefit of repetition mirrors that of production. Repetition and variations facilitate comprehension by providing semantically less dense discourse. […] Repetition of sentences, phrases, and words shows how new utterances are linked to earlier discourse, and how ideas presented in the discourse are related to each other. […] The functions of repetition discussed under the headings of production, comprehension, and connection all refer to the creation of meaning in conversation. But repetition also functions on the interactional level of talk: accomplishing social goals, or simply managing the business of conversation.’ (58 y ss.)

making, each time a word or phrase is repeated, its meaning is altered. The audience reinterprets the meaning of the word or phrase in light of the accretion, juxtaposition, or expansion. (62).

Se podría considerar que el interés que Eurípides demuestra al describir las características específicas de cada personaje, al mismo tiempo que el hecho de que estas se incluyan dentro de un prototipo social, apoya la realización del análisis que se va a llevar a cabo en las siguientes páginas.

En resumen, esta breve descripción de las obras, el contenido y los personajes de las tragedias de Eurípides demuestra la validez del corpus utilizado para este trabajo. Si hay un autor trágico67 griego de época clásica del que se pueda hacer un trabajo de sociolingüística, este es, sin duda, Eurípides.

67 Hay algunos trabajos sobre la lengua de la comedia, en Aristófanes y Menandro (véase § 5.2. en